Friday, March 27, 2015

Miembros de la Comisión Vaticana de Abusos, "preocupados" por la designación de Barros

Collins y O,Malley


Piden al Papa que revoque el nombramiento del obispo de Osorno


No descartan acudir a Roma para entrevistarse con Francisco o con O'Malley


Dos miembros de la Comisión Vaticana que asesora al Papa Francisco en el combate de abusos sexuales dijeron estar "preocupados y sorprendidos" por el nombramiento deJuan Barros como obispo de Osorno.
En entrevista con National Catholic Reporter, los miembros de la comisión indicaron que están considerando viajar a Roma para hablar con el Papa cara a cara sobre la materia.
"Yo sólo hablo por mí mismo o como un sub-grupo de trabajo de la comisión, todos estamos muy preocupados por lo que está pasando en Chile", dijo Peter Saunders, un miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores y víctima de abuso sexual.
Monseñor Juan Barros Madrid se instaló el sábado como cabeza de la diócesis de Osorno, Chile, en medio de las protestas en la catedral. Sobrevivientes chilenos acusan Barros de encubrir el abuso por el padreFernando Karadima, una vez reconocido líder espiritual y figura clave de la iglesia chilena que fue encontrado culpable por el Vaticano en 2011 de abusar sexualmente de menores de edad, cuando Barros era un sacerdote.
"Uno o dos de nosotros en nuestro grupo de trabajo sobreviviente están sugiriendo quevayamos a Roma para hablar con Francisco, o al menos el cardenal O'Malley", dijo.
Marie Collins, otro miembro de la comisión de abusos sexuales del Vaticano que también es fue víctima de abusos, pidió a Francisco eliminar la designación de Barros.
"Como sobreviviente, estoy muy sorprendida por lo de Chile, ya que parece ir en contra de lo que el Santo Padre ha estado diciendo acerca de no querer a nadie en puestos de confianza en la iglesia que no tienen limpio el expediente de protección de la infancia", dijo Collins.
El obispo Barros asumió el sábado recién pasado su nuevo cargo en Osorno, en medio de protestas. Esto debido a su vinculación con el sacerdote Fernando Karadima, considerado culpable de abusos sexuales.
(RD/Agencias)

Barros asume el obispado de Osorno en medio de protestas

Centenares de personas con pancartas y de luto


Para exigir con cánticos la renuncia de quien calló los abusos a menores de Karadima


Con inéditas refriegas y gritos entre partidarios y detractores, dentro y fuera de la catedral de Osorno, asumió el sábado el nuevo obispo Juan Barros, visto por algunos como un encubridor del mayor cura pederasta de la Iglesia chilena.
Tras asumir, Barros abandonó la catedralcustodiado por efectivos antimotines, mientras en las afueras centenares de personas, muchas vestidas de negro en señal de luto, demandaban la renuncia del clérigo de 58 años. Simultáneamente, algunos conductores en caravanas de automóviles con pancartas también exigían su salida.
A pesar de que la catedral de San Mateo estuvo fuertemente custodiada por policías antimotines, varios detractores de Barros ingresaron al templo con globos y pancartas negras, para exigir con cánticos y gritos la renuncia del nuevo obispo de Osorno, una ciudad 930 kilómetros al sur de Santiago. En la catedral había entre 400 y 500 personas.
A la ceremonia asistieron sólo 15 de los 35 obispos de la Conferencia Episcopal de Chile y una veintena de los 35 sacerdotes de la ciudad, y se ausentaron todas las autoridades de Osorno, además casi todos los laicos.
El nuevo obispo de Osorno es rechazado por las acusaciones de que encubrió abusos sexuales del peor cura pederasta chileno. Barros fue nombrado por el papa Francisco a pesar de conocer las críticas en su contra y el rechazo que despierta.
El papa se reunió con Barros hace algunas semanas y tras conversar con él, lo reconfirmó. Lo había designado el 10 de enero, lo que despertó de inmediato el rechazo en amplios sectores del país.
La ceremonia contrastó fuertemente con un acto similar en enero, cuando asumió el obispo en Arica, monseñor Moisés Atisha. La catedral de esa norteña ciudad chilena estaba repleta con más de 2.000 personas, incluidos el cardenal, el arzobispo de Santiago y el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, así como sacerdotes, diáconos y obispos de todo el país.
Juan Carlos Claret, uno de los principales líderes de los movimientos laicos de Osorno, dijo que contra toda tradición, las puertas de la catedral estaban cerradas y los invitados a la ceremonia entraron por un costado del templo.
La idea de los detractores del obispo era manifestarse pacíficamente en el interior del templo, pero fueron reconocidos por partidarios del Barros y se iniciaron las refriegas y los gritos. Claret dijo que continuarán oponiéndose a Barros porque no le "entregaremos la diócesis en bandeja".
Las críticas a Barros obedecen a su cercanía con el cura Fernando Karadima, condenado por el Vaticano a una vida de "penitencia y oración" por abusar sexualmente de menores, manosear sus genitales y besarlos en las comisuras de sus labios. Los abusos duraron décadas, según falló la jueza Jessica González en el juicio penal que no condenó a Karadima, pese a probar los cargos, porque los delitos prescribieron por el paso de los años.
En declaraciones del sábado, el periodista Juan Carlos Cruz -quien durante su adolescencia fue una de las víctimas de Karadima- criticó al papa por ratificar a Barros pese a que fue informado "por tanta gente que ha hablado con él, sabiendo de los expedientes que hay en Roma del caso Karadima, donde Barros está mencionado".
"Yo lo responsabilizo (al papa) y como decimos nosotros (las víctimas), estamos acostumbrados a las bofetadas de la jerarquía chilena, nunca nos habíamos esperado una bofetada de parte del papa", agregó.
Las críticas al nombramiento de Barros provienen de todos los sectores de la sociedad chilena, incluido el ex presidente Eduardo Frei (1994-2000), obispos, sacerdotes y laicos.
(RD/Agencias)

