Sunday, August 10, 2014

Hoy en Roma: Francisco denuncia que la violencia en Irak "ofende gravemente a Dios y la humanidad". Video Angelus. Audio


El Papa pide por la paz entre israelíes y palestinos y por las víctimas del ébola


El Pontífice anuncia que el cardenal Filoni partirá para el norte del país mañana mismo


(Jesús Bastante).- Decenas de miles de fieles respondieron al llamamiento por la paz de Francisco en la plaza de San Pedro. Millones, en las iglesias de todo el mundo. En su saludo posterior al rezo del Angelus, Bergoglio apuntó cómo "asistimos incrédulos a las noticias de Irak, donde miles de personas, muchos de ellos cristianos, han sido expulsados de sus casas de forma brutal".
"Niños muertos y asesinados durante la huida, mujeres secuestradas, personas masacradas. Violencia de todo tipo. Destrucción de casas, de patrimonio histórico y cultural, de iglesias..."
"Todo esto ofende gravemente a Dios y a la humanidad. No se puede dar promover el odio o hacer la guerra en nombre de Dios. Pensando en esta situación, en esta gente, hagamos silencio y recemos", rogó el Papa
Al término de la oración silenciosa, el Papa agradeció a todos los que "con valentía", están "ayudando a estos hermanos y hermanas", al tiempo que mostró su confianza en "una eficaz solución política, a nivel local e internacional, pueda acabar este crimen y restablecer el derecho".
Para asegurar mi cercanía a esta población, "he nombrado al cardenal Fernando Filonimi enviado personal a Irak, que mañana partirá desde Roma", incidió el Papa, quien también tuvo un especial recuerdo para las víctimas del conflicto en Gaza y para los fallecidos víctimas del ébola.
"Aunque parece que se ha dado una tregua,continúa la guerra, con víctimas inocentes, niños.. que no hace sino empeorar el conflicto entre israelíes y palestinos. Recemos por la paz, danos la paz, Señor, a nuestros jóvenes. Haznos artífices de justicia y de paz", subrayó Francisco.
"Recemos también por las víctimas del virus ébola, y por los que lo están sufriendo", concluyó. Finalmente, el Papa pidió a todos los presentes que rezaran por su próximo viaje a Corea. "Por favor, lo necesito".
Con anterioridad, Francisco comentó el tema del Evangelio de hoy que nos presenta el episodio de Jesús que camina sobre las aguas del lago, después de la multiplicación de los panes y los pescados. Después de despedir a la multitud, Jesús se retira a rezar, mientras en el lago se desata una gran tempestad, y en medio de esta tormenta el Señor alcanza a los discípulos caminando sobre las aguas del lago.
Ellos se asustan pero Él los tranquiliza diciéndoles: Soy Yo, ¡No tengan miedo! A lo que Pedro responde "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". Jesús lo llama y Pedro, bajando de la barca, comienza a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero al ver la violencia del viento, tiene miedo, y como empezaba a hundirse, grita: ¡Señor sálvame! Jesús entonces, le tiende su mano y lo sostiene, mientras le dice: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"
El Papa, reflexionando sobre la actitud de fe del apóstol Pedro, que lo lleva a cumplir cosas extraordinarias, señala que comienza a hundirse en el momento en que quita su mirada de Jesús: en ese momento el apóstol se deja arrollar por las adversidades que lo circundan. Por ello, dijo el Pontífice, en el personaje de Pedro se describe nuestra fe: frágil y pobre, inquieta y victoriosa, que camina al encuentro de Jesúsresucitado en medio de la tempestad y de los peligros del mundo.
Francisco evidencia también la escena final, cuando suben a la barca y el viento cesa: los discípulos, que se sentían aterrorizados y pequeños, se vuelven grandes en el momento en que se arrodillan ante Jesús y lo reconocen como Hijo de Dios . Esta es una imagen eficaz de la Iglesia, dice el Sucesor de Pedro: La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, y nos permite caminar también en la oscuridad y a través de los momentos de dificultad.

Angelus Domini



Queridos hermanos y hermanas
nos dejan pasmados y consternados ante las noticias que llegan de Irak: miles de personas, entre ellos tantos cristianos, expulsados de sus hogares de una manera brutal; niños que mueren de sed y de hambre durante la fuga; mujeres secuestradas; violencias de todo tipo; destrucción de patrimonios religiosos, históricos y culturales. ¡Todo esto ofende gravemente a Dios y a la humanidad. ¡No se odia en nombre de Dios! ¡No se hace la guerra en nombre de Dios!
Agradezco a los que, con valentía, están brindando socorro a estos hermanos y hermanas, y confío en que una solución política eficaz a nivel internacional y local pueda detener estos crímenes y restaurar el derecho. Para asegura mejor mi cercanía a esas queridas poblaciones he nombrado como mi Enviado Personal en Irak al Cardenal Fernando Filoni.
También en Gaza, después de una tregua se ha reanudado la guerra que se cobra víctimas inocentes y no hace más que empeorar el conflicto entre israelíes y palestinos.
Oremos juntos al Dios de la paz, por intercesión de la Virgen María: Dona la paz, Señor, a nuestros días, y haz que seamos constructores de justicia y de paz.
Oremos también por las víctimas del virus "Ébola" y para aquellos que están luchando para detenerlo».

Con sus saludos a todos los peregrinos y fieles romanos, el Papa recordó que desde el próximo miércoles hasta el lunes, 18 va a realizar un Viaje Apostólico a Corea, y pidió ¡por favor, acompáñenme con la oración!

Pedro comienza a hundirse en el momento que deja de mirar a Jesús y se deja envolver por las adversidades, el Papa en el Ángelus

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En el Decimonoveno Domingo del tiempo ordinario , la plaza de San Pedro volvió a acoger a miles de peregrinos y fieles provenientes de diversas partes del mundo. Puntualmente el Santo Padre se asomó a la ventana de su estudio en el palacio pontificio para rezar la oración mariana del Ángelus dominical, y, antes de la oración, Francisco comentó el tema del Evangelio de hoy que nos presenta el episodio de Jesús que camina sobre las aguas del lago, después de la multiplicación de los panes y los pescados. Después de despedir a la multitud, Jesús se retira a rezar, mientras en el lago se desata una gran tempestad, y en medio de esta tormenta el Señor alcanza a los discípulos caminando sobre las aguas del lago.

