Saturday, July 30, 2016

El silencio de Dios y del Papa por José Manuel Vidal



"Señor, dame el don de las lágrimas". Sentado, en la oscuridad de la celda del hambre de San Maximiliano Kolbe (el fraile que ofreció su vida a cambio de la de un padre de familia) del campo de Auschwitz, ¿rompió el Papa a llorar? Sólo lo sabremos, si él mismo lo confiesa. Con lágrimas externas o sólo internas, Francisco eligió el silencio, poblado de pequeños gestos, para exorcizar los demonios que condujeron al Holocausto.
Auschwitz es un nombre maldito. Ha quedado en la memoria de la humanidad como el símbolo de la abominación del hombre y del silencio de Dios ante el mal inocente. Si Dios es omnipotente, ¿por qué ha permitido la muerte indigna de tantos inocentes?Preguntas a Dios de pensadores, filósofos y teólogos, como el propio Papa emérito Benedicto XVI que, en su visita a este mismo campo de exterminio en 2006, lanzaba estas preguntas como dagas: "¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto? ¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué permaneció callado? ¿Cómo pudo tolerar este exceso de destrucción, este triunfo del mal?".
Sentado en un banco, en la 'Plaza de la llamada' (donde alistaban a los destinados a las cámaras de gas), quizás Francisco le hiciese a Dios preguntas parecidas desde el silencio como grito interior. Un silencio orante. Como el de Aarón, ante la muerte de sus hijos.
Desde que entró en Auschwitz, Francisco se encorvó todavía más. Como cargado con el peso de la historia de este pozo negro de la Humanidad, pero también de este sagrario de la memoria. Y, como es así de natural, transparenta su dolor, en una oración desgarrada, con los ojos cerrados, los labios apretados, la respiración entrecortada y ritmada por profundos suspiros.
Sufre, reza y camina encorvado por el dolor de un lugar que, a pesar de las margaritas y de la hierba verde, huele a muerte y a la máxima degradación humana de un genocidio perfectamente planificado. Tras la oración, el beso a algunos supervivientes, a los que trata con sumo cariño. Como santos, como mártires, ante los que se descalza interiormente, para pisar tierra sagrada. Por ellos y por todos los demás que entraron y nunca pudieron salir, Francisco quiso entrar y salir a pie del campo del exterminio.
En la celda del "hambre", donde murió el padre Kolbe, la figura blanca del Papa anciano y con la cruz del inmenso dolor a cuestas brilla en medio de la oscuridad y de unas paredes tétricas con nombres grabados con las uñas y una cruz marcada en la pared. La misma desde la que Cristo gritaba a su Padre, antes de expirar: "¿Por qué me has abandonado?"
Quizás no haya explicación convincente al silencio de Dios ante el mal inocente. Y Francisco, en el único texto escrito que deja en Auschwitz, tampoco lo intenta. Sólo lanza un 'nunca más': "Con un grito silencioso en el corazón, he rezado en este lugar por las víctimas de la Shoah, y por todas las víctimas del odio y de la guerra, camino sin retorno. Que se perpetúe en los siglos la memoria de la abominable tragedia que aquí se consumó, y sea motivo para que semejantes errores nunca más sucedan bajo el cielo, y sobre la Tierra no nos cansemos de construir, con la ayuda de Dios, una casa de paz para todos los pueblos".
¿Qué papel jugó la Iglesia católica en esta "abominable tragedia"? ¿Qué sabía el Vaticano? ¿Lo denunció o calló por prudencia y por salvar, con esa estrategia, al mayor número posible de judíos? ¿Fue Pío XII un Papa protector de judíos o pasivo testigo del Holocausto? Preguntas con respuestas encontradas. Para unos, Pacelli fue el papa de Hitler. Para otros, el protector y salvador de los judíos. A falta del veredicto final de los historiadores, lo que sí parece claro es que la Iglesia católica pudo haber hecho más por denunciar la solución final y oponerse a ella.
De hecho, en su visita a Auschwitz, en 2006, el Papa Ratzinger reconocía: "Tomar la palabra en este lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre que no tiene parangón en la historia, es casi imposible; y es particularmente difícil y deprimente para un cristiano, para un Papa que proviene de Alemania".
Ya, en 1998, el Vaticano publicó un documento, en el que hacía un "acto de arrepentimiento" público en nombre de los católicos que no fueron suficientemente sensibles al Holocausto o compartieron los sentimientos antisemitas que condujeron al exterminio, pero exculpaba a Pío XII y a la jerarquía católica. ¿El silencio del Papa Francisco, en Auschwitz, es un grito de 'mea culpa' en nombre de la Iglesia católica? Quizás quiso decir con él, como dijo el padre Kolbe antes de morir, que "el odio no sirve para nada y sólo el amor crea".
José Manuel Vidal
Rumores de Ángeles
RD

«¿Dónde está Dios cuando inocentes mueren por la violencia, el terrorismo, las guerras?»



El Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud con Papa Francisco: «quiere hacer de ustedes una respuesta concreta a las necesidades y sufrimientos de la humanidad». El abrazo con los jóvenes sirios presentes

ENVIADO A CRACOVIA
«¿Dónde está Dios?. ¿Dónde está Dios, si en el mundo existe el mal, si hay 
gente que pasa hambre o sed, que no tienen hogar, que huyen, que 
buscan refugio? ¿Dónde está Dios cuando las personas inocentes mueren 
a causa de la violencia, el terrorismo, las guerras? ¿Dónde está Dios, 
cuando enfermedades terribles rompen los lazos de la vida y el afecto? 
¿O cuando los niños son explotados, humillados, y también sufren 
graves patologías?». La meditación de Papa Francisco al final del Vía Crucis 
en la explanada del parque Blonia comienza con una serie de preguntas 
«para las cuales no hay respuesta humana». 

Bergoglio se reunió con los jóvenes que lo esperaban desde tres horas 
antes, escuchando testimonios, viendo películas, entre cantos y oraciones. 
El Vía Crucis – Vía de la Misericordia prevé la proyección de videos en vivo 
desde otras partes del mundo. En cada estación la cruz es llevada por un 
grupo diferente de jóvenes que pertenecen a diferentes asociaciones del 
mundo. 

En su intervención, Papa Francisco, después de un día en contacto con la 
memoria dolorosa del pasado y con los sufrimientos de los más pequeños, 
explicó que ante la falta de respuesta para el dolor inocente «sólo podemos 
mirar a Jesús, y preguntarle a él. Y la respuesta de Jesús es esta: “Dios 
está en ellos”, Jesús está en ellos, sufre en ellos, profundamente identificado 
con cada uno». 

Es Jesús mismo quien «eligió identificarse con estos hermanos y hermanas 
que sufren por el dolor y la angustia, aceptando recorrer la vía dolorosa que 
lleva al calvario». 

«Abrazando el madero de la cruz –dijo Francisco–, Jesús abrazó la desnudez 
y el hambre, la sed y la soledad, el dolor y la muerte de los hombres y 
mujeres de todos los tiempos. En esta tarde, Jesús —y nosotros con él— 
abraza con especial amor a nuestros hermanos sirios, que huyeron de la 
guerra. Los saludamos y acogemos con amor fraternal y simpatía». 

El Papa después recordó las 14 obras de misericordia: dar de comer 
a los hambrientos, dar de beber al sediento; vestir al desnudo; acoger al 
forastero; asistir al enfermo; visitar a los presos; enterrar a los muertos; 
dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que 
yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia 
a las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. 

«Estamos llamados a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, 
a tocar su carne bendita en quien está excluido, tiene hambre o sed, está 
desnudo, preso, enfermo, desempleado, perseguido, refugiado, emigrante. 
Allí encontramos a nuestro Dios, allí tocamos al Señor. Jesús mismo nos 
lo ha dicho, explicando el “protocolo” por el cual seremos juzgados: cada 
vez que hagamos esto con el más pequeño de nuestros hermanos, lo hacemos 
con él». «La credibilidad de los cristianos depende del modo en que 
acogemos a los marginados que están heridos en el cuerpo y al pecador 
herido en el alma. La credibilidad de los cristianos -insistió el Papa- depende 
del modo en que acogemos a los marginados que están heridos en el cuerpo 
y al pecador herido en el alma. No en las ideas: ahí». 

«La vía de la Cruz no es sadomasoquista, la vía de la Cruz, es la única que 
derrota el pecado, el mal, la muerte», es la «vía de la esperanza, y yo quisiera 
que ustedes fueran sembradores de esperanza», invitó el Papa a los jóvenes». 

Hoy, afirmó Francisco, «necesita hombres y mujeres, y en especial jóvenes 
como vosotros, que no quieran vivir sus vidas “a medias”, jóvenes 
dispuestos a entregar sus vidas para servir generosamente a los hermanos 
más pobres y débiles». Recorriendo la vía de la cruz, del compromiso 
personal y «del sacrificio de ustedes mismos». 

«Queridos jóvenes –concluyó Bergoglio–, en aquel Viernes Santo 
muchos discípulos regresaron a sus casas tristes, otros prefirieron ir al campo 
para olvidar la cruz. Me pregunto: ¿Cómo desean regresar esta noche a sus 
casas, a sus alojamientos? ¿Cómo desean volver esta noche a encontrarse con 
sus mismos? El mundo nos mira, corresponde a cada uno de ustedes 
responder al desafío de esta pregunta». 

