Monday, June 17, 2019

Las 15 propuestas más valientes del ‘Instrumentum laboris’ del Sínodo de la Amazonía

Jeremias Oliveira, joven líder indigena de la etnia mura, en la amazonía brasileña, durante la escuela de foramción en derechos humnaos de la REPAM y Cáritas Española, en Jaér, Perú, en noviembre de 2018

  • De la ordenación de ancianos casados a la traducción de la Biblia a lenguas indígenas

A diferencia de los documentos preparatorios para otros foros vaticanos, el Instrumentum laboris’ de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los obispos, que se celebrará del 6 al 27 de octubre en Roma,huye de cualquier generalidad y aterriza en medidas concretas y directas para que sean debatidas por los padres sinodales.
Distribuido en tres partes, en todos y cada uno de los capítulos de la segunda y tercera parte del textos se señalan de forma pormenorizada una batería de sugerencias para que la Iglesia adopte con el fin de hacer realidad la llamada a una ecología integral que acoja “el clamor de la tierra y de los pobres” tal y como reivindica la encíclica ‘Laudato si’’ del papa Francisco.
Junto a la mediática propuesta de la ordenación sacerdotal de ancianos con una familia estable, se suman otras iniciativas no menos comprometedoras para la Iglesia no solo en clave interna, sino también hacia una “nueva conciencia ecológica” y un activismo en materia social, política y económica para “desenmascarar las nuevas formas de colonialismo presentes en la Amazonía”.
El documento sentencia que la Iglesia está llamada a “escuchar el grito de la ‘Madre Tierra’ agredida y gravemente herida por el modelo económico de desarrollo depredador y ecocida, que mata y saquea, destruye y despeja, expulsa y descarta, pensado e impuesto desde fuera y al servicio de poderosos intereses externos”.
Para ello, insta a los padres sinodales a “asumir sin miedo la implementación de la opción preferencial por los pobres en la lucha de los pueblos indígenas, comunidades tradicionales, migrantes y jóvenes para configurar la fisionomía de la Iglesia amazónica”.
  1. Denunciar la violación de los derechos humanos y la destrucción extractivista

De forma reitera, el Instrumentum laboris enumera todas y cada una de las amenazas que sufre la Amazonía frente a la actual “degradación neocolonista” que atenta contra la naturaleza como a quien habita en ellas. Frente a esto, reclama a la Iglesia un compromiso permanente para denunciar “la violación de los derechos humanos y la destrucción extractivista”, además de promover“líneas de acción institucionales que promuevan el respeto del medio ambiente” y programas de formación.
  1. Crear una agenda de justicia con otros movimientos sociales

Así, se recoge como urgencia, asumir la denuncia “contra modelos extractivistas” y proyectos que dañan el territorio, violan los derechos de las comunidades “y promueven la muerte”.  Para ello, se hace un llamamiento a trabajar en red para “aliarse a los movimientos sociales de base para anunciar proféticamente una agenda de justicia”.
  1. Exigir a los gobiernos que protejan a los pueblos indígenas aislados.

El texto sale en defensa de todos las comunidades nativas, pero dedica un capítulo especial a aquellas que han decidido vivir al margen de la sociedad. La Iglesia está llamada a velar por ellos, exigiendo a los gobiernos que faciliten “los recursos necesarios para la protección efectiva” como la creación de un censo y de reservas naturales. Además, reclama la Iglesia una pastoral específica para estos pueblos que incida en la formación para que conozcan y hagan reconocer sus derechos. Así, llama a “rechazar la alianza con la cultura dominante” para promover las culturas y los derechos de los indígenas, de los pobres y del territorio.
  1. Promover hábitos de consumo “Laudato si’”

El texto destaca en varios momentos cómo la Iglesia debe ser abanderada a la hora de promover “hábitos de comportamiento, de producción y de consumo, de reciclaje y de reutilización de desechos”. En este sentido, proponer crear, no solo itinerarios pastorales sobre ecología integral, sino el “reconocimiento formal por parte de la Iglesia particular como ministerio especial al agente pastoral promotor del cuidado de la Casa Común”
  1. Crear servicios de acogida a migrantes indígenas

Conscientes del éxodo migratorio en todo el continente que afecta también a los pueblos indígenas, el Instrumentum laboris pide una mayor coordinación para la acogida en las Iglesias de fronteras, en las ciudades, así como promover la integración respetando su identidad cultural. Una vez más se insta a “presionar como comunidad eclesial a los poderes públicos” para defender, en este caso, los derechos de los migrantes. En las ciudades se propone una pastoral específica para los indígenas, con nuevas estructuras eclesiales que favorezcan la integración.
  1. Una Iglesia inculturada frente al colonialismo

El texto vaticano plantea una Iglesia que valore y respete las entidades culturales, el modo propio de organización comunitaria, a través de una pastoral familiar que, desde las coordenadas de Amoris laetitia, “acompañe, integre y no excluya a nadie”, donde la familia sea “sujeto y protagonista”. De esta manera, se promueve una Iglesia inculturada y más participativa, de tal manera que se supere “cualquier clericalismo para vivir la fraternidad y el servicio como valores evangélicos que animan la relación entre la autoridad y los miembros de la comunidad”. “Dado que todavía persiste una mentalidad colonial y patriarcal, es necesario profundizar un proceso de conversión y reconciliación”, subraya.
  1. Reconocer la espiritualidad indígena como fuente de riqueza cristiana

Se pone en valor “la espiritualidad indígena como fuente de riqueza para la experiencia cristiana” para, a partir de ahí, reclamar una catequesis que suma el lenguaje y sentido de las narraciones de las culturas locales en sintonía con las narraciones bíblicas, una predicación homilética vinculada a su realidad.
  1. Celebraciones litúrgicas con danzas indígeneas y traducir la Biblia

En esta línea, se sugiere que las celebraciones litúrgicas acojan “la propia música y danza, en lenguas y con vestimentas autóctonas, en comunión con la naturaleza y con la comunidad”.  Además, “se pide superar la rigidez de una disciplina que excluye y aleja, por una sensibilidad pastoral que acompaña e integra”. Por eso se reclama a las Conferencias Episcopales que adapten el ritual eucarístico a las culturas, así como la traducción de la Biblia a las lenguas originales de la Amazonía.
  1. Ordenación sacerdotal de ancianos con una familia estable

El Instrumentum laboris sugiere que estudien “la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable”. Es propuesta se une a la de una mayor responsabilidad y formación de los laicos como dinamizadores de la comunidad.
  1. ¿El diaconado femenino nacerá en América?