Ellos se asustan pero Él los tranquiliza diciéndoles: Soy Yo, ¡No tengan miedo! A lo que Pedro responde “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. Jesús lo llama y Pedro, bajando de la barca, comienza a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero al ver la violencia del viento, tiene miedo, y como empezaba a hundirse, grita: ¡Señor sálvame! Jesús entonces, le tiende su mano y lo sostiene, mientras le dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”

El Papa, reflexionando sobre la actitud de fe del apóstol Pedro, que lo lleva a cumplir cosas extraordinarias, señala que comienza a hundirse en el momento en que quita su mirada de Jesús: en ese momento el apóstol se deja arrollar por las adversidades que lo circundan. Por ello, dijo el Pontífice, en el personaje de Pedro se describe nuestra fe: frágil y pobre, inquieta y victoriosa, que camina al encuentro de Jesús resucitado en medio de la tempestad y de los peligros del mundo. 

Francisco evidencia también la escena final, cuando suben a la barca y el viento cesa: los discípulos, que se sentían aterrorizados y pequeños, se vuelven grandes en el momento en que se arrodillan ante Jesús y lo reconocen como Hijo de Dios . Esta es una imagen eficaz de la Iglesia, dice el Sucesor de Pedro: La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, y nos permite caminar también en la oscuridad y a través de los momentos de dificultad. (GM - RV)

Texto completo de la reflexión del Papa antes del rezo a la Madre de Dios:

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Queridos hermanos y hermanas, 
¡Buenos días!

El Evangelio de hoy nos presenta el episodio de Jesús que camina sobre las aguas del lago. Después de la multiplicación de los panes y de los peces, Él invita a los discípulos a subirse en una barca y a esperarlo en la otra orilla, mientras Él despide a la gente y luego se retira a rezar en la montaña hasta la noche. Mientras tanto en el lago se desata una fuerte tormenta, y es ahí, en medio de la tormenta que Jesús llega a la barca de los discípulos, caminando sobre las aguas del lago. Cuando lo ven, los discípulos se asustan, piensan que es un fantasma, pero Él los tranquiliza: “¡Animo, soy yo, no tengan miedo!” Pedro, con su típico impulso, le pide casi una prueba: “Señor, si eres tú, ordéname de ir hacia ti caminado sobre las aguas”; y Jesús le dice: “¡Ven!”. Pedro baja de la barca y se pone a caminar sobre las aguas; pero el fuerte viento lo embiste y comienza a hundirse. Entonces grita: “¡Señor, sálvame!”, y Jesús le tiende la mano y lo saca.

Esta narración es una bella imagen de la fe del apóstol Pedro. En la voz de Jesús que le dice: “¡Ven!”, él reconoce el eco del primer encuentro sobre la orilla de ese mismo lago, y luego, una vez más, deja la barca y va hacia el maestro. ¡Y camina sobre las aguas! La respuesta confiada y rápida a la llamada del Señor hace realizar siempre cosas extraordinarias. Pero, Jesús mismo nos decía que nosotros somos capaces de hacer milagros con nuestra fe, fe en Él, fe en su palabra, fe en su voz. En cambio, Pedro comienza a hundirse en el momento que deja de mirar a Jesús y se deja envolver por las adversidades que lo rodean. Pero el Señor esta siempre ahí, y cuando Pedro lo llama, Jesús lo salva del peligro. En el personaje de Pedro, con sus impulsos y sus debilidades, es descrita nuestra fe: siempre frágil y pobre, inquieta y todavía victoriosa, la fe del cristiano camina al encuentro del Señor resucitado, en medio de las tormentas y los peligros del mundo.

También es muy importante la escena final. “apenas subieron en la barca, el viento cesó. Aquellos que estaban en la barca se prostraron delante de Él, diciendo: “¡de verdad tu eres el Hijo de Dios!”. En la barca están todos los discípulos, acomunados por la experiencia de la debilidad, de la duda, del miedo, “de la poca fe”. Pero cuando sobre aquella barca sube Jesús, el clima cambia en seguida: todos se sienten unidos en la fe en Él. Todos los pequeños y atemorizados se hacen grandes en el momento en el cual se arrojan de rodillas y reconocen en su maestro que es el Hijo de Dios. Cuantas veces también a nosotros nos sucede lo mismo, sin Jesús, lejos de Jesús nos sentimos temerosos, inadecuados a tal punto de pensar que no podemos salir adelante, ¡falta la fe!. Pero Jesús está siempre con nosotros, tal vez escondido, pero siempre presente y listo para socorrernos.

Esta es una imagen clara de la Iglesia: una barca que debe afrontar la tormenta y a veces parece que va a ser hundida. Lo que la salva no es la calidad o el valor de sus hombres, sino la fe, que le permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre al lado, que nos tiene de la mano para alejarnos del peligro. Todos nosotros estamos sobre esta barca, y aquí nos sentimos seguros no obstante nuestros límites y nuestras debilidades. Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, ¡adorar a Jesús!, el único Señor de nuestra vida. A esto nos llama siempre nuestra Madre, la Virgen. A ella nos dirigimos con confianza.
(RM-RV)

Balada del dolor en Gaza por Esteban Tabares



De lejos... de muy lejos
llega el grito insomne
de las lágrimas heridas,
de los pechos secos, exangües,
de los ecos desgarrados,
del dolor sin fondo,
inaccesible, silenciado,
dolor de las madres de negro,
de las madres del llanto,
por sus hijos segados.

Sobre los pétalos deshojados
de vidas desnudas, en sombra,
la muerte cabalga ennegrecida,
alocadamente, sin freno.

