Tuesday, May 24, 2016

Con Jorge Costadoat sj. Conversación sobre AMORIS LAETITIA



El Centro Teológico Manuel Larraín ha organizado un conversatorio sobre la Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco AMORIS LAETITIA.
Como Director del Centro Teológico Manuel Larraín, Jorge Costadoat nos explica la importancia del documento del Papa, da a conocer  quienes participarán en este encuentro. Nos da a conocer parte de su intervención, que se refiere, fundamentalmente, a cómo interpretar los temas más complicados de este documento.
"...A mi me parece que la Iglesia experimenta una distancia tan grande entre la enseñanza oficial y lo que piensan y viven los cristianos católicos que este documento, solamente tiene sentido leerlo si uno está pendiente de la novedad que pueda aportar...", es parte de lo que dice Jorge Costadoat

CONVERSATORIO SOBRE AMORIS LAETITIA ORGANIZADO POR EL CENTRO TEOLÓGICO MANUEL LARRAÍN


A realizarse en el Auditorium de la Universidad Alberto Hurtado (Erasmo Escala 1822), el próximo jueves 26 a las 19 horas.

Participarán: Carolina del Río: Presentación
                   Jorge Costadoat sj: Criterios de lectura del documento
                   Carmen Reyes: La familia a lo largo del tiempo
                   Samuel Yañez: Divorciados vueltos a casar
                   Judith Schonsteiner: Homosexualidad

Monday, May 23, 2016

Hoy en Santa Marta. «¿La alegría? La da Jesús, no las riquezas, que nos hacen tristes» Extracto homilía, audio y video



Papa Francisco en Santa Marta: no hay que buscar «la felicidad en muchas cosas que al final nos entristecen: prometen mucho, ¡pero no nos darán nada!». «No puede haber un cristiano no alegre»

El cristiano solo puede ser alegre. Incluso en los dolores de la vida, sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Cristo da la alegría, no las riquezas. Papa Francisco lo subrayó hoy por la mañana durante la misa en la capilla de la casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

El Pontífice subrayó que, también en los sufrimientos de la vida, el cristiano sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Además, Francisco  hizo un llamamiento a no dejarse dominar por la riqueza, que al final, sólo produce tristeza. Nosotros, observó Papa Bergoglio, «podemos ir» hacia «aquella esperanza», que «los primeros cristianos representaban como un ancla en el cielo». Nosotros, añadió, «tomamos la cuerda y vamos allá», hacia «aquella esperanza» que nos da alegría.

Un cristiano, explicó Francisco, «es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros».

«El cristiano —añadió— hace crecer esta alegría con la confianza en Dios. Dios se acuerda siempre de su alianza». Y, a su vez «el cristiano sabe que Dios lo recuerda, que Dios lo ama, que Dios lo acompaña, que Dios lo espera. Y ésta es la alegría».

De este modo Francisco se refirió al pasaje del Evangelio del día que narra el encuentro entre Jesús y el joven rico. Un hombre –  dijo –  que «no ha sido capaz de abrir su corazón a la alegría y que ha elegido la tristeza», «porque poseía muchos bienes». «¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio».

El Santo Padre se detuvo sobre la alegría y el estupor. «El estupor bueno – dijo Francisco – ante la revelación, ante el amor de Dios, ante las emociones del Espíritu Santo». El cristiano «es un hombre, una mujer de estupor». Una palabra que, como destacó el Pontífice, vuelve hoy al final, «cuando Jesús explica a los Apóstoles que aquel muchacho tan bueno no logró seguirlo, porque estaba aferrado a las riquezas». ¿Quién puede ser salvado, se preguntan entonces los Apóstoles? A ellos el Señor responde: «¡Imposible para los hombres», «pero no para Dios!».

La alegría cristiana, por tanto, «el estupor de la alegría, el ser salvados del hecho de vivir aferrados a otras cosas, a la mundanidad – a los tantos tipos de mundanidad que nos separan de Jesús – sólo se puede lograr con la fuerza di Dios, con la fuerza del Espíritu Santo», dijo el Papa.

Y concluyó pidiendo «al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada!». 

