Friday, September 15, 2017

Exquisiteces y excesos por Saunier Ortíz


Hablaba yo con un adolescente próximo días antes de que concluyeran las vacaciones escolares sobre algunas tareas de verano que le habían mandado. Sensatamente, había decidido dejarlas para hacerlas de un tirón antes del comienzo del nuevo curso.
Me llamó la atención una, consistente en la lectura de un libro (perfecto), el análisis de su relación con el período histórico y cultural en el que se redactó (sin más pautas: bien sin más), la grabación de un vídeo explicativo de sus argumentos de una duración de entre tres y cinco minutos (laborioso, requeriría un guión y varias grabaciones a buen seguro: regular) y su remisión mediante el depósito en un canal privado de YouTube o en un repositorio en la nube al que debería accederse enlazando un código BIDI que debía enviar al docente encargado (bien). La que antaño hubiera sido una tarea consistente en una lectura pausada y la redacción de unos folios cuidados y bien articulados para entregar al comenzar las clases se ha convertido, por obra y gracia de la tecnología y las nuevas metodologías, en una tarea más amplia, variada y costosa. Una exquisitez, sin duda, pero abocada al exceso si no se cuida qué, cuándo y cómo se pide.
El adolescente, muy responsable y con más deberes a presentar, me lo contaba con una mirada algo triste y voz cansada: no es la primera vez. Me sentí incómodo. Y he estado unos días dándole vueltas a la breve conversación, comparando la situación del joven con la mía laboral como docente. Dejando aparte que a mí no me hubiera gustado que me chafen las vacaciones con cuestiones de trabajo, porque este alumno disfruta de un período de descanso sobradamente amplio y se ha organizado para que estas tareas le sirvan como calentamiento para el curso, coincido con él en su sensación de hastío. Entiendo como él que lo que se aprende debe mostrarse de formas competencialmente distintas. Comprendo que la tecnología ofrece posibilidades más amplias de expresión que las tradicionales, y él mucho más que yo. Pero ninguno entendemos la multiplicación de entregables similares salvo que pueda demostrarse que vertebran necesariamente los objetivos específicos de aprendizaje de las tareas encomendadas. No es este el caso.
Las exquisiteces se convierten en excesos por desmesura, reiteración o inutilidad.
  • Desmesuradas son las tareas para cuya realización se requiere demasiado tiempo, en especial si no se rebajan las cargas de otras, u otros docentes requieren contemporáneamente actividades similares. La falta de coordinación y la consideración de que todo tiene que ser trabajado con la misma calidad son sus causas habituales.
  • La reiteración se produce cuando no se toma en consideración de forma adecuada la interdisciplinariedad, o se evita pensar que saberes distintos requieren formas de trabajo diferentes y sistemas de evaluación alternativos. No hay que hacer todo de la misma forma aunque sea moderna y eficaz. El escriba sabio toma de lo antiguo y lo nuevo con medida y tino, adaptando qué hacer al fin pretendido y haciendo que prevalezca para un mismo objetivo el recurso más sencillo.
  • Inútiles son aquellos recursos que no añaden valor a lo realizado. En educación, lo superfluo es enemigo del aprendizaje. Lo esencial, llámense principios, competencias básicas, procedimientos elementales o recursos habituales, debe ser el objeto fundamental de nuestro quehacer.
Soy un convencido de la utilidad de la tecnología en la educación. Y, por experiencia, sé que los excesos son propios de los inicios. Por mucho que la era digital haya llegado para quedarse (bien que así sea), por rápidos que sean los cambios y exponencialmente mayores las posibilidades, el ritmo de adaptación personal, profesional y docente es más lento, y nos lleva a errores. Debemos ser conscientes. Y poner remedio a los excesos, dejándonos de exquisiteces cuando sea lo lógico.
Mas, ¿quién le recuerda a los docentes que trabajan en entornos activos que pueden estarse excediendo? ¿Qué recursos comunicativos tienen nuestras escuelas para evaluar el impacto de su acción real sobre sus alumnos? ¿Qué voz formada tienen las familias y los alumnos para decir una palabra? Esta es una pregunta sobre la que debemos reflexionar. ¿Lo intentaremos? El uso digital fuera de la escuela suele hacerlo. Nosotros, ¿por qué no?
Saunier Ortíz
entreParéntesis

Wednesday, September 13, 2017

¿Es posible cambiar el mundo? por Mimi Leder


Esta pregunta nos la hacemos continuamente. En un mundo donde cada vez parece que hay más odio y dolor, todavía hay miles de personas que dan su vida por mejorarlo diariamente. ¿Vivimos pensando que es posible?, ¿tenemos presente que quizás el mundo necesita de nosotros? En los lugares sin esperanza, quizás tengamos que llenarlos y renovarlos con la esperanza de que, si todos remamos en la misma dirección, cada día haremos de este mundo un lugar un poco mejor.
Tal vez esta escena parezca ingenua, bienintencionada, imposible. Seguro que los escépticos de todo cuño, los cínicos, los sobrados, dirán que el mundo no hay quien lo cambie. Y, sin embargo, la pregunta sigue ahí, impertinente, urgente, necesaria: ¿Qué espera el mundo de ti? ¿Y cómo puedes cambiarlo?
Mimi Leder, Cadena de Favores (2000)
pastoralsj