Vatican Insider

Friday, July 29, 2016

MAGIS 2016. Imágenes de nuestra delegación en la Fiesta de las Naciones































+ IMAGENES DE LA VISITA A AUSCHWITZ-BIRKENAU. VEA LO ESCRITO POR EL PAPA EN ESPAÑOL












































ZAMKNIJ

El Papa a los políticos polacos: hay que acoger a quienes huyen de las guerras y del hambre



En su primer discurso en Polonia, Francisco se dirige a las autoridades del país: se necesita «un suplemento de sabiduría y de misericordia, para superar los miedos»

ENVIADO A CRACOVIA
«Hace falta disponibilidad para acoger a los que huyen de las guerras
 y del hambre». Papa Francisco acaba de comenzar su viaje a Polonia. La 
primera etapa es en el sugerente escenario del castillo de Wawel, el 
palacio real que, además de la catedral, es uno de los símbolos de la 
identidad del país. Recibido por el joven presidente Andrzej Duda, elegido 
el año pasado, el Papa saludó a las autoridades políticas y académicas, y al 
cuerpo diplomático en el patio del Palacio. Y dirigió una invitación al país: 
acoger a los migrantes y refugiados. 

En su discurso de bienvenida, Duda citó al Papa San Juan Pablo II y 
expresó la esperanza de que Francisco transmita y ofrezca todo el bien 
que el mundo y la humanidad necesitan. 

«Es la primera vez que visito la Europa centro-oriental y me alegra comenzar
por Polonia –dijo Papa Francisco–, que ha tenido entre sus hijos al inolvidable
 san Juan Pablo II, creador y promotor de las Jornadas Mundiales de la 
Juventud. A él le gustaba hablar de una Europa que respira con dos 
pulmones: el sueño de un nuevo humanismo europeo está animado por el 
aliento creativo y armonioso de estos dos pulmones y por la civilización 
común que tiene sus raíces más sólidas en el cristianismo». 

El Papa continuó recordando que Wojtyla, «cuando hablaba de los pueblos, 
partía de su historia para resaltar sus tesoros de humanidad y 
espiritualidad». Y después reconoció que «la conciencia de identidad, 
libre de complejos de superioridad, es esencial para organizar una 
comunidad nacional», refiriéndose a los recientes festejos por el 1050 
aniversario del bautismo de Polonia. 

«No puede haber diálogo –añadió Bergoglio– si cada uno no parte de su 
propia identidad. En la vida cotidiana de cada persona, como en la 
de cada sociedad, hay, sin embargo, dos tipos de memoria: la buena y la 
mala, la positiva y la negativa. La memoria buena es la que nos muestra 
la Biblia en el Magnificat, el cántico de María que alaba al Señor y su 
obra de salvación. En cambio, la memoria negativa es la que fija 
obsesivamente la atención de la mente y del corazón en el mal, sobre 
todo el cometido por otros». 

«Al mirar su historia reciente –dijo Bergoglio–, doy gracias a Dios 
porque han sabido hacer prevalecer la memoria buena: por ejemplo, 
celebrando los 50 años del perdón ofrecido y recibido recíprocamente 
entre el episcopado polaco y el alemán tras la Segunda Guerra Mundial».
 El Papa también mencionó, entre los ejemplos de esa «buena 
memoria», la declaración conjunta entre la Iglesia católica de Polonia y 
la Iglesia ortodoxa de Moscú: «un gesto que dio inicio a un 
proceso de acercamiento y hermandad». «La noble nación polaca 
muestra así cómo se puede hacer crecer la memoria buena y dejar 
de lado la mala». Por ello, se exige una firme esperanza y confianza en 
Dios, «que guía los destinos de los pueblos, abre las puertas cerradas, 
convierte las dificultades en oportunidades y crea nuevos escenarios 
allí donde parecía imposible». 

Los desafíos del momento, continuó Bergoglio, «el valor de la verdad 
y un constante compromiso ético, para que los procesos decisionales y 
operativos, así como las relaciones humanas, sean siempre respetuosos 
de la dignidad de la persona. Todas las actividades están implicadas: la 
economía, la relación con el medio ambiente y el modo mismo de 
gestionar el complejo fenómeno de la emigración». 

El Papa sabía que estaba tocando un argumento particularmente sensible 
en este país. Por ello invitó a «un suplemento de sabiduría y misericordia 
para superar los temores y hacer el mayor bien posible», teniendo en 
cuenta a quienes abandonaron Polonia y quieren regresar, a quienes 
escapan de conflictos y de la miseria. «Se han de identificar las causas 
de la emigración en Polonia, dando facilidades a los que desean regresar. 
Al mismo tiempo –subrayó–, hace falta disponibilidad para acoger a los 
que huyen de las guerras y del hambre; solidaridad con los que están 
privados de sus derechos fundamentales, incluido el de profesar libremente 
y con seguridad la propia fe. También se deben solicitar colaboraciones y 
sinergías internacionales para encontrar soluciones a los conflictos y las 
guerras, que obligan a muchas personas a abandonar sus hogares y su patria». 