CIUDAD DEL VATICANO

Vatican insider

Homilía del Papa: triste es el cristiano aferrado a las riquezas



escucha audio aquí

(RV). No puede haber un cristiano sin alegría. Lo afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que, también en los sufrimientos de la vida, el cristiano sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Además, Francisco  hizo un llamamiento a no dejarse dominar por la riqueza, que al final, sólo produce tristeza.
El documento de identidad del cristiano es la alegría del Evangelio
Nosotros – observó el Obispo de Roma – “podemos ir” hacia “aquella esperanza”, que “los primeros cristianos representaban como un ancla en el cielo”. Nosotros –  añadió – “tomamos la cuerda y vamos allá”, hacia “aquella esperanza” que nos da alegría:
“Un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros”.
“El cristiano – añadió el Pontífice – hace crecer esta alegría con la confianza en Dios. Dios se acuerda siempre de su alianza”. Y, a su vez – prosiguió – “el cristiano sabe que Dios lo recuerda, que Dios lo ama, que Dios lo acompaña, que Dios lo espera. Y ésta es la alegría”.
Es un mal servir a la riqueza, que al final nos hace tristes
De este modo Francisco se refirió al pasaje del Evangelio del día que narra el encuentro entre Jesús y el joven rico. Un hombre –  dijo –  que “no ha sido capaz de abrir su corazón a la alegría y que ha elegido la tristeza”, “porque poseía muchos bienes”:
“¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio”.
El Santo Padre se detuvo sobre la alegría y el estupor. “El estupor bueno – dijo Francisco – ante la revelación, ante el amor de Dios, ante las emociones del Espíritu Santo”. El cristiano “es un hombre, una mujer de estupor”. Una palabra que, como destacó el Pontífice, vuelve hoy al final, “cuando Jesús explica a los Apóstoles que aquel muchacho tan bueno no logró seguirlo, porque estaba aferrado a las riquezas”. ¿Quién puede ser salvado, se preguntan entonces los Apóstoles? A ellos el Señor responde: “¡Imposible para los hombres”, “pero no para Dios!”.
No buscar la felicidad en cosas que, al final entristecen
La alegría cristiana, por tanto, “el estupor de la alegría, el ser salvados del hecho de vivir aferrados a otras cosas, a la mundanidad – a los tantos tipos de mundanidad que nos separan de Jesús – sólo se puede lograr con la fuerza di Dios, con la fuerza del Espíritu Santo”, dijo el Papa:
“Pidamos hoy al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada! Acuérdense bien: un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, de alegría en el Señor; un hombre y una mujer de estupor”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Francisco en Santa Marta: Algo “no va” cuando alguien que se dice cristiano es triste



Un cristiano no puede estar triste. El Papa reflexionó en su misa matutina en Casa Santa Marta sobre la escena del joven rico que narra el Evangelio. Este no fue capaz de ser discípulo de Jesús porque no estaba dispueso a abandonar sus riquezas. El evangelista cuenta que se fue triste.

FRANCISCO
"Estaba aferrado a los bienes. Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Se le ensombreció el rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va”.

Francisco subrayó que la alegría de un cristiano debe estar apoyada en Cristoporque Él ayudará a llevar con esperanza y serenidad las cruces y sufrimientos de la vida.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
"Un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros”.

"¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio”.

"Pidamos hoy al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada! Acuérdense bien: un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, de alegría en el Señor; un hombre y una mujer de estupor”.

