Monday, May 25, 2015

Cáritas y el cambio climático: «Existen alianzas necesarias»


En entrevista el secretario general de Caritas Internationalis traza un balance de la reciente asamblea general, aborda la polémica sobre el cambio climático y anticipa el rumbo de la organización bajo el mando del cardenal Luis Antonio Tagle

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZCIUDAD DEL VATICANO



“Existen alianzas necesarias para cambiar el mundo”. Lo afirma el secretario general de la federación Caritas Internationalis, Michel Roy, sobre la polémica suscitada en las últimas semanas por la colaboración de la Santa Sede con Ban ki-Moon y otros actores internacionales comprometidos en la lucha contra el cambio climático. “Nuestra identidad es clara, todos lo saben”, agregó, subrayando que la Iglesia nunca apoyará el control natal masivo, como algunos de estos personajes proponen.

En entrevista con el Vatican Insider, el secretario abordó ese y otros temas, como la elección del cardenal Luis Antonio Tagle como presidente de la federación, el primer asiático en ocupar ese puesto.

¿Cuál es el balance de la asamblea general, que tuvo lugar del 12 al 17 de mayo en Roma?

La asamblea general de Caritas tiene lugar cada cuatro años, discute sobre el tiempo previo y adopta orientaciones estratégicas para los años sucesivos. Esta asamblea se centró en la preparación del plan de trabajo, también fue un momento de renovación de las instancias de gobierno y momento de oración con el santo padre, que celebró una misa en San Pedro.

Discutimos sobre la llamada del Papa a ser Iglesia pobre y para los pobres, de las desigualdades que se incrementan y del cambio climático. Adoptamos varias orientaciones estratégicas: poner a Caritas en el corazón de la Iglesia, para movilizarla a ser más solidaria con los pobres; salvar vidas y reconstruir comunidades después de las emergencias, que se han multiplicado.

Sobre el tema del cambio climático se han dado grandes polémicas, incluso antes de la publicación de la encíclica “ecológica” del Papa Francisco. ¿Afrontaron estos debates?

Estudiamos el cambio climático como causa de empobrecimiento y destrucción de la creación. Este año es importante, no sólo por la encíclica del Papa sino también por la adopción de parte de las Naciones Unidas de los Objetivos del Milenio. En septiembre, el santo padre abrirá (en Nueva York) la sesión de la ONU sobre este tema y a finales del año, en París, tendrá lugar la conferencia sobre el clima. Nosotros decidimos involucrarnos y todos los miembros de la confederación (de Caritas) han sido invitados a enviar cartas o a hablar con sus gobiernos sobre la importancia de comprometerse realmente para que los daños no lleguen a ser irreversibles.

También ayudamos a las comunidades afectadas a adaptarse al cambio, especialmente cuando se da la sequía. Es difícil cuando se trata de inundaciones o tifones. Recibimos un mensaje del secretario general Ban ki-Moon dirigido a la asamblea invitándonos a participar más, sobre todo en este tema del clima y también un videomensaje de Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, quien nos invitó a trabajar con ellos en la erradicación de la pobreza extrema. Creemos que el cambio provocado por el calentamiento global es irreversible y no se puede volver atrás, se pueden solamente limitar las consecuencias.

Existe una controversia en sectores católicos por la presencia en El Vaticano de Moon y otros que vinculan el cambio climático a la necesidad de introducir un control natal a gran escala. ¿Se puede colaborar con ellos no obstante las posiciones contradictorias?  

Nosotros somos muy claros sobre quiénes somos, nuestra identidad es clara y ellos lo saben. Pero no se puede cambiar el mundo sin ellos, no se puede luchar contra la pobreza extrema sin pensar en un nuevo modelo de desarrollo más centrado en la persona y no solamente en las finanzas. Existen alianzas necesarias y si ellos quieren trabajar con nosotros, saben que deben respetar nuestra identidad y nuestros valores.

Es paradójico que cuando grupos de lobby muy fuertes intentan cambiar algún aspecto de tipo ético buscan a organizaciones religiosas, cristianas, judías o musulmanas, porque se dan cuenta que ellas actúan realmente en el campo y son comunidades de fe organizadas. Tenemos la capacidad de llevar adelante nuestra visión antropológica. Debemos discutir sobre esto.

Es muy significativo que, por primera vez, un eclesiástico asiático haya sido elegido para tomar las riendas de Cáritas, cardenal filipino Luis Antonio Tagle. ¿Qué significa eso?

Su elección como presidente fue recibida muy bien por los miembros de la asamblea, él viene de una Iglesia y un pueblo muy activos, que se miden con muchos problemas. Filipinas es un país donde la migración es fuerte, es un territorio de emergencias climáticas, con tifones, terremotos y erupciones volcánicas. El cardenal Tagle viene de esta Iglesia, fue párroco y obispo, conoce bien el empeño social de la Iglesia que él mismo ha animado. Tiene la experiencia de la pobreza y de la lucha contra este flagelo con un alma inspirada por Dios. Los latinoamericanos se sienten muy identificados con esta Iglesia “de periferia”.

¿Cambiará el rumbo de la Caritas? ¿Aplicará un golpe de timón “progresista”?

Creo que continuará llevando adelante nuestra labor según las orientaciones que se han definido. La grandeza y la fortaleza de Caritas es la de estar presente en las comunidades. La solidaridad es una cosa que se vive entre la gente, no es una cuestión de proyectos. Claro, se necesita planear para seguir adelante, pero nuestra labor es una cosa humana. Queremos reforzar esa presencia, en los barrios y en las parroquias de todo el mundo, es ahí donde se construye el reino de Dios. En Filipinas, así como en África y en América Latina, las comunidades de base son muy activas y el cardenal Tagle conoce esta experiencia. Además, él tiene una facilidad de palabra y podrá ser una voz eficaz a nivel internacional. Es un hombre muy humilde, que puede hablar con fuerza a los políticos, a los que toman las decisiones que pueden crear la pobreza o, al contrario, pueden ayudar a salir de la pobreza.  