Justo después de plantear la ordenación de los “viri probati”, el documento deja abierta la posibilidad también de “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia panamazónica”. La Iglesia entona un “mea culpa” en tanto que “en el campo eclesial la presencia femenina en las comunidades no es siempre valorada”.
  1. Por un organismo y una “hucha” para hacer realidad el Sínodo

Aunque ya hay organismos regionales efectivos como la REPAM, el documento sinodal establece “considerar la necesidad de una estructura episcopal Amazónica que lleve a cabo la aplicación del Sínodo”. Así, también se pide crear “un fondo económico de apoyo a la evangelización, promoción humana y ecología integral”.
  1. Creación de medios de comunicación católicos indígenas

El Instrumentum laboris plantea que la Iglesia sea altavoz de los derechos y de la cultura indígena a través de la creación de nuevos medios de comunicación, como emisoras radiofónicas y televisivas, aumentar la presencia en internet y otros medios de comunicación masiva.
  1. Formación y protocolos para evitar caer en la corrupción

El Instrumentum laboris recoge las dificultades económicas de la Iglesias de la Amazonía, por lo que advierte de que “debe prestar una especial atención a la procedencia de donaciones” así como el objeto de sus inversiones. Por eso, reclama a las Conferencia Episcopales formación y asesoramiento para evitar “una corrupción generalizada”, especialmente frente al narcotráfico.
El documento es especialmente incisivo al reclamar “una cultura de la honestidad”, la formación de laicos para el liderazgo económico y político, así como acompañar codo con codo a los pueblos para evitar que sean engañados. En esta línea, también llama a la Iglesia a buscar aliados “para exigir a las empresas que asuman responsabilidades sobre los impactos socio-ecológicos de sus acciones”.
  1. Seminaristas integrados en las comunidades

El documento reclama reformar “las estructuras de los seminarios para favorecer la integración de los candidatos al sacerdocio en las comunidades”, así como planes de formación que respondan “a una cultura filosófica-teolófica adaptada a culturas amazónicas”.
  1. La necesidad de una teología indígena panamazónica

El Instrumentum laboris pide profundizar en una teología indígena panamazónica. “Se pide, por ejemplo, tener en cuenta los mitos, tradiciones, símbolos, saberes, ritos y celebraciones originarios que incluyen las dimensiones trascendentes, comunitarias y ecológicas”, apunta del documento.

Vida Nueva

Dorothy Stang, la misionera “mártir” que es ejemplo en el ‘Instrumentum laboris’ del Sínodo para la Amazonía

Hermana Dorothy Stang, misionera asesinada en Brasil

  • Esta religiosa estadounidense pasó cuatro décadas defendiendo los derechos humanos en Brasil
  • En 2005 fue asesinada con seis tiros, sin que, a día de hoy, se conozca al autor intelectual del crimen

A la hora de encarnar el modo en que un cristiano ha de acompañar a quienes, en el Amazonía, se ven tantas veces abajados por intereses económicos que se consideran “superiores” a quienes viven y trabajan en su tierra, el ‘Instrumentum laboris’ de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los obispos, que se celebrará del 6 al 27 de octubre en Roma, y que se ha presentado en la mañana de este lunes 17 de junio, pone como ejemplo a seguir a Dorothy Stang.
Dorothy Stang, nacida en 1931 en Ohio (Estados Unidos), fue una misionera que pasó cuatro décadas en Brasil. Fue tal su pasión por ser una más con su pueblo, que esta religiosa de las Hermanas de Nuestra Señora de Namur decidió incluso nacionalizarse brasileña.

Asociación de desarrollo sostenible

En el Estado de Pará, su labor de defensa de los derechos humanos y sociales de las comunidades indígenas a las que acompañaba tuvo un fuerte eco gracias a su especial apoyo a los pequeños agricultores, a los que involucró en el Proyecto de Desarrollo Sostenible Esperanza. Desde esta institución, los trabajadores pudieron hacer frente a los macroproyectos que pretendían acumular cada vez más porciones de tierra. Una labor, claro, que se tradujo en numerosas amenazas contra la hermana Dorothy.
Hasta que un día se cumplieron los peores presagios… El 12 de febrero de 2005, estando de visita en el municipio de Anapu, donde había acudido a formar a la comunidad local en su acción de empoderamiento, fue asesinada con seis tiros. Llevaba la biblia que leía mientras caminaba al encuentro de sus compañeros. La policía detuvo a los dos sospechosos del crimen, Clodoaldo Carlos Batista y Raifran das Naves Sales… Pero, hasta hoy, no se conoce quién ordenó a estos hombres su asesinato.

Teología India

El ‘Instrumentum laboris’, en su punto 145, no duda en citar a Dorothy Stang como “mártir”: “Ser Iglesia en la Amazonía de modo realista significa plantear proféticamente el problema del poder, porque en esta región la gente no tiene posibilidad de hacer valer sus derechos frente a grandes corporaciones económicas e instituciones políticas. Hoy en día, cuestionar el poder en la defensa del territorio y de los derechos humanos es arriesgar la vida, abriendo un camino de cruz y martirio. El número de mártires en la Amazonía es alarmante (solo en Brasil, entre 2003 y 2017, se registraron 1.119 indígenas asesinados por defender sus territorios). La Iglesia no puede ser indiferente; por el contrario, ha de apoyar a la protección de las/los defensores de derechos humanos, y hacer memoria de sus mártires, entre ellas mujeres y líderes, como la hermana Dorothy Stang”.
En el punto 113 se la vuelve a citar al alabar la “inculturación anhelada” en todo misionero en la Amazonía, destacando que estamos ante toda “una teología latinoamericana, en especial, de la Teología India”. En una lista de “santos y mártires” emerge, con toda la fuerza de su amor sin límites, Dorothy Stang.