Obispo Juan Barros ingresa a catedral de Osorno en medio de incidentes

Juan Barros critica a los que se opusieron a su toma de posesión en Osorno

"Hay que distinguir entre manifestarse e interrumpir una misa"


La Conferencia Episcopal chilena reconoce "errores" en el proceso


El nuevo obispo de Osorno, Juan Barros, reconoció sentirse "afectado" por la polémica que generó su designación en dicha Diócesis, que se mantuvo en agenda durante dos meses y tuvo su punto más tenso el sábado, durante la ceremonia en la que asumió.
Barros fue investido en una ceremonia realizada ese día en la Catedral San Mateo en medio de manifestaciones y contramanifestaciones, gritos, empujones y pancartas. Incluso hubo detenidos.
"Obviamente que me ha afectado el tema Karadima", dijo Barros en dicho sentido, tras sostener -el lunes- su primera reunión con el personal del Obispado.
"Una cosa es que yo haya participado en esa parroquia (El Bosque) -desde niños participábamos con mis hermanos-, pero otra cosa distinta es que haya sido testigo de esos hechos gravísimos, (con los) que no tengo ninguna relación", indicó el prelado, reiterando los conceptos que manifestó la semana pasada, cuando anunció su decisión de asumir, pese a los cuestionamientos y las acusaciones que lo acusan de encubrir al cura Karadima.
Según informa hoy el diario El Mercurio, Barros también tuvo palabras críticas para quienes protestaron contra él durante la ceremonia del sábado: "Hay que distinguir entre manifestarse e interrumpir una misa", alegó.
"Había personas no creyentes que no captan la grandeza de ese acto... Una persona que tiene fe reacciona frente a la palabra de Dios y lo sagrado (...) Lo principal es que saquemos enseñanzas. Estamos en Cuaresma, acercándonos a Semana Santa. Pasamos por la cruz, pero el final definitivo es Jesús resucitado", agregó el religioso, que llamó a "caminar para adelante".
Juan Barros Madrid recibió ayer también un respaldo público del arzobispo de Puerto Montt, Cristián Caro, quien lo señaló como víctima de un "aprovechamiento político"
"Existe un aprovechamiento político, porque había un grupo de parlamentarios que se meten en lo que no les corresponde", dijo Caro aludiendo a la carta firmada por 51 parlamentarios chilenos que se oponían al nombramiento y que el socialista Fidel Espinoza llevó personalmente a Roma.

