Sunday, September 14, 2014

Obispo denuncia que las Fuerzas Armadas paraguayas ejecutaron a campesinos inocentes


"No se puede barnizar ni defender lo que hicieron los militares"


Monseñor Cáceres: "Una vergüenza el actuar de las que alguna vez fueron gloriosas Fuerzas Armadas"


El obispo Pablo Cáceres de la Diócesis de Concepción dijo que el último enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y supuestos miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fue una "ejecución" de campesinos que "nada tienen que ver con el grupo armado", algo que la Fiscalía negó hoy rotundamente.
El pasado 6 de septiembre el Gobiernoinformó que la noche anterior un supuesto colaborador del EPP murió durante un enfrentamiento con efectivos militares, en el que resultaron heridos graves otros dos supuestos miembros del grupo armado, uno de los cuales falleció más tarde en el hospital.
El hecho tuvo lugar en un área boscosacerca de Kurusú de Hierro, en el departamento de Concepción, cuando efectivos de la Fuerza de Tarea de Conjunta (FTC), compuesta por militares y policías, atacaron una vivienda en el momento en que los tres supuestos colaboradores del EPP se reunían con 8 presuntos guerrilleros, según las autoridades.
Sin embargo, el obispo Cáceres y la familia de los supuestos guerrilleros, todos de apellido Ovelar, niegan su vinculación con el EPP.
"Estuve en la casa de la familia Ovelar, donde ejecutaron a dos personas. No se puede barnizar ni defender lo que hicieron los militares. Fue una ejecución abierta, algo que ni se puede explicar. Hubo 200 disparos", dijo el viernes el religioso a la radio Cardinal.
El fiscal Federico Delfino que asegura que acudió al lugar del operativo 30 minutos después de los disparos, acompañado del comandante de las FTC, Ramón Benítez, y el titular de la Secretaría Antidrogas (Senad), Luis Rojas, negó hoy esa acusación y dijo que el operativo tenía la intención de interceptar a "apoyos logísticos del EPP".
Delfino declaró que "tenían muchos indicios de que las personas involucradas formaban parte del apoyo logístico del EPP y que esa noche iban a entregar mercaderías". Aunquereconoció que hasta ese momento "no figuraban en la lista de buscados".
El teniente coronel Víctor Urdapilleta, portavoz de la Fuerza de Tarea Conjunta, informó a Efe el día siguiente del suceso que todos ellos formaban parte del aparato logístico del EPP y que en ese momento celebraban una reunión con los guerrilleros para entregarles un fusil Mauser que fue incautado posteriormente, junto a 80 cartuchos y un uniforme de camuflaje.
Según Urdapilleta, esas tres personas guardarían parentesco entre ellas y también conNoel Ovelar, en la actualidad juzgado por el secuestro del ganadero Fidel Zavala.
"Con base en la información de inteligencia recibida se montó un operativo y la Fuerza de Tarea Conjunta procedió a la captura de los criminales pero fueron repelidos con disparos. En ese tiroteo se produjo un muerto y dos heridos, y el resto huyó", añadió el militar.
Sin embargo, el obispo de Concepción manifestó que "fue un montaje y mal hecho, con crueldad".
"Conozco a esa familia. Solo por tener el apellido Ovelar fueron vilmente ejecutados. Una vergüenza el actuar de las que alguna vez fueron gloriosas Fuerzas Armadas", espetó Cáceres.
"No es cierta la versión que apunta a que los campesinos respondieron con fuego. Ellos no tenían siquiera cuchillitos para defenderse", insistió.
Cáceres contradijo al fiscal Delfino y aseguró que luego del suceso, ningún agente fiscal se acercó al lugar del hecho, tampoco un médico forense y denunció que los militares llevaron a los heridos en la camioneta de las Fuerzas Armadas.
"El EPP es nefasto, pero no se puede acusar a cualquiera que es del EPP. Hay tarados que dicen que defiendo al EPP, pero la violencia es detestable. No se puede combatir al terrorismo con más terrorismo. La población tiene miedo al EPP, pero tiene más miedo de las FTC", destacó Cáceres.
"Mi esposo le pidió a su hermano que le acompañe a buscar unas vacas de la chacra y una señora que estaba en mi casa también quiso ir con ellos. No tenían armas y ahí le dispararon los militares", dijo Karina Miranda, esposa de Marcos Ovelar, al día siguiente del suceso.
El EPP es una pequeña organización guerrillera que se oculta en zonas boscosas del norte de Paraguay, según el Gobierno del presidente Horacio Cartes, que nada más asumir el poder hace un año impulsó unas enmiendas a la Ley de Defensa Nacional para ampliar la presencia militar en la zona de conflicto.