Vida Nueva

Notre Dame: cómo resistió al incendio

Notre Dame: cómo resistió al incendio
Notre Dame, el día del incendio, 15 de abril, 2019.B.MOSER©BSPP via REUTERS


Hace dos meses ardía Notre Dame provocando una ola de emoción mundial. Pero ¿Cómo fue que resistió a las llamas? ¿Estuvo en peligro de desplomarse? Expertos en construcción gótica explican la estructura de esta catedral que ha resistido 850 años.

La emoción fue compartida por millones de personas al ver en vivo y en directo algo que en el inconsciente colectivo podía parecer inimaginable: Notre Dame de París en llamas.
Al día siguiente del incendio, las raras imágenes de su interior provocaban una segunda sorpresa: Notre Dame seguía en pie, sus altas columnas, sus vitrales, incluso la Virgen medieval de Notre Dame estaban aparentemente intactos. Varias vigas y piedras de la bóveda no resistieron y cayeron en la parte central. Pero lo esencial ahí estaba.
¿Cómo resistió su estructura? Sus antiguos constructores, ¿sabían protegerla contra los incendios? ¿Por qué, en un momento dado se creyó que su estructura estaba en peligro, cuando las llamas alcanzaron la torre sur?
El bosque
Notre Dame acogía en su tejado una estructura única de madera, la charpente, a la que llamaban "el bosque", por sus 1,300 troncos enteros de roble y que fue totalmente destruída por las llamas.
El roble es una madera muy resistente al fuego, pero las altas temperaturas que se alcanzaron en el tejado hicieron que estas vigas casi milenarias se abrasaran y que cayeran al interior de la nave.

Interior de Notre Dame después del incendio, a la derecha, la estatua clara de Notre Dame de París intacta.Reuters

Algunas de estas vigas van a poder ser estudiadas por expertos en madera histórica.

Otra característica de Notre Dame son sus bóvedas de piedra, bóvedas góticas sexpartitas, ya que están divididas en seis partes.

El incendio, con la flecha en llamas el 15 de abril, 2019, antes de su desplome.REUTERS/Benoit Tessier
Notre Dame en llames antes de que se desplomara la flecha de Viollet le Duc.Jordi Batallé

La flecha de Viollet le Duc

El incendio comenzó en el tejado, debajo de la flecha de plomo de Viollet le Duc, la aguja espectacular que erigió el arquitecto en el siglo XIX. Al desplomarse, la flecha provocó el derrumbe de una de las bóvedas y también en varios tramos.
Construcción anti incendios
Los arquitectos de la época construían las catedrales tomando en cuenta la posibilidad de un incendio y separaban el tejado de madera de las bóvedas para proteger una parte del edificio.

Notre Dame antes del incendio, se puede ver la aguja de Viollet le Duc, el techo de plomo en cuyo interior se encontraba la estructura de madera que se quemó el 15 de abril 2019.Wikimedia Commons
Si el fuego tenía lugar dentro, las llamas no alcanzaban el tejado, al ser protegido por las bóvedas de piedra. Y viceversa, si el fuego empezaba en el tejado de madera, el fuego en principio no entraba al interior de la estructura, teniendo a la bóveda de piedra como freno.

Paradójicamente, fue la flecha añadida de Viollet le Duc en el siglo 19 la que provocó los mayores daños, al fundirse el plomo y desplomarse al interior de la nave.

Notre-Dame de París después del incendio, 16 de abril de 2019.AFPInterior de NotreDame de Paris, donde se pueden apreciar las bóvedas góticas sexpartitas.REUTERS/Charles Platiau/File Photo
¿Bóvedas sexpartitas calcinadas?
Y si bien en apariencia, las bóvedas de piedra resistieron en gran medida al incendio, algunos expertos temen que las altas temperaturas alcanzadas hayan fragilizado el material, ya que las bóvedas están hechas de piedra caliza y con el fuerte calor, la piedra caliza se convierte en cal, ya se da un proceso de calcinación.

Quizás en ciertas partes de las bóvedas será necesario volver a reconstruir el plemento, al igual que los vitrales, que si bien no sufrieron daños aparentes, es probable que la estructura de plomo también se haya fragilizado por las altas temperaturas.

Imagen aérea tomada el 12 de junio, 2019 con las estructuras de protección.Lionel BONAVENTURE / AFPEntrevistados:José Carlos Palacios Gonzalo, profesor titular del departamento de construcción de la escuela de arquitectura de Madrid, Catherine Lavier, especializada en madera histórica del C2RMF (Laboratorio científico de restauración y de investigación para los museos de Francia) y Stéphane Michonneau, catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Lille.
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RFI


Se hunde la Iglesia. ¿Se hunde? por Jorge Costadoat sj



La institución eclesiástica ha puesto a la Iglesia al límite de su tolerancia. Las razones están a la vista: abusos y encubrimientos. Pero hay razones que no están a la vista. Estas, en gran medida, son las causas de los fracasos evidentes del clero.
Hace ya mucho rato que la incomunicación entre la jerarquía eclesiástica y los cristianos comunes es profunda. Además, crece. El Papa Francisco ha hecho enormes esfuerzos por actualizar el Evangelio en una cultura que se dispara en todas las direcciones. Ahora intenta un cambio estructural: desea dar participación a los laicos en la elección de los obispos.
¿Será para mejor? Habrá que verlo. Si los electores son laicos clericalizados el fracaso será seguro.
Apuesto a una mejor alternativa. El Magisterium, la labor de los obispos de enseñar y discernir en el pueblo creyente la voz de Dios, de guiarlo y de mantenerlo unido, se haya desprestigiada porque las autoridades no parecen escrutar en los acontecimientos actuales, en los cambios los culturales y las vidas de los cristianos algo nuevo que pudiera servir para re comprender el Evangelio de Jesús.