Para este curso: un voluntariado por Iñigo Alcaraz sj



Dicen que el tiempo es oro porque no vuelve. De hecho, se nos escapa continuamente. Lo que sí se puede es donar el que nos llega. Eso es el voluntariado, ofrecerse para atender un resquicio humano, una situación frágil que precisa ayuda. Ser voluntario es conspirar para el bien. Es gratuito y genera lazos de amistad. Sirve a personas concretas que necesitan cosas, tiempo y afecto.
Lo grande de la experiencia de ser voluntario es que es incómoda. Para uno mismo porque exige fidelidad, te esperan aunque tengas exámenes, trabajo o llueva. Para los demás, porque crear lazos lleva un tiempo y exige acomodarse al nuevo que llega. Para la sociedad porque es una brecha de humanidad fuera del mercadeo económico, ese que exige y recompensa. Quizás esta última faceta sea sugerente. Los voluntarios son un inmenso ejército silencioso empujando la sociedad y el mundo hacia el bien ajenos a los intereses y las relaciones de poder. No busca más que dar gratis lo que gratis se ha recibido: criar, educar, alimentar, pasear, enseñar, escuchar, jugar, cuidar al débil…
La alegría de ser voluntario es una revolución social. Es una rebeldía política ante el descuido del bien común y del interés general por parte de todos. Es hacer protagonista a quien de verdad lo merece: el descartado, el olvidado en la cuneta de la Historia. Poner nombre a esos que llaman excluidos. El voluntariado es la puerta de entrada para descubrir fraternidad donde dicen cárcel, manicomio, indigente, sin papeles…
Decía el apóstol Santiago: “te mostraré mi fe a través de las obras.” ¿Qué cristiano no busca tiempo de voluntariado? ¿Qué persona no se conmueve y se compromete para aliviar el sufrimiento de sus conciudadanos? ¿Quién es tu prójimo que está ahí afuera y te necesita? Ojalá nos atrevamos a exprimir nuestro horario para hacer hueco a la amistad, a las aventuras de quién es distinto y vive diferente y, en definitiva, a confabularse para lograr un orden distinto de cosas donde las personas sean lo primero. Y sin foto en red social, por favor. Ese día será el tiempo del Reino de Dios en tu vida y en la de muchos.
Iñigo Alcaraz sj
pastoralsj

Vientos del Pueblo (en homenaje a Miguel Hernández) por José Luis Pinilla



Hace setenta y cinco años, moría el poeta Miguel Hernández , autor del Vientos del Pueblo, víctima de la (in)justicia y se unía así su muerte a las de Federico García Lorca y Antonio Machado… Poetas muertos de la sinrazón que también produce monstruos… pero que también –a la contra-  siguen despertando iniciativas, sugerencias, proyectos, bellos todos ellos, que rompen la experiencia local y la multiplican en el poliédrico espejo de lo global. Uno de ellos es el que, en este año, está buscando acercar a la sociedad española la realidad que viven las personas refugiadas procedentes de Siria en Grecia, reflejando, como en un espejo poliédrico , donde también nos vemos desde España, su dura vida y realidad a partir de la obra de Miguel Hernández.
Se trata del proyecto “Vientos del pueblo sirio” que, buscando apoyos para la movilización social, la solidaridad y la concienciación hacia los refugiados, se acerca a las personas refugiadas a través de actividades teatrales basadas en los poemas y textos de Miguel Hernández, a los que se añaden fotografías en una exposición itinerante y con documentales propios.
Las cuatro responsables de esta iniciativa (teatro y cine, fotografia y versos, concienciación permanente )  allá y acá son Mario Hernández, director de cine y teatro; Paloma Jiménez, trabajadora social; Rubén García, fotógrafo; y Soubhi Hamaui, refugiado sirio, hoy médico en Elche. Partieron a Lesbos el 25 de julio, para trabajar con la organización no gubernamental española ProemAid, una de las pocas que continúa en la isla, y la Fundacion Miguel Hernandez . Han representado obras de teatro .Y han permanecido en Lesbos hasta el 15 de agosto. Paloma Jiménez dice “cuando leímos Para la libertad fue muy impactante. En la cara de todos se reflejaba el mismo sentimiento que en los versos”
Porque los refugiados de allá son carne “sin norte que va en oleada hacia la noche siniestra, baldía. ¿Quién es el rayo de sol que la invada? Busco. No encuentro ni rastro del día”, que escribía Miguel Hernandez en ETERNA SOMBRA.
O carne invadida de pena . Como tan gráficamente reflejaba Gonzalo Fanjul en Abril: 
“Los refugiados y migrantes de Grecia se mueren de pena. Se matan de pena. Si, han leído bien, se matan. Se están suicidando. El otro día uno directamente se quemó a lo bonzo en el campo de Quíos en Grecia. También los hay que se matan duramente con una droga que se llama Shisha, también conocida como la matapobres. Es muy barata y te mata en seis meses. Aquí es una muerte que comparten refugiados y griegos desesperados en situaciones de precariedad que no podemos ni imaginarnos. Globalización del dolor y la desesperación, frente a eso sí que somos todos iguales”