RD

Mirar con fe al crucificado por José Antonio Pagola


La fiesta que hoy celebramos los cristianos es incomprensible y hasta disparatada para quien desconoce el significado de la fe cristiana en el Crucificado. ¿Qué sentido puede tener celebrar una fiesta que se llama “Exaltación de la Cruz” en una sociedad que busca apasionadamente el “confort” la comodidad y el máximo bienestar?

Más de uno se preguntará cómo es posible seguir todavía hoy exaltando la cruz. ¿No ha quedado ya superada para siempre esa manera morbosa de vivir exaltando el dolor y buscando el sufrimiento? ¿Hemos de seguir alimentando un cristianismo centrado en la agonía del Calvario y las llagas del Crucificado?
Son sin duda preguntas muy razonables que necesitan una respuesta clarificadora. Cuando los cristianos miramos al Crucificado no ensalzamos el dolor, la tortura y la muerte, sino el amor, la cercanía y la solidaridad de Dios que ha querido compartir nuestra vida y nuestra muerte hasta el extremo.
No es el sufrimiento el que salva sino el amor de Dios que se solidariza con la historia dolorosa del ser humano. No es la sangre la que, en realidad, limpia nuestro pecado sino el amor insondable de Dios que nos acoge como hijos. La crucifixión es el acontecimiento en el que mejor se nos revela su amor.
Descubrir la grandeza de la Cruz no es atribuir no sé qué misterioso poder o virtud al dolor, sino confesar la fuerza salvadora del amor de Dios cuando, encarnado en Jesús, sale a reconciliar el mundo consigo.
En esos brazos extendidos que ya no pueden abrazar a los niños y en esas manos que ya no pueden acariciar a los leprosos ni bendecir a los enfermos, los cristianos “contemplamos” a Dios con sus brazos abiertos para acoger, abrazar y sostener nuestras pobres vidas, rotas por tantos sufrimientos.
En ese rostro apagado por la muerte, en esos ojos que ya no pueden mirar con ternura a las prostitutas, en esa boca que ya no puede gritar su indignación por las víctimas de tantos abusos e injusticias, en esos labios que no pueden pronunciar su perdón a los pecadores, Dios nos está revelando como en ningún otro gesto su amor insondable a la Humanidad.
Por eso, ser fiel al Crucificado no es buscar cruces y sufrimientos, sino vivir como él en una actitud de entrega y solidaridad aceptando si es necesario la crucifixión y los males que nos pueden llegar como consecuencia. Esta fidelidad al Crucificado no es dolorista sino esperanzada. A una vida “crucificada”, vivida con el mismo espíritu de amor con que vivió Jesús, solo le espera resurrección.
José Antonio Pagola
Buenas Noticias
RD