La mejor alternativa, en mi opinión, es que independientemente de los procedimientos electorales para hacer que los laicos participen en la elección de los obispos, la institución eclesiástica aprenda de otros magisterios eclesiales, tradicionalmente ignorados y censurados.

Las autoridades eclesiales deben aprender del Magisterium mulierum. Me refiero al aprendizaje profundo, emocionalmente pluridimensional, resiliente, de las mujeres. Estas tienen una experiencia de Dios desde el embarazo hasta el momento tremendo, para algunas, de sepultar a sus hijos. Ellas, más que nadie, saben qué es agarrarse de Dios cuando un niño se enferma. Visitan a la tía vieja. Aguantan al marido de la depresión. En estas cristianas hay una experiencia de Dios convertida en aprendizaje que es indispensable enseñar. Las mujeres madres, esposas, profesionales, cajeras de supermercados o políticas tiene un modo de creer en Dios particular. Tantas veces los hombres lo necesitamos para atinar en lo grande y en lo chico. Lo agradecemos. Magisterium mulierum: enseñanza de las mujeres.
En estrecha relación con este, existe un Magisterium diversarum personarum: la enseñanza de los separados, de los divorciados, de los que fracasaron en un primer, segundo o tercer matrimonio, se recuperaron y volvieron a empezar. Pudieron ser tragados por el mar. Pero tuvieron la suerte de que los botara la ola. Salieron gateando por la arena. Tragando agua salada. Recogieron lo que quedó de la casa que se les desplomó: un sillón, unos libros, algunas fotos de tiempos mejores. Son los que anhelan ver a sus hijos el día que les toca. Son mucho más pobres que antes, tuvieron que aprender que se puede vivir con menos y lo enseñan a sus críos. A muchas de estas personas su fe las sacó adelante. No sabían qué era creer. Habían recibido una educación religiosa demasiado elemental. Les faltaba pasar por la cruz. ¿Cuánto necesita el resto de la Iglesia a esta gente? ¿Se les puede seguir impidiendo comulgar en misa? Basta. Los sobrevivientes de sus matrimonios tienen que mucho que enseñar. Si su Magisterium no termina modificando la doctrina oficial de la Iglesia, la Iglesia se hunde.
Este magisterio es un caso de otro mucho más amplio: el Magisterium reconstructarum personarum. Me refiero a la enseñanza de toda suerte de cristianos cuya fe en Dios los reconstruyó como personas. Traigamos a la memoria a los empresarios que se recuperaron de una quiebra, a los cesantes que tras haber caído en el alcohol se rehacen en Alcohólicos Anónimos, en los jóvenes que luchan por salir de la droga, en las víctimas de abusos sexuales que sacaron coraje quién sabe de dónde para contar su historia y exponerse a que no les creyeran. También pueden contar los pecadores a secas: sinvergüenzas, infieles empedernidos, políticos tramposos, libidinosos incontinentes, traficantes. Estos y aquellos, en la medida que su mucha o poca fe les haga ver más, ver una conversión que ni siquiera han alcanzado, ver algo que pudiera servir para que otros vivan mejor que ellos, aquilatan un saber, una verdadera sabiduría, sin la cual Jesús no habría sido el Cristo.
Los laicos elegirán a los obispos. ¿Qué laicos? La Iglesia se hunde en gran medida porque la institución eclesiástica, el Magisterio oficial, cree saberlo todo y lo enseña a peñascazos. Los laicos fidelizados por miedo a los curas no servirán de electores.
Espero que el colapso eclesial actual sea superado en la raíz. Lo será, tal vez, si el aprendizaje de todos, especialmente el de los marginados, es tomado verdaderamente en cuenta.
Jorge Costadoat sj
Cristo en Construcción