Y las bocas, como rosas de invierno, 
besan el viento
bajo un cielo solitario,
tristemente.

El rumor de la sangre golpea
desde los aires y los muros,
el oleaje sordo de la justa ira
desgaja los interesados silencios
escondidos en las sombras.

¡Vuelve a mí!
¡Regresa, paz de las montañas,
a este valle de ardiente muerte,
tierra de tumbas,
donde los sueños de libertad
despiertan al alba!...

RD

Carta desesperada desde Gaza por: Mads Gilbert, MD PhD


Queridos amigos y amigas del mundo:

La noche pasada fue extrema. La “invasión terrestre" de Gaza resultó en decenas de furgones con palestinos y palestinas con todo tipo de heridas, mutilados, destrozados, desangrándose, temblando; de todas las edades, todos civiles, todos inocentes.

Los héroes en las ambulancias y en todos los hospitales de Gaza están trabajando turnos de 12 y 24 horas, grises por el cansancio y la carga inhumana de trabajo (sin haber recibido ningún pago en Shifa en los últimos cuatro meses). Ellos atienden, derivan, tratan de entender el incomprensible caos de cuerpos, de tamaños, de miembros, de seres humanos que caminan, o no pueden caminar, que respiran, que no pueden respirar, que se están desangrando, y que no se desangran. ¡SERES HUMANOS!

Hoy, una vez más tratados como animales por “el ejército más moral del mundo” (sic).

Mi respeto por los heridos es infinito, en su sobria determinación en medio del dolor, la agonía y el shock; mi admiración por el personal y los voluntarios es infinita también; mi cercanía al sumud palestino me da fuerzas, aunque por momentos solo quiero gritar, abrazar fuerte a alguien, llorar, oler la piel y el cabello cálido de un niño cubierto de sangre, protegernos a nosotros mismos en un abrazo sin fin… pero no nos podemos permitir eso, y ellos tampoco.

Caras cenicientas… ¡Oh, no! No más cargas de decenas de mutilados y sangrantes… todavía tenemos lagos de sangre en el suelo en la sala de emergencias, pilas de vendas empapadas en sangre para limpiar… Oh, los limpiadores… en todas partes, quitando rápidamente la sangre y los tejidos descartados, el pelo, la ropa, las cánulas… los restos de la muerte… todo quitado del medio… para ser preparado nuevamente, para que todo se repita.

Más de 100 casos llegaron a Shifa en las últimas 24 horas. Ya bastante para un gran hospital bien entrenado y equipado con todo lo necesario, pero aquí… casi no hay nada: no hay electricidad, ni agua, ni materiales desechables, ni medicamentos, ni mesas de operación, ni instrumentos, ni monitores… es como si todo hubiera sido sacado de museos de hospitales del pasado. Pero estos héroes no se quejan. Ponen manos a la obra, como guerreros, de frente, inmensamente resueltos.

Y mientras les escribo estas palabras, solo, en una cama, derramo lágrimas, cálidas pero inútiles lágrimas de dolor y de pena, de enojo y de miedo. ¡Esto no puede estar pasando!

Y entonces, justo ahora, la orquesta de la máquina de guerra israelí comienza de nuevo su espantosa sinfonía: salvas de artillería desde los barcos de la marina en la costa, los rugientes F16, los drones enfermantes (los “zennanis” árabes), los hummers y los molestos Apaches. Todo, demasiado, hecho y pagado por los Estados Unidos. Señor Obama: ¿tiene usted corazón?

Yo le invito: pase una noche, solo una noche con nosotros en Shifa. Tal vez disfrazado de limpiador.

Estoy cien por ciento convencido de que cambiaría la historia. Nadie con corazón Y –además– con poder, podría marcharse de una noche en Shifa sin la decisión de ponerle fin a la masacre del pueblo palestino.

Pero los crueles y despiadados han hecho sus cálculos y han planeado otro ataque sobre Gaza. Los ríos de sangre van a seguir corriendo la próxima noche. Puedo escuchar que han afinado sus instrumentos de muerte. Por favor. Hagan lo que puedan. Esto, ESTO no puede continuar.


Blog de Teología

LEONARDO BOFF: Las amenazas de la Gran Transformación (II)



En el artículo anterior analizamos las amenazas que nos trae la transformación de la economía de mercado en sociedad de mercado con la doble injusticia que acarrea: la social y la ecológica. Ahora queremos detenernos en su incidencia en el ámbito de la ecología tomada en su más amplia acepción ambiental, social, mental e integral.

Constamos un hecho singular: en a medida en que crecen los daños a la naturaleza que afectan cada vez más a las sociedades y la calidad de vida, crece simultáneamente la conciencia de que, en un 90%, tales daños se atribuyen a la actividad irresponsable e irracional de los seres humanos, más específicamente, a aquellas élites de poder económico, político, cultural y mediático que se han constituido en grandes corporaciones multilaterales y han asumido por su cuenta los rumbos del mundo. Es urgente que hagamos alguna cosa que interrumpa esta vía hacia el precipicio. Como advierte la Carta de la Tierra: «o hacemos una alianza global para cuidar de la Tierra y unos de otros podremos asistir a la destrucción de nuestra especie y de la diversidad de la vida» (Introducción).

La cuestión ecológica, especialmente tras el Informe del Club de Roma en 1972 titulado Los límites del Crecimiento se ha vuelto un tema central de la política, de las preocupaciones de la comunidad científica mundial y de los grupos más despiertos y preocupados por nuestro futuro común.

El foco de las cuestiones se desplazó del crecimiento/desarrollo sostenible (imposible dentro de la economía de libre mercado) hacia el sostenimiento de toda la vida. Primero hay que garantizar la sostenibilidad del planeta Tierra, de sus ecosistemas, de las condiciones naturales que posibilitan la continuidad de la vida. Solamente garantizadas estas condiciones previas, se puede hablar de sociedades sostenibles y de desarrollo sostenible o de cualquier otra actividad que quiera presentarse con este calificativo.