En esa línea Cristián Caro acusó "un clima de batalla que fue creado artificialmente", y dijo que "eso no es sano".
"Si el nuevo obispo fue citado a declarar a nivel civil y a nivel canónico, y no hubo condena alguna, ha conversado con el papa, le ha expuesto las cosas, entonces hay que creerle", sentenció el arzobispo.
El portavoz de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, admitió "errores" en la manera en la que se desarrolló el nombramiento y la asunción de Juan Barros.
Las protestas registradas en la ceremonia "son el desenlace de un proceso que se dio con mucha dificultad", reflexionó Coiro.
"(A los feligreses de Osorno) no fuimos claros en decirles desde enero que el tema no nos era indiferente. (Al no hacerlo) parecía que no nos dolía", dijo Coiro.
"En un clima tan tenso, recomponer confianzas es un desafío permanente en la Iglesia", planteó el diácono.
(RD/Agencias)


Members of Vatican abuse commission question Francis' inaction in Chile


ROME
Two members of the new Vatican commission advising Pope Francis on clergy sexual abuse say they are both concerned and surprised at the pope's decision to appoint a bishop in Chile who is accused of covering up abuse, even witnessing it while he was a priest.
Speaking in brief NCR interviews Thursday in personal capacities, the commission members also said some in their group are considering traveling to Rome to speak to the pope face-to-face on the matter.
Bishop Juan Barros Madrid was installed Saturday as head of the diocese of Osorno, Chile, amid protests in the cathedral. Chilean survivors accuse Barros of covering up abuse by Fr. Fernando Karadima, a once-renowned spiritual leader and key Chilean church figure who was found guilty by the Vatican in 2011 of sexually abusing minors, when Barros was a priest.
"I am only speaking for myself, but as a working sub-group of the commission, we are all very disturbed by what is going on in Chile," said Peter Saunders, a member of the Pontifical Commission for the Protection of Minors and a survivor of abuse.
Referring to different sub-groups of the commission working on recommendations for Francis on the church's abuse measures, Saunders said he is part of a commission working group of survivors who together are considering the trip to Rome.
"I am gravely concerned about this issue," said Saunders, who is also the founder of the U.K.-based National Association for People Abused in Childhood. "One or two of us on our survivor working party are suggesting we go to Rome to speak with Francis, or at least Cardinal [Sean] O'Malley."
Boston's O'Malley leads the Vatican abuse commission and is also a member of the pope's advisory Council of Cardinals.
During Barros' installation Saturday, some 650 people interrupted the ceremony wearing black and making noise in protest. Survivors say that as a priest, Barros not only worked to cover up Karadima's crimes, but witnessed some of them as they happened.
The bishop, who previously served as the head of Chile's diocese for the military, has denied the claims, saying in a statement he "never had knowledge or imagined the serious abuses that this priest [Karadima] committed with his victim."
In a telephone interview with NCR on Thursday, Marie Collins, another member of the Vatican sexual abuse commission who is also a survivor, called on Francis to remove Barros.
"As a survivor, I'm very surprised at the appointment in Chile because it seems to go against ... what the Holy Father has been saying about not wanting anyone in positions of trust in the church who don't have an absolutely 100 percent record of child protection," said Collins, an Irishwoman.
"I don't know what investigations were done on behalf of the church, but I do know that in investigations of [Karadima], survivors did make those investigating aware of Barros' presence," Collins said.
"[Barros] is not accused of abuse himself in anyway," she continued. "He may have been aware of it and did nothing. And that's enough."
Asked about what recommendations the Vatican commission is considering making to Francis about bishops who cover up abuse, Collins said she thought accountability for bishops was a separate issue than Barros' situation, as he was not a bishop during the time he is alleged to have covered up Karadima's crimes.
"It doesn't appear that he has behaved in any way inappropriately as a bishop," she said. "It's just whether with all the concern around him he's an appropriate person to be appointed."
"I think it's a slightly different issue, but it's just as concerning," Collins continued. "It's the fact that the church would have known about this. I can't understand just how it's gone ahead."
"If he has been able to prove that he wasn't present at any time of any of this, if he's able to prove that, then obviously there's no case for him to answer," she said. "But I don't know that he's done that. It would seem a number of the survivors have all said the same thing. It's not just one person accusing him."
Collins said she thought Francis was "very sincere" about child protection.
"This seems to be contrary to what he has said," she continued. "I'd just like to understand it better and to know why the concerns around Bishop Barros seem to have not been addressed."
Saunders and Collins are two of 17 members of the Vatican abuse commission, which the Vatican announced in December 2013 but which met for the first time with all of its members in February in Rome.
Collins said the next in-person meeting of the group is likely to be held in October.
During a press conference in February, the commission said it is focusing on making recommendations to Francis in about 10 areas, including accountability for bishops who cover up abuse and examining the guidelines on sexual abuse from each of the world's bishops' conferences.
[Joshua J. McElwee is NCR Vatican correspondent
NCR