35º Encuentro de curas obreros de Europa


Pentecostés 7-10 junio 2019. Aquisgrán  (Alemania)
Julio P. Pinillos. José Centeno
 Curas-obreros católicos, protestantes y anglicanos y algunas personas laicas de sus comunidades, de siete países nos hemos dado cita en el centro “Neel Breuning Haus” de la JOC y ACO de Herzogenrath (Aquisgrán). Estamos en el cruce de fronteras de Alemania-Holanda-Bélgica, que fue un muy importante núcleo minero del carbón hoy desaparecido por las reconversiones.
  • “¿EN QUÉ SENTIDO SE HA TRASFORMADO NUESTRA VIDA POR EL MUNDO DEL TRABAJO DENTRO DE LA CLASE OBRERA?”.
Este fue el eje del intercambio de nuestras experiencias y de nuestras celebraciones. Con el propósito de respetar lo más posible el sabor y la fuerza de los testimonios desgranados en los pequeños grupos y asambleas agrupamos algunos extractos  en torno a cuatro dimensiones
  • DIMENSIÓN ESPIRITUAL. Pasa por compartir la vida real en la que nos movemos especialmente con los empobrecidos por las decisiones que dimanan de los poderes económicos e ideológicos (el mundo le los falsos valores que se inculcan sibilinamente) y por apelar a lo más fundamental de la opción evangélica: “Seréis testigos de Mi”. Esto está a la base de todos testimonios, en la comunicación de los grupos y en las celebraciones.
 “Somos llamados a guardar y recuperar la mística de la fe, lo más independiente posible de la Institución de la Iglesia. Esto puede recrear nuestro acceso personal a la interreligiosidad… Todo está unido a todo: oración, trabajo, fatiga, alegría, relaciones, soledad, todo es presencia…” (María. Alemania).
“La experiencia de trabajo me ha llevado a comprender la espiritualidad cristiana no como un alejamiento de lo humano, sino como un ahondamiento e iluminación de lo que es realmente humano –a menudo oculto- vivido en “el espesor de la realidad”, como lo llama un teólogo español”. (Pepe. Cataluña)
  • DIMENSIÓN DE LA ENCARNACIÓN. Es clásico en el lenguaje de los curas obreros, el “estar con” o ser “como uno de tantos” de San Pablo a los Filipenses. Transformar la realidad obrera desde el corazón de ella misma,  las estructuras de producción, con frecuencia injustas,  y en los barrios y organizaciones obreras.
 “Lo que me ha cambiado día a día y poco a poco es el hecho de fichar todas las mañanas, como todo el mundo. Es una escuela de realismo y de fidelidad a la vida tal cual es. A veces me siento agotado pero le digo al Señor: Yo sé que me amas y aquí sigo…” (Cathalá. Francia)
 “La vocación es la llamada de Dios través de los de abajo, no de los de arriba, de los trabajadores y no solo del obispo; aquellos que te llaman al sindicato, a plataformas ciudadanas, a organizaciones…para hacer la vida más justa y fraterna hacia el Reino de Dios, la misión evangélica. En la experiencia del trabajo el abajarme fue la arcilla y el mundo obrero que me transformó fue el alfarero” (Luis. España.)
 “El oficio de carpintero ha cambiado totalmente. Antes era un trabajo “humano” en el que la creatividad manual llenaba toda la jornada. Pero hoy el oficio de trabajador manual o de agricultor tiende a desaparecer. La explotación de la tierra está tocando su fin. ¿Qué futuro para la tierra? El trabajo está unido a esta cuestión, la explotación de la tierra y de sus recursos Nosotros no podemos continuar consumiendo de esta manera por un imperativo de consumo seductor e inútil. Hay que retornar a la simplicidad de la vida y del consumo” (Mario. Italia)
  • DIMENSIÓN DE IGLESIA con todas las contradicciones y ambivalencias que en ella hay.  Una Iglesia comprometida con los pobres, en “en salida”, “por las periferias”, con unos obispos y responsables de la misión “con olor a oveja”… en expresiones de nuestro Papa, hermano Francisco
 “Es la misma experiencia del trabajo la que me ha conducido al realismo de amar a la Iglesia como sacramento de la humanidad. En positivo es signo e instrumento del amor salvífico de Dios y en negativo es también signo y a veces instrumento doloroso de lo que hay de oscuro en la humanidad. Ambivalencia muy presente también en el mundo obrero y en mí mismo.”(Pep. Cataluña)
 “Hemos vivido desde hace años – y aún hoy lo comprobamos- una suerte de “fidelidad conflictiva” en un intento de ser fieles a la Iglesia… Por otra parte no nos sentimos identificados con ciertos compañeros y compañeras que promueven una especie de “resistencia activa” intentando cambiar con hechos consumados criterios doctrinales y pastorales sobre temas como la secularidad del mundo, el rol de la mujer en la Iglesia, la sexualidad, etc, cara a una Iglesia que hay que reconocer se muestra atrasada y, a veces, “extraterrestre” (Ramiro. Cataluña)
“Deseamos compartir la vida obrera  y compartir  así nuestra solidaridad con las clases explotadas de la sociedad. En el espíritu de la Encarnación hacemos a la Iglesia presente en el mundo obrero… Ser sacerdote no es un problema para él desde el momento en que cumplimos nuestra tarea honestamente con espíritu de solidaridad” (Jack.Bélgica)
  • DIMENSION PASTORAL. Los curas-obreros son conscientes de ir más allá, hacia una trascendencia de lo puramente sociológico y descubrir la noticia de Jesús de Nazaret
“Hay muchos cambios en la historia de la vida industrial con la llegada de las nuevas tecnologías, los trabajadores quedan muy afectados y pueden perder la esperanza ¿qué podemos hacer nosotros para darle la esperanza?” (Phil, Inglaterra)
Creyentes y no creyentes, no sólo las confesiones religiosas,  aceptan a Jesús de Nazaret como Patrimonio de la Humanidad. Su mensaje de fraternidad es un viento fresco en las luchas, en la cooperación, en los movimientos sociales por la justicia, la  paz, la ecología o el feminismo, para conseguir un mundo de hermanos (Luis.España).
En las Bienaventuranzas se dice: ‘Felices los  pobres, los que tienen hambre y sed’. Los pobres, los desheredados, los que aparentemente son descartados son los más queridos por el corazón de Dios. Yo me siento atraído para vivir a su lado en el trabajo y en sus viviendas (Jean-Marie. Francia)
A lo largo del encuentro celebramos la festividad de Pentecostés en nuestros propios idiomas y con un corazón común. Compartieron con nosotros diversos momentos el obispo de Aquisgrán, Helmut Dieser, el Vicario de Pastoral y la responsable diocesana de la presencia de la Iglesia en el mundo obrero.
Finalmente los compañeros franceses nos invitaron al próximo encuentro en septiembre de 2020 que tendrá lugar en Francia.
ATRIO