Para concluir, Papa Francisco dedicó un pasaje a la defensa de la vida, 
recordando que «la vida siempre ha de ser acogida y protegida —ambas 
cosas juntas: acogida y protegida— desde la concepción hasta la muerte 
natural, y todos estamos llamados a respetarla y cuidarla». Acoger y 
tutelar significa no concentrarse solo en la grave plaga del aborto, en el 
centro del debate político polaco durante los últimos meses, debido a la 
propuesta de ley para reducir la normativa que actualmente lo permite en 
caso de riesgos para la vida o la salud de la madre, de exámenes prenatales 
que indiquen graves e irreversibles patologías o de embarazos que son 
fruto de violencia o incesto. Significa tutelar la vida, incluso después 
del nacimiento, durante todo su desarrollo. 

«Es responsabilidad del Estado, de la Iglesia y de la sociedad –afirmó 
Francisco– acompañar y ayudar concretamente quienquiera que se 
encuentre en situación de grave dificultad, para que nunca sienta a un 
hijo como una carga, sino como un don, y no se abandone a las 
personas más vulnerables y más pobres». 

Vatican Insider

Tagle presenta en Cracovia el nuevo catecismo para jóvenes "DoCat" por Cameron Doody


"El papa quiere darnos un regalo"


"Para que no nos quedemos en el conocimiento y la oración sino que pasemos a la acción"


(Cameron Doody).- El cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y presidente de Caritas Internationalis, presentó este martes en el curso de las celebraciones de la Jornada Mundial de la Juventud el nuevo catecismo para jóvenes "DoCat", sucesor al popular "Youcat" lanzado en la JMJ de Madrid en el 2011.
El nuevo catecismo -que de momento está disponible solo en inglés, alemán y polaco- presenta en forma de un libro y una app los puntos principales de la doctrina social de la Iglesia, haciendo uso, para este fin, de las Escrituras, el Catecismo completo, "YouCat" y el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Está acompañado, además, por un prólogo escrito por el Papa Francisco, quien ha definido a "DoCat", en un vídeomensaje transmitido en el acto de presentación, como un "manual de sabiduría, un manual para la calle (que) trata de la palabra de Dios, además de la de la Iglesia y la de mucha gente". "Es un instrumento muy importante para la vida cotidiana de los jóvenes", continuó el papa en su mensaje.
Refiriéndose a DoCat, el cardenal Tagle dijo que, con este nuevo recurso, "el papa quiere darnos un regalo". "Esto es lo que el papa quiere transmitir a los jóvenes, pero no solo eso", dijo Tagle. "Los jóvenes tenéis que reciprocar este regalo del papa". De ahí la utilidad de la nueva app catequística, que como el cardenal explicó, pretende ayudarnos a que "no nos quedemos en el conocimiento y la oración sino que pasemos a la acción". La app de DoCat facilita a los jóvenes a que formen grupos, participen en discusiones y hagan actos de justicia, de acuerdo con el verbo inglés "to do" ("hacer", que rima además con You) que se incluye en el título del nuevo catecismo.

El libro de DoCat, por otro lado, se organiza en torno a doce capítulos, presentados en el mismo formato de YouCat de preguntas y respuestas, que abordan temas de máxima importancia para la vida católica como son el plan de Dios para el mundo, la misión social de la Iglesia, la persona humana, el bien común, la vida familiar, económica y política o el medio ambiente. El volumen cuenta con fotos a todo color, un glosario e índice, ilustraciones y citas de santos, líderes del mundo católico y de los negocios, diversos activistas y otra gente de renombre, entre ellos el actor de cine Bruce Willis.
La nueva app de DoCat -que se prevé estará disponible en español, junto con el libro, a partir de este septiembre- se puede bajar de forma gratuita hasta el final de la JMJ este domingo día 31.
RD

El Papa a los jóvenes de Cuba: el amor no destruye ni siquiera a los enemigos para JMJ alternativa



Lo dijo en un mensaje enviado a los chicos cubanos, reunidos en La Habana para una Jornada Mundial de la Juventud alternativa, para todos los que no pudieron ir a Polonia

El amor construye siempre, no destruye ni siquiera a los enemigos. Es lo que dijo el Papa en un video-mensaje a los jóvenes de Cuba, reunidos en una JMJ alternativa en La Habana, organizada para todos los que no pudieron ir a Cracovia por motivos económicos, titulada «En la Habana con el corazón en Cracovia». Muchos de los jóvenes que participan en esta JMJ especial cubana todavía tienen vivo el recuerdo del viaje de Papa Francisco a la isla caribeña en septiembre del año pasado. El Papa los invitó a dejarse transformar por el Evangelio para «construir puentes» y promover la «cultura del encuentro, la cultura del respeto, la cultura de la compresión y del perdón recíproco. Eso es “armar lío”; eso es soñar. Y los jóvenes tienen que “armar lío”». 