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY




PRIMERA LECTURA
1 Pedro: 1, 3-9
Ustedes no han visto a Cristo, y sin embargo, lo aman; al creer ahora en Él se llenan de una alegría indescriptible.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió renacer a la esperanza de una vida nueva, que no puede corromperse ni mancharse y que Él nos tiene reservada como herencia en el cielo. Porque ustedes tienen fe en Dios, Él los protege con su poder, para que alcancen la salvación que les tiene preparada y que Él revelará al final de los tiempos.
Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de todas clases, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola por el fuego.
A Cristo Jesús no lo han visto y, sin embargo, lo aman; al creer en Él ahora, sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe. 
Palabra de Dios
SALMO
Del salmo 110
R/. El Señor se acuerda siempre de su alianza.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio. R/.
Ha hecho inolvidables sus prodigios.
El Señor es piadoso y es clemente.
Acordándose siempre de su alianza,
él le da de comer al que lo teme. R/.
Él redimió a su pueblo
y estableció su alianza para siempre.
Dios es santo y terrible
y su gloria perdura eternamente. R/.
EVANGELIO
San Marcos: 10, 17-27
Ve y vende lo que tienes y sígueme.
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante Él y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre".
Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme". Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!" Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible".
Palabra del Señor

Sonreir, una declaración de intenciones



A veces hay que ver la sonrisa de los cristianos alegres. La de los profetas que, con su vida, transmiten ternura. La de quienes han estado en el infierno de la guerra, o del hambre, o del dolor, y han salido, renovados para cantar la belleza de la vida, y más fuertes aún. En un mundo de demasiadas expresiones sombrías y ceños fruncidos. O, a la inversa, en un mundo donde algunas sonrisas son huida y evasión, para no pensar, se hace necesario buscar la fuente de la alegría verdadera.

Sonreir, una declaración de intenciones. - Sonrisas que son máscaras.


«También entre risas llora el corazón, y la alegría termina en aflicción» (Pro 14, 13)

A veces hay sonrisas forzadas. Por las circunstancias. Porque no te apetece dar explicaciones. Porque parece que todos los demás se están divirtiendo muchísimo y tú eres el único que notas la lluvia dentro. Para evitarte preguntas. Ojalá, en esos momentos, encontremos la forma de quitarnos la máscara que nos protege pero al tiempo nos aleja de los otros. Ojalá encontremos alguien en quien confiar, y podamos contarle de nuestras tristezas, y nuestros esfuerzos, y de la falta de claridad de a veces. Porque hay momentos en que, si no nos mostramos vulnerables, no encontraremos la puerta al prójimo.

¿A veces tu sonrisa es una máscara?


Y con Dios, ¿también te pones máscaras?



El muro de las sonrisas


Cuando el amor se aja
se marchita
se te vuelve amarillo
no hay remedio
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando te sientes sola
entre sus brazos
y tu piel es frontera
y no te brota el llanto
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando te sientes sola
entre sus brazos
y tu piel es frontera
y no te brota el llanto
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando el canto se oxida
y el paisaje
y todo lo vivido
es un espectro
tu único refugio
es la sonrisa:
ese muro cerrado
impenetrable
sin ayeres
sin hoy
y sin mañanas
donde todos los sueños
se hacen trizas.

Claribel Alegría


Sonreir, una declaración de intenciones. - Sonrisas que son fiestas.


«Se nos llenaba de risas la boca, la lengua de júbilo. Hasta los paganos comentaban: El Señor ha estado grande con ellos» (Sal 126)

En cambio, hay momentos en que la sonrisa es un reflejo de la alegría verdadera, de la fiesta de dentro.Cuando hay motivos. Cuando el amor está en una etapa de celebración. Cuando hay encuentro con otros. Cuando, al sonreír a otra persona, estás diciéndole que quieres compartir con ella tu estado de ánimo, tu satisfacción, tu forma de ser. O estás mostrando tu apertura a su vida.

¿Cuándo sonreíste así por última vez?


¿Y con Dios, la fe te ayuda a sonreír por dentro?


Canto del reír


Cuando los verdes bosques ríen con la voz del júbilo,
y el arroyo encrespado se desplaza riendo;
cuando ríe el aire con nuestras divertidas ocurrencias,
y la verde colina ríe del estrépito que hacemos;
cuando los prados ríen con vívidos verdes,
y ríe la langosta ante la escena gozosa;
cuando Mary y Susan y Emily
cantan «¡ja, ja, ji!» con sus dulces bocas redondas.
Cuando los pájaros pintados ríen en la sombra
donde nuestra mesa desborda de cerezas y nueces,
acercaos y alegraos, y uníos a mí,
para cantar en dulce coro el «¡ja, ja, ji!» 