Vatican Insider

CVX. Conversando con Sergio Avendaño de Puerto Montt



Aprovechando mi paso por Puerto Montt,  conversamos con Sergio Avendaño, Presidente del Consejo de Servicio quien nos cuenta de la CVX  de esa ciudad, la que tiene sus tres ramas activas.

Papa Francisco:“Añoro ir a una pizzería y comerme una buena pizza”


A SOLAS CON EL PAPA FRANCISCO EN SU RESIDENCIA DE SANTA MARTA, EN EL VATICANO. UN MANO A MANO HISTÓRICO EN EL QUE UNA DE LAS PERSONALIDADES MÁS IMPORTANTES DEL MUNDO DESNUDÓ SU INTIMIDAD. "QUIERO QUE ME RECUERDEN COMO UN BUEN TIPO", DESEA. Y ADMITE, DESDE LO MÁS PROFUNDO: "LA GENTE ME HACE BIEN" 


Por Juan Berretta
(enviado especial)
En un pequeño y sencillo salón de la residencia de Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco recibió a LA VOZ DEL PUEBLO sin presencia de terceros y una sola condición: “Lo único que te pido es que me juegues limpio”, dijo antes de que el grabador entrara en acción. Luego, durante los 45 minutos que se extendió el encuentro, confesaría que en otros tiempos le tenía “pánico a los periodistas”. Queda claro que es un trauma superado.
Jorge Bergoglio se animó a pasear por su intimidad, a contestar con ganas y gestos cuando la pregunta lo entusiasmaba, y también a hacerlo seco y tajante ante una consulta que, según su respuesta, podía generar mucho ruido fronteras afuera de la Santa Sede. La soledad, la pizza, el miedo al dolor físico, su magnetismo, las cosas que lo hacen llorar, la presión, la televisión, el valor de las utopías… Esos fueron algunos de los puntos que recorrió durante la charla, que tuvo como punto de partida su nombramiento.
- ¿Soñaba con ser Papa?
- ¡¡¡Nunca!!! Tampoco con ser presidente de la República o general del Ejército. Viste que hay algunos pibes que sueñan con eso. Yo no.
- ¿Pero avanzando en el servicio episcopal tampoco fantaseó con esa posibilidad?
- Después de que estuve 15 años en puestos de mando en los que me fueron poniendo, volví al llano, a ser confesor, cura… La vida de un religioso, de un jesuita, va cambiando según las necesidades. Y con respecto a la posibilidad, yo estaba en la lista de los papables en el otro cónclave… Pero esta vez, la segunda, por la edad, 76 años, y porque además había gente más valiosa ciertamente… Así que a mí nadie me nombraba, nadie. Además decían que era un “kingmaker” (o hacedor de reyes, como se denomina aquellos cardenales que debido a su experiencia y autoridad son más capaces que otros para pesar en el resultado electoral), que podía influir en los cardenales latinoamericanos para que votaran. Tanto era el asunto que ni una foto mía salió en los diarios, nadie pensaba en mí. En las casas de apuestas de Londres estaba en el número 46 (se ríe con ganas). Yo tampoco pensaba en mí, ni se me ocurría.
- ¿A pesar de que en 2005 fue el segundo más votado luego de Ratzinger?
- Esas son cosas que se dicen. Lo cierto es que al menos en la otra elección estaba en los diarios, aparecía entre los papables. Adentro era claro que tenía que ser Benedicto y hubo casi unanimidad por él y eso a mí me gustó mucho. Era clara su candidatura, en la segunda no había ningún candidato claro. Había varios posibles, pero ninguno fuerte. Por eso me vine a Roma con lo puesto y con pasaje para volver el sábado a la noche y poder estar en Buenos Aires en el Domingo de Ramos. Incluso dejé hecha mi homilía sobre el escritorio. Nunca pensé que iba a pasar.
- ¿Y cuándo fue elegido qué sintió?
- Antes de la elección definitoria sentí mucha paz. “Si Dios lo quiere…”, pensé. Y me quedé en paz. Mientras que se hacían los escrutinios, que son eternos, yo rezaba el rosario, tranquilo. Tenía a mi lado a mi amigo el cardenal Claudio Hummens, que en una votación anterior a la definitiva me decía, “no te preocupes eh, que así obra el Espíritu Santo…” (vuelve a reírse).
- ¿Y lo asumió enseguida?
- Me llevaron a la Sacristía, me cambiaron la sotana, y a la cancha. Y ahí dije lo que me vino.
- Fue algo natural entonces.
- Sí, sentí mucha paz y dije lo que me vino del corazón.
- ¿Reconoce el magnetismo que genera en la gente? Lo digo por el plus que le da su figura a la investidura papal.
- Y, sí… Sé que la gente… (duda, hace silencio) Primero no entendía por qué ocurría eso. Y me cuentan algunos cardenales que la gente dice “le entendemos”. Claro, yo trato de ser plástico en las audiencias, en las cosas que hablo, como hoy (por la audiencia pública del miércoles) que conté una anécdota de cuando estaba en cuarto grado. Entonces es como que la gente entiende lo que quiero decir. Como cuando hablé del caso de los padres separados, que usan de rehenes a los hijos, algo muy triste, los victimizan, el papá le habla mal de la mamá, o al revés, y al pobre chico se le arma un corso a contramano en la cabeza. Trato de ser concreto y eso que vos llamás magnetismo, ciertos cardenales me dicen que tiene que ver con que la gente me entiende.
- ¿Disfruta de la audiencia pública?
- Sí, lo disfruto en un sentido humano y espiritual, las dos cosas. La gente me hace bien, me tira buena onda, como se dice. Es como que mi vida se va involucrando en la gente. Yo, psicológicamente, no puedo vivir sin gente, no sirvo para monje, por eso me quedé a vivir acá en esta casa (en la residencia de Santa Marta). Esta es una casa de huéspedes, hay 210 piezas, vivimos 40 personas que trabajamos en la Santa Sede y los otros son huéspedes, obispos, curas, laicos, que pasan y se hospedan acá. Y eso a mí me hace muy bien. Venir aquí, comer en el comedor, donde está toda la gente, tener la misa ésa donde cuatro días a la semana viene gente de afuera, de las parroquias… Me gusta mucho eso. Yo me hice cura para estar con la gente. Doy gracias a Dios que eso no se me haya ido.