Thursday, March 26, 2015

Carta del Gran Canciller al Honorable Consejo Superior de la Facultad de Teología




PONTIFICIA UNÑERSIDAD CATóLICA DE CHILE 
GRAN CANCILLERIA 



Santiago, 24 de Marzo de 2015 

vGc-61-2015 


Estimados miembros del Honor¡ble Consejo Superior, 

La Facultad de Teología tiene un rol central dentró de la Pontificia Unive¡sidad Católica de Chile (cf. ECE 19), quedando bajo la tuioión primera y directa del Gún Canciller -tal como en las otras facultades de teologla católica del mundc, entre otras ¡azones porque en ella se forman los futuros oonsag¡ados y po¡que ella desarrolla una ta.rea fundamental al servicio de toda la comunidad académica. El derecho a otorgar el mandato canónico es privativo del Gran Canciller y requisito indispensable para enseñar teología en nuestra Facultad. 


La trayectoría académica del Profesor J. Costadoat, registra afirmaciones poco prudentes que desdibujaban la enseñanza magisterial de Ia Iglesia en diversos puntos centrales de la misma, generando razones suficientes para afirmar que él no ha asentado suficientemente en sus posiciones el principio básico de que "las disciplinas teológicas han de enseñarse, a la luz de la fe, bajo la dirección del Magisterio de la Iglesia, de tal forma que los alumnos reciban con toda exactitud de la divina revelación la doctrina católica" (CVII, Decreto sobre la formación sacerdotal, n° 16). Considerando esta situación, el año 2012, luego de un diálogo con él, sabiendo las dificultades que tenía, y en un acto de confianza, le concedí el mandato canónico por 3 años, bajo el supuesto que su labor se desarrollaría y avanzarla en orden a superar las dificultades enunciadas. 


Transcurrido el tiempo establecido he debido sopesar nuevamente la situación Luego de evaluar que su actividad teológica no superaba las dificultades señaladas en el párrafo anterior, resolví no renovarle el mandato canónico para enseñar, bajo la certeza de que la docencia del profesor J. Costadoat en el actual estado de cosas, dista -por lo ya dicho de la enseñanza teológica que se espera de una universidad que tiene la característica, y la exigencia, de ser Católica y Pontificia. 


Como lo he expresado, respeto que el profesor ejerza su libertad como teólogo e investigador, pero no sólo es mi derecho, sino también mi deber, en el ejercicio de la libertad que me corresponde como Gran Canciller -de acuerdo a los Estatutos--, tutelar que en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y particularmente en su Facultad de Teología, y desde ella" se enseñe la auténtica doctrina de la Iglesia y que los alumnos que allí se forman lo perciban con total claridad y sin confusiones (cf. Estafutos,2o a). 

Sin otro particular, 



RICARDO EZZATI ANDREOLLI
 Cardenal Arzobispo de Santiago y gran Canciller
Pontificia Universidad C 6¡a¡ Canciller de la alóli Chile

Académicos UC piden que se revoque despido de profesor jesuita Jorge Costadoat. Entrevista a Ana María Stuven



Los profesores de la institución católica calificaron de "injusta" la medida tomada por el cardenal Ezzati.