William Blake

pastoralsj

Algo para pensar y orar en esta semana



Un ramo de flores
Dios y yo hemos tenido conversaciones inesperadas en mi vida diaria, especialmente en el supermercado. Dios se me acerca en la entrada, en el pasillo de los productos enlatados, sobre los alimentos congelados; en la última semana, en el patio de estacionamiento. Ayer yo volvía a mi automóvil, tratando de ignorar el día gris y deprimente, uno más de una larga fila de fríos días del inicio de la primavera. Con las semanas de Pascua dejadas atrás, todos esperamos el calor, las flores y la promesa de la nueva vida que nos trae la primavera.
Mientras empujaba el carro del supermercado hacia mi auto, me sorprendí al ver un ramo de flores en el parabrisas. ¡Flores! Preciosos capullos primaverales sujetos con una cinta azul brillante. Ahí estaban, esperando que la dueña volviera y los encontrara.

¿De quien eran? ¿Para quién eran? Manejé de vuelta a casa, imaginando la alegría de la persona que había comprado el ramo y lo había dejado ahí. ¿Estaría en un auto cercano, esperando observar mi reacción? ¿Habría una nota en el ramo, una disculpa, o quizás una declaración de amor? Podía imaginar la alegría, y el sentirse amada, que la persona sentiría al volver a su vehículo en este frío y nublado día, y encontrar esta sorpresa primaveral.
Estoy siempre buscando una comunicación más directa con Dios, como una llamada telefónica, o una carta que me diga cuán amada soy, o qué debiera hacer con ese problema. Llegué a casa deseando que Dios enviara flores, y me di cuenta, por supuesto, que lo hace. Ellas están en el supermercado, en mi parabrisas, y ahora en mi jardín, desde allí observándome a través de las ventanas.
Maureen Mc Cann
Espacio Sagrado

Proyecto Fábulas por Adolfo Sillóniz



RD

El lado oscuro del chocolate



Qué hay detrás de esas exquisitas chocolatinas que se derriten en la boca? Muchos de los ‘esclavos’ del siglo XXI viven de la cosecha del cacao, niños incluidos. Casi 300.000 menores son víctimas de la explotación infantil en el mundo en una industria que no para de crecer. Más de 12.000 niños trabajan actualmente en condiciones de esclavitud en una “industria multimillonaria que crece al 13% anual” y genera unos beneficios de 100.000 millones de euros en todo el mundo. Este documental da cuenta de ello.


Nano Crespo
Nova Bella

DIME UNA PALABRA POR LUIS FERNANDO CRESPO SM. A los pobres

05.23

23 de mayo
Lunes VIII

Mc 10, 17-27 Anda, vende todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres
Tantos años después sigo escuchando tu llamada, precedida de lo que me dices: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”. Tantos años después me sigue faltando lo mismo, desprendimiento y entrega a los pobres. Es el don que te sigo pidiendo. Hoy, con una vida tan rica, aún más. Despójame de todo y hazme tuyo, pobre, al servicio de la humanidad en su pobreza real. Sin excusas ni interpretaciones.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Sunday, May 22, 2016

Carta a los 7 monjes de Tibhirine por Mari López Santos

tibherine

CARTA A LOS 7 MONJES DE TIBHIRINECelebración 20º aniversario de su muerte


Queridos hnos. monjes de Tibhirine (Christian, Christophe, Luc, Celestin, Paul, Michel y Bruno):