Muertos de pena o niños a punto de morir porque unos 60.000 inmigrantes y refugiados siguen atrapados en Grecia, entre ellos 20.000 niños y unos 2.400 menores no acompañados, viviendo en una situación “dura y desesperada” que podría empeorar a partir de agosto, ya que muchas de las ONG que les prestan ayuda dejarán de recibir fondos de la UE, alerta Save the Children.
Y que sería imperdonable aunque tan solo fuera uno, un niño tan solo,  «muerto niño, muerto mío,/ Nadie nos siente en la tierra/ donde haces caliente el frío» que diría el poeta de Orihuela.
Lo sabemos. La vida de Miguel Hernández, sobre todo la que invade el poemario Viento del pueblo, está cargada de angustia y dolor; lo que le lleva al compromiso y en  definitiva, a la esperanza que tenían sus textos como bandera de sus poemas, incluso en sus últimos momentos, y que ha sobrevivido a su propia muerte.
Paralelismos forzados en dos “biografías-sintesis” que recogió el  periodista Alejandro Torrús: Por un lado un Miguel Hernández completamente destrozado y harapiento que cruzó huyendo  la frontera que separa España con Portugal. Quiso vender el reloj de oro que le había regalado el futuro Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre y con ese dinero , desde allí coger un barco para América. En definitiva, huir de la barbarie. Delatado y entregado, moriría tres años después en una cárcel enfermo de tuberculosis.
Y por otro, Bahar, refugiada de Siria, que  huía del ISIS y de la Guerra de Siria y que vio como su marido fue brutalmente asesinado por participar en las protestas de la primavera árabe en Siria. Decidió viajar a Dinamarca escondida en una caja parecida a un ataúd y sobreviviendo a base de dátiles. Lo consiguió.
Para que miles de ciudadanos sirios – o de cualquier otro punto de la tierra – continúen llamando la atención y suscitando ayuda para que su final pueda ser diferente al del poeta, proyectos como este u otros que tú mismo amable lector o tu grupo generen, son imprescindibles. La hospitalidad es tarea de pequeños y grandes . Y muchas son las instituciones de Iglesia que lo hacen ( Red Migrantes con Derechos, Campaña por la Hospitalidad del SJM ,  etc ) junto con otras instituciones y asociaciones civiles Ya que el gobierno no facilita su llegada, opciones como la que os narro nos la acercan para seguir reclamando. No solo los imprescindibles  pasillos humanitarios tan bien planteados por la ejemplar Comunidad de San Egidio. Sino también trabajando con este y otros pasos por la reforma integral sobre las líneas de actuación política de cara a acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados ( los verbos son del papa Francisco)  en una labor que vaya más allá de  tapar grietas al sistema.
Entre todos haciendo verdad lo que Miguel Hernandez gritaba en la dedicatoria de Viento del Pueblo (1936-1937):« Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo.»
Un pueblo inmenso, pueblo de “refugiados”, calificativo que añadimos nosotros con atrevimiento aun a riego de romper el encanto del mismo verso. Vientos del un pueblo que a todos nos llaman a “esparcir  el corazón y a aventar la garganta”.
Quizás sea solo la poesía lo que nos queda ante el silencio de la administración pública. Los recursos para obtener la acogida y/o la reubicación  a través de las peticiones legales, no han dado resultado alguno.
Quizás en este aniversario de Miguel Hernández, lo único que ya “nos queda sea la palabra” que diría Blas de Otero. O los versos de Celaya hablando de la “poesía como arma de futuro” .
Quizás el año que viene nos olvidemos que el 28 de marzo de 1942 Miguel Hernández fallecía en el Reformatorio de Adultos de Alicante. Lo hacía muy herido  y con los ojos abiertos. Nunca se negaba a mirar. Nadie consiguió cerrárselos. “No lo sé. Fue sin música./Tus grandes ojos azules/abiertos se quedaron bajo el vacío ignorante,/cielo de losa oscura,/masa total que lenta desciende y te aboveda,/cuerpo tú solo,/inmenso,/único hoy en la Tierra,/que contigo apretado por los soles escapa”, escribió Vicente Aleixandresobre su amigo Miguel.
Quizás esos ojos estén contemplando la tragedia de nuestro tiempo. La global tragedia del refugiado a la que cualquiera y desde cualquier acción, sitio, letra, o verso hemos de responder .
«Que mi voz suba a los montes / y baje a la tierra y truene, / eso pide mi garganta / desde ahora y desde siempre./ Acércate a mi clamor, / pueblo de mi misma leche, / árbol que con tus raíces / encarcelado me tienes, / que aquí estoy yo para amarte / y estoy para defenderte / con la sangre y con la boca / como dos fusiles fieles. / Si yo salí de la tierra, / si yo he nacido de un vientre / desdichado y con pobreza, / no fue sino para hacerme / ruiseñor de las desdichas, / eco de la mala muerte, / y cantar y repetir / a quien escucharme debe / cuanto a penas, cuanto a pobres, / cuanto a tierra se refiere ».
Quizás por eso escribo. Por eso canto. Por eso escogí hoy su eco.
José Luis Pinilla
entreParéntesis