La visión de los astronautas reforzó esta nueva conciencia. Desde sus naves espaciales o desde la Luna se dieron cuenta de que Tierra y humanidad forman una única entidad. No están separadas ni son realidades paralelas. La humanidad es una expresión de la Tierra, su parte consciente, inteligente y responsable de la conservación de las condiciones que continuamente producen y reproducen la vida. En nombre de esta conciencia y de esta urgencia surgió el principio responsabilidad (Hans Jonas), el principio cuidado (Boff y otros), elprincipio sostenibilidad (Informe Brundtland), el principio de interdependencia-cooperación (Heisenberg/Wilson/Swimme), el principio prevención/precaución (Carta de Río de Janeiro de 1992 de la ONU), el principio compasión (Schopenhauer/Dalai Lama) y el principio Tierra (Lovelock y Evo Morales).

La reflexión ecológica se ha vuelto más compleja. No se puede reducir solo a la preservación del medio ambiente. La totalidad del sistema-mundo está en juego. Así han surgido una ecología ambiental que tiene como meta la calidad de vida; una ecología social que busca un modo sostenible de vida (producción, distribución, consumo y tratamiento de las basuras); una ecología mental que se propone criticar prejuicios y visiones de mundo hostiles a la vida y formular un nuevo diseño civilizatorio, a base de principios y de valores, para una nueva forma de habitar la Casa Común; y finalmente una ecología integral que se da cuenta de que la Tierra es parte de un universo en evolución y que debemos vivir en armonía con el Todo, uno, complejo y cargado de propósito.

Se ha creado de este modo una cuadrícula teórica, capaz de orientar el pensamiento y las prácticas amigables a la vida. Entonces se hizo evidente que la ecología más que una técnica de manejo de bienes y servicios escasos representa un arte, una nueva forma de relacionarse con la naturaleza y con la Tierra y el descubrimiento de la misión del ser humano en el proceso cosmogénico y en el conjunto de los seres: cuidar y preservar.

Por todas partes del mundo han surgido movimientos, instituciones, organismos, ONGs, centros de investigación, cada cual con su singularidad: hay quien se preocupa por los bosques, otros de los océanos, de la preservación de la biodiversidad, de las especies en peligro de extinción, de los ecosistemas tan diversos, de las aguas y de los suelos, o de las semillas y la producción orgánica. Entre todos estos movimientos cabe destacar a Greenpeace por su persistencia y valor de enfrentarse, corriendo peligros, a quienes amenazan la vida y el equilibrio de la Madre Tierra.

La misma ONU ha creado una serie de instituciones que tienen como objetivo hacer el seguimiento del estado de la Tierra. Las principales son el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, la OMS (Organización Mundial de la Salud), la Convención sobre la Biodiversidad y especialmente el IPPC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) entre otras.

Esta Gran Transformación de la conciencia está llevando a cabo una complicada travesía, necesaria para fundar un nuevo paradigma, capaz de transformar la eventual tragedia ecológico-social en una crisis de paso que nos permitirá un salto de calidad rumbo a un nivel más alto de relación amistosa, armoniosa y cooperativa entre Tierra y humanidad. Si no asumimos esta tarea, el futuro común estará amenazado.