- ¿Qué añora de su vida previa al papado?
- Salir a la calle. Eso sí lo añoro, la tranquilidad de caminar por las calles. O ir a una pizzería a comer una buena pizza (se ríe).
- Puede pedir un delivery al Vaticano.
- Sí, pero no es lo mismo, la cuestión es ir allí. Yo siempre fui callejero. De cardenal me encantaba caminar por la calle, ir en colectivo, subte. La ciudad me encanta, soy ciudadano de alma. No podría vivir en una ciudad como la tuya por ejemplo, me costaría mucho… No, Tres Arroyos no es tan chico, sí podría vivir ahí. En el campo no podría vivir.
- ¿Acá recorre la ciudad?
- Noooo, (otra vez se ríe con ganas). Voy a las parroquias… Pero no puedo salir. Imaginate que yo salgo ahí (por la calle) y se arma. Un día salí en el auto sólo con el chofer y me olvidé de cerrar la ventanilla, estaba abierta y no me di cuenta. Y se armó un lío… Yo iba en el asiento del acompañante, teníamos que ir ahí nomás, pero la gente no dejaba avanzar el auto. Claro, que el Papa esté por la calle…
- Eso tiene que ver con su forma de ser.
- Es verdad que acá tengo el apelativo de indisciplinado, el protocolo mucho no lo sigo. El protocolo es muy frío, aunque hay cosas oficiales a las que me atengo totalmente.
- ¿De noche puede descansar, se desconecta?
- Yo tengo un sueño tan profundo que me tiro en la cama y me quedo dormido. Duermo seis horas. Normalmente a las nueve estoy en la cama y leo hasta casi las diez, cuando me empieza a lagrimear un ojo apago la luz y ahí quedé hasta las cuatro que me despierto solo, es el reloj biológico. Eso sí, después necesito la siesta. Tengo que dormir de 40 minutos a una hora, ahí me saco los zapatos y me tiro en la cama. Y también duermo profundamente, y también me despierto solo. Los días que no duermo la siesta lo siento.
- ¿Qué lee antes de dormirse?
- Ahora estoy leyendo sobre San Silvano del Monte Athos, un gran maestro espiritual.
- En la visita que realizó a Manila en el verano, habló de la importancia de llorar. ¿Usted llora?
- Cuando veo dramas humanos. Como el otro día al ver lo que ocurre con los del pueblo rohingya, que andan arriba de esos barcones en aguas tailandesas y cuando se acercan a tierra les dan un poco de comida, agua y los echan otra vez al mar. Eso me conmueve profundamente, ese tipo de dramas. Después, los chicos enfermos. Cuando veo lo que acá llaman “enfermedades raras”, que son producidas por descuido del ambiente, se me revuelve todo. Cuando veo a esas criaturas le digo al Señor: “Por qué ellos y no yo”. Cuando voy a la cárcel también me conmuevo. De los tres Jueves Santos que tuve, dos fui a cárceles, una vez a una de menores y la otra a la de Rebibbia. Y después en otras ciudades de Italia que visité fui a la cárcel, almorcé con ellos, y cuando estaba charlando me venía a la cabeza: “Pensar que yo podría estar aquí”. Es decir, ninguno de nosotros está seguro de que nunca va a cometer un crimen, una cosa digna de ser encarcelado. Entonces me digo por qué Dios permitió que yo no esté aquí. Y siento dolor por ellos y le agradezco a Dios no estar, pero a la vez siento que ese agradecimiento es de conveniencia también, porque ellos no tuvieron la oportunidad que tuve yo de no hacer una macana digna de estar encarcelado. Eso me lleva al llanto interior. Eso lo siento mucho.
- ¿Pero llega a llorar con lágrimas?
- Públicamente no lloro. Me pasó dos veces que estuve al límite, pero me pude frenar a tiempo. Estaba demasiado conmovido, incluso hubo algunas lágrimas que se escaparon, pero me hice el tonto y después de un rato me pasé la mano por la cara.
-¿Por qué no quería que lo vieran llorar?
- No sé, me pareció que tenía que seguir adelante.
-¿Cuáles fueron esas situaciones?
- Recuerdo una, la otra no. La que me acuerdo tuvo que ver con la persecución de los cristianos en Irak. Estaba hablando de eso y me conmoví profundamente. Pensar en los chicos…
- ¿A qué le tiene miedo?
- En general no tengo miedo. Soy más bien temerario, me mando sin medir consecuencias. Eso a veces me da dolores de cabeza porque por ahí se me va una palabra de más (otra vez se ríe con intensidad). En cuanto a los atentados, yo estoy en manos de Dios y en mi oración le hablé al Señor y le dije: “Mirá, si eso tiene que ser, que sea, solamente te pido una gracia, que no me duela” (se ríe), porque soy cobarde al dolor físico. El dolor moral lo aguanto, pero el físico, no. Soy muy cobarde en eso, no es que le tenga miedo a una inyección, pero prefiero no tener problemas con el dolor físico. Soy muy intolerante, lo asumo como algo que me quedó de la operación de pulmón que me realizaron cuando tenía 19 años.
- ¿Siente presión?
- Las presiones existen. Toda persona de gobierno siente presiones. En este momento lo que más me cuesta es la intensidad que hay de trabajo. Estoy llevando un ritmo de trabajo muy fuerte, es el síndrome del fin del año escolar, que acá termina a fin de junio. Y entonces se juntan mil cosas, y problemas hay... Y después están los problemas que te arman, con que dije o no dije… Los medios de comunicación también toman una palabra y por ahí la descontextualizan. El otro día en la parroquia de Ostia, cerca de Roma, voy saludando a la gente, y habían puesto a los ancianos y a los enfermos en el gimnasio. Estaban sentados y yo pasaba y los saludaba. Entonces dije: “Miren qué divertido, acá donde jugaban los chicos están los ancianos y los enfermos. Yo los comprendo a ustedes porque también soy anciano y también tengo mis achaques, soy un poco enfermo”. Al otro día salió en los diarios: “El Papa confesó que estaba enfermo”. Contra ese enemigo no podés.