La revista Fortune desmiente el mito de las "grandes riquezas" del Vaticano


No figuraría en la lista de las 500 empresas más ricas del mundo


Los cardenales perciben un salario medio de 46.000 dólares al año



La revista estadounidense Fortune, especializada en temas económicos, desmintió el mito de las "grandes riquezas" del Vaticano, y aseguró que si la Santa Sede fuera una corporación, ni siquiera se acercaría a las 500 más adineradas de su famosa lista Fortune 500.
En su artículo titulado "This pope means business("Este Papa va en serio"), Fortune indicó que "a menudo se asume que el Vaticano posee una gran riqueza, pero si fuera una compañía, sus ingresos no la acercarían a formar parte de Fortune 500".
La lista de Fortune 500 está encabezada este año por la multinacional Wal-Mart, que registró 476,294 millones de dólares de ingresos, y con la gigante de la tecnologíaApple en el 5 lugar, con 179,919 en ingresos.
El último puesto de su lista lo ocupó la empresa United Rentals, con un reporte de ingresos de 4,955 millones de dólares.
Fortune señaló que el presupuesto operativo del Vaticano es de apenas 700 millones de dólares, y "en 2013 se registró un pequeño superávit global de 11,5 millones de dólares".
La revista estadounidense señaló además que la mayoría de los activos más valiosos del Vaticano "algunos de los más grandes tesoros de arte del mundo, son prácticamente invaluables y no están a la venta".
"La Iglesia Católica es altamente descentralizada financieramente. En términos de dinero, el Vaticano básicamente está por su cuenta. Esa es una importante razón por la que sus finanzas son mucho más frágiles y su situación económica es mucho más modesta que su imagen de lujosa riqueza".
El Vaticano, indicó la revista económica, no tiene acceso al dinero ni de las diócesis ni de las órdenes religiosas.
Explicó que "cada diócesis", en términos económicos, "es una corporación separada con sus propias inversiones y presupuestos, incluyendo las arquidiócesis metropolitanas".
Fortune señaló que las diócesis de todo el mundo "mandan cantidades importantes de dinero al Vaticano cada año, pero la mayoría de éste está destinado para trabajo misionero o las donaciones de caridad del Papa".
El Vaticano, indicó, "paga salarios relativamente bajos, pero ofrece beneficios generosos de salud y de retiro".
"Los Cardenales y Obispos en las congregaciones y consejos a menudo reciben tan poco como 46 mil dólares al año".
"A los soldados rasos, incluyendo monjas y sacerdotes, también se les paga sueldos menores a los del mercado", publicó la revista, pero subrayó que "los empleados del Vaticano no pagan impuestos por ingresos".
"Los empleados laicos del Vaticano tienen trabajos de por vida, y virtualmente nadie se va antes de la edad de jubilación", señaló. 
(RD/Agencias)

LOS UNIVERSÍCULOS DEL HERMANO CORTÉS

RD

Imágenes de las Bodas en la Basílica san Pedro


















La república

Papa a los novios: "Os deseo a todos vosotros un bello camino, un camino fecundo". Texto compleo homilía. Video y audio


"El matrimonio es un viaje difícil y, a veces, conflictivo, como la vida"


"Es normal que los esposos discutan. No terminéis nunca el día sin hacer las paces"