La altura de la infancia por Fernando Vidal


Como suelen hacer muchas familias, seguramente tus padres o abuelos fueron marcando tus diferentes alturas desde niño en algún sitio. En cuanto el niño se puede poner en pie, se pone una raya para recordar a dónde “llegábamos” a esa edad. Cada año –quizás por el cumpleaños- se marcaba una para comprobar cuánto se había crecido. Algunos las grababan en el marco de una puerta mellando la madera. Otros dibujaban con lápiz en una columna de la casa.
Cuando vas creciendo, es emocionante ver la evolución. Aquí llegabas cuando tenías 2 años, aquí a los 9, aquí a los 14… Recuerdas cómo hacían que te pegaras firme contra la pared. ¡Quizás tú te ponías de puntillas queriendo ser más alto! Pero su mano se ponía sobre tu cabeza, te aplastaban el pelo y se dejaba un testigo de tu altura para el futuro.
Es bonito verlo ahora al paso de los años, cuando vuelves a la casa familiar. ¡Qué enanos éramos de niños! Ahora que mis hijos comienzan la universidad, mis sobrinos pequeños me parecen más diminutos que lo que recuerdo a mis hijos. Esas mediciones nos recuerdan que todo crece y cambiamos. La vida siempre tira hacia arriba y adelante. Nuestros mayores nos dejan esas señales para que nunca olvidemos la infancia y nos asombremos ante la crecida de tanta vida.
Una madre que conozco quiso darle una vuelta a esa entrañable costumbre. O a lo mejor fue simplemente por la torpeza de mi amiga, que siempre ha sido muy distraída. Tiene un jardín no muy grande pero lleno de vida en su casa del pueblo donde veranea, que era la casa de sus abuelos. Al nacer su primera hija plantó un árbol en él. El árbol y su hija llevarían vidas paralelas. Cuando la niña logró sostenerse en pie, llegaba a la mitad del joven árbol. Mi amiga buscó un pincel, pintura roja y llevó a su hija al árbol. La puso todo lo recta que pudo junto al tronco y marcó su altura. Pintó un anillo rojo en el delgado tronco, allí donde llegaba le coronilla de la niña y añadió con esmero: 1 año. No había cumplido los tres años la primera niña cuando nació la segunda. Tomó el pincel, pintura blanca y comenzó a marcar las alturas de la segunda también.
Cada verano mi amiga repetía su rito: iba al árbol con las niñas y pintaba dos anillos a la altura adonde llegaran. Las niñas se disponían entusiasmadas, disputaban por lograr ser la primera en medirse y la pequeña competía por llegar a superar a su hermana mayor. Así pasaron los años.
Tras muchas invitaciones, conocí por fin el pueblo de mi amiga cuando sus hijas ya estaban trabajando y era abuela de un nieto. Me acogió en la casa de veraneo  y me encantó pasar un día con toda su familia. Después de comer me senté con mi amiga a tomar un largo café en el jardín. Fue entonces cuando vi aquel árbol. El tronco estaba rodeado por numerosos anillos blancos y rojos. -¿Y eso?-, le pregunté. Ella sonrió. –Son las alturas de las niñas casi año a año. Lo planté cuando nació la mayor-. En lo más abajo había una primera raya naranja, que indicaba la altura de su primer nieto.
Me levanté y fui al árbol, un gran magnolio que nos refrescaba con su sombra. –Pero…-, sonreí, -¿no te diste cuenta de que el árbol crecía a la vez que las niñas?-. Ya he dicho que mi amiga es una sabia distraída, de esas que van tan concentradas en sus pensamientos que alguna vez ha ido en zapatillas al trabajo. –Ya-, se rió. Ella es la primera en reírse de sus despistes y contarlos divertida a todo el mundo, con un estupendo sentido del humor.
Claro, mi amiga no había tenido en cuenta que el árbol era un ser vivo. Cuando haces marcas en el marco de una puerta o una columna, no crecen; siguen igual siempre. Lo que está abajo se queda abajo y lo que pones arriba siempre está por encima. En el árbol, no. El anillo rojo que había pintado el primer año de su primogénita, estaba en lo más alto del árbol, mucho más arriba de donde alcanzaríamos al saltar. ¿Cómo pudo despistarse así mi amiga? Yo estaba atónito. Tantos años acordándose de hacer cada verano la marca y todo era finalmente absurdo. Lo más antiguo estaba en lo más alto y lo reciente era lo más pequeño. El mundo al revés. Miré para ella, que me seguía sonriendo, divertida con mi asombro. –Al final no sirve, ¿no?-, dije imprudentemente, aunque tengo confianza con ella. Entonces me propuse convencerla para que cambiara de sitio. Lo que fue un error entonces, ahora era una extravagancia inútil. Vi cerca la valla de metal de la casa, donde se podrían poner mucho mejor las marcas de su nieto. Me senté de nuevo a su lado, con el café, para ayudarla.
-Mi abuelo también lo hizo conmigo. En su taller del sótano fue poniendo mi altura varios años-, comencé. -¡Qué bueno!-, comentó calmada. –Da casi vértigo cuando ves lo pequeño que eras. No sé, ves las primeras rayas y te impresiona haber sido de ese tamañito. Es como si vieras una escultura tuya. Es importante-, le expliqué mi buena experiencia. –Es verdad-, reconoció acogedora. –Pero…-, traté de ser delicado, -eso no es posible en el árbol-, fui sincero. -¿Por?-, dijo graciosa. –Bueno-, describí lo obvio, –has ido poniendo las marcas, el árbol ha crecido y ahora se queda al revés-. Mi amiga no se extrañó. –Pero así es la vida, ¿no?-, me interpeló. ¿Qué es lo que había hecho mi amiga?
-La primera vez que puse las marcas no me di cuenta-, dijo. –Ya sabes lo despistada que soy, Me hizo caer en la cuenta mi marido y nos reímos un rato-, reconoció. –Claro-, la excusé, -es fácil confundirse. Uno no ve crecer un árbol delante-. Me miró con gratitud. –O sí-, añadió. –Pero entonces me di cuenta de algo-, se levantó, fue al árbol y acarició el tronco como si fuese un caballo. Fui yo también bajo aquella gran copa de magnolio. –Es genial acordarse de lo bajito que éramos de niños-, dijo. –Enseguida te sale de la memoria el momento en que te ponían esa mano grande y caliente sobre la coronilla. Lo vuelves a sentir muy vívidamente-, cerró los ojos mi amiga. –Pero la infancia-, siguió, -se parece más a este árbol-, afirmó. -¿Por?-, pregunté.
-Cuantos más años pasan, más gigante se hace nuestra infancia. Lo que hemos vivido hace poco es como un arbolito que acabamos de plantar. No da apenas frutos ni nos abriga. Conforme pasa el tiempo, la infancia no cesa de crecer. Cada año se hace más y más grande y conforme maduramos y sobre todo envejecemos, todavía crece más deprisa, hasta llegar a hacer sombra a las demás etapas de la vida. Todo sucede bajo la altura de la infancia. La infancia se hace cada vez más aceleradamente profunda, grande y alta-.
Miramos los dos para arriba aquella sucesión de anillos blancos y rojos con los números 1, 2, 3, 4, 5… -De niños seremos gigantes-, sonrió y volvió donde su café. Sonreí, vi de nuevo a lo alto del gran árbol y rogué: Ojalá nuestro mundo esté a la altura de la infancia.
Fernando Vidal
entreParéntesis

Monday, September 04, 2017

Frei Betto: "Si ya no alberga sueños de un futuro mejor ni se inyecta utopía en vena, le robaron la esperanza"


"Sé que no participaré de la cosecha, pero me empeño en morir semilla"


"Sé que el futuro será lo que hagamos en el presente. No espero milagros"


(Frei Betto op, teólogo).- Si ya no avista perspectivas de futuro, desprecia a los políticos y la política, se retira a su esfera privada, es señal de que le robaron la esperanza. Si ya no soporta el noticiero, cree que la especie humana fue un proyecto fallido y que todas las liberaciones terminan en opresiones, sepa que le robaron la esperanza.
Si destila odio en las redes digitales, desconfía de todos los que pronuncian discursos sobre la ética y la preservación del medio ambiente y solo confía en su cuenta bancaria, no le quepa duda, le robaron la esperanza.
Si ya no alberga sueños de un futuro mejor, no se inyecta utopía en vena y no asume su protagonismo como ciudadano, sino que prefiere aislarse en su redoma de cristal, es señal de que le robaron la esperanza.
Los amigos de Job utilizaron todos los argumentos para que abandonara la esperanza. ¿Cómo se obstinaba en mantenerla si había perdido tierras, riquezas y familia? Job no introyectó la culpa, no arrojó sobre hombros ajenos los males que lo afligían, no abominó de los reveses que le ocurrían.
Reza el poema de Franz Wright, inspirado en la plegaria del poeta persa Rabi'a al-Adawiyya:
"Dios, si proclamo mi amor por ti por miedo al infierno, incinérame en él; / si proclamo mi amor porque ansío el paraíso, ciérramelo ante la cara. / Pero si hablo contigo porque existes, deja / de ocultar de mí tu / infinita belleza."
Fue en esa gratuidad de la fe, la esperanza y el amor que Job se sintió recompensado al contemplar la infinita belleza: "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven" (42, 5).
Como escribió Spinoza en su Tratado teológico-político, "un pueblo libre se guía por la esperanza más que por el miedo; el que está oprimido se guía más por el miedo que por la esperanza. El uno ansía cultivar su vida. El otro, soportar al opresor. Al primero le llamo libre. Al segundo le llamo siervo."
Usted, como yo, es víctima de promesas que se trasformaron en espejismos y desembocaron en frustraciones. Ni aun así admito que me roben la esperanza.