«Jóvenes cubanos: ¡Ábranse a cosas grandes! No tengan miedo –dijo el Papa–, no sean tiquismiquis ¡Sueñen que el mundo con ustedes puede ser distinto! ¡Sueñen que Cuba con ustedes puede ser distinta y cada día mejor! ¡No se rindan! En este empeño, es importante, es preciso abrir el corazón y la mente a la esperanza que da Jesús.Y nunca olviden que esa esperanza es sufrida; la esperanza sabe sufrir para llevar a cabo un proyecto, pero tampoco olviden que ella da vida, es fecunda. Y con esa esperanza no serán estériles, sino que darán vida a los demás, harán patria, harán Iglesia, harán cosas grandes. ¿Por qué? Porque la esperanza es convocadora para construir “la amistad social”, aunque se piense diferente. No es necesario que todos piensen igual, no, no, todos tienen que unirse en la “amistad social”, aunque uno piense de otra manera o tenga otra convicción; pero todos tienen algo común: ese deseo de soñar y ese amor a la patria. Lo importante, iguales y diferentes, es construir la “amistad social” con todos; tender puentes, trabajar mancomunados. ¡Tender puentes! Alguno de ustedes me podrá decir: ¿Y cómo puedo yo tender un puente, si no soy no carpintero, ni ingeniero? Todos podemos tender puentes, con la palabra, con el deseo, con el corazón. Pero ahora los invito a ser constructores de un puente humano, del primer puente que se tendió en la historia: dense la mano, estiren el brazo y dense la mano. ¡Háganlo! Y así, ya, todos juntos, con la mano tendida, estamos dando testimonio de que queremos tender puentes y trabajar mancomunados». 

«Muchachos y muchachas, reunidos en La Habana –concluyó–, pero con el corazón puesto en Cracovia: ¡no se desencuentren! ¡Vayan juntos! Tiendan puentes, siempre con la mano tendida. En ese caminar, los anima la Virgen María de la Caridad. Ella desde hace más de400 años acompaña la fe, la esperanza y el encuentro entre todos los cubanos. Pongo a sus pies, todo lo hermoso que su Hijo les regalará en estos días. Y recuerden las palabras de Ella en Caná: “Hagan lo que él les diga”. Les aseguro mi cercanía y mi oración por ustedes y por todo el amado pueblo cubano, a la vez que, con particular afecto, los bendigo. Y como siempre les pido: recen por mí. Un abrazo y un puente». 

Vatican Insider

La lengua de las lenguas


Crónicas desde la JMJ (VI)


"En esta JMJ una de las mayores ilusiones que traemos es poder ver al Papa"


(Javier Garrido).- Lo ví, sí, lo he visto contra todo pronóstico. Así son las cosas. Hoy cuando el Papa Francisco comenzaba a llegar al parque del Blonia veíamos como todos los peregrinos de mi sector empezaban a correr hacia uno de sus laterales. Sí, era el papa-móvil y yo era uno de los que corría como loco.
El recibimiento ha sido espectacular y las palabras del Papa un aliento impresionante. Pero no quiero hablaros de ellas, podemos leerlas en miles de sitios.
Estas líneas me pidieron que se escribieran para otra cosa, y me encanta. El momento que os contaba antes ha acabado de una forma espectacular. Cuando yo ya volvía hacia nuestro sitio, aparece de repente uno de los salesianos que nos acompaña con una sonrisa de oreja a oreja, una mirada desbordante de alegría, y el móvil en la mano yo creo que hasta temblando. Había estado a metros del Papa, en primera fila. Las palabras de este sacerdote amigo en ese momento me han llenado el corazón: "Lo he visto, al lado, ha pasado al lado. Ha sido impresionante".
Tenía en sus ojos la ilusión de un niño, de verdad. Ha sido precioso. Y es que realmente nunca debemos dejar de ser niños, siempre tiene que quedar en nosotros esa ilusión del día de Reyes en nuestro corazón para todos los regalos de la vida. En esta JMJ una de las mayores ilusiones que traemos es poder ver al Papa. Él lo había visto, y muy cerca. Ha sido precioso.
Hoy el día me ha ayudado también a acentuar algo que venía notando durante toda estas jornadas: los humanos hablamos lenguas universales. Sí, donde muchos quieren dividir, nosotros unimos y de qué manera.
Ayer mismo, por ejemplo, de vuelta a casa en el tranvía íbamos en el mismo vagón polacos y españoles. Os podéis imaginar quienes chillaban, cantaban y al fin y al cabo 'la liaban' más, ¿no? Sí, claro, has acertado, nosotros.
Pues bien, en mitad de nuestros cantos de repente los polacos alzaron sus voces y empezaron a cantar una melodía un tanto peculiar para más de uno de nosotros. Nuestras caras fueron un poema al darnos cuenta que era nuestro conocidísimo"Pescador de Hombres"La música nos une, he aquí un ejemplo. Podrá cantarse en polaco, español o cualquier otra lengua, pero la música es una lengua universal que ningún invento podrá dividir.