(José M. Vidal).- Una madre soltera, novios que llevan años conviviendo sin haber pasado por el altar, jóvenes desempleados y todo tipo de contrayentes. Lo hace realmente especiales a esas 20 parejas que hoy domingo se convirtieron en marido y mujer es que los casó Francisco, en los primeros matrimonios que celebra desde que hace un año y medio fuera elegido Papa.
Bodas en la Basílica de San Pedro. Con novias radiantes y emocionadas. Se respira aire de fiesta y de novedad en el Vaticano. Donde siempre se han ordenado sacerdotes y obispos, hoy se casan parejas de novios.
Tras la procesión de entrada, el Papa da inicio a los ritos del matrimonio.
Primera lectura del libro de los Números.
Salmo responsorial 77: "No olvidéis las obras del Señor"
Segunda lectura de San Pablo a los Filipenses
El Evangelio de Juan: "Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo"
Algunas frases de la homilía del Papa
"Camino del pueblo en el desierto...Eran sobre todo familias. Hombres y mujeres de toda edad. Muchos niños..."
"Este pueblo hace pensar a la Iglesia en camino en el desierto del mundo de hoy"
"Y nos hace pensar en nuestras familias"
"Es incalculable la carga de humanidad que hay en una familia"
"Las familias son el primer lugar en el que nos formamos como personas y los ladrillos para la construcción de la sociedad"
"Es la tentación de volver atrás, de abandonar el camino"
"Pienso en las parejas de esposos que no soportan el viaje"
"Pierden el gusto del matrimonio"
"La vida cotidiana se torna pesada"
"Dios no elimina las serpientes, pero ofrece un antídoto"
"Dios transmite su fuerza de curación y su misericordia más fuerte que el veneno del tentador"
"El amor de Cristo puede restituir a los esposos la alegría de caminar juntos"
"El matrimonio es el camino conjunto de un hombre y de una mujer"
"La obligación del hombre de ayudar a su mujer a ser más mujer y de la mujer al hombre a ser más hombre".
"Un viaje difícil y, a veces, conflictivo, como la vida"
"Un pequeño consejo: Es normal que los esposos discutan. Siempre se hace. No terminéis nunca el día sin hacer las paces. Es suficiente un pequeño gesto y, así, se continúa el camino"
"EL matrimonio es el sacramento del amor"
"Os deseo a todos vosotros un bello camino, un camino fecundo, que el amor crezca"
"Os deseo felicidad. Habrá cruces, pero siempre está el Señor allí, para ayudaros a segur adelante"
"Que el Señor os bendiga"
Texto de la Homilía del Santo Padre Francisco en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, durante la Santa Misa celebrada en la Basílica de San Pedro con el rito del Matrimonio
La prima Lectura nos habla del camino del pueblo en el desierto. Pensemos en aquella gente en marcha, siguiendo a Moisés; eran sobre todo familias: padres, madres, hijos, abuelos; hombres y mujeres de todas las edades, muchos niños, con los ancianos que avanzaban con dificultad... Este pueblo nos lleva a pensar en la Iglesia en camino por el desierto del mundo actual, en el Pueblo de Dios, compuesto en su mayor parte por familias.
Y nos hace pensar también en las familias, nuestras familias, en camino por los derroteros de la vida, por las vicisitudes de cada día... Es incalculable la fuerza, la carga de humanidad que hay en una familia: la ayuda mutua, la educación de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegrías y las dificultades compartidas... Las familias son el primer lugar en que nos formamos como personas y, al mismo tiempo, son los "adobes" para la construcción de la sociedad.
Volvamos al texto bíblico. En un momento dado, «el pueblo estaba extenuado del camino» (Nm 21, 4). Estaban cansados, no tenían agua y comían sólo "maná", un alimento milagroso, dado por Dios, pero que, en aquel momento de crisis, les parecía demasiado poco. Y entonces se quejaron y protestaron contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos habéis sacado...?" (Cf. Nm 21,5). Es la tentación de volver atrás, de abandonar el camino.
Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que "se sienten extenuadas del camino" de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del Matrimonio, no encuentran ya en el Sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada, "da náusea".
En ese momento de desorientación - dice la Biblia - llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes.
¿Qué significa este símbolo? Dios no acaba con las serpientes, sino que da un "antídoto": mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador.
Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, se identificó con este símbolo: el Padre, por amor, lo ha "entregado" a Él, el Hijo Unigénito, a los hombres para que tengan vida (Cf. Jn 3,13-17); y este amor inmenso del Padre lleva al Hijo a hacerse hombre, a hacerse siervo, a morir por nosotros y a morir en una cruz; por eso el Padre lo ha resucitado y le ha dado poder sobre todo el universo. Así se expresa el himno de la Carta de San Pablo a los Filipenses (2,6-11). Quien confía en Jesús crucificado recibe la misericordia de Dios que cura del veneno mortal del pecado.
El remedio que Dios da al pueblo vale también, especialmente, para los esposos que, "extenuados del camino", sienten la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás, del abandono... También a ellos Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos: si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.
El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota. El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a su mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser mejor hombre. Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una "novela". Es sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía.
RD

El Papa Francisco: el matrimonio es caminar juntos


En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y por primera vez desde el inicio de su Pontificado, el Papa Francisco celebró la Santa Misa con el rito del matrimonio de veinte parejas de la diócesis de Roma. 
En su homilía, el Obispo de Roma recordó que el matrimonio “es símbolo de la vida, de la vida real”, y afirmó que no es una “novela”. Sino que es el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, “un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía”.
El Papa Bergoglio afirmó al final de su homilía que “el amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión d ...


El matrimonio es el sacramento del amor de Cristo, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía, el Papa en su homilía de la misa con el rito del matrimonio


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En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y por primera vez desde el inicio de su Pontificado, el Papa Francisco celebró la Santa Misa con el rito del matrimonio, a las 9.00 en la Basílica de San Pedro. Se trató de un momento de gran intensidad para las veinte parejas de novios que fueron elegidos para decir su “sí” ante el Santo Padre. 

En su homilía, el Obispo de Roma recordó que el matrimonio “es símbolo de la vida, de la vida real”, y afirmó que no es una “novela”. Sino que es el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, “un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía”.

El Santo Padre dirigió asimismo su pensamiento a las parejas de esposos que “se sienten extenuadas del camino” de la vida conyugal y familiar; en el que el cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; y donde pierden el gusto del Matrimonio, porque ya no encuentran en el Sacramento la fuente de agua, por lo que la vida cotidiana se hace pesada, “da náusea”.