¿El secreto? Sencillo. No me aferro al aquí y ahora. Miro las contradicciones del pasado, marcado por retrocesos y avances. ¿Cuántas batallas perdidas no terminaron en guerras victoriosas? ¿Y cuántos emperadores, señores de la vida y de la muerte, desde los césares hasta Atila el huno, desde Napoleón hasta Hitler, no acabaron deshonrados por la historia?
Encaro el futuro a largo plazo. Sé que no participaré de la cosecha, pero me empeño en morir semilla.
No creo en discursos ni ato mi esperanza al paracaídas de algún ser superior que promete salvación a corto plazo. Exijo programas y proyectos, y juzgo a sus portadores según criterios rígidos. Trato de conocer su vida pasada, su compromiso con los movimientos sociales, su ética y sus valores.
Sé que el futuro será lo que hagamos en el presente. No espero milagros. Me arremango la camisa, convencido de que "quien sabe hace ahora, no espera lo que acontezca".
La esperanza es una virtud teologal. La fe cree; el amor acoge; la esperanza construye. Así como se hace camino al andar, la esperanza se teje como el alba en el poema de João Cabral de Melo Neto:
"Un solo gallo no teje la mañana; / siempre necesitará de otros gallos. / De uno que tome su canto / y lo lance a otro; de otro gallo / que tome el canto que antes lanzó otro gallo / y lo lancé a otro; y de otros gallos / que con muchos otros gallos se cruzan / los rayos de sol de sus cantos de gallo / para que la mañana, desde una tela tenue, / se vaya tejiendo entre todos los gallos."
Me gusta el verbo esperanzar: desenrollar el hilo de Ariadna que nos conduce a todos hacia afuera del laberinto. Es un esfuerzo colectivo, una acción comunitaria, un trabajo común que nos hermana en la certeza de que de dentro de la piedra mana el hilo de agua que forma el arroyo, hace el riachuelo, se convierte en río y rasga la tierra, riega los campos, alimenta a los pobladores de las riberas, hasta sumarse al lecho del océano.
Como dice Mário Quintana en "Das utopias":
"Si las cosas son inalcanzables... ¡caramba! /No es motivo para no quererlas... / ¡Qué tristes los caminos, si no fuera / Por la mágica presencia de las estrellas!"
RD

Saturday, September 02, 2017

Llevamos música dentro por Ender


Llevamos música dentro. Y a veces sale, y se convierte en melodía, en fiesta, en encuentro.
Dicen que Leonard Cohen llegó a pedir que no se hicieran más versiones de esta canción. Pero fue en vano. Supongo que porque inspira, emociona, y envuelve.  Choir! Choir! Choir! es un coro abierto de Toronto. Aprenden las canciones por separado. Luego, un día, se juntan a cantar. Y la música fluye. No siempre son tantos como en esta ocasión, que es especial. Pero, fíjate por un momento, déjate llevar. Disfruta del grupo. De la diversidad de gentes. De la comunidad que forman. Por un momento, todos envueltos en la misma historia hecha canción, construyéndola juntos, siendo parte de ella. Encontrando el equilibrio entre el solista y el grupo, entre la voz que guía y los coros que abrazan.
Alguien, un día, tuvo la loca idea de juntar a quien quisiera en estas sesiones. Porque el mundo cambia gracias a las locas ideas, a los espíritus inquietos, a los sueños convertidos en proyectos. El mundo cambia gracias a la gente que es capaz de hacer cosas junto a otra gente. El mundo cambia cuando más allá de la niebla nos atrevemos a imaginar el sol (que está). El mundo cambia cuando damos cancha a la belleza, a la esperanza, al talento, a la creatividad, al arte, a la comunidad. 
¡Vamos! ¡Es hora de que los soñadores silencien a los falsos profetas!
Ender
pastoralsj
Pero no podía faltar la interpretación de Leonard Cohen
Y si quieren tener la letra subtitulada, pueden escucharla y verla en esta otra versión

Thursday, August 31, 2017

Suspenden el polémico decreto del gobierno de Brasil que abría a la minería una valiosa reserva de la Amazonía

reserva biológica Maicuru
La reserva biológica Maicuru se encuentra parcialmente dentro de la Reserva Nacional de Cobre y Asociados.


Un juez federal de Brasil ordenó la inmediata suspensión de un decreto gubernamental que extinguía una extensa reserva amazónica y permitía su explotación por empresas mineras.
El lunes, el presidente Michel Temer se enfrentó a opositores y ambientalistasal firmar la orden que afectaba a la Reserva Nacional de Cobre y Asociados (RENCA), de más de 4 millones de hectáreas -mayor que Dinamarca- y ubicada entre los estados norteños de Amapá y Pará.
Temer aseguró que con su decisión pretendía atraer inversiones y que serían preservadas áreas protegidas e indígenas de esta reserva que contiene grandes cantidades de cobre, oro, níquel y otros minerales.
Brasil Renca mapa y gráfico comparativo con Dinamarca a escala

Condición a decisiones futuras

En su orden de suspensión, la Corte Federal número 21 fue más allá y condicionó al debate en el Congreso cualquier medida relacionada que se tome en el futuro.
"La decisión vale para cualquier acto administrativo que tuvo o tenga por finalidad extinguir la RENCA sin previa deliberación del Congreso Nacional", confirmó el juez Rolando Valcir Spanholo a BBC Brasil.
En su decisión, el juez subraya que cualquier alteración en el uso de los recursos existentes en la reserva sólo puede ser realizada en forma de ley.
La Fiscalía General ya anunció que recurrirá esta decisión.
El área natural en conflicto es reserva nacional desde 1984. Miembros de la oposición definieron la intención de Temer como "el peor ataque a la Amazonía en casi medio siglo".
BBC