Un jesuita que pasa a la Iglesia Anglicana


Me resulta extraño que un jesuita pase a la Iglesia Anglicana. Conozco a algún sacerdote secularizado que lo ha hecho y tampoco me parece normal. Solo Dios puede investigar la conciencia de cada uno y nos abstenemos de emitir juicios. A pesar de todo, considero muy útil para la reflexión la entrevista, que en el año 2009 se publicó en periódico "El Mundo", a Manuel Carrillo, jesuita durante más de una década. Ojalá puedan leerla también obispos y jerarquías. He aquí el texto:

'Pido a Dios que la Iglesia de Roma se convierta y vuelva al Evangelio'
El Mundo
"Son más de 20 los sacerdotes católicos españoles que se unen a la Comunión anglicana todos los años". Lo decía, hace dos días, el obispo anglicano de Madrid, Carlos López. Uno de esos sacerdotes es Manuel Carrillo. Jesuita durante 11 años, se convirtió el anglicanismo en 2006 y hoy es párroco de su comunidad de Torrejón de Ardoz. Sumamente contento del paso dado, Manuel permanece soltero, pero critica la "espada de Damocles" del celibato obligatorio, acusa al Vaticano de ser "asimilacionista" y reza para que "la Iglesia de Roma se convierta y vuelva al Evangelio".
Pregunta.- ¿Cuándo y por qué un jesuita como usted decidió ingresar en la Iglesia anglicana?
Respuesta.- Formé parte de la Compañía de Jesús desde 1987 a 1998, en que me exclaustré, y salí oficialmente de la misma en 2001.

Siempre me había interesado intelectualmente por el anglicanismo, pero conocí en persona la Iglesia Anglicana cuando, todavía siendo jesuita, pasé un verano estudiando en Irlanda y acudía los domingos a parroquias de la Iglesia de Irlanda. En aquella época, sólo por cierto afán ecuménico y de conocer la realidad de un país que, pese a los tópicos de la 'católica Irlanda', presenta una sorprendente pluralidad religiosa.
Tras mi salida de la Compañía viví una cierta crisis espiritual, que hoy leo más bien como conversión, y me di cuenta que había dejado, simplemente, de creer en la Iglesia Católica Romana, aunque me seguía sintiendo cristiano. Tras un tiempo de lucha espiritual el Señor me concedió la experiencia de sentirme profundamente pecador y al mismo tiempo salvado sólo por su gracia mediante la fe. Si ponemos 'etiqueta' a esta experiencia, diría que entonces me di cuenta que era protestante o evangélico.
El siguiente paso natural fue buscar una iglesia donde pudiese vivir esto en comunidad y empecé a acudir a la Catedral del Redentor de Madrid en el año 2006. Así conocí la Iglesia Reformada Episcopal- IERE-, una iglesia a la vez respetuosa y 'cuidadosa' con las tradiciones del cristianismo histórico y reformada en su teología.

P.- ¿Fue feliz mientras formó parte de la Compañía?
R.- Hubo, desde luego, muchos momentos buenos durante mis años en la Compañía. El mejor fue, quizás, un año que pasé, antes de estudiar Teología, en la parroquia del Pozo del Tío Raimundo, de Madrid. Sin embargo, siempre me faltó algo. Supongo, visto retrospectivamente, que el Señor me estaba preparando de un modo misterioso, y ciertamente doloroso, para algo distinto.


P.- ¿Qué recuerdos guarda de su época de jesuita?
R.- Mis recuerdos están muy mezclados. Desde luego recuerdo muy positivamente la amistad con muchos compañeros, las oportunidades de estudio, formación y experiencias de todo tipo, etc. Pero también los momentos de oscuridad que, a mi entender, se deriva de una vida anómala e irreal, de 'torre de marfil', propia de las instituciones católicas, donde la gente vive una vida aparentemente entregada, pero alejada de la realidad, donde apenas llegan los problemas de fuera y, sin embargo, afloran cantidad de problemas y conflictos que son puramente autogenerados.