En ese momento de desorientación – dijo Francisco recordando la enseñanza bíblica – llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes.

Francisco explicó el significado de este símbolo. A saber, que Dios no acaba con las serpientes, sino que da un “antídoto”: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador.

Y añadió que el remedio que Dios da al pueblo vale especialmente para los esposos que “extenuados del camino”, sienten la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás y del abandono… También a ellos – dijo el Papa – Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos. Porque si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.

El Papa Bergoglio reafirmó al final de su homilía que “el amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a su mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser mejor hombre”. 

“Es la reciprocidad de la diferencia – dijo Francisco –. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto de la Homilía del Santo Padre Francisco en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, durante la Santa Misa celebrada en la Basílica de San Pedro con el rito del Matrimonio

Escuchar audio aquí

La prima Lectura nos habla del camino del pueblo en el desierto. Pensemos en aquella gente en marcha, siguiendo a Moisés; eran sobre todo familias: padres, madres, hijos, abuelos; hombres y mujeres de todas las edades, muchos niños, con los ancianos que avanzaban con dificultad… Este pueblo nos lleva a pensar en la Iglesia en camino por el desierto del mundo actual, en el Pueblo de Dios, compuesto en su mayor parte por familias.

Nos hace pensar también en las familias, en nuestras familias, en camino, por los derroteros de la vida, por las vicisitudes de cada día… Es incalculable la fuerza, la carga de humanidad que hay en una familia: la ayuda mutua, la educación de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegrías y las dificultades compartidas… Las familias son el primer lugar en que nos formamos como personas y, al mismo tiempo, son los “ladrillos” para la construcción de la sociedad.

Volvamos al texto bíblico. En un momento dado, “el pueblo no soportó el viaje (Nm 21, 4). Estaban cansados, no tenían agua y comían sólo “maná”, un alimento milagroso, dado por Dios, pero que, en aquel momento de crisis, les parecía demasiado poco. Y entonces se quejaron y protestaron contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos has sacado…?” (Cf. Nm 21,5). Es la tentación de volver atrás, de abandonar el camino.

Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que “se sienten cansadas del camino” de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del Matrimonio, no encuentran ya en el Sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada, y tantas veces “da náusea”.

En ese momento de desorientación – dice la Biblia – llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes.

¿Qué significa este símbolo? Dios no acaba con las serpientes, sino que da un “antídoto”: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador.

Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, se identificó con este símbolo: el Padre, por amor, lo ha “entregado” a Él, el Hijo Unigénito, a los hombres para que tengan vida (Cf. Jn 3,13-17); y este amor inmenso del Padre lleva al Hijo a hacerse hombre, a hacerse siervo, a morir por nosotros y a morir en una cruz; por eso el Padre lo ha resucitado y le ha dado poder sobre todo el universo. Así se expresa el himno de la Carta de San Pablo a los Filipenses (2, 6-11). Quien confía en Jesús crucificado recibe la misericordia de Dios que cura del veneno mortal del pecado. 

El remedio que Dios da al pueblo vale también, especialmente, para los esposos que, “extenuados del camino”, son mordidos por la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás, del abandono… También a ellos Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos: si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.

El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota. El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino juntos de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a la mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser más hombre. Esta es la misión que tienen entre ustedes. Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida. 

En medio de esta teología que nos da la Palabra de Dios, el pueblo en camino, también la familia en camino, los esposos en camino, un pequeño consejo: es normal que los esposos peleen, es normal. Siempre se hace. Pero les aconsejo que jamás terminen la jornada sin hacer la paz. Es suficiente un pequeño gesto y así se sigue caminando. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una “novela”. Es el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía.

Les deseo a todos ustedes un buen camino, un bello camino, un camino fecundo. Que el amor crezca. Les deseo felicidad. Habrá cruces pero está siempre el Señor para ayudarlos a ir adelante. Que el Señor los bendiga.