La Iglesia de Brasil sale en defensa de la Amazonía



  • Duras críticas al decreto del presidente Temer que anula una reserva natural del tamaño de Suiza para que pueda ser explotada
  • “Este decreto vilipendia la democracia brasileña”, denuncian los obispos

A través de una nota pública dada a conocer el 28 de agosto, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) de Brasil y la Comisión Episcopal para la Amazonía de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) han expresado su repudio frente al decreto presidencial del pasado 23 de agosto que extingue la Reserva Nacional de Cobre y sus Asociados (RENCA), una medida que ha sido calificada como “altamente dañina” y “antidemocrática”.
“La extinción de la RENCA representa una amenaza política para todo el Brasil”, se lee en el comunicado firmado por el cardenal Cláudio Hummes, presidente de la Red latinoamericana y de la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB, y por el obispo Erwin Kräutler, presidente de la REPAM-Brasil y secretario de la misma Comisión, sumándose a las voces de la Iglesia en la Amazonía, de los ambientalistas y de diversos sectores de la sociedad brasileña –incluyendo músicos y artistas– que se han pronunciado en defensa de la biodiversidad panamazónica y de los pueblos indígenas.

El Gobierno, al servicio del extractivismo

Al constatar que “ninguna consulta fue realizada a los pueblos indígenas y a las comunidades tradicionales”, como lo exige la Constitución y la normativa internacional, la Iglesia brasileña señala que “el decreto de extinción de la RENCA vilipendia la democracia brasileña, pues con el objetivo de atraer nuevas inversiones al país, el Gobierno brasileño apenas consultó a las empresas interesadas en explotar la región”.
De este modo, según continúa la nota, “el Gobierno cede a los grandes empresarios de la minería que, desde hace años, solicitan su extinción, y a las presiones de la bancada de parlamentarios vinculados a las compañías extractivas que financian sus campañas”, denuncian la REPAM y la Comisión Episcopal para la Amazonía.
Con un área de 46.450 kilómetros cuadrados –mayor que el territorio de Suiza– la RENCA se ubica entre los estados de Amapá y Pará y posee nueve áreas ambientales protegidas desde 1984, incluyendo las Tierras Indígenas Waiãpi y Rio Paru D’Este. “La apertura a la explotación minera de cobre, oro, diamante, hierro, niobio, entre otros, aumentará la deforestación, la pérdida irreparable de la biodiversidad y los impactos negativos contra los pueblos de toda la región”.

Costes ambientales y sociales irreversibles

En contra de los anuncios del Gobierno de Michel Temer sobre las ‘bondades’ que traería la explotación minera en esta región, la Iglesia advierte sobre las incalculables consecuencias ambientales y sociales: “No habrá cómo garantizar la protección de los bosques, de las unidades de conservación, y mucho menos de las tierras indígenas, que serán directamente afectadas de forma violenta e irreversible”.
La destrucción generada por las empresas mineras que desde hace décadas actúan en la Amazonía brasileña habla por sí misma: “Deforestación, polución, agotamiento de los recursos hídricos por el alto consumo de agua para la minería y su contaminación con sustancias químicas, aumento de la violencia, droga y prostitución, incremento de conflictos por la tierra, y una descontrolada agresión a las culturas y modos de vida de las comunidades indígenas y tradicionales”, hacen parte del inventario de impactos del extractivismo, denuncian estas instancias eclesiales.

“La prioridad deberá ser siempre la vida”

Ante esta realidad, la REPAM y la Comisión Episcopal para la Amazonía evocan las palabras del papa Francisco en la encíclica Laudato si’, para exhortar a los políticos a defender la Amazonía, “impidiendo que más empresas mineras destruyan uno de nuestros mayores patrimonios naturales”. “La política no debe someterse a la economía y a los dictámenes y al paradigma eficiente de la tecnocracia, pues la prioridad deberá ser siempre la vida, la dignidad de la persona humana y el cuidado de la Casa Común, la Madre Tierra”.
Por su parte, el Palacio del Planalto anunció en la tarde del mismo 28 de agosto la necesidad de clarificar la decisión de extinguir la reserva, para lo cual ha sido publicado un nuevo decreto que revoca el de la semana pasada, no obstante que mantiene la decisión de extinguir la RENCA, según ha informado la Folha de S. Paulo. El ministro del medio ambiente, José Sarney Filho, admitió el recelo por una “deforestación desenfrenada” en la región, aclarando que “su Gabinete no participó en la edición del primer decreto”. El nuevo decreto indica “punto por punto” cómo se asegurará la preservación ambiental en la región, aseguró el ministro.

Vida Nueva

Recordatorio del Cardenal Carlo Maria Martini en el 5° aniversario de su fallecimiento




Este 31 de agosto es el 5° aniversario de la Pascua del Cardenal Carlo María Martini, jesuita, que fue Arzobispo de Milán, muy conocido por sus libros de Espiritualidad Ignaciana, unidos a su conocimiento tan profundo de la Sagrada Escritura. En el día de su homenaje, compartimos un fragmento de una de sus meditaciones del libro "Por los caminos del Señor"