Leonardo Boff
Koinonia


Ver Las amenazas de la Gran Transformación (I) aquí

EL DIOS DE PODER ES EL ÍDOLO HECHO A NUESTRA MEDIDA por Fray Marcos


Mt 14, 22-33
Como el domingo pasado vemos una parábola en acción. No es fácil imaginar lo que en realidad pudo pasar, si es que hubo un episodio real, que diera pie a este relato. En este relato, lo que pasó tiene poca importancia; todo él está lleno de símbolos que nos quieren llevar más allá de una información de sucesos puntuales.
Este relato se parece más a los relatos de apariciones pascuales. Algunos exegetas sugieren que puede tratarse de un relato de Jesús resucitado, que han colocado más tarde en el contexto de la vida real.
También hoy es la primera lectura la que nos empuja a una interpretación espiritual. Tanto Elías como Pedro reciben una magistral lección. Los dos habían hecho un Dios a su imagen y semejanza. La experiencia les enseña que Dios no se puede meter en conceptos y que es siempre más de lo que creemos. Nunca se identifica con lo que pensamos de Él.
Además de Mateo, lo narran Marcos y Juan. Los tres lo sitúan después de la multiplicación de los panes. Los tres presentan a Jesús subiendo a la montaña para orar. En los tres relatos, Jesús camina sobre el agua. También coinciden en señalar el miedo de los discípulos; Mateo y Marcos dicen que gritaron. La respuesta de Jesús es la misma: Soy yo, no tengáis miedo.
En Marcos y Mateo, Jesús manda a los discípulos embarcar y marchar a la otra orilla; pero el verbo griego, deja entrever cierta imposición. En Juan, la iniciativa es de los discípulos y se deja entender que lo hacen despechados porque Jesús no acepta ser proclamarlo rey.
En el AT, el monte es el lugar de la divinidad. Jesús, después de un día ajetreado, se eleva al ámbito de lo divino. Como Moisés la segunda vez que sube al Sinaí, va solo. Nadie le sigue en esa cercanía a la esfera de lo divino. La multitud solo piensa en comer. Los apóstoles piensan en medrar. Para la tentación, Jesús se pone a orar. Es muy interesante descubrir que Jesús necesita de la oración, desbaratando así, la idea simplista que tenemos, de que él era Dios sin más. Jesús tiene necesidad de momentos de auténtica  contemplación.
Jesús sube a lo más alto. Los discípulos bajan hasta el nivel más bajo, el mar. Creen que van a encontrar allí las seguridades que Jesús les niega al no aceptar la gloria humana. En realidad encuentran la oscuridad, la zozobra, el miedo. Las aguas turbulentas representan las fuerzas del mal. Son el signo del caos, de la destrucción, de la muerte.
Jesús camina sobre todo esto. En el AT se dice expresamente que solo Dios puede caminar sobre el dorso del océano. Al caminar Jesús sobre las aguas, se están diciendo dos cosas: que domina sobre las fuerzas del mal y que es Dios.
En el relato se aprecia la visión que de Jesús tenía aquella primera comunidad. Eraverdadero hombre  y como tal, tenía necesidad de la oración para descubrir lo que era y superar la tentación de quedarse en lo material. Al caminar sobre el mar, está demostrando que era también verdadero Dios. La confesión final es la confirmación de esta experiencia. Esta confesión apunta también a un relato pascual, porque solo después de la experiencia de la resurrección, confesaron los apóstoles la divinidad de Jesús.
La barca es símbolo de la nueva comunidad. Las dificultades que atraviesan los apóstoles, son consecuencia del alejamiento de Jesús. Esto se aprecia mejor en el evangelio de Juan, que deja muy claro que fueron ellos los que decidieron marcharse sin esperar a Jesús. Se alejan malhumorados porque Jesús no aceptó las aclamaciones de la gente saciada.
Pero Jesús no les abandona a ellos y va en su busca. Para ellos Jesús es un “fantasma”; está en las nubes y no pisa tierra. No responde a sus intereses y es incompatible con sus pretensiones. Su cercanía, sin embargo, les hace descubrir el verdadero Jesús.
El miedo es el primer efecto de toda teofanía. El ser humano no se encuentra a gusto en presencia de lo divino. Hay algo en esa presencia de Dios que le inquieta. La presencia del Dios auténtico no da seguridades, sino zozobra; seguramente porque el verdadero Dios no se deja manipular, es incontrolable y nos desborda.
La respuesta de Jesús a los gritos es una clara alusión al episodio de Moisés ante la zarza. El“ego eimi” (yo soy) en boca de Jesús es una clara alusión a su divinidad. Juan lo utiliza con mucha frecuencia.
El episodio de Pedro, merece una mención especial. Es muy probable que sea una tradición, seguramente legendaria, exclusiva de esa comunidad. Aunque así sea, tiene mucha miga. Pedro siente una curiosidad inmensa al descubrir que su amigo Jesús se presenta con poderes divinos, y quiere participar de ese mismo privilegio. “Mándame ir hacia ti, andando sobre el agua”; haz que yo partícipe del poder divino como tú. Pero Pedro quiere lograrlo por arte de magia, no por una transformación personal. Jesús le invita a entrar en la esfera de lo divino y participar de ese verdadero ser: ven.
Estamos hablando de la aspiración más profunda de todo ser humano consciente. En todas las épocas ha habido hombres que han descubierto esa presencia de Dios. Pedro representa aquí, a cada uno de los discípulos que aún no han comprendido las exigencias del seguimiento. Jesús no revindica para sí esa presencia divina, sino que da a entender que todos estamos invitados a esa participación.
Pedro camina sobre el agua mientras está mirando a Jesús; se empieza a hundir cuando mira a las olas. No está preparado para acceder a la esfera de lo divino porque no es capaz de prescindir de las seguridades.
El verdadero Dios no puede llegar a nosotros desde fuera y a través de los sentidos. No podemos verlo ni oírlo ni tocarlo, ni olerlo ni gustarlo. Tampoco llegará a través de la especulación y los razonamientos. Dios no tiene más que un camino para llegar a nosotros: nuestro propio ser. Su acción no se puede “sentir”. Esa presencia de Dios, solo puede ser vivida. El budismo tiene una frase, a primera vista tremenda: “si te encuentras con el Buda, mátalo”. Si te encuentras con dios, mátalo. Ese dios es falso, es una creación tuya; es un ídolo. Si lo buscas fuera de ti, estás persiguiendo un fantasma.
También hoy, el viento es contrario, las olas son inmensas, las cosas no salen bien y encima, es de noche y Jesús no está presente. Todo apunta a la desesperanza. Pero resulta que Dios está donde menos lo esperamos: en medio de las dificultades, en medio del caos y de las olas, aunque nos cueste tanto reconocerlo.
La gran tentación ha sido siempre que se manifestara de forma portentosa. Seguimos esperando de Dios el milagro. Dios no está en el huracán, ni en el terremoto, ni en el fuego. Es apenas un susurro.
Hoy tenemos que afrontar la misma disyuntiva. O mantener a toda costa nuestro ídolo, o atrevernos a la búsqueda del verdadero Dios. La tentación sigue siendo la misma: mantener el ídolo que hemos pulido y alicatado desde la prehistoria. La consecuencia es clara: nunca encontraremos al Dios verdadero. Esta es la causa de que se alejen de las instituciones los que mejor dispuestos están. Los que no aceptan los falsos dioses que nos empeñamos en venderles. Se encuentran, en cambio,  muy a gusto con ese “dios” los que no quieren perder las seguridades que les dan los ídolos fabricados a nuestra medida.
El ser humano ha buscado siempre al Dios todopoderoso que hace y deshace a capricho, que empleará esa omnipotencia en favor mío si cumplo determinadas condiciones.
Si en la religión buscamos seguridades, estamos tergiversando la verdadera fe-confianza. Dios no puede darme ni prometerme nada que no sea Él mismo. Ni como Iglesia ni como individuos debemos poner nuestra meta en las seguridades externas. Las seguridades que con tanto ahínco busca nuestro yo, son el mayor peligro para llegar a Dios.

Meditación-contemplación
Mándame ir hacia ti… Ven.
El ansia de lo divino es una constante en el ser humano.
Es un anhelo positivo que está puesto ahí por Él.
La trampa es querer conseguirlo por un camino equivocado.
……………………
Lo divino forma parte de mí.
Es la parte sustancial y primigenia de mi ser.
Cuando descubro y vivo esa presencia,
despliego todas las posibilidades de ser que ya hay en mí.
…………………
El secreto está en la absoluta confianza en Él.
Si pretendo buscarle como un bien más de consumo,
solo me encontraré con seguridades ficticias.
Solo lanzándome sin “paracaídas” conseguiré aterrizar en Él
……………

Fray Marcos
Fe Adulta

SALIR DE LA BARCA DEL EGO por Rnrique Martínez Lozano


Evangelio de Mateo 14, 22-33

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo en seguida:
— ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!
Pedro le contestó:
— Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
Él le dijo:
— Ven.
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
— Señor, sálvame.
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
— ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo:
— Realmente eres Hijo de Dios.