Durante muchos años vuestro testimonio como comunidad de monjes cristianos en un país musulmán fue silencioso: compartir vuestra vida de oración, trabajo y acogida, atentos a vuestros vecinos y a quienes se acercaban a la hospedería del monasterio. Pero también compartíais el sufrimiento y la inquietud que generaba la violencia que azotaba Argelia en aquellos años, junto a la gente sencilla del pueblo. Como otros muchos religiosos y religiosas que optaron por permanecer aún sabiendo que el precio podía ser el que, finalmente, pagasteis.
Tras vuestro secuestro y muerte, en 1996, y en los años siguientes, a muchas personas en el mundo fue llegando, de una forma casi subliminal… (¿será esto el soplo del Espíritu que no hay quien lo pare?) vuestro testimonio. Se ha esparcido silenciosamente a modo de semillas dormidas bajo tierra, que en la explosión de la primavera se convierten en plantas magníficas, con hojas y flores, distribuyendo el polen de vuestra vida vivida con coherencia, discernimiento y opción comunitaria.
En 2011, la película “DE DIOSES Y HOMBRES” recogía con dignidad, dureza y belleza lo que fueron los últimos tres años de vuestras vidas. Y este acontecimiento os puso en medio del mundo para quien quiera recoger el mensaje de no-violencia, cercanía interreligiosa en la vida desde lo sencillo, desde la oración, desde la ayuda al otro, ya sea cristiano, musulmán o quien se acerque necesitado.
En los tiempos que corren se necesita urgentemente “escucharos” de nuevo. Será a través de lo que dejasteis escrito, como el Testamento de Christian, abierto el 25 de mayo de 1996, en la fiesta de Pentecostés; los libros y textos de muchos de vosotros y los testimonios de quienes os conocieron en persona: también vuestros vecinos y amigos musulmanes; las personas con las que compartíais diálogo interreligioso desde el respeto y los sencillos detalles de la vida.
Y también, como le pasó al San Pablo, los que de alguna forma quedamos “tocados” por vuestra vida, aún sin conoceros personalmente, poniéndonos en marcha para ayudar a que la semilla de Tibhirine siga siendo fecunda para la vida de la Iglesia y, muy especialmente, del mundo en este convulso tiempo en donde tenemos que mirarnos en vuestro espejo, para identificar al hermano más allá de la densa bruma de la violencia; con mirada certera, sin caer en el desprecio globalizado. Una filigrana de la que sois maestros y mucho tenemos que aprender.
He escrito en otras ocasiones sobre lo recibido a través de vuestro testimonio y, como siempre, creo que debo callar y nuevamente dar la palabra a Christian que, en su Testamento, dice todo lo que hay que decir y en primera persona (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Me uno a su despedida: ¡Amén!… ¡In Shallah!
 Mari Paz López Santos
Cuando un A-Dios se vislumbra…
Si me sucediera un día –y ese día podría ser hoy–
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la “gracia del martirio”
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
“¡qué diga ahora lo que piensa de esto!”
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo, 
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este “A-DIOS” en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
                                                                                                      ¡AMEN! IN SHALLAH!
          Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994
ECLESALIA


El retorno de la clase privilegiada por Leonardo Boff



 El principal problema brasileño que atraviesa toda nuestra historia es la monumental desigualdad social que reduce gran parte de la población a la condición de chusma.

Los datos son alarmantes. Según Marcio Pochman y Jesse Souza, que reemplazó a Pochman en la presidencia de IPEA, son sólo 71.000 personas (el 1% de la población, que representa solo el 0,05% de los adultos), los multimillonarios brasileños que controlan prácticamente nuestras riquezas y nuestras finanzas y a través de ellas el juego político. Esta clase adinerada, que Jesse Souza llama la clase privilegiada, además de ser socialmente perversa es muy hábil, pues se articula nacional e internacionalmente de manera que siempre consigue maniobrar el poder del Estado en su beneficio.

Estimo que su logro más reciente fue inclinar la orientación de la política de los gobiernos de Lula-Dilma hacia sus intereses económicos y sociales, a pesar de las intenciones originales del gobierno de practicar una política alternativa, propia de un hijo de la pobreza y del caos social, como era el caso de Lula.

Con el pretexto de asegurar la gobernabilidad y de evitar el caos sistémico, como se alegaba, esta clase privilegiada consiguió imponer lo que le interesaba: mantener inalterable la lógica acumuladora del capital. Los proyectos sociales del gobierno no obligaban a renunciar a nada, antes bien eran adecuados para sus propósitos. Llegaban a decir entre sí, que en lugar de que nosotros, la élite, gobernemos el país, es mejor que gobierne el PT, manteniendo intocables nuestros intereses históricos, con la ventaja de ya no tenemos ninguna oposición. Él firma nuestros proyectos esenciales.