Escuchar audio aquí

“Te damos gracias Señor, porque tu Palabra, pronunciada hace dos mil años, sigue viva y eficaz en medio de nosotros.
Reconocemos nuestra impotencia e incapacidad para comprenderla y dejarla vivir en nosotros. Pero ella es más fuerte y poderosa que nuestras debilidades, más eficaz que nuestra fragilidad, más penetrante que nuestras resistencias.
Por eso te pedimos que nos ilumine tu Palabra, para que la tomemos en serio y abramos nuestra inteligencia a lo que nos comunica; para que confiemos en ella a lo largo de toda nuestra vida y la dejemos actuar en nosotros conforme a la riqueza de su poder.
Madre de Jesús, que te entregaste sin reserva alguna pidiendo que se hiciera realidad en ti la Palabra que se te anunciaba, danos el espíritu de disponibilidad para que podamos encontrar la verdad en nosotros mismos. Concédenos la gracia de poder ayudar a cada cual a encontrar la verdad de Dios sobre sí mismo; haz que la encuentren plenamente el mundo y la sociedad en que vivimos y a los que queremos servir humildemente.
Te lo pedimos Padre, por Jesucristo, tu Palabra encarnada, por su Muerte y Resurrección y por el Espíritu Santo, que renueva constantemente en nosotros la fuerza de esta Palabra, ahora y por siempre. Amén”. Carlo Maria Martini.
Sus libros que no los escribió él, sino que son desgrabaciones que la gente hizo de sus reflexiones y ejercicios espirituales, traducidas y publicadas en muchísimas lenguas. En este texto que habla de la Palabra que se refiera a Jesucristo, decir Palabra con mayúscula es lo  mismo que decir Evangelio de Jesús. Y nos recuerda, entonces, el Cardenal Martini, despues de 5 años, aquello que Francisco nos repite constantemente de llevar el Evangelio en el bolsillo para leer aunque sea un versículo cada día. 
(Mireia Bonilla para RV) 

Cualquier tiempo pasado fue... anterior por Álvaro Zapata sj



No es la primera vez que ocurre, durante los últimos años son varias las voces que se han alzado criticando películas antiguas. Clásicos del cine mundial que ahora son mirados con sospecha porque Audrey Hepburn fuma en Desayuno con diamantes, en Ben Hur se defiende la esclavitud o John Wayne maltrata a las mujeres protagonistas de algunos de los westerns más conocidos. Y no son sospechas infundadas. Realmente en estas películas vemos actitudes y comportamientos que es normal que consideremos reprobables. No sólo porque han pasado cincuenta años y las normas sociales han cambiado. Sino porque realmente el tabaco es perjudicial, la esclavitud es un atentado grave contra la dignidad humana y el machismo es algo a erradicar.
Sin embargo, leyendo en estos días que en un teatro de Memphis han retirado Lo que el viento se llevó por los comportamientos racistas y supremacistas que refleja, me pareció que la pregunta de una clienta habitual del cine que aparece recogida en ese artículo nos daba una clave: “¿Cómo enseñar a nuestros hijos y nietos lo que está mal con la esclavitud si no saben lo que es porque no pueden verlo?”
El problema no se va a solucionar simplemente eliminando en el cine las escenas que contienen aquellos comportamientos que eran aceptables en la época que fueron concebidas esas películas y ahora hemos desterrado como reprobables. Esos comportamientos que nos escandalizan al verlos en películas de hace cincuenta, sesenta años, tristemente, siguen presentes en nuestro día a día. Y es, por tanto, en el presente donde debemos trabajar para cambiar nuestras actitudes.
Necesitamos que las siguientes generaciones sepan los errores en los que no pueden volver a caer y el cine puede ser nuestro aliado más que nuestro enemigo para educar a los que vienen detrás de nuestros. Puede ser el espacio en el que sentarse con nuestros hijos y nietos, y mientras disfrutamos de una buena película explicarles por qué fumar no te hace un Rebelde sin causa, que a las mujeres no se las conquista matando al malo y que, sin duda, la lucha contra racismo todavía no ha acabado.
Álvaro Zapata sj
pastoralsj

La princesa y la monja que todos llevamos dentro por Álvaro Lobo sj



Hace 20 años nos levantábamos con una noticia que conmocionó al mundo entero: Diana de Gales fallecía en un accidente de tráfico con su pareja en París. Reportajes, flores, lágrimas, homenajes y una canción de Elton John recordaban a uno de los personajes más mediáticos de los años 90. La princesa Diana, que comenzó siendo profesora en una escuela infantil y acabó poniendo en jaque a la monarquía más estable y ganándose el cariño de la sociedad británica. Una vida de novela, con amor y desengaño, lujo y preocupación por los pobres, frivolidad y mucha incomprensión, que acababa con una muerte de película.
A la semana siguiente nos dejaba otro referente del siglo XX. Curiosamente en una antigua colonia británica, no con persecuciones ni escándalos, sino con el cansancio del que da la vida por el Evangelio, con la cara más arrugada y una mirada capaz de transmitir una alegría profunda. Teresa de Calcuta moría sin tanta repercusión mediática, pero con la certeza unánime de ser una profetisa, capaz de dar la vida por los más pobres a pesar de vivir en un desierto espiritual.
Quizás lo fácil es decir que hay dos maneras de ver el mundo, de ser modelo para la sociedad y de vivir. La mala y la buena. La frívola y la sencilla. La rica y la pobre. La que solo sale en la foto y la que se mancha las manos. Pero viendo las dos historias, podemos reconocer que todos llevamos un poco de ambas. Nuestras vidas tienen destellos de felicidad, pero también incomprensión y soledad. Hay belleza pero también arrugas. Alegría profunda y sonrisa de compromiso. Hay postureo y hay trabajo escondido. Tenemos aspiraciones y grandes sueños, pero también tenemos fracasos y ganas de cambiar el mundo. Y en el fondo, aunque no lo sepamos, un deseo común de plenitud, de vivir a fondo y de darnos a los demás, la pregunta es cómo lo queremos conseguir más allá de nuestra propia contradicción.
álvaro Lobo sj
pastoralsj