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SALIR DE LA BARCA DEL EGO

         Este precioso relato resulta ser una hermosa metáfora de nuestra vida. Abandonada la lectura literalista que, además de no corresponder a la intención del redactor, lo empobrece y falsifica, hallamos en él una “descripción” de nuestro modo de funcionar cuando estamos instalados en el ego (en la lectura que nuestra mente hace de las circunstancias).
         En la “barca” del ego, nos sentimos fácilmente sacudidos por todo tipo de olas, llenos de miedos y creyendo ver fantasmas alrededor.
         Miedos y fantasmas, sin embargo, se disipan en cuanto salimos de las interpretaciones que nuestra mente hace de las cosas, y nos anclamos en el “Yo soy”, nuestra identidad última, aquella que compartimos con todos los seres.
         En ella, aceptamos lo que acontece, la mente se silencia… y retorna la paz. Porque nuestra identidad más profunda se halla siempre a salvo. El “Yo soy” –la Consciencia de ser- no puede ser afectado negativamente por nada. Reconocerse en esa identidad y vivirse conectado a ella es el culmen de toda sabiduría.
En esto consiste toda la “destreza”, según lo expone Papaji: “Lo que sea que venga, déjalo venir; lo que quede, déjalo estar; lo que se va, déjalo ir. Quédate callado y adora al Ser”. En el reconocimiento de que el “Ser” no es una realidad que corriera paralela a nosotros, que se hallara “fuera” o nos resultara extraña. El Ser es otro nombre de nuestra verdadera identidad, que se expresa en la personalidad que tenemos. Por eso, el mismo Papaji concluye: “Durante todas las actividades de la vida recuerda siempre que tú eres el Ser”.
Al identificarnos con nuestra personalidad (o yo), desconectamos de nuestra identidad, nos encerramos en la “barca” del ego, y ahí todo se vuelve oscuridad, oleaje, confusión, miedo y sufrimiento.

A veces, aun estando en la “barca”, notamos el impulso de ir “más allá”, de trascender ese pequeño encierro y lanzarnos al mar abierto del “Yo soy”. Tal impulso no es sino expresión de nuestra misma identidad que, en forma de Anhelo, clama en nosotros, a pesar incluso de nuestra ignorancia.
Algo nos dice que la Vida es más que los hábitos a los que la hemos reducido y la rutina a la que nos hemos acostumbrado; y que nosotros no somos el ego que nuestra mente piensa, por más que habitualmente nos hayamos vivido desde él. Nos fiamos de aquella “voz” que viene de no sabemos dónde y salimos de la estrechez que nos aprisionaba.
Sin embargo, suele ser tan grande la inercia de generaciones y de toda nuestra propia vida, que basta sentir la “fuerza del viento”, para que el miedo se apodere de nuevo de nosotros y pensemos que nos estamos hundiendo.
“¡Qué poca fe!”, dice Jesús a Pedro. Qué poca certeza en lo que somos. La mano que agarra a Pedro no es otra que el “Yo soy”, identidad en la que Jesús se reconocía y que todos compartimos con él. Para no ser víctimas del miedo, necesitamos cultivar el contacto y la conexión con quienes realmente somos: esa es la única plataforma donde es posible la paz y la sabiduría.

Por eso, puede venirnos bien la enseñanza de Nisargadatta: “Rechace todos los pensamientos excepto uno: «Yo soy». La mente se rebelará en el comienzo pero, con práctica, paciencia y perseverancia, cederá y se mantendrá en calma. Una vez que usted esté en calma, las cosas comenzarán a suceder espontáneamente y de forma totalmente natural, sin ninguna interferencia de su parte.
No se preocupe por nada que usted quiera, piense o haga; solo permanezca establecido en el sentimiento-pensamiento «Yo soy«, enfocando «Yo soy» firmemente en la mente. En el momento que usted se desvíe, recuerde: todo lo que es perceptible y concebible es pasajero, y solo el «Yo soy» permanece. Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es de que «usted es». El «Yo soy» es seguro, el «Yo soy esto» no lo es”.

Por qué los coreanos se convierten a Cristo y los japoneses no



El Papa viajará a Corea del Sur, donde los católicos pasaron del 1% al 10% de la población en 50 años. Un éxito que contrasta con el casi nulo crecimiento en Japón, pese al mayor esfuerzo misionero

La peregrinación a Asia está en el ADN jesuita. Varios países de ese inmenso continente figuran entre los primeros destinos de los fundadores de la Compañía de Jesús. Pero los resultados fueron muy dispares.
Los dos próximos viajes del papa Francisco son a Asia. El primero, inminente, a Corea del Sur. Y en enero de 2015 irá a Sri Lanka y a Filipinas.
Es un buen momento para asomarse al complejo panorama del cristianismo asiático.
La revista italiana L'Espresso reproduce un artículo que explica por qué el inmenso esfuerzo misionero de los jesuitas en Japón no arrojó los mismos resultados que en Corea.
El autor de la nota es Piero Gheddo, decano de la Pontificia Misiones Extranjeras de Milán y gran conocedor de ambos países.
A continuación, el largo pero apasionante artículo de Gheddo:

POR QUÉ LOS COREANOS SE CONVIERTEN A CRISTO Y LOS JAPONESES NO
Japón y Corea tienen una historia y una cultura muy diferentes, razón por la cual la misión cristiana produjo resultados muy distintos.
En Japón, casi cinco siglos después del ingreso de los misioneros con San Francisco Javier en 1549, los bautizados en la Iglesia Católica son algo más de medio millón, sobre 127 millones de japoneses, es decir, menos de 0,5% de la población.
En Corea, donde el catolicismo llegó con algunos laicos a fines del siglo XVIII, los católicos son casi 5.300.000 sobre 50 millones de habitantes, es decir, más del 10%, mientras que los protestantes de las distintas denominaciones son casi 8 millones, el 17%. De noche, Seúl parece una ciudad cristiana por el gran número de cruces que brillan sobre iglesias, escuelas y hospitales.
La fe cristiana ha sido recibida con muchas dificultades por Japón, mientras que por el contrario, Corea del Sur parece recibirla hoy con los brazos abiertos. En Corea el cristianismo se está convirtiendo en el motor de la nación. Desde los años 60 a hoy casi de la mitad de los presidentes de Corea del Sur han sido cristianos, inclusive Kim Dae-jung (1925-2009), premio Nobel de la paz en el 2000 por su vigoroso esfuerzo para la reconciliación entre Corea del Norte y del Sur.
¿Por qué los japoneses se convierten poco? Esencialmente por un motivo religioso-cultural.
Las religiones de Japón enseñan, como lo hace el sintoísmo, que el hombre es uno de los tantos elementos de la naturaleza, en la que se manifiesta el Dios desconocido.
El confucianismo da una visión estática de la sociedad, en la que la suprema norma moral es el respeto y la obediencia para mantener la armonía entre el cielo y la tierra, entre superiores y súbditos, entre política y economía. Según la moral confuciana, cada uno debe desarrollar su propio trabajo con el máximo esfuerzo en el lugar que le ha sido asignado.
El budismo, al enseñar el desapego de sí mismo, el desprecio de las pasiones y de las ideas personales, consideradas como ilusiones perniciosas, hace que el individuo esté dispuesto a todo y sea extremadamente paciente.
EL JAPONÉS ES HIJO DE ESTAS RELIGIONES: ÓPTIMO TRABAJADOR, SOBRIO Y OBEDIENTE A LAS DIRECTIVAS
En una sociedad en la que todo debe funcionar como una máquina, el japonés es el sujeto ideal, porque se mueve en grupo. La gente tiene una fuerte conciencia unitaria como pueblo, pero una escasa conciencia de los derechos de la persona. La vida común comienza en la familia, continúa en la escuela y termina en la empresa, concebida como una gran familia. El espíritu de colaboración que predomina en la empresa hace que el trabajo sea altamente eficiente y productivo. El éxito de la empresa para la que cada uno trabaja es considerado un ideal de vida por el que vale la pena sacrificarse, inclusive con horas de trabajo extraordinario, con frecuencia poco o nada retribuidas.
"La influencia de las religiones tradicionales – me decía el padre Alberto Di Bello, misionero en Japón desde el año 1972 – ha educado en una viva conciencia de los propios deberes, más que de los propios derechos. El cristianismo, entrando en Japón a través de las modernas misiones cristianas y la influencia de Occidente, ha llevado a este país el concepto fundamental del mundo moderno, el de la Carta de los Derechos del Hombre: el valor absoluto de la persona humana individual. La sociedad, el Estado y la patria están al servicio de la persona humana, no la persona al servicio de la sociedad, del Estado y de la patria".
Pero esta revolución se esfuerza para entrar en la mentalidad común. El padre Giampiero Bruni, en Japón desde el año 1973, me dice: "Si un individuo es consciente y libre, puede optar por convertirse a Jesús. Pero si no es libre porque es miembro de un grupo, no puede. El japonés está habituado a obedecer y a hacer como hacen todos. El grupo domina, salir del grupo no se puede, porque esto significa cortar todos los vínculos. Y yo creo que también hoy las conversiones que acontecen debemos examinarlas bien, para ver si son libres o están condicionadas por algo que no llegamos a comprender".
Este es el concepto de fondo que han expresado los misioneros que he interrogado en mis viajes a Japón.
Radicalmente distinta es Corea del Sur, que en el último medio siglo ha registrado un crecimiento récord de cristianos. Desde 1960 al 2011 los habitantes pasaron de 20 a 50 millones, el ingreso per capita de 1.300 a 23.500 dólares, los protestantes del 2 al 17%, los católicos de casi 100.000 (el 0,5%) a 5.309.964 (el 10%), según las estadísticas de la Conferencia Episcopal Coreana.
Cada año se celebran 130-140 mil bautismos. La Iglesia coreana es femenina, a partir del nombre: el catolicismo es llamado "la religión de la Mamá", porque frente a no pocas iglesias hay una estatua de María con los brazos abiertos que invita a entrar a quienes pasan por allí, y también porque en el año 2011 los fieles varones eran 2.193.464, el 41,5% del total, y las mujeres 3.095.332, es decir, el 58,5%.
Las conversiones acontecen en su gran mayoría en las ciudades y entre las elites del país: profesionales, estudiantes, artistas, políticos y militares también de alto grado. El hombre símbolo de la Iglesia Católica en Corea ha sido el cardenal Kim Sou-hwang (1922 -2009), arzobispo de Seúl desde 1968 al 1998, promotor de un fuerte compromiso de la Iglesia Católica en el campo social. Durante la larga dictadura militar había hecho de la catedral Myong-dong, en Seúl, un refugio para los opositores no violentos a la dictadura.LOS MILITARES NO SE ATREVIERON JAMÁS A ENTRAR EN LA CATEDRAL, QUE SABÍAN QUE ERA DEFENDIDA POR EL PUEBLO
Durante largos años el cardenal Kim fue la personalidad más influyente de Corea.