Uno de los buques insignia de los cánticos españoles es por supuesto "La Macarena". Aquí es cuando surge de la manera más divertida y absurda una nueva lengua universal: el baile. El baile nos une, y 'La Macarena' es el mejor ejemplo.
Pero más allá de esto hoy, por ejemplo -al acabar de cenar- nos hemos acercado al concierto que había en el altar. Éramos pocos los que estábamos allí, pero todos bailábamos, y todos a una. El baile nos une, y nada ni nadie podrá separar el baile entre dos personas amigas, amadas o qué más da, desconocidas también.
Ojalá pudierais estar aquí durante una eucaristía y poder vivir junto a nosotros el momento de la paz. Surge aquí, a simple vista, otra lengua universal: el abrazo, los besos, el dar la mano, el chocar los cinco... Da igual de qué país, raza, sexo o condición social seas, da igual.
Aquí vamos a otro rollo y ponemos de relieve que realmente hay lenguas universales más allá de las fronteras impuestas. Las muestras de cariño son universales, y llenan el corazón de cualquier persona sea de donde sea, y esté donde esté. Abrazar con cariño a alguien es de las cosas más bonitas que he experimentado en mi vida.
Ahora quiero que os imaginéis la siguiente situación: coged un billete de 5€, por ejemplo. Si está bien nuevo, mejor. Ahora arrugadlo, hacedlo una pelota, tiradlo por la habitación de la manera más cruel que se os ocurra. Cuando caiga al suelo, no lo cojáis, al contrario, pisoteadlo, pisoteadlo y mucho. ¿Quieres cogerlo ahora? Vale, cógelo, pero vuelve a repetir el proceso: arrúgalo, tíralo, y písalo.
Tras hacerlo varias veces, ¿seguirías cogiendo el billete y queriendo usarlo? ¿Tiene el billete acaso un valor diferente? Sé que todos cogeríamos ese billete, porque su valor no ha cambiado. Sólo su aspecto, antes estaba nuevo, y ahora está bien arrugado.
Esta ha sido una de las enseñanzas que Rvdo. Elías Rauda, obispo de El Salvador, nos ha dejado hoy en las catequesis que hemos recibido. Y no es más que la mayor lengua universal que tenemos los humanos: el amor de Dios, y su misericordia. Es esta lengua la que ha de ser lengua de lenguas, porque nada, ni nadie, ni fronteras ni barreras podrán con el amor de Dios y con su divina misericordia.
Cracovia esta siendo estos días un lugar de encuentro, donde la Iglesia está poniendo de manifiesto que no es algo de otro tiempo, sino que es algo que interesa hoy, que gusta, que enamora. Cracovia está siendo la capital de las lenguas universales, esas lenguas que por mucho que se empeñen muchos en intentar romper y dividir, son tan fuertes que nunca caerán.
Pero Cracovia ante todo está siendo la capital de la lengua de las lenguas: el amor y la misericordia de Dios. Nosotros somos instrumentos de Dios, parte de su cuerpo.
Hablemos pues estas lenguas universales: cantemos con la garganta, bailemos con las piernas, abracemos con nuestros brazos; pero que la lengua que salga de nuestra boca y corazón sea únicamente la misericordia que solo puede brotar del amor que Dios nos tiene.
- Francisco Javier Garrido Hernández, peregrino de Cracovia 2016. @MJS_es
RD

De Wojtyla a Bergoglio, la continuidad discontinua



Francisco pide un cambio de partitura, que se expresa en el paso del triunfalismo a la misericordia


En Polonia, el Papa es Juan Pablo II. Es "su" Papa. Nadie puede suplantar al "atleta de Dios"