El respeto es todo por Leonardo Boff


Una de las heridas que más sufre el mundo, también entre nosotros, es seguramente la falta de respeto.
        El respeto exige, en primer lugar, reconocer al otro como otro, distinto de nosotros. Respetarlo significa decir que tiene derecho a existir y a ser aceptado tal como es. Esta actitud no convive con la intolerancia que expresa el rechazo del otro y de su modo de ser.
        Así un homoafectivo o alguien de otra condición sexual como los LGBT no deben ser discriminados, sino respetados, en primer lugar por ser personas humanas, portadoras de algo sagrado e intocable: una dignidad intrínseca a todo ser con inteligencia, sentimiento y amorosidad; y seguidamente, garantizarle el derecho a ser como es y a vivir su condición sexual, racial o religiosa.
        Con acierto dijeron los obispos del mundo entero, reunidos en Roma en el Concilio Vaticano II (1962-1965), en uno de sus más bellos documentos “Alegría y Esperanza” (Gaudium et Spes): «Cada uno debe respetar al prójimo como “otro yo”, sin excepción de nadie» (n.27).
        En segundo lugar, el reconocimiento del otro implica ver en él un valor en sí mismo, pues al existir lo hace como único e irrepetible en el universo y expresa algo del Ser, de aquella Fuente Originaria de energía y de virtualidades ilimitadas de donde procedemos todos (la Energía de Fondo del Universo, la mejor metáfora de lo que significa Dios). Cada uno lleva en sí un poco del misterio del mundo, del cual es parte. Por eso entre el otro y yo se establece un límite que no puede ser transgredido: la sacralidad de cada ser humano y, en el fondo, de cada ser, pues todo lo que existe y vive merece existir y vivir.
        El budismo, que no se presenta como una fe sino como una sabiduría, enseña a respetar a cada ser, especialmente al que sufre (la compasión). La sabiduría cotidiana del Feng Shui integra y respeta todos los elementos, los vientos, las aguas, los suelos, los distintos espacios. De igual modo, el hinduismo predica el respeto como no-violencia activa (ahimsa), que encontró en Gandhi su arquetipo referencial.
        El cristianismo conoce la figura de San Francisco de Asís que respetaba a todos los seres: la babosa del camino, la abeja perdida en el invierno en busca de alimento, las plantitas silvestres que el Papa Francisco en su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común”, citando a San Francisco, manda respetar porque, a su modo, también alaban a Dios (n.12).
        Los obispos, en el documento antes mencionado, amplían el espacio del respeto afirmando: «El respeto debe extenderse a aquellos que en asuntos sociales, políticos y también religiosos, piensan y actúan de manera diferente a la nuestra» (n.28). Tal llamamiento es de actualidad para nuestra situación brasilera, atravesada de intolerancia religiosa (invasión de terreiros de candomblé), intolerancia política con apelativos irrespetuosos a personas y a actores sociales o de otra lectura de la realidad histórica.
        Hemos visto escenas de gran falta de respeto por parte de alumnos contra profesoras y profesores, usando violencia física además de la simbólica con nombres que ni siquiera podemos escribir. Muchos se preguntan: ¿qué madres tuvieron esos alumnos? La pregunta correcta es otra: ¿qué padres han tenido? Corresponde al padre la misión, a veces costosa, de enseñar el respeto, imponer límites y trasmitir valores personales y sociales sin los cuales una sociedad deja de ser civilizada. Actualmente, con el eclipse de la figura del padre, surgen sectores de una sin padre y por eso sin sentido de los límites y del respeto. La consecuencia es el recurso fácil a la violencia, hasta letal, para resolver desavenencias personales, como a veces hemos visto.
        Armar a la población como pretende el actual Presidente, además de ser irresponsable, sólo favorece la falta peligrosa de respeto y el aumento de la ruptura de todos los límites.
        Por último, una de las mayores expresiones de falta de respeto es hacia la Madre Tierra, con sus ecosistemas superexplotados, con la espantosa deforestación de la Amazonia y con la excesiva utilización de agrotóxicos que envenenan suelos, aguas y aires. Esta falta de respeto ecológico puede sorprendernos con graves consecuencias para la vida, la biodiversidad y para nuestro futuro como civilización y como especie.
Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor, ha escrito Cómo cuidar de la Casa Común, Vozes 2018.
Traducción de Mª José Gavito Milano

ATRIO

Espíritu Santo | Ven, Espíritu Divino | Música Católica


Basílica del Salvador - Santiago, Chile. Monumento Nacional (en proceso de restauración) Filmación efectuada luego de los trabajos de estabilización realizados por el MOP Agradecimientos: Fundación Basílica del Salvador (Santiago, Chile) -

Frases para tener en cuenta- Isabel Allende


Fe Adulta

Soberanía de la gracia por Luis Fernando Crespo SM


17 de junio
Lunes XI

IICor 6, 1-10 En el tiempo favorable te escuché, ahora es el día de la salvación

El tiempo de tu salvación pertenece a la soberanía de tu gracia. En ella me tienes, me acunas, me renuevas, me apapachas, cada día Señor. Cada instante vas tejiendo el tapiz de mi vida entramado en ti, como la tinta con la que tatúas mi corazón, que es tuyo, libre y liberado por la acción de tu misericordia.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Conocer


NO he venido al mundo para juzgar, mucho menos para condenar, he venido al mundo para conocer
Baruch Spinoza
Nano Crespo
Nova Bella

Notre Dame de París albergó su primera misa tras incendio | AFP


La catedral de Notre Dame en París, albergó el sábado su primera misa tras el incendio de abril que devastó su cubierta.