Hay también un motivo histórico que explica las conversiones. Corea ha conocido medio siglo de ocupación japonesa y también más de tres años de guerra civil entre el Norte y el Sur (1950-1953), combates feroces casa por casa, destrucción de muchas viviendas y estructuras estatales. El padre Giovanni Trisolini, uno de los primeros salesianos que ingresó a Corea en 1959, me dijo en 1986: "Cuando llegué a Corea había una miseria espantosa. El país estaba también destruido por la guerra, con los ejércitos que habían pasado y repasado por todo el territorio. El trabajo principal de nosotros los misioneros era dar de comer a la gente, que literalmente se moría de hambre. Con pocas rutas y líneas ferroviarias, no funcionaba casi nada de las estructuras estatales. En esas circunstancias los gobiernos de Corea del Sur, con el país ocupado por los estadounidenses,pusieron en primer lugar la instrucción del pueblo, fundando escuelas por todas partes con un sistema educativo moderno, para hacer salir a las nuevas generaciones de la enseñanza tradicional, la cual transmitía una visión del hombre de naturaleza confuciana, heredada de China y poco adecuada para formar jóvenes en un país moderno".
La escuela se extendió a todos, inclusive también a las niñas, con una enseñanza de materias totalmente diferentes a las del esquema confuciano. Este cambio radical de la instrucción puso en marcha en poco tiempo el desarrollo económico y contribuyó a preparar el camino hacia la democracia, a los derechos del hombre y de la mujer y al cristianismo. Hoy Corea del Sur no tiene analfabetos, la escuela es obligatoria y gratuita para todos, desde el jardín de infantes hasta las escuelas superiores humanistas o técnicas, que frecuentan casi todos. En 1960 Corea del Sur era uno de los países más subdesarrollados de Asia, en los años '80 fue uno de los "tigres asiáticos" con Taiwán, Singapur y Tailandia.
En Corea el cristianismo ejerce un fuerte poder de atracción, respecto al confucianismo y al budismo, al menos por cinco motivos:
1) Introduce la idea de igualdad de todos los seres humanos creados por el mismo Dios, Padre de todos los hombres, y sobre todo el principio de igualdad en los derechos del hombre y de la mujer, incluso en la diversidad y complementariedad entre las personas de los dos sexos. En el confucianismo la mujer no tiene la misma dignidad y los mismos derechos del hombre. En la sociedad confuciana la mujer era casi una esclava del marido, las niñas no iban a la escuela y la mujer era inferior al hombre. "Es un hombre malogrado", decía Confucio de ellas.
2) Católicos y protestantes son distintos por la participación activa en el movimiento popular contra la larga dictadura militar entre 1961 y 1987. Confucianismo y budismo promovieron, por el contrario, la obediencia a la autoridad constituida. Si en Corea, al igual que en Filipinas, las dictaduras militares cedieron el poder a gobiernos electivos con revoluciones no violentas, con las "revoluciones de las flores", fue principalmente por las presiones de la opinión pública concientizada por las Iglesias cristianas.
3) El cristianismo es la religión del Libro y de un Dios personal, mientras que el chamanismo, el budismo y el confucianismo no son ni siquiera religiones, sino sistemas de sabiduría humana y de vida. Sobre todo, no tienen una organización y dirección a nivel nacional que represente a sus fieles. Hay intentos de coordinación entre las distintas pagodas y monasterios budistas, pero cada uno va por su lado.
4) Católicos y protestantes han construido y mantienen una gran cantidad de escuelas en todos los niveles, hasta numerosas universidades – las católicas son doce – que se han impuesto en el país como las mejores desde el punto de vista educativo y de los valores en los que forman a los jóvenes. Todas las familias querrían mandar a sus hijos a las escuelas cristianas, porque la educación de los jóvenes inspirada en el Evangelio se demuestra como la más eficaz para formar personas adultas y maduras.
5) Por último, Corea del Sur es ahora un país evolucionado y también rico (se dice que "está solo veinte años detrás de Japón"), en el que las antiguas religiones no dan respuesta a los problemas de la vida moderna. Esto es inevitable, porque el mundo moderno nació en Occidente, de la raíz bíblico-evangélica, es decir, de la revelación de Dios en Cristo. EL CRISTIANISMO, Y SOBRE TODO EL CATOLICISMO, SE PRESENTA COMO LA RELIGIÓN MÁS ADECUADA A NUESTRO TIEMPO Y MÁS ACTIVA EN LA AYUDA A LOS POBRES.
La  abundancia de las conversiones confirma cuanto me decía durante mi último viaje a Corea el padre Vicent Ri, prefecto de estudios de la Facultad de Teología del seminario mayor de Kwangju: "El coreano está orgulloso de definirse como una persona religiosa: entre los estudiantes, los intelectuales y las personas cultas tampoco existe el espíritu anti-religioso o ateo común en Europa.El hecho religioso está en el centro de la vida de nuestro pueblo, ésta es una antigua tradición que el desarrollo económico y técnico no ha abolido, sino que contribuye a reforzar".
Pero durante muchos años, al menos hasta la visita del papa Karol Wojtyla en 1984, pocos han prestado atención a este "milagro" de la Iglesia coreana. Me decía en 1986 el entonces secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Simon E. Chen:
"Nuestra Iglesia tiene tantas conversiones, pero hemos sido olvidados durante mucho tiempo por la Europa cristiana y por los misioneros. Pío XI envió misioneros y religiosos a China. Pío XII mandó muchos misioneros a Japón, diciendo: 'Si se convierte Japón, se convierte toda Asia, y luego con la encíclica 'Fidei Donum' envió misioneros para África. Juan XXIII y Pablo VI exhortaron a ir a África y a América latina. Cuando en los años '50 miles de misioneros y monjas fueron a Japón, casi ninguno vino a Corea.
"NUESTRA IGLESIA HA SIDO DESCUBIERTA SÓLO CON LA VISITA TRIUNFAL DE JUAN PABLO II EN MAYO DE 1984
Ahora en Occidente muchos se asombran por el hecho de que haya tantas conversiones y vocaciones. Es que este fenómeno perdura desde los años '60 y luego de la visita del Papa ha asumido dimensiones excepcionales. Su visita sirvió más que todas nuestras prédicas para anunciar a Cristo a los no cristianos y para fortificar la fe en nuestros bautizados".
(traducción de José Arturo Quarracino)
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