(José Manuel Vidal).- En el santuario de Monte Claro (Jasna Gora), corazón de la capital espiritual polaca, Francisco escenifica la continuidad discontinua de su pontificado en relación con el de su predecesor, Juan Pablo II. Y lo hace sin acritud, con delicadeza y ternura,proponiendo a la potente y conservadora Iglesia polaca el paso de la aduana al hospital de campaña, del triunfalismo a la misericordia.
En Czestochowa, se palpa la presencia del espíritu de Wojtyla. No en vano convirtió a su Virgen negra en icono mundial y universalizó la devoción de una imagen que, según la tradición, pintó sobre una mesa el propio evangelista Lucas.
En Polonia, el Papa es Juan Pablo II. Es "su" Papa. Nadie puede superar y, mucho menos, suplantar al "atleta de Dios", que plantó cara y derrotó al comunismo en su propia patria. Con la sola fuerza de la cruz derrotó a la hoz y el martillo y liberó a su pueblo. Consciente de todo ello, Francisco pisa suave, pero decidido, en suelo polaco. Y, poco a poco, se está ganando un hueco en el corazón de la patria de su predecesor.
Y eso que lo que les pide a los polacos (y a toda la Iglesia) es un cambio de registro en la continuidad natural del pontificado católico. Un cambio de partitura, que se expresa en el paso del triunfalismo a la misericordia. De una Iglesia potente y roca fuerte a otra sencilla, humilde, servidora y samaritana.
Y para urgir este cambio musical se basa en el Evangelio, donde está clarísimo (aunque se haya olvidado o difuminado en algunas épocas) que "el Reino viene en la pequeñez y en la humildad". Dios prefiere lo pequeño y lo humilde. Como su madre, la campesina de Nazaret.
Por eso, Francisco, invita a la Iglesia polaca a cantar el Magníficat de María. Aquel canto de los pobres, en el que se proclama que Dios "dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos".
Ésa es la nueva partitura de la primavera de Francisco para la Iglesia. Porque "lo pequeño y lo humilde son exquisiteces divinas" y "Dios nos salva haciéndose pequeño, cercano y concreto". Y ésa es la trama que el Papa Francisco invita a tejer, desde ahora, a la Iglesia polaca y a la Iglesia universal. Sin aislarse ni imponerse, como en otros tiempos. Toca, ahora, "operar en la pequeñez y acompañar en la cercanía con un corazón pleno y abierto".
Y lo dice Francisco con el báculo en forma de Cristo, que el peregrino polaco paseó por todo el mundo. Lo proclama Bergoglio en el santuario más famoso y concurrido del país (con cuatro millones de visitas al año) y desde un altar colocado en lo que quiere asemejar a la proa de un barco.
Desde allí, Francisco, el nuevo timonel de la barca de la Iglesia proclama la nueva primavera eclesial de la misericordia. Sabedor de que, con el viento del Espíritu soplando sus velas, nadie podrá para la primavera en primavera.

EN DIRECTO: Papa participa en Vía Crucis protagonizado por los jóvenes



El Papa acompaña a los jóvenes en un Vía Crucis multitudinario en el Jordan Park de Cracovia

En cada estación se reflexionará sobre las heridas que sufren los jóvenes en la actualidad. 

Al concluir, el Papa tendrá una meditación dirigida a los jóvenes sobre la Cruz y el sufrimiento

El Papa, en el centro del horror nazi: "Que se perpetúe en los siglos la memoria de la abominable tragedia que aquí se consumó". Video completo



Francisco visita Auschwitz, reza en la celda de Kolbe y llora junto a supervivientes del Holocausto


Bergoglio los mira, los siente... son algo sagrado. Santos, mártires vivientes de la mayor atrocidad humana


(Jesús Bastante).- Quiso entrar, y salir, a pie, en homenaje a los centenares de miles de personas que tuvieron que hacerlo y que jamás encontraron la salida. Francisco visitó esta mañana el epicentro de la "solución final", del odio extremo del nazismo, en lo que sin duda ha sido el momento más emotivo de su visita a Polonia. El Papa, profundamente conmocionado, triste, en silencio, cruzó la puerta del campo de Auschwitz, donde un versículo manipulado del Evangelio, "El trabajo os hará libres", llama a la muerte y la maldad. Hoy, igual que ayer, la locura sin sentido continúa provocando muerte.
Pocos minutos después de las nueve de la mañana, Bergoglio entró, solo, con los ojos fijados en el suelo de arena, el campo de exterminio de Auschwitz. Más de un millón y medio de personas fueron masacradas en este campo del horror. Francisco se presentó abatido. Durante diez minutos, sentado en un pequeño banco de madera, en silencio, solo, oró por todas las víctimas del odio. Sin hacer el más mínimo caso a las cámaras o a las miradas, respetuosas e impactadas, de su servicio de seguridad.
Sin pronunciar una palabra, Francisco oró por el horror y por las víctimas de la macabra condición humana, desde Maximiliano Kolbe -que intercambió su vida por la de otro en Auschwitz-, a la de Jacques Hamel, el sacerdote degollado por dos locos que, como quienes idearon el macabro cartel de entrada al campo de exterminio, manipulan y toman el nombre de su falso dios de muerte y odio en vano.
La masacre, la inhumanidad, la locura de una guerra que volvemos a vivir, "a pedazos", como no se cansa de repetir Francisco. Hoy no hacían falta palabras, resulta imposible intentar explicar el inmenso odio que lleva al asesinato indiscriminado de más de seis millones de personas. No quiso Francisco pronunciar discurso alguno en Auschwitz, únicamente se hizo público el texto que escribió, de su puño y letra, en el libro de honor. Y que rezaba lo siguiente, según la narración oficial de Radio Vaticana en español (en el vídeo, minuto 41,32):
"Con un grito silencioso en el corazón, he rezado en este lugar por las víctimas de la Shoah, y por todas las víctimas del odio y de la guerra, camino sin retorno. Que se perpetúe en los siglos la memoria de la abominable tragedia que aquí se consumó, y sea motivo para que semejantes errores nunca más sucedan bajo el cielo, y sobre la Tierra no nos cansemos de construir, con la ayuda de Dios, una casa de paz para todos los pueblos"
Posteriormente, la sala de prensa añadió que, en castellano, el Papa habia escrito:
"Señor, te piedad de tu pueblo, señor perdón por tanta crueldad".