Esta clase adinerada obligaba al gobierno a pagar la deuda pública antes de responder a las demandas históricas de la población. Así quitaba la deuda monetaria con el sacrificio de la deuda social, que era el precio para poder hacer las políticas sociales. Estas, nunca antes habidas, fueron vigorosas e incluyeron en el consumo alrededor de 40 millones de pobres.

Los más críticos se dieron cuenta de que este camino era demasiado irracional e inhumano para prolongarlo. Fue aquí donde se instaló una falla entre los movimientos sociales y el gobierno Lula-Dilma.

Todo indicaba que con cuatro elecciones ganadas, a pesar de las limitaciones sistémicas, se consolidaba otro sujeto de poder, venido desde abajo, de las grandes mayorías procedentes de las senzalas (viviendas de los esclavos) y de los movimientos sociales. Estas comenzaron a ocupar los lugares y a utilizar los medios antes reservados a la clase media y a la clase privilegiada, que en el fondo nunca aceptó al obrero Lula y nunca se reconcilió con el pueblo, sino que lo despreciaba y humillaba. Entonces los antiguos dueños del poder despertaron con rabia, pues a través del voto podrían no volver al poder nunca más.

Instaurada una crisis político-económica bajo el gobierno de Dilma, crisis cuyos contornos son globales, la clase privilegiada aprovechó la oportunidad para agravar la situación, y por la puerta de atrás, llegar a Planalto. Se creó una articulación nada nueva, ya probada contra Vargas, Jango y Juscelino Kubischek, asentada sobre el tema moralista del combate contra la corrupción, salvar la democracia (la de ellos, que es de pocos). Para esto era necesario suscitar la fuerza de choque que son los partidos de la macroeconomía capitalista (PSDB, PMDB y otros), con el apoyo de la prensa empresarial, que era el brazo extendido de las fuerzas más conservadoras y reaccionarias de nuestra historia, con periodistas que se prestan a la distorsión, la difamación y directamente a la difusión de mentiras.

La historia es vieja, se sataniza al Estado como un antro de corrupción y se magnifica el mercado como lugar de las virtudes económicas y de la integridad de los negocios. Nada más falso. En los estados, incluso en los países centrales, existe la corrupción. Pero donde es más salvaje es en el mercado debido a que su lógica no se rige por la cooperación, sino por la competición donde casi todo vale, cada uno buscando tragarse al otro. Hay evasiones millonarias de impuestos y grandes empresarios esconden sus ganancias absurdas en cuentas en el extranjero, en paraísos fiscales, como recientemente ha sido denunciado por los Zelotes, Lava jato y los papeles de Panamá. Por lo tanto es pura falsedad atribuir las buenas obras al mercado y las malas al Estado. Pero este discurso, martilleado continuamente por los medios de comunicación ha conquistado la clase media. Jesse Souza dice con razón que «literalmente en todos los casos la clase media conservadora fue usada como fuerza de choque para derrocar al gobierno de Vargas, de Jango y ahora al de Lula-Dilma y dar el "apoyo popular" y la consecuente legitimidad a esos golpes, siempre en interés de media docena de poderosos» (El atontamiento de la inteligencia brasilera, 2015, p. 207).

En la base está una mezquina visión mercantilista de la sociedad, sin ningún interés por la cultura, que excluye y humilla a los más pobres, robándoles tiempo de vida en transportes sin calidad, en bajos salarios y negándoles cualquier posibilidad de mejora, ya que carecen de capital social (educación, tradición familiar, etc.). Para asegurar el éxito en esta empresa perversa se creó una articulación que incluye a grandes bancos, FIESP, MP, la Policía Federal y la justicia. En lugar de bayonetas ahora trabajan jueces justicieros que no son reacios a llevarse por delante los derechos humanos y la presunción de inocencia de los acusados con prisiones preventivas y presión psicológica a la delación premiada con información confidencial divulgada por la prensa.