- ¿Y está encima de todo lo que se publica?
- No, no. Diario leo solamente uno, La Repubblica, que es un diario para sectores medios. Lo hago a la mañana y no me lleva más de 10 minutos ojearlo. Televisión no veo desde el año 1990 (se toma el tiempo para responder). Es una promesa que le hice a la Virgen del Carmen en la noche del 15 de julio de 1990.
- ¿Por un motivo en particular?
- No, no, me dije esto “no es para mí”.
- ¿No ve los partidos de San Lorenzo?
- No veo nada.
- ¿Cómo se entera de los resultados?
- Hay un guardia suizo que todas las semanas me deja los resultados y cómo va en la tabla.
- Usted, entre los Papas, ¿sería un Messi o un Mascherano?
- No sabría decirte porque no sé distinguir el estilo de los dos porque no veo fútbol. Messi vino dos veces acá y nada más, no lo he visto.
- ¿Navega por Internet?
- Nada. Y dar entrevistas jamás, ahora se me ha dado, es el estado de gracia. Antes enfrentarme a un periodista me daba pánico.
- ¿Cómo ve a la Argentina desde el Vaticano?
- Como un país de muchas posibilidades y de tantas oportunidades perdidas. Como decía el cardenal Quarracino. Y es verdad. Somos un país que ha perdido tantas oportunidades a lo largo de la historia. Algo pasa, con toda la riqueza que tenemos. Como el cuento de los embajadores de los países que se fueron a quejar a Dios porque a los argentinos le habían dado tantas riquezas y a ellos solamente una, o la agricultura o la minería. Dios los escuchó y les contestó: “No, perdón, para balancear les di los argentinos”.
- ¿Sigue la evolución de la política en Argentina?
- No, para nada, corté acá la recepción de políticos porque me di cuenta de que algunos usaban eso y mi foto, aunque también es cierto que algún otro ni dijo que había estado conmigo y ni se sacó la foto. Pero para evitar eso, los políticos en audiencia privada, no. Si vienen van a las audiencias generales, los saludo. Pero no sé cómo van las elecciones ni quiénes son los candidatos. Me imagino quiénes deben ser los principales, pero no sé tampoco cómo van las tensiones. Sé que en las PASO de Buenos Aires ganó el PRO porque lo vi en el diario, salió hasta en La Repubblica.
- ¿Le gusta que lo cataloguen como el Papa pobre?
- Si ponen después otra palabra, sí. “Pobre tipo”, por ejemplo… (se vuelve a reír con ganas). La pobreza es el centro del Evangelio. Jesús vino a predicar a los pobres, si vos sacás la pobreza del Evangelio no entendés nada, le sacás la médula.
- ¿No es utópico pensar en que se puede erradicar la pobreza?
- Sí, pero las utopías nos tiran para adelante. Sería triste que un joven o una joven no las tuviera. Hay tres cosas que tenemos que tener todos en la vida: memoria, capacidad de ver el presente y utopía para el futuro. La memoria no hay que perderla. Cuando los pueblos pierden su memoria está el gran drama de descuidar a los ancianos. Capacidad de hermenéutica frente al presente, interpretarlo y saber por dónde hay que ir con esa memoria, con esas raíces que traigo, cómo la juego en el presente, y ahí está la vida de los jóvenes y adultos. Y el futuro, ahí está la de los jóvenes sobre todo y la de los niños. Con memoria, con capacidad de gestión en el presente, de discernimiento y la utopía hacia el futuro, que ahí se involucran los jóvenes. Por eso el futuro de un pueblo se manifiesta en el cuidado de los ancianos, que son la memoria, y de los niños y jóvenes, que son los que van a llevarla adelante. Los adultos tenemos que recibir esa memoria, trabajarla en el futuro y darla a los hijos. Una vez leí algo muy lindo: “El presente, el mundo que hemos recibido, no es sólo una herencia de los mayores sino más bien un préstamo que nos hacen nuestros hijos para que se lo devolvamos mejor”. Si yo corto mis raíces y me desmemorizo me va a pasar lo que le pasa a toda planta, me voy a morir; si yo vivo solamente un presente sin mirar la previsión a futuro, me va a pasar lo que le pasa a todo mal administrador que no sabe proyectar. La contaminación ambiental es un fenómeno de ese estilo. Tienen que ir las tres juntas, cuando falta alguna un pueblo empieza a decaer.
- ¿Cuáles son los peores males que aquejan al mundo hoy?
- Pobreza, corrupción, trata de personas… Me puedo equivocar en la estadística, pero qué me decís si te pregunto ¿qué ítem viene en gasto en el mundo después de alimentación, vestido y medicina? El cuarto son los cosméticos y el quinto las mascotas. Es grave eso, eh. El cuidado de las mascotas es como el amor un poco programado, es decir, yo puedo programar la respuesta amorosa de un perro o de una gatita, y ya no necesito tener la experiencia de un amor de reciprocidad humana. Estoy exagerando, que no se tome textual, pero es para preocuparse.
- ¿Por qué siempre repite “recen por mí”?
- Porque lo necesito. Yo necesito que me sostenga la oración del pueblo. Es una necesidad interior, tengo que estar sostenido por la oración del pueblo.
- ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?
- Como un buen tipo. Que digan: “Este era un buen tipo que trató de hacer el bien”. No tengo otra pretensión.
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La ficha

Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936, en la ciudad de Buenos Aires. Se inició en el servicio eclesiástico a los 21 años, luego de recibirse como técnico químico. Fue obispo y arzobispo de Buenos Aires. El 13 de marzo de 2013 los 115 cardenales electores lo convirtieron en el Papa 266 de la historia. Francisco es el primer pontífice latinoamericano y jesuita
La Voz del Pueblo

CARTA DE MONSEÑOR ROMERO AL PRESIDENTE JIMMY CARTER por Juan José Tamayo



Poco más de un de un mes antes de ser asesinado, al enterarse por la prensa nacional de que Estados Unidos estaba estudiando la posibilidad de enviar ayuda económica y militar a la Junta de Gobierno de El Salvador, Romero escribió una carta al presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, en la que le expresaba su preocupación por que el Gobierno de los Estados Unidos estuviera estudiando la manera de favorecer la carrera armamentística de El Salvador con el envío de equipos militares y asesores. Si tal información se confirmara, escribe Romero, la medida de Estados Unidos “en lugar de favorecer una mayor justicia y paz en El Salvador agudiza sin duda la injusticia y la represión contra el pueblo organizado que muchas veces ha estado luchando por que se respeten sus derechos humanos más fundamentales”.
El arzobispo de San Salvador acusaba a la Junta de Gobierno, las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad de El Salvador de que “solo han recurrido a la violencia represiva produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados”. Por eso pedía a Jimmy Carter que prohibiera dar dicha ayuda militar al Gobierno salvadoreño y que “su Gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc. en determinar el destino del pueblo salvadoreño”.
Citando la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Puebla, Romero consideraba deplorable e injusta la intromisión de potencias extranjeras en la trayectoria económica y política del país y reclamaba el derecho a la legítima autodeterminación. Dado su elevado nivel de concientización y organización, creía que el pueblo era el único capaz de superar la crisis en la que se encontraba el país y de asumir la gestión responsable del futuro de El Salvador.
Numerosas fueron las muestras de solidaridad con la Carta que llegaron de diversos sectores del pueblo y de la Iglesia, entre ellos religiosas y sacerdotes que trabajaban pastoralmente en El Salvador y varios obispos latinoamericanos que expresaron a Romero su apoyo por dicho gesto de protesta, así como su solidaridad ante la destrucción de la emisora de la archidiócesis.
La carta fue calificada de “devastadora” por un miembro del Gobierno de Estados Unidos. Calificativo que fue respondido por Romero diciendo que “no he querido devastar, sino simplemente, en nombre del pueblo, pedir lo que ya gracias a Dios parece ha hecho abrir los ojos a Estados Unidos”. Jimmy Carter le respondió con una larga misiva en la que justificaba su apoyo a la Junta porque “ofrece las mejores perspectivas” y afirmaba que “la mayor parte de la ayuda económica será en beneficio de los más necesitados”.
No obstante, en la “ayuda militar, Estados Unidos reconoce desafortunadas actuaciones que ocasionalmente han tenido las Fuerzas Armadas en el pasado”. Y dirigiéndose a Romero Carter afirma: “Nos preocupa tanto como a Usted que no sea usado ese subsidio en forma represiva y que se trata de mantener el orden con un uso mínimo de fuerza letal”. La carta de Carter se refería a la necesidad de un ambiente menos beligerante y de menor confrontación y aseveraba que los Estados Unidos no interferirían en los asuntos internos de El Salvador. Mencionaba, además, la amenaza de guerra civil que presenta como alternativa a las reformas del Gobierno.
Romero dio a conocer el contenido de la carta de Carter en la homilía del 16 de marzo de 1980 y también su valoración. Le parecía un juicio político discutible decir que la Junta de Gobierno de el salvador ofrecía mejores perspectivas. Sobre la injerencia de Estados Unidos en los asuntos de El Salvador, el comentario del arzobispo no podía ser más expresivo: “Esperamos que los hechos hablen mejor que las palabras”. Sobre la alternativa de guerra civil a las reformas de la Junta a la que se refería el Presidente estadounidense como amenaza, Romero creía que su tendencia era a crear psicosis, que no había que estar impresionados por una próxima guerra civil y que había otras alternativas racionales que era necesario buscar.
Sobre la ayuda militar reclamaba una severa vigilancia “para que no redunde en represión de nuestro pueblo. Y esto es evidente porque la postura de la Fuerza Armada se ha ido, cada vez más, haciendo pro-oligárquica y brutalmente represiva”.
La Carta de Monseñor Romero a Jimmy Carter demuestra que la denuncia profética del arzobispo de San Salvador no solo se dirigía al poder político, económico, militar y paramilitar de su país, sino que apuntaba al corazón mismo del Imperio norteamericano en la persona de su Presidente. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)
Juan José Tamayo*Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Carlos III de Madrid y director de la obra colectiva “San Romero de América, Mártir de la Justicia” (Tirant Lo Blanch, València, 2015)
Eclasalia

Luces y sombras de la beatificación de monseñor Romero


"Hicieron lo posible por presentar a un Romero muy light y edulcorado"


"Los que nunca lo quisieron ocuparon sillones prominentes en la celebración"