Ningún miembro de la comitiva acompañó a Bergoglio durante su visita al centro del exterminio nazi. Únicamente, y a distancia prudencial, el servicio de seguridad. El Papa ni siquiera cruzó una palabra con el traductor, o el conductor, quien tras el momento de oración condujo a Francisco hasta el bloque 11, el lugar donde fue asesinado San Maximiliano Kolbe, tras decidir ponerse en el lugar de otro condenado a muerte. Como Jesús, colocándose en el lugar de quien más sufre.

A la entrada del bloque, Francisco se encontró, abrazó y lloró con un grupo de doce supervivientes. Setenta años después, el recuerdo sigue vivo en esos rostros, venerables ancianos que lograron salir vivos de un horror inimaginable. Su testimonio es una sacudida en la línea de flotación de nuestra humanidad.
El Papa los mira, los siente... son algo sagrado. Santos, mártires vivientes de la mayor atrocidad que ha conocido la humanidad. Uno de ellos enseña imágenes de su "vida" en Auschwitz, y uno se pregunta -seguramente también el propio Begoglio- de dónde sale la fuerza para sobrevivir de aquel horror y continuar viviendo, y formando una familia. Y regresando al lugar donde masacraron a los suyos, a todo un pueblo.
Tras este momento, Francisco encendió una lámpara votiva en memoria de todos los asesinados. El Papa de los muros tocó las piedras de Auschwitz y rezó, como antes lo hiciera en los muros de Belén o el de las Lamentaciones. Posteriormente, penetró en la"celda del hambre", donde padeció y murió Maximiliano Kolbe. En la casi completa oscuridad, Francisco se sentó ante la lápida que recuerda el padecimiento del sacerdote polaco. Y se quedó solo, con la única imagen de una cámara fija. A su alrededor, nombres marcados con las uñas, con piedras, alguna cruz marcada en la pared. Se podía mascar el horror.

Bergoglio se agachó, cerró los ojos y desapareció el resto del mundo. En la oscuridad de la celda de Kolbe, de la celda de seis millones de asesinados por el horror nazi, el Papa oró en silencio, lamentando la insensatez humana, y después contempló las cámaras de gas, las galerías... "Que se perpetúe en los siglos la memoria de la abominable tragedia que aquí se consumó", escribió Bergoglio, antes de regresar, por su propio pie, a las puertas del campo, sin alzar la vista para contemplar el macabro cartel.
O tal vez pensando que la frase original, hoy, sigue siendo mucho más real, mucho más Evangelio, mucho más de Jesús: "La verdad os hará libres". Recordar que el hombre es capaz de provocar tal aberración, también es responsabilidad de los seguidores de Jesús. Sea con la palabra, sea, como hoy, con el silencio, el Papa volvió a clamar contra la oscuridad de la muerte. Aún hay esperanza para el mundo.

Después, el Papa se dirigió a Birkenau, donde continuó una visita silenciosa de homenaje a los millones de víctimas del nazismo. Francisco fue recibido por una ovación, aunque no impidió que Bergoglio se mantuviera en silencio, ajeno a los cardenales y obispos que, ahora sí, se encontraban en la tribuna de los invitados.
Tras rendir homenaje a las lápidas de piedra negra que recuerdan a los muertos del Holocausto, el Papa depositó una vela en el monumento a las víctimas de las naciones. Allí, tuvo lugar una oración interreligiosa, con presencia de un rabino y un sacerdote, uno de los supervivientes de Birkenau, que leyeron el salmo130. Después, el Papa saludó a una veintena de personas que salieron vivas del campo nazi, y a algunos de los "Justos entre las naciones", aquellos que contribuyeron a salvar la vida de muchos judíos.