Aprende a amar los días grises por José María Rodríguez Olaizola sj

En minoría absoluta por Álvaro Zapata sj



El punto de partida es la estadística. Somos menos. Esto es algo que a pocos se les escapa ya. Los católicos practicantes -las personas que se definen como religiosas, en general– somos cada vez menos. Hay menos bodas, menos bautizos, menos primeras comuniones, parroquias cada vez más vacías… En muchos casos se mantienen números por la perseverancia de nuestros mayores que viven la fe como han hecho toda su vida… pero que viene sin relevo. Esto, de lo que somos bastante conscientes los que vivimos dentro de la realidad eclesial, es de lo que nos ha advertido el obispo portavoz de la Conferencia Episcopal: –somos una minoría cultural». Ya no es cosa de profetas de calamidades o anticlericales malintencionados. Ahora ya asumimos una realidad en retroceso.
¿Qué hacemos ahora? El sabernos en retroceso nos puede colocar en varias actitudes, a veces en extremos contrarios. Desde los que se centran en buscar culpables y claman por una purga de elementos díscolos a los que se congratulan porque seamos menos, porque eso nos devuelve a las primeras comunidades… Y en medio muchos matices, acuerdos y desacuerdos.
Es lógico que busquemos culpables ante las malas noticias (porque sí, ser menos es una mala noticia). Sobre todo, porque si encontramos culpables nosotros quedamos absueltos. El mundo es más fácil si hay buenos y malos. También dentro de la Iglesia. Pero es meternos en un laberinto que nos enreda. Y que cuando lleguemos al centro no vamos a encontrar más que rencor y deseo de venganza. Deseo de enjuiciar herejes. No encontraremos soluciones, ni inspiraciones del espíritu sobre el rumbo de la Iglesia. Solo ajustes de cuentas.
También casa muy bien con lo que vivimos que intentemos leer esta disminución de números como un 'soplo' del Espíritu que nos empuja al desierto y que nos lleva a vivir más intensamente como en las primeras comunidades. Hay en esta postura una tentación que nos deja bastante cerca de los que piden una poda de los 'malos elementos': «al final quedaremos solo los buenos». Como si la Iglesia fuera un lugar para la élite espiritual.
Ver nuestros problemas eclesiales desde la óptica de los números nos mete en estos callejones sin salida. Porque nuestra sociedad nos dice que si somos muchos lo hacemos bien, si disminuimos lo hacemos mal. Pero la vida de la Iglesia no funciona así. No somos un partido político o una marca de consumo más. No es tan sencillo. Estamos llamados a vivir la tensión del anuncio. A no descansar en compartir con todos aquello que nos da plenitud de vida, a la vez que comprendemos que los resultados no dependen de nuestra acción. A sembrar sin descanso, sabiendo que la semilla germinará porque esa es su naturaleza, no porque nosotros la hagamos germinar.
Álvaro Zapara sj
pastoralsj

Monday, May 27, 2019

“Tengo 98 años, soy católico y me gustaría tener derecho a morir con dignidad”

El actor chileno Hernán Letelier, fotografiado en marzo de este año en su casa de Santiago.
El actor chileno Hernán Letelier, fotografiado en marzo de este año en su casa de Santiago. 

Hernán Letelier, el actor chileno que combatió la soledad a través de Twitter, defiende la muerte asistida en medio de un inédito debate parlamentario