El actual proceso de impeachment a la presidenta Dilma cae dentro de este marco golpista, pues se trata de quitarla del poder no a través de elecciones, sino mediante la exageración de prácticas administrativas consideradas delito de responsabilidad. Por errores eventuales (concedidos y no aceptados) se castiga con la pena suprema a una persona honesta a la que no se le reconoce ningún delito. La injusticia es lo que más lastima la dignidad de una persona. Dilma no merece este dolor, peor que el sufrido a manos de los torturadores.

Leonardo Boff
       Koinonia

El legado esclavista de los jesuitas

El legado esclavista de los jesuitas

  • Georgetown, la universidad de élite de los jesuitas, se financió con la venta de 272 esclavos
La Universidad de Georgetown es el buque insignia de los Jesuitas enEstados Unidos y la imagen de marca de la merecida reputación de laCompañía de Jesús en la promoción de la excelencia académica. En Georgetown estudiaron, entre otros, Bill Clinton y el rey Felipe VI cuando era príncipe, y el centro figura en la elite de las veinte mejores universidades del mundo. Pero Georgetown tiene un pasado que pesa sobre su conciencia y sus propios alumnos han decidido denunciarlo, revisarlo y exigen repararlo. Georgetown forma parte de legado esclavistade los jesuitas.
Hace 178 años, los apuros financieros amenazaban la existencia de la universidad y para salvarla el rector fundador, Thomas F. Mulledy, decidió vender los esclavos que la Compañía tenía trabajando en sus plantaciones de Maryland. Por el equivalente a lo que hoy serían algo más de tres millones de dólares, el padre Mulledy firmó el 19 de junio de 1838 el contrato de venta de 272 esclavos negros a Jesse Johnson, miembro de la Cámara de Representantes y Henry Beaty, un terrateniente de Luisiana. La transacción permitió salvar in extremis la universidad. Mulledy y su sucesor, William McSherry, que también participó en el negocio, fueron reconocidos bautizando con sus nombres sendos edificios nobles de la Universidad.
Los esclavos procedían de donaciones de familias ricas. Entre los 272 esclavos vendidos había hombres, mujeres y niños y está documentado que había una madre joven con un bebé de dos meses. La expedición fue dramática. Los esclavos fueron forzados a subir al barco mientras muchos de ellos rezaban el rosario rogando a Dios por su liberación. Uno de los que más se resistió contaba 13 años, de nombre Cornelius Hawkins.
El debate sobre indemnizaciones o compensaciones a que deberían tener derecho los descendientes de los esclavos en Estados Unidos suele derivar en preguntas imposibles como el valor de los abusos y la difícil demostración de la identidad de los descendientes. Sin embargo, en el caso de Georgetown , los nombres de los esclavos vendidos figuran en sus archivos y ahora una coalición de profesores, alumnos y exalumnos de Georgetown, haciendo honor a los valores que se enseñan en las aulas, ha decidido seguir la pista de los esclavos que, aún sin su consentimiento, hicieron posible que la Universidad siguiera existiendo. Buscan a los descendientes de los que sufrieron la tragedia y exigen para ellos una reparación.
De momento, algo están consiguiendo. Con una sentada de protesta los estudiantes lograron en noviembre que el centro eliminara los nombres de Mulledy y McSherry de los edificios. Richard J. Cellini, director de una empresa tecnológica y ex alumno de Georgetown, lidera la iniciativa Georgetown Memory Project, que ya ha contratado a ocho genealogistas para localizar a descendientes de la ominosa venta de 1838. Cellini ya ha recaudado para la causa miles de dólares entre ex alumnos. Es posible que Clinton y Felipe VI reciban una invitación a contribuir. “Aquellos esclavos eran personas reales, con nombres y apellidos, tienen descendientes conocidos y no puedo dejar de pensar en ellos”, declaró Cellini a The New York Times. En paralelo, Adam Rothman, historiador de Georgetown, dirige a un grupo de alumnos con el mismo objetivo. “La propia universidad debe su existencia a esta historia”, sostiene
El rosario no le salvó a Cornelius Hawkins de la esclavitud, pero su fe católica , que le llevó a casarse por la Iglesia, ha permitido seguir su pista genealógica hasta su tataranieta, Maxin Crump, que ha guiado a los genealogistas hasta la tumba de Cornelius.
Este fin de semana, Georgetown ha celebrado la ceremonia de graduación del presente curso, el mismo día que The New York Times, publicaba las historias personales de los descendientes de los esclavos. “Georgetown está moralmente obligada a tomar medidas de reparación que deben incluir un fondo de becas para los descendientes de los esclavos vendidos para salvar la institución”, editorializó el Times. Pero el legado de la esclavitud es siniestro. A una pregunta le sucede inmediatamente otra: ¿Por qué a los de Georgetown, sí y a los otros, no? ¿Acaso fueron menos esclavos?