P.- ¿Al Padre Arrupe, Prepósito General de los jesuitas, le ‘machacó’ física y espiritualmente el Papa Wojtyla?
R.- Decididamente, sí.
P.- ¿Ignacio Ellacuría es un mártir?
R.- Si entendemos por mártir una persona que entrega la vida en testimonio de la fe, sí.
P.- ¿Qué echa de menos del catolicismo?
R.- Nada. Como anglicano, pertenezco a una Iglesia que es a la vez católica y reformada. La Iglesia Católica Romana no sólo no tiene el patrimonio exclusivo del cristianismo histórico, sino que en muchos puntos se ha apartado clamorosamente de él. Por otro lado, el anglicanismo es muy plural, teológica y doctrinalmente, y dentro de él supongo que yo me definiría como clara y explícitamente evangélico y protestante. Por tanto, no tengo ninguna añoranza de una comunión con Roma ni nada por el estilo, más bien pido al Señor para que la Iglesia de Roma se convierta y vuelva al evangelio.
P.- ¿Qué le dijo su familia, cuando se enteró de su decisión?
R.- Fue difícil para ellos, pero lo aceptan y me apoyan plenamente.
P.- ¿Y sus amigos y compañeros jesuitas?
R.- No trato actualmente con muchos, pero aquellos con los que sigo en contacto siempre han sido un apoyo en este paso y en otros.
P.- ¿Se siente plenamente realizado en la Iglesia anglicana?
R.- Ninguna iglesia es perfecta ni ninguna agota y es capaz de contener en exclusiva a la verdadera Iglesia de Cristo, que está constituida por todos aquellos que reconocen a Jesús como su único Salvador, pertenezcan a la comunidad que pertenezcan. Y, desde luego, me encuentro muy satisfecho en la IERE, que, con todos los fallos que pueda tener se reconoce, con modestia, sólo como una parte de de esa Iglesia universal.
P.- ¿Cómo es su parroquia?
R.- Pastoreo una pequeña comunidad que es una de las más recientes de nuestra Iglesia, en Torrejón de Ardoz. Está constituida fundamentalmente por inmigrantes procedentes de diversos países y tradiciones religiosas: católica bizantina, ortodoxa, otras iglesias protestantes, etc. Son personas, a veces con muchos problemas, pero con un hambre espiritual y un deseo de conocer y seguir a Jesús tremendos, que me están enseñando mucho.

José María Lorenzo Amelibia
Si quieres escribirme hazlo a: jmla@jet.es
Secularizados, mística y obispos
RD

Chile: sale de la universidad polémico jesuita por Andrés Beltramo Álvarez desde Ciudad del Vaticano


El cardenal Ricardo Ezzati, gran canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, aclara los verdaderos motivos de la revocación del permiso para enseñar teología a Jorge Costadoat

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZCIUDAD DEL VATICANO

En años pasados protagonizó no pocas controversias públicas. Algunos de sus artículos provocaron escándalo y fueron duramente criticados. Pero, desde hace unos días, el sacerdote jesuita Jorge Costadoat Carrasco ya no tiene autorización para impartir clases de teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile. El cardenal y gran canciller de esa casa de estudios, Ricardo Ezzati, le revocó el “mandato canónico”. Y aunque el profesor alega que esta decisión nada tiene que ver con problemas doctrinales, la realidad demuestra lo contrario.

Apenas dos días atrás, el 24 de marzo, Costadoat escribió sobre este tema en su blog “Cristo en construcción”. Reveló que el jueves 12 sostuvo una reunión con el arzobispo de Santiago, quien le dio a conocer la revocatoria de su permiso. En ese artículo afirmó que la “única justificación” invocada por Ezzati como motivo de su alejamiento fue una supuesta “tensión” entre la libertad académica de él, como profesor, y la libertad de la facultad de teología para tenerle entre sus catedráticos.

Además el jesuita argumentó que su salida se debió a una “razón más bien pedagógica”. Y apuntó, categórico, sobre el gran canciller: “No me hizo ningún reparo doctrinal”.

Pero la versión del cardenal es diametralmente opuesta. En una nota estableció que la trayectoria académica de Costadoat “registra afirmaciones poco prudentes” que “desdibujan la enseñanza magisterial de la Iglesia en diversos puntos centrales de la misma”. Y agregó que eso ha generado “razones suficientes” para constatar que no ha cumplido con la tarea de permitir a sus alumnos “recibir con toda exactitud la divina revelación de la doctrina católica”.

El religioso insistió que este tema no fue tocado en su encuentro con el arzobispo, pero sabe bien que en esa ocasión le fue explicado –con toda claridad- el motivo verdadero por el cual no le renovó el permiso para enseñar.  