Radio Vaticana

Encuentros con la Palabra por Hermann Rodríguez S.J. “(...) hasta setenta veces siete”



Cuando las 220 familias de las comunidades de Bojayá, Vigía del Fuerte y otros pueblos del Chocó y Antioquia, a orillas del río Atrato regresaron a sus viviendas, después de la masacre que perpetró la guerrilla de las FARC en medio de ellos, todo el pueblo colombiano quedó admirado de la dignidad de este pueblo. El 2 de mayo de 2002 un enfrentamiento entre la guerrilla y los paramilitares ocasionó una de las más graves tragedias ocurridas en la historia de nuestro país: 119 personas murieron, víctimas de un ataque de la guerrilla, mientras estaban refugiadas bajo el amparo del Templo parroquial de Bojayá. Las familias regresaron a su terruño en varias embarcaciones, una de las cuales llevaba el significativo nombre de El Arca de Noé. Como en el relato bíblico, el arco iris de la paz se convirtió en señal de la alianza de Dios con su pueblo. Pero no todo estaba solucionado. Al regresar, seguía habiendo presencia de la guerrilla y de los paramilitares en la región. Sin embargo, la gente no quería seguir desplazada y regresaron con las pobres garantías que les ofreció el gobierno.
Serafina, una de las señoras que regresó a Bojayá junto con su familia, comentaba: “Me gustó lo de las coplas y las pancartas. Pero la música no. Yo siento que todavía estamos de luto. (...) La familia no la hace la sangre sino la gente que vive con uno. A mí se me murió un primo, pero también casi 70 amigos y vecinos”. No estaban para fiestas ni celebraciones. La memoria de los muertos sigue viva en medio de este pueblo.
Junto a esta realidad, a nivel mundial recordamos en estos días la tragedia que vivió el pueblo norteamericano, y el mundo entero, en el año 2001, lo mismo que las represalias que esta acción terrorista produjo hacia el pueblo afgano y el mundo árabe. Recordamos el golpe militar en Chile, y el asesinato de su presidente, Salvador Allende hace ya 41 años. El dolor sufrido por los pueblos del mundo es tanto, que no podemos sino preguntarnos: ¿Cómo decirle a estas gentes de Bojayá, de Chile, de Afganistán, de la Torres de Nueva York, de Irak, de Palestina… y de tantas otras partes, que no deben perdonar siete veces, sino setenta veces siete? ¿Cómo explicar a una persona que ha sido maltratada o que ha perdido a sus seres queridos, que Jesús nos invita a perdonar como él nos perdona? ¿Perdonar es olvidar?
Aprender a perdonarse a sí mismo y dejarse perdonar es un artículo escrito por el P. Juan Masiá Clavel, S.J. y publicado en un libro que lleva por título “14 aprendizajes vitales”, de la colección Serendipity Maior. En este artículo el P. Masiá afirma que en toda experiencia humana en la que ha habido una herida de alguien hacia su prójimo, existen dos víctimas: la persona agredida y la persona agresora: “La víctima no es solamente la otra persona a la que yo he herido, sino yo mismo. Al hacer mal a otra persona, me he perjudicado a mí mismo”.
Desde esta perspectiva, la parábola que Jesús nos cuenta este domingo nos invita a colocarnos de ambos lados de la experiencia: a veces somos personas perdonadas, pero no sanadas... el perdón de Dios y de los demás no nos garantiza que después nos hagamos capaces de misericordia y compasión. Otras veces herimos y somos heridos cuando herimos. La víctima no es sólo el que es lastimado; también el agresor es víctima que hay que salvar. Esto es, precisamente, lo que Jesús quiere que sus discípulos entiendan y vivan con el milagro del perdón.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Encuentros con la Palabra
RD

ORACIÓN: TU CRUZ por Florentino Ulibarri



Señor, sé que en la vida hay cruces “inevitables”,
(ciertos momentos, climas y trabajos,
ciertos encuentros, caracteres y silencios,
ciertas edades, convivencias y palabras...),
y uno debe asumirlas.

Sé que hay cruces que te “endosan”,
(en forma de calumnia, aislamiento y timo,
de contrato, contagio y chapuza,
de plagio, pelmada y fracaso...) ,
y uno, si puede, tiene que evitarlas
y si no, debe asumirlas.

Sé que hay cruces que te “atrapan”,
(la droga, el dinero, el poder,
la fama, el juego el placer,
la pasión el éxito, el qué dirán...),
y uno tiene que huir de este tipo de cruces.

Sé que hay cruces “de temporada”,
(de cuaresma, de exámenes, de fin de vacaciones,
de enfermedad, de encrucijadas, de decisiones,
de compromisos, de pasos equivocados...),
¡lo mejor es mirarlas bien
y no hacerlas más pesadas!