(Daniel Barbero y Javi Baeza, San Salvador).- Como siempre, el Papa Francisco se nos ha adelantado. Sus representantes monseor Vicenzo Paglia y el cardenal Angelo Amato han dejado muy claro quién es Mons. Romero para el Papa: "Con Romero, Jesús caminaba con su pueblo" nos decían en sus comunicados. Es lo que dijo entonces Ellacuría: "Con Romero, Dios ha pasado por el Salvador".
Algo importante ha ocurrido en esta víspera de Pentecostés: el reconocimiento del Espíritu de Dios en este hombre humilde y sencillo, que "cargó sobre sus hombros con todo el dolor de los pobres". "Su voz se difundió por toda la tierra y el sensus fidelium lo veneró desde siempre como Santo".
"La beatificación de Mons. Romero es una fiesta de gozo y fraternidad, es un don del Espíritu Santo a la Iglesia y al pueblo salvadoreño". "Romero es una estrella luminosa que se enciende en el firmamento espiritual de la Iglesia". "Romero no es un símbolo de división, sino de paz, de concordia y fraternidad".
Estas palabras que nos decían los representantes de Papa contrastaban con los hechos que estábamos viendo: La Iglesia Luterana, representada por el obispo salvadoreño D. Medardo Gómez y una obispa de la Iglesia Luterana de Nicaragua, así como varias pastoras y pastores luteranos estaban aislados en un rincón de la iglesia San José de la Montaña, desde donde saldríamos en procesión hasta la plaza de El Salvador del Mundo, donde sería la magna celebración.
"Nos ha tenido que invitar el Papa directamente, porque la jerarquía de la Iglesia salvadoreña no nos invitó", me decía D. Medardo, quien se sentía feliz "porque Mons. Romero es de todos, también de los luteranos" me apuntaba, pues "él ha sido un referente muy claro para reconocer y seguir a Jesús en la vivencia del evangelio". Y me comunicaba con satisfacción: "Ya se ha firmado un comunicado conjunto de la Iglesia Católica y la Iglesia Luterana sobre la justificación por la fe que tanto nos había dividido en la historia de la Iglesia".
Y yo me preguntaba: ¿Dónde están las otras Iglesias, la Iglesia Episcopal, la Iglesia Bautista, cuyo Pastor Miguel Tomás me había invitado el domingo a celebrar el culto a Mons. Romero en su Iglesia, y dónde la Fundación Romero, La Comunidad de la Cripta, las Comunidades Eclesiales de Base, Los jóvenes romeristas, la Coordinadora Ecuménica de la Iglesia de los Pobres (CEIPES), El Comité Mons. Romero de El Salvador y el Secretariado Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina (SICSAL), que venían de varios países y a los que habíamos podido saludar personalmente en la celebración de la Vigilia Popular en la Plaza de la Constitución la noche anterior?
Para todos ellos Mons. Romero era un referente claro en su actuar como cristianos, en solidaridad con los pobres y con las causas justas en el mundo. Es más, todos ellos han sido los que han mantenido en alto el legado de Mons. Romero y han sabido traer siempre su memoria y actualizar su mensaje constantemente, dando la luz y la esperanza que trasmite siempre Mons. Romero a los pobres de todo el mundo.
Es significativo que a última hora los que prepararon la celebración de la Beatificación, ante las fuertes críticas de todos estos grupos, tuvieron que cambiar el eslogan que decía "Monseñor Romero, mártir por amor", por el definitivo: "Monseñor Romero, mártir por amor a los pobres".
Y es que todos estos grupos que entienden y viven claramente el mensaje de Mons. Romero criticaban que estaban haciendo un Romero "light" y "muy edulcorado", y se debería dejar muy claro que Romero era mártir por la fe y la justicia, para que no se quedara muy "generalizado" y se concretara más ese amor a los pobres, que le había llevado a Mons. Romero a entregar su vida por su pueblo.
Como señalaba una persona que estuvo físicamente muy cercana a Romero, el Santo de America ahora beatificado, tras estas celebraciones tan "excluyentes" habrá que volver a romerizar a Romero.
La presencia de personajes políticos cercanos a quienes idearon y ejecutaron a Romero -Roberto D'Awison, hijo y actual alcalde de Santa Tecla-, empresarios y dueños de medios de comunicación beligerantes contra Romero levantaron gritos y reabrieron heridas al ver cómo estos que nunca quisieron a Romero, este día ocupaban sillones prominentes en la misma celebración.
Nos contaban muchas personas de las comunidades, en la primera misa tras la beatificación del Santo de America, celebrada en la cripta de la catedral a los pies de la tumba de Romero, que en la celebración de beatificación faltaron cantos salvadoreños, aplausos, gritos de "viva Romero"....
Quizás este silencio, "la falta de gritos y aclamaciones", sea el anticipo de ese reto que como creyentes y ciudadanos tenemos ante el futuro del mensaje de Romero. No encerrarlo en una urna de cristal, hacer figuras y carteles para las paredes que no ayuden a actualizar la frescura y vigencia de Romero.
Nos quedan muchos retos por delante: ¿Se habrá acabado todo con esta magna celebración, que ha acogido a tantísima gente venida de todo el mundo, algo único en la historia de El Salvador? ¿Ya habremos cumplido y ahí queda todo? ¿Dónde queda la investigación de tal magnicidio, el juicio y castigo a los culpables, que se sabe quiénes son porque ya lo ha investigado la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas?
¿Cómo se actualiza su mensaje que también hoy es una voz muy fuerte contra el imperialismo, que sigue empobreciendo a estos países de su influencia económica, militar e ideológica con su continua intervención con el Tratado del Triángulo Norte y sus Bases Militares y su expolio de las materias primas y los minerales de estos países cada día más empobrecidos y más dependientes?
Se preguntó Eduardo Galeano "cómo en un país tan pequeño caben tantos muertos". Sin pretender contestar, sí que tenemos que dejarnos acoger por este pueblo, gustar su dignidad... para hacer realidad aquel sueño de Romero "si me matan resucitaré en el pueblo Salvadoreño".
RD

Sunday, May 24, 2015

Lucia Caram "apela a Roma" en una carta abierta al Papa"Tenemos un gobierno que desoye las justas reivindicaciones de los ciudadanos"


"Tenemos un gobierno que desoye las justas reivindicaciones de los ciudadanos"


"Me duele que desde Nunciatura se me invite al silencio y se me llame la atención"