Hace tres años monseñor Ezzati me dio este permiso, en el entendido que yo guardaría fidelidad al magisterio. Esta exigencia, ni antes ni ahora, ha sido para mí un problema”, escribió el jesuita. Y en ese punto tiene razón, pero sólo en la mitad. En su comunicado de estas horas, el cardenal hizo saber que cuando le otorgó la autorización en 2012 “sabía de las dificultades que tenía” Costadoat, pero que lo hizo como “un acto de confianza”.

“Le concedí el mandato canónico por 3 años, bajo el supuesto que su labor se desarrollaría y avanzaría en orden a superar las dificultades enunciadas”, apuntó el purpurado. Aquel acto de confianza fue por partida doble. No sólo por los antecedentes negativos del jesuita, sino también porque antes del 2012 él carecía de “mandato canónico”, no estaba autorizado para enseñar.

Por eso Ezzati, siempre en su nota, explicó: “Transcurrido el tiempo establecido he debido sopesar nuevamente la situación. Luego de evaluar que su actividad teológica no superaba las dificultades señaladas, resolví no renovarle el mandato canónico para enseñar, bajo la certeza de que la docencia del profesor Costadoat, en el actual estado de cosas, dista –por lo ya dicho– de la enseñanza teológica que se espera de una universidad que tiene la característica, y la exigencia, de ser Católica y Pontificia”.

Si bien Costadoat dijo que guardar fidelidad al magisterio de la Iglesia nunca fue un problema para él, públicamente mostró lo contrario. Antes de la asamblea del Sínodo de los Obispos del año pasado, desencadenó una polémica por un artículo en el cual sugirió la abolición de la encíclica “Humanae Vitae”, parte integrante de ese mismo magisterio que él prometió respetar y enseñar. Por otra parte y contrariamente a lo afirmado en su descargo público, el jesuita salió mal evaluado en varios aspectos por sus alumnos. Una situación extrañamente omitida por los directivos de la facultad cuando solicitaron su permanencia como parte del cuerpo docente.

Para el arzobispo de Santiago, la teología en la universidad Pontificia y Católica tiene un “rol central”, porque es allí donde “se forman los futuros consagrados” y porque ella “desarrolla una tarea fundamental al servicio de toda la comunidad académica”.

Por eso, en su nota estableció: “Como lo he expresado, respeto que el profesor ejerza su libertad como teólogo e investigador, pero no sólo es mi derecho, sino también mi deber, en el ejercicio de la libertad que me corresponde como gran canciller –de acuerdo a los estatutos–, tutelar que en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y particularmente en su Facultad de Teología, y desde ella, se enseñe la auténtica doctrina de la Iglesia y que los alumnos que allí se forman lo perciban con total claridad y sin confusiones”.

Vatican Insider

Andrés Beltramo Álvarezperiodista y corresponsal extranjero. Categoría 1979. Nací en Argentina, me formé profesionalmente en México y ahora vivo en Italia. Amo contar historias –no tanto como amo a la mujer de mi vida, Lali- desde los 16 años cuando tomé por primera vez un micrófono. Actualmente, como corresponsal acreditado en Roma, cubro las actividades del Vaticano en la era del primer Papa argentino, cuyo impacto se mueve entre lo local y lo global… lo sacro y lo profano.

Hoy en santa Marta: «Es triste ser creyente sin alegría, solo con la doctrina fría». Video, audio de homilía


Francisco en la homilía de Santa Marta: «La alegría del Evangelio es la piedra angular, el centro de la ley es el amor, no las prescripciones»

ANDREA TORNIELLICIUDAD DEL VATICANO

No es la «doctrina fría», no son las «prescripciones» las que dan alegría, sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús. Lo dijo esta mañana Papa Francisco durante la homilía de la misa en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

Una vez más, Francisco compara la actitud de los «doctores de la ley», que recuden la fe a reglas, y la actitud de los auténticos creyentes, que viven el amor por Dios y por el prójimo. El argumento principal de la reflexión del Papa fue la alegría de Abraham, con la esperanza de convertirse en padre, como le había prometido Dios, que aparece en la Primera Lectura del día. Abraham ya no era ningún joven, ni su esposa Sara, pero el anciano patriarca cree, abre «el corazón a la esperanza», está «lleno de consolación». Jesús recuerda a los doctores de la ley que Abraham «exultó en la esperanza» y «se llenó de alegría».