Tuesday, August 29, 2017

La grandeza de un gesto por José María Rodríguez Olaizola sj



Hace una semana, al publicarse las primeras noticias del atentado en las Ramblas, mi primera reacción fue señalar que antes de largas declaraciones mejor sería reflexionar. Casi acto seguido, convertí la tormenta que se despertaba dentro en una oración por Barcelona. Y a partir de ahí seguí escuchando, reflexionando, rezando, tratando de entender qué nos está pasando. Debo confesar que la semana ha sido descorazonadora. Polémicas sobre bolardos y sobre atribuciones. Declaraciones que más parecen destinadas a cargar la responsabilidad a los rivales políticos que a buscar respuestas profundas a lo ocurrido y al porqué. Publicaciones incendiarias en redes de muchas personas que, unos fuertemente ideologizados y otros asustados por el presente, abrazan el discurso del miedo al musulmán, el rechazo y la división del mundo entre "nosotros" y "ellos". Los que en su interior ya han aceptado que el camino es la guerra acusan de buenistas o ingenuos a quien no lo vemos así, aunque tampoco ellos hacen otra cosa que opinar en las redes (y casi mejor así). Homilías desquiciadas. Declaraciones hirientes. Tertulias a machetazos. Y por debajo, tímidamente, se intentan hacer oír los que condenan el terrorismo (también entre ellos muchos musulmanes; pero siempre hay quien les pone un pero).
Solo hoy he encontrado la palabra, al ver esta foto. Xavi tenía 3 años cuando falleció atropellado en las Ramblas. Hoy sus padres han querido hacer un gesto que debería avergonzar a todos los que intentan sacar rentas ideológicas de lo ocurrido. Se han fundido en un emocional abrazo con el imán suplente de Rubí, población donde reside la familia. Y en ese gesto, humano, generoso, para muchos imposible, de puro dolor, la grandeza humana brilla con una luz mil veces mayor que la del odio y la barbarie. La capacidad de decir "no" a quien quiere enfrentar a grupos enteros. La capacidad de no estigmatizar a un pueblo entero por la locura desquiciada de algunos de sus hijos perdidos. Y, sobre todo, la capacidad de elegir la paz y no el odio como camino, ese es, quizás el último y mayor gesto de amor que sus padres han ofrecido a Xavi –y con él a nosotros– para que descanse en paz. Amén.
José María Rodríguez Olaizola sj
pastoralsj

Monday, August 28, 2017

El agua, ¿bien privado o bien común? por Juan Fernández de la Cueva


Privatización del agua.
El papa Francisco convoca el 1 de septiembre, la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación, con el subtítulo “Custodios del agua”. Para bucear en el significado de esta Jornada, empiezo narrando un acontecimiento local de Cochabamba (Bolivia). Lo podemos titular el agua ¿bien privado o bien común?”
Nos situamos en el año 2000. El Banco Mundial impulsó a la multinacional Bechtel a firmar un contrato con Hugo Banzer, presidente y ex dictador de Bolivia. Se trataba de privatizar el servicio de suministro de agua a un consorcio empresarial en que formaba parte la española Abengoa S.A.
Poco después, las cuotas del agua se elevaron entre el 30% y el 300%. También, para blindar los intereses de este consorcio multinacional, el parlamento boliviano aprobó una ley que autorizaba cobrar a esta multinacional por el uso particular de los acuíferos públicos, o sea por el agua que los vecinos obtuvieran de sus pozos, recogieran del río o incluso de la lluvia. Además, si los ciudadanos no pagaban, la multinacional estaba autorizada a desahuciarles y quedarse con sus casas.
Ante este abuso, la población respondió con manifestaciones multitudinarias de protesta y huelgas generales. Se declaró la ley marcial y la policía boliviana mató al menos a una persona (Víctor Hugo Daza, de 17 años) e hirió a 170 participantes en las protestas.
Después de 15 años de resistencia, el gobierno de Bolivia rescindió el contrato con Bechtel y la nueva multinacional.
DIMENSIÓN SOCIOPOLÍTICA DE LA JORNADA
En definitiva, la pugna del agua en Cochabamba es la pelea entre dos maneras de pensar: los que consideran al agua un bien comercial (como el trigo o el café), y quienes defienden que es un bien social relacionado con el derecho a la vida, como el aire para respirar.
En el primer caso, los que tengan el dinero tendrán el poder, dado que el agua es una necesidad vital de los ciudadanos. Así se ve en los 8 conflictos geopolíticos del agua en el mundo.
De hecho, en los últimos tiempos, las mayores multinacionales han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta: dos corporaciones francesas, Vivendi y Suez, dominan en torno al 70% del mercado de los servicios de agua de todo el mundo.
Y así, mientras que, según la Cruz Roja, un niño muere cada 4 minutos por beber agua no potable, grandes corporaciones venden agua pura embotellada para subsanar este mal. Entre 1970 y 2000, la venta del agua creció más de 80 veces. Y las ganancias fueron de 2.2 mil millones de dólares.
En resumen, en el agua se refleja la lucha entre
  • los que defienden que la privatización sería la solución de los problemas mundiales y
  • los que piensan que el agua, por encima de ser un bien privado, es un derecho inherente a la vida, por eso debemos considerarlo como bien común.
El Banco Mundial juega un papel clave en estofomentando las privatizaciones al prestar dinero para las reformas en el sistema de agua, e interviniendo finalmente como juez en caso de conflicto entre los inversionistas y los Estados.
Los gobiernos de todo el mundo -especialmente de países desarrollados- están velando primero por el lucro de las empresas y abdicando de su responsabilidad en la tutela del agua. No les importa que los mayores acuíferos los tengan las naciones pobres, porque les sobra dinero para comprarles el agua y vendérsela embotellada.
DIMENSIÓN RELIGIOSA DE LA JORNADA
La tesis del papa Francisco en esta Jornada consiste en mostrar que la falta de agua no es primeramente una cuestión ecológica sino ética y cristiana. “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una y compleja crisis socioambiental”  (LS, 139) Por eso necesitamos “conversión ecológica” que “no consiste en algo opcional ni un aspecto secundario de la experiencia cristiana”.  (LS, 217)
Ahora bien, para convertirse hay que tomar conciencia del mal. Y la falta de agua a la mitad de la población del planeta es de ética política: los que tienen dinero saben que si consiguen el monopolio del agua tienen el poder, y si consiguen dominar el negocio del agua en este siglo XXI se van a enriquecer más que con el negocio del petróleo en el siglo XX.
Si esto es así, la conversión cristiana no puede consistir sólo en poner remiendos al injusto derroche del agua en occidente con acciones como regar por la noche los jardines, ducharse en vez de bañarse, lavarse los dientes sin el grifo abierto… “¡A vino nuevo, odres nuevos!” A una desigualdad sociopolítica, la respuesta de conversión debe ser una “caridad social” o “caridad política” (CDSI, 581)
Este amor sociopolítico movió a los habitantes de Cochabamba durante 15 años, a la lucha contra la privatización del agua y consiguieron que el agua fuese un derecho del pueblo.
“Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”. (LS 30)
 entreParéntesis