(Sor Lucía Caram).- Querido Papa Francisco: Soy una religiosa Argentina que vive en Cataluña, tierra que me acogió, con la que me siento identificada y en la que trabajo por el Reino. Mi pasión es Jesús de Nazaret, el amigo de los pobres, el cantor de las bienaventuranzas, el Dios del amor que no se desentiende de la vida de sus hermanos, los hombres y mujeres, especialmente de los pequeños y de los que sufren.
He pedido audiencia con Vd. porque los clamores de los más empobrecidos y humillados en esta dramática crisis que vivimos han atravesado los muros de mi Monasterio y, en el silencio contemplativo, ha resonado con fuerza la urgencia del corazón de Dios que hoy nos repite: "He visto la opresión de mi pueblo, he sentido sus clamores y no los puedo soportar". Y esto me interpela, como mujer, como monja y como contemplativa en la Iglesia de Jesús.
En estos años, muchas personas se han unido para dar respuesta a este clamor, y juntos hemos podido crear una comunidad de vida al servicio de las personas y del proyecto humanizador de Jesús: acogiendo, creando un banco de alimentos, un albergue-residencia para personas sin hogar, espacios de duchas, empresas de inserción, etc. y sobre todo acogiendo y acompañando desde el corazón, según el Espíritu de las Bienaventuranzas nos sugiere.
Pero en España hoy se vulneran de forma sistemática los derechos humanos y las libertades de las personas. Tenemos un gobierno que desoye las justas reivindicaciones de los ciudadanos, de los trabajadores y de las familias, cada vez más empobrecidos y humillados, y que, subido a una mayoría absoluta que le convierte en intocable, a pesar de sus continuos, crecientes y escandalosos casos de fraude, estafa y corrupción, que se han enquistado en el poder. En este hábitat de injusticia, la denuncia profética es un imperativo de la fe que nos obliga a tomar partido y a denunciar, aun a costa de ser perseguidos y amenazados.
Francisco, para "reconstruir la Iglesia" y para instaurar la justicia y la paz en España hoy necesito que me escuches y que me apoyes a mí y a tanta gente, a los que, siguiendo tus palabras, "estamos haciendo lio"; a los que nos hemos vuelto incómodos. Tal vez, como bien dices, tengamos que "pedir perdón, porque no pedimos permiso", pero el Evangelio nos interpela y hace inapelable nuestra lucha: hay líneas rojas que no se pueden traspasar, y aquí con demasiada frecuencia se ignoran y pisotean, y por ello quiero que nos veamos:
1.Tomando partido por los más pobres, busco consenso y pactos, alianzas con todos los sectores de la sociedad. Y me quieren silenciar porque dicen que eso es hacer política, cuando mi única política es la del Evangelio y mi única militancia la de la fe que se compromete hasta dar la vida. No voy a afiliarme ni a lanzarme a la arena política, no es ésa mi vocación, aunque no lo entiendan los que quieren que calle. Pero el pacto Nacional contra la Pobreza y contra la pobreza infantil que promuevo con otras personas es imparable y prioritario.
2.Tenemos un sistema en el que hoy no se garantiza la justicia y en el que en nombre de la ley y sin paliativos se tira a la gente a la calle con órdenes judiciales de desahucio y por la fuerza, sin importar que haya enfermos, niños o ancianos. Lo he denunciado por los medios y con contundencia. Las imágenes son un escándalo y una humillación.
3.Una de las grandes hipocresías de nuestro País son las vallas de Melilla, con sus asesinas cuchillas, en las que pierden la vida miles de personas, que huyen de sus países buscando poder vivir una vida digna de ser vivida. O los centros de internamiento para inmigrantes, donde malviven a la espera de ser repatriados. Hemos acogido supervivientes de esta pesadilla, y sus relatos me impiden callar y me urgen a de pedir responsabilidades.
4.Mi presencia en los medios defendiendo a las víctimas y denunciando estos atropellos quiere ser acallada. Una ley mordaza impide en este País hablar con libertad, limitándose el derecho a la libertad de expresión y a la opinión pública. Desde el Evangelio y animada por la esperanza que devora mis entrañas, no puedo dejar de clamar y reclamar justicia, despertar conciencias e invitar al compromiso, porque esto nos afecta a todos.
5.En España, se ha creado un mercado laboral que es un auténtico campo de concentración con esclavos asalariados. Hay muchos, demasiados trabajadores pobres, que, trabajando de sol a sol, cobran una miseria y no pueden ni mantenerse ni mantener a sus familias. Hay también muchas, muchísimas personas que sufren por no tener trabajo y que ya no cobran ninguna prestación, mientras el Gobierno cacarea una salida de la crisis a velocidad de crucero e ignora a los casi tres millones de niños que viven en situación de exclusión social.
6.La corrupción crece y cada día nos levantamos con un nuevo escándalo que afecta al partido del gobierno o a los de la oposición. Pero entre todos se tapan las vergüenzas, los juicios se eternizan y ellos se perpetúan en el poder, creando un creciente malestar en una ciudadanía que ya no puede más.
7.Me han querido enfrentar con la Iglesia, cuando desde el Evangelio y repitiendo sus palabras, he dicho ante hermanos homosexuales, o mujeres dadas a la prostitución, o ante matrimonios rotos: ¿Quién soy yo para juzgar? O "Yo -como Jesús- no te condeno". Esto me ha valido en más de una ocasión el veto de algunos obispos, que me censuraron sin decirme el porqué, recordándome a la escena en la que a Jesús le abofetean y él se limita a preguntar: "Si he hablado mal, dime en qué, y sino, ¿por qué me pegas?".
8.Me duele que se me llame la atención y se me invite al silencio, por ejemplo desde Nunciatura, por mi trabajo con los más pobres y por intentar que su voz resuene en este desierto de una democracia secuestrada y sin ética, en la que la coherencia y falta de pobreza y austeridad de algunos miembros relevantes de la jerarquía de la Iglesia escandaliza a los fieles, sin que se den explicaciones, o justificando lo que hoy, desde el Evangelio, no se puede justificar.
Papa Francisco, el aire fresco del Espíritu está llegando a todos los rincones del Planeta.Nos sentimos como en Pentecostés. Ya no tenemos miedo, porque el resucitado está en medio nuestro, y por eso hemos abierto las puertas y las ventanas, para expulsar todo lo que contaminaba nuestro aire. Nos sentimos enviados a instaurar el nuevo Orden querido por Jesús.
Como Argentina, como seguidora de Jesús, como consagrada al servicio del Evangelio, me siento en profunda comunión con vd. y quisiera poder darle un abrazo fraterno, portador de la reconfortante fuerza del Espíritu que nos mueve y nos libera, para no poder hacer otra cosa más que servir a los más pobres, los preferidos del Reino.
Oro por Vd. y le pido que ore por mí en esta hora de tantas presiones, de tantos apoyos y de tanta vida compartida. Pretenden que me calle, pero, si lo hago, las injusticias continuarán y gritarán las piedras.
En comunión
Manresa
Sor Lucía Caram
Una mujer enamora del Evangelio, militante de la esperanza
Dominica contemplativa
RD