La Vanguardia

María José Arana: "Fui nombrada párroca por el obispo y bauticé a niños"



La teóloga fue encargada por Uriarte responsable de la parroquia de Aranzazu


"No hay como nombrar una comisión para dejar morir un asunto"


«No hay como nombrar una comisión para dejar morir un asunto», apunta con retranca a El Diario Vasco María José Arana (Bilbao, 1943), doctora en Teología por la Universidad de Deusto y una histórica luchadora feminista en la Iglesia, «el último bastión de la injusticia de género en el mundo occidental cristiano».
Aunque no ve en el Papa Francisco un «excesivo entusiasmo por las mujeres», valora el «paso fundamental» que ha dado en favor del diaconado femenino. «Pero no necesitamos más trabajo, tenemos de sobra», advierte. «Lo que necesitamos es el reconocimiento oficial de nuestro papel en la Iglesia, que sea capaz de reflejar en su estructura el Evangelio que anuncia en derechos humanos, igualdad, y también de acercamiento a la mujer, como hizo Jesús».
Arana, profesora emérita de la Facultad de Teología de Vitoria, es en la actualidad superiora de una pequeña congregación de religiosas del Sagrado Corazón en Getxo. No oculta su vocación de sacerdote, que pudo satisfacer en parte cuando a principios de los 90 el obispo Juan María Uriarte la nombró encargada de la parroquia de Aranzazu. «Fui la primera párroca del País Vasco y una de las primeras de España», recuerda.
Tuvo una intensa labor: gestión interna, celebraciones, catequesis, formación para el matrimonio... «Un día una pareja me pidió bautizar a su hijo y solicité permiso al Obispado. El vicario general me dijo que era función mía y bautice a casi todos los niños que nacieron a partir de entonces». «¿Casar? No se planteó nunca, no sé qué habría pasado».
RD

Una oración a esta hora de la noche. RESPIRANDO A DIOS por Florentino Ulibarri



En este mundo que sufre más que nunca
nuestros delirios de poder y grandeza,
porque en vez de jardineros responsables del mismo
nos hemos convertido en avaros comerciantes
que se creen dueños de su riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esta sociedad tan contaminada
por tanta desigualdad y farsa,
que sufre males y plagas endémicas
y en la que no cicatrizan las heridas
porque, para algunos, son fuente de riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esa Iglesia tan desacreditada
porque ha perdido ternura y gracia,
y quizá su verdad y buena noticia
al creerse dueña de tus dones y palabra,
y que anda triste, quejosa y desorientada...
respirar tu Espíritu es nuestros sueño y vida.

En esta cultura light y fragmentada,
con tantas palabras huecas y engañosas
y decisiones amañadas y egoístas,
en la que se ha enterrado la utopía
y suenan tan mal la pobreza y la renuncia...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En este tiempo tan triste y yermo,
en el que unos lo tienen casi todo
y otros se están quedando desnudos,
con hambre, frío y horizonte oscuro
porque lo igualdad no está al uso...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Ahora que estamos en honda crisis
de cultura, bienestar y valores,
de política, religión e instituciones;
ahora que la verdad no atrae,
queremos que él nos guíe y llene porque...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida,
pues necesitamos aire fresco y bueno
para seguir caminando contigo
y vivir al cobijo y sombra de tus alas
mientras aprendemos a ser hermanos
e hijos aquí, donde estamos.

Florentino Ulibarri
Fe Adulta