Se que hay cruces de “competición”
porque queremos quedar bien,
y trabajamos hasta la extenuación:
nos esforzamos, aguantamos, sufrimos
rezamos, nos comprometemos, nos vaciamos,
nos astillamos y hasta nos quemamos...
¡Hay que reírse de esas cruces!

Sé que hay cruces de “adorno”,
tatuadas o y de metales preciosos,
en el cuello, en el pecho,
en los palacios y en los templos,
en las cumbres y en las ciudades...),
¡las miro y sigo tu camino!

Yo solo quiero admirar y cargar con tu cruz,
con tu cruz que procura que el otro no tenga cruz,
  • que ayuda al otro a llevar su cruz;
con tu cruz, que asume el sufrimiento
porque ama sin condición.

Con tu cruz de dos palos,
uno que apunta al cielo
y otro que sirve para recostar los brazos
abiertos y cansados.

Con tu cruz liberadora,
que me enseña a volar hacia Ti
y a abrazar a todos los hermanos,
acá en esta tierra.

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

PRIMERA LECTURA
Números 21, 4-9
Si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce quedaba curadoEl fragmento del Libro de los Números refiere el episodio del ataque de las serpientes venenosas al pueblo judío mientras peregrinaba por el desierto. Moisés recibe el encargo del Señor Dios que construya un estandarte con una serpiente de bronce. Y todos los israelitas mordidos mortalmente que miraban a la serpiente de bronce eran curados. Luego, en el evangelio, Jesús se va a referir a este hecho.
En aquellos días, el pueblo se impa­cientó y murmuró contra Dios y contra Moisés, diciendo: “¿Para qué nos sacaste de Egipto? ¿Para que murié­ramos en el desierto? No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta miserable comida”.
Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían y murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moi­sés y le dijo: “Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rogó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: “Haz una ser­piente como ésas y levántala en un palo. El que haya sido mordi­do por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”. Moisés hizo una serpiente de bronce y la levantó en un palo; y si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.

SALMO En el salmo 77 el salmista quiere resumir la historia del pueblo judío desde el éxodo por el desierto hasta la construcción del Templo, en Jerusalén. Por supuesto, guarda relación con el episodio de las serpientes en el desierto a que se refieren la primera lectura y el evangelio. Para nosotros, en este tiempo, es útil porque se reconoce el amor y ternura del Padre Dios respecto a sus criaturas.
Del salmo 77
No olvidemos las hazañas del Señor.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza;
presten oído a las palabras de mi boca.
Abriré mi boca y les hablaré en parábolas;
anuncia­ré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. R/.
Cuando Dios los hacía morir, lo buscaban
y madrugaban para volverse hacia Él.
Se acordaban de que Dios era su auxilio;
el Dios altísimo, su redentor. R/.
Lo adulaban con su boca,
le mentían con su lengua;
su cora­zón no era sincero con Él,
ni eran fieles a su alianza. R/.
Pero Él sentía lástima de ellos,
les perdonaba su culpa y no los destruía.
Muchas veces dominó su ira
y apagó el furor de su có­lera. R/.
 
SEGUNDA LECTURA
Filipenses 2, 6-11
Cristo se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas.San Pablo, en la segunda lectura, que corresponde al capítulo segundo de la Carta a los Filipenses, nos narra magistralmente el camino de Jesús en la redención del género humano. Siendo Dios se abajó como un hombre cualquiera aceptando la muerte, incluso una muerte de Cruz.

Cristo Jesús, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo tomando la condición de siervo, y se hizo se­mejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se hu­milló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre to­das las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, pa­ra que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Je­sucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios

EVANGELIO
Juan 3, 13-17
El Hijo del hombre tiene que ser levantado.El Evangelio de San Juan nos va a mostrar la conversación entre Jesús y el Senador judío, Nicodemo, quien le visitó de noche por temor a sus correligionarios. Jesús de Nazaret le recuerda la escena de la serpiente de bronce que nos ha contado la primera lectura. Y añade que hay que mirarle --a Él al mismo Jesús—en lo alto de la cruz para obtener la vida eterna.

En aquel tiempo, Jesús dijo a Ni­codemo: “Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así co­mo Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser le­vantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, si­no para que el mundo se salvara por Él”.
Palabra del Señor