Hace tres años, cuando salía de una complicada pulmonía que lo dejó por meses postrado en la cama de su casa, sufriendo de alucinaciones kafkianas en total soledad, el nonagenario actor chileno Hernán Letelier (Chillán, 1920) logró gracias a Twitter encontrarle un nuevo sentido a su existencia y salir de su agobiante enclaustramiento. La incursión digital resultó un fenómeno: en cosa de horas consiguió miles de seguidores de toda Iberoamérica, que hasta ahora se fascinan con sus reflexiones y poemas, en una cuenta que parece un oasis en una plataforma generalmente hostil. Le dedicaron reportajes en diarios, radios y televisiones de distintos países de América y Europa y fue famoso nuevamente. Pero don Hernán, como lo llaman los tuiteros, ya casi no aparece en la red social: de 98 años, hace meses comenzó a quedar ciego y como no puede ni leer sus libros ni escribir –la razón de ser para un hombre culto como él– comenzó a vivir “una verdadera pesadilla”.
“Lloro por no poder leer ni escribir. Es un castigo. Era lo que me mantenía vivo y me lo quitan de manera brusca y violenta. No lo merezco”, relata Letelier, que vive solo con Martina, su gata persa. Su departamento del centro de Santiago de Chile parece una escenografía: recuerdos de todas las épocas se lucen en las estanterías, decenas de fotografías en blanco y negro y su inmensa biblioteca de unos 3.000 ejemplares, con los grandes clásicos de la literatura universal en distintos idiomas. Es un dúplex que rara vez recibe alguna visita, donde casi no suena el teléfono y que parece sacado de otro tiempo. “Si no viviera en un edificio, casi no vería a otros seres humanos”, señala Letelier.
Famoso actor de mediados del siglo XX, es desconocido para las nuevas generaciones, aunque fue el primer intérprete del célebre Pierre, le peluquier, uno de los personajes de un clásico del teatro chileno, La pérgola de las flores. Como no tuvo hijos y su familia y grandes amigos fallecieron –“hace mucho que vivo más entre los muertos que entre los vivos”–, la soledad ha sido la “enfermedad terminal” de este hombre de la cultura y de las letras que se conserva lúcido, pese a los embates de un físico cansado, pero todavía fuerte. A veces le sorprende que todas las semanas logre cambiar de lugar los pesados muebles de su living, sin pedirle ayuda a nadie.
Con una mente brillante encerrada en un cuerpo anciano, Letelier relata lo que otros de su edad no pueden: la forma en que su calidad de vida se ha deteriorado aceleradamente, sobre todo desde el problema de la ceguera. En las últimas semanas se ha resbalado dos veces en las escaleras de su departamento de dos plantas y ha pasado horas intentando levantarse. Confunde el día con la noche y, en ocasiones, ha dormido por jornadas seguidas. Hace algunas semanas descubrió que su cama había sido invadida por termitas y fue una verdadera hazaña comprarse una nueva.
Ya no cuenta con ayuda para las labores domésticas, aunque se las arregló para que la comida se la lleven hecha hasta la puerta de su domicilio. Ha perdido tanto peso que ni siquiera se atreve a subir a una balanza. Como le resulta difícil ducharse sin ayuda, hace algunos días fue a un baño de vapor cerca de su domicilio, pero el dependiente lo miró y lo mandó de vuelta: “Se debe haber espantado, el pobre, al observar a un verdadero esqueleto”, cuenta Letelier sin perder el humor.
Hombre profundamente católico desde su niñez y estudioso de la doctrina –tiene figuras religiosas, ángeles y pequeños altares en distintas zonas de su casa–, en estos meses ha pensado sobre temas profundos y esenciales. “Tengo 98 años, soy católico y me gustaría tener derecho a morir con dignidad”, relata serenamente, sin tristeza. “En circunstancias como la mía, debería estar totalmente permitido. La Iglesia católica debería reflexionar sobre este asunto. Sería ultra humano y beneficiaría a mucha gente que sufre, no solo física, sino emocionalmente. No es una idea ni revolucionaria ni espantosa, sino de total sentido común y fácil de realizar”, opina Letelier, que siempre había pensado que los hombres y mujeres debían resignarse a esperar pasivamente el momento de su deceso. "Pero la dignidad es un atributo de los seres humanos. ¿A quién le sirve, por ejemplo, que yo siga vegetando entre mis cuatro cosas?", reflexiona el actor. En mayo de 2018, cuenta, siguió con atención el caso del científico australiano David Goodall que, sin estar enfermo terminal, viajó a Suiza para someterse a un suicidio asistido: su calidad de vida se había deteriorado.
Mientras habla lo vigila su gata. El destino de Martina al momento de su muerte lo agobió por mucho tiempo, pero una buena amiga le prometió que se haría cargo de su mascota, a la que cariñosamente llama Martita. Con el problema solucionado, don Hernán terminó de organizar su partida. Hace años tiene pagados los servicios funerarios y, como se usaba antes, mandó a confeccionar una mortaja, que cuelga de su ropero. Para el funeral dispuso que se tocara el concierto Nº21 de Mozart y que sus restos sean sepultados en la tumba familiar del Cementerio General de la capital chilena, donde fue enterrada su madre Amanda y su hermano Marcelo, entre otros parientes.
Muchas veces, sin embargo, Letelier se pregunta si los pocos conocidos que le quedan llegarán siquiera a enterarse de su fallecimiento. Como vive solo, le preocupa que nadie se percate, sino luego de varios días. Sabe que es probable que nadie lo acompañará cuando muera, a excepción de su gata. En estas últimas semanas, muchas veces ha pensado que llegó el momento, pero el momento no llega. “¿Por qué no puedo aspirar a una muerte cariñosa, organizada, en orden y tranquila, como fue mi propia existencia?”, se pregunta Letelier, que asegura no estar ni amargado ni deprimido y cuyo deseo de muerte apacible no le arrebatan en absoluto los anhelos.
Le encantaría publicar las tres novelas que escribió en su vida –dos de ellas inéditas– y escribir una cuarta. Le siguen brillando los ojos cuando alguien le lee en voz alta cualquier pasaje de Virginia Woolf, una de sus autoras favoritas junto a Shakespeare. Le sigue ilusionando su club de casi 17.000 amigos de Twitter,donde de vez en cuando se las arregla para dictar por teléfono algún mensaje. La avalancha de respuestas que recibe de vuelta –mil usuarios lo saludaron para su último cumpleaños, en diciembre– se las imprimen en letra tamaño 48, que consigue leer lentamente, lo que lo alegra como nada. Aunque su último tuit fue el 10 de marzo, casi a diario diferentes usuarios de Brasil, Colombia, México, España, Argentina o Chile le preguntan cómo está o le dicen que lo echan de menos. A veces, don Hernán piensa que antes de los 100 años podría aprender a utilizar un tableta o un ordenador y que se las podría arreglar incluso para lograr pagar una conexión a Internet.
Nací en una casa con 14 mujeres, empezando por mi abuela señorial, mi madre, 7 tías, otras que ayudaban y eran parte de la familia, lideradas por Aurelia. Viví siempre entre mujeres. Mis grandes amigas fueron todas mujeres. Cultas, sabias, espléndidas. Ana González en 1er lugar

CHILE AVANZA HACIA UNA LEY DE EUTANASIA


R.M.
Luego de décadas en que la discusión sobre eutanasia no tuvo espacio político en el Congreso chileno, un proyecto de ley que establece “el derecho a solicitar la asistencia médica para morir” ha avanzado con rapidez en los últimos meses en el Parlamento, según adelanta su autor y principal impulsor, el diputado del Partido Liberal, Vlado Mirosevic. Dirigida solo a los ciudadanos que han sido diagnosticado de un “problema de salud grave e irremediable”, la iniciativa probablemente será votada por el pleno de la Cámara de Diputados entre junio y julio próximo, con lo que pasaría luego al Senado.
Como en el Congreso existe mayoría opositora y el proyecto de ley ha sido apoyado incluso por algunos parlamentarios conservadores del oficialismo, Mirosevic asegura que la eutanasia podría transformarse en ley de la República en 2020. “En los últimos cinco años, Chile ha pasado de ser uno de los países más conservadores de América Latina –de los últimos de aprobar divorcio y aborto, por ejemplo–, a instalarse en la vanguardia liberal de la región. Se ha producido un cambio cultural gracias a la mayor conciencia de las libertades individuales y los derechos civiles”, indica el diputado, que recuerda que la eutanasia cuenta con un 82% de apoyo de la población.
El proyecto de ley que se discute en el Parlamento chileno contempla eutanasia (fármacos aplicados por un médico a petición del paciente en situación terminal), suicidio asistido (la facilitación de medicamentos para que los enfermos los ingieran) y el testamento vital (consignar por escrito las circunstancias y condiciones en las que desea recibir asistencia médica para morir, bajo determinadas circunstancias). Según se aprobó recientemente en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, pacientes desde los 14 años podrían hacer uso de la normativa.
Aunque Mirosevic se declara partidario de que personas que se encuentren al final de su vida puedan optar por una muerte digna sin estar enfermos terminales, señala que “es extremadamente difícil aprobar una medida de ese tipo en Chile, todavía”.
Rocío Montes
Santiago de Chiule, 27 de mayo de 2019
El País