DOMINGO DE PENTECOSTÉS por José Luis Sicre


Para el Greco, María Magdalena vale por ciento siete
En el famoso cuadro de Pentecostés pintado por El Greco, que ahora se conserva en el museo del Prado, hay un detalle que puede pasar desapercibido: junto a la Virgen se encuentra María Magdalena. Por consiguiente, el Espíritu Santo no baja solo sobre los Doce (representantes de los obispos) sino también sobre la Virgen (se le permite, por ser la madre de Jesús) e incluso sobre una seglar de pasado dudoso (a finales del siglo XVI María Magdalena no gozaba de tan buena fama como entre las feministas actuales). Ya que el Greco se inspira en el relato de los Hechos, donde se habla de una comunidad de ciento veinte personas, podemos concluir que la Magdalena representa a ciento siete. ¿Cómo se compagina esto con el relato del evangelio de Juan que leemos hoy, donde Jesús aparentemente sólo otorga el Espíritu a los Once? Una vez más nos encontramos con dos relatos distintos, según el mensaje que se quiera comunicar. Pero es preferible comenzar por el texto más antiguo, el de la carta a los Corintios (escrita hacia el año 51).
La importancia del Espíritu (1 Corintios 12, 3b-7.12-13)
En este pasaje Pablo habla de la acción del Espíritu en todos los cristianos. Gracias al Espíritu confesamos a Jesús como Señor (y por confesarlo se jugaban la vida, ya que los romanos consideraban que el Señor era el César). Gracias al Espíritu existen en la comunidad cristiana diversidad de ministerios y funciones (antes de que el clero los monopolizase casi todos). Y, gracias al Espíritu, en la comunidad cristiana no hay diferencias motivadas por la religión (judíos ni griegos) ni las clases sociales (esclavos ni libres). En la carta a los Gálatas dirá Pablo que también desaparecen las diferencias basadas en el género (varones y mujeres). En definitiva, todo lo que somos y tenemos los cristianos es fruto del Espíritu, porque es la forma en que Jesús resucitado sigue presente entre nosotros.
La versión de Lucas (Hechos de los apóstoles 2,1-11)
A nivel individual, el Espíritu se comunica en el bautismo. Pero Lucas, en los Hechos, desea inculcar que la venida del Espíritu no es sólo una experiencia personal y privada, sino de toda la comunidad. Por eso viene sobre todos los presentes, que, como ha dicho poco antes, era unas ciento veinte personas (cantidad simbólica: doce por cien). Al mismo tiempo, vincula estrechamente el don del Espíritu con el apostolado. El Espíritu no viene solo a cohesionar a la comunidad internamente, también la lanza hacia fuera para que proclame «las maravillas de Dios», como reconocen al final los judíos presentes.
La versión de Juan 20, 19-23
El evangelio de Juan, en línea parecida a la de Pablo, habla del Espíritu en relación con un ministerio concreto, que originariamente sólo compete a los Doce: admitir o no admitir a alguien en la comunidad cristiana (perdonar los pecados o retenerlos).
Estas breves ideas dejan clara la importancia esencial del Espíritu en la vida de cada cristiano y de la Iglesia. El lenguaje posterior de la teología, con el deseo de profundizar en el misterio, ha contribuido a alejar al pueblo cristiano de esta experiencia fundamental. En cambio, la preciosa Secuencia de la misa ayuda a rescatarla.
El don de lenguas
«Y empezaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse». El primer problema consiste en saber si se trata de lenguas habladas en otras partes del mundo, o de lenguas extrañas, misteriosas, que nadie conoce. En este relato es claro que se trata de lenguas habladas en otros sitios. Los judíos presentes dicen que «cada uno los oye hablar en su lengua nativa». Pero esta interpretación no es válida para los casos posteriores del centurión Cornelio y de los discípulos de Éfeso. Aunque algunos autores se niegan a distinguir dos fenómenos, parece que nos encontramos ante dos hechos distintos: hablar idiomas extranjeros y hablar «lenguas extrañas» (lo que Pablo llamará «las lenguas de los ángeles»).
El primero es fácil de racionalizar. Los primeros misioneros cristianos debieron enfrentarse al mismo problema que tantos otros misioneros a lo largo de la historia: aprender lenguas desconocidas para transmitir el mensaje de Jesús. Este hecho, siempre difícil, sobre todo cuando no existen gramáticas ni escuelas de idiomas, es algo que parece impresionar a Lucas y que desea recoger como un don especial del Espíritu, presentando como un milagro inicial lo que sería fruto de mucho esfuerzo.
El segundo es más complejo. Lo conocemos a través de la primera carta de Pablo a los Corintios. En aquella comunidad, que era la más exótica de las fundadas por él, algunos tenían este don, que consideraban superior a cualquier otro. En la base de este fenómeno podría estar la conciencia de que cualquier idioma es pobrísimo a la hora de hablar de Dios y de alabarlo. Faltan las palabras. Y se recurre a sonidos extraños, incomprensibles para los demás, que intentan expresar los sentimientos más hondos, en una línea de experiencia mística. Por eso hace falta alguien que traduzca el contenido, como ocurría en Corinto. (Creo que este fenómeno, curiosamente atestiguado en Grecia, podría ponerse en relación con la tradición del oráculo de Delfos, donde la Pitia habla un lenguaje ininteligible que es interpretado por el "profeta").
Sin embargo, no es claro que esta interpretación tan teológica y profunda sea la única posible. En ciertos grupos carismáticos actuales hay personas que siguen «hablando en lenguas»; un observador imparcial me comunica que lo interpretan como pura emisión de sonidos extraños, sin ningún contenido. Esto se presta a convertirse en un auténtico galimatías, como indica Pablo a los Corintios. No sirve de nada a los presentes, y si viene algún no creyente, pensará que todos están locos.

José Luis Sicre
Fe Adulta