«Y esto es lo que no entendían estos doctores de la ley –observó Francisco. No comprendían la alegría de la promesa, no comprendían la alegría de la esperanza; no comprendían la alegría de la alianza. ¡No comprendían! No sabían alegrarse, porque habían perdido el sentido de la alegría, que solo proviene de la fe. Estos habían perdido la fe. Eran doctores de la ley, ¡pero sin fe! Y más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo».


«Solamente tenían –continuó Papa Francisco describiendo la actitud de los doctores de la ley– un sistema de doctrinas precisas y que requerían cada día más que nadie las tocara. Hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que incluso se convertían en una actitud casuística: “¿Se puede pagar el impuesto al César; no se puede? ¿Esta mujer, que estuvo casada siete veces, cuando irá al cielo será la esposa de los siete?”. Esta casuística... Este era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, unmundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían alegrarse!».


Tal vez, estos doctores de la ley, añadió Papa Bergoglio, podían divertirse, «pero sin alegría», es más, «con miedo». «Esta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios». Y «sus corazones estaban petrificados». «Es ser creyente sin alegría –explicó el Papa–, y la alegría no existe cuando no hay fe, cuando no hay esperanza, cuando no hay ley, sino solo las prescripciones, la doctrina fría».


«La alegría de la fe, la alegría del Evangelio –concluyó el Pontífice argentino– es la piedra angular de la fe de una persona. Sin alegría esta persona no es un verdadero creyente. Volvamos a casa, pero antes hagamos la celebración aquí con estas palabras de Jesús: “Abraham, su padre, exultó con la esperanza de ver mi día. Lo vio y estuvo lleno de alegría”. Y pidamos al Señor la gracia de exultar en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús cuando nos encontremos con Él y la gracia de la alegría».

Vatican Insider

Francisco en Santa Marta: Es triste ser creyente sin alegría



En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa explicó que no es la ley la que da la alegría al cristiano sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús.

FRANCISCO
"Esto es lo que no entendían estos doctores de la ley. No entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no entendían la alegría de la alianza. No entendían. No sabían alegrarse porque habían perdido el sentido de la alegría que sólo da la fe. Nuestro padre Abraham fue capaz de alegrarse porque tenía fe, fue hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. ¡Eran doctores de la ley pero sin fe! Pero, es más, ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor a Dios y al prójimo”.

Además, con motivo de los 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Ávila el próximo sábado 28 de marzo, el Papa inició hoy una oración mundial por la paz. Fue la última Misa en Casa Santa Marta en compañía de peregrinos hasta el próximo 13 de abril.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)

"Y esto es lo que no entendían estos Doctores de la ley. No comprendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no comprendían la alegría de la alianza. ¡No entendían! No sabían regocijarse, porque habían perdido el sentido de la alegría, que sólo viene de la fe. Nuestro padre Abraham fue capaz de alegrarse porque tenía fe: fue hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. Eran Doctores de la ley, ¡pero sin fe! Es más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo”. 

"Sólo tenían un sistema de doctrinas precisas y puntualizaban cada día que nadie debía tocarlas. Hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que también se convertían en unaactitud casuística: se puede pagar el impuso a César, ¿no se puede? Esta mujer, que se casó siete veces, cuando vaya al Cielo, ¿será esposa de aquellos siete? Esta casuística… Éste era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían regocijarse!”. 

"La alegría de la fe, la alegría del Evangelio es la piedra miliar de la fe de una persona. Sin alegría aquella persona no es un verdadero creyente. Volvamos a casa, pero antes hagamos la celebración aquí con estas palabras de Jesús: ‘Abraham, su padre, exultó en la esperanza de ver mi día. Lo vio y se sintió lleno de alegría’. Y pidamos al Señor la gracia de ser exultantes en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús, cuando nos encontraremos con Él, y la gracia de la alegría”. 



Misa en Santa Marta - Himno a la alegría


2015-03-26 L’Osservatore Romano
Alegría y esperanza son las características del cristiano. Y es triste encontrar a un creyente que no sabe gozar, asustado en su apego a la fría doctrina. Ha sido por eso un auténtico himno a la alegría el que lanzó el Papa Francisco en la misa celebrada el jueves 26 de marzo, en la capilla de la Casa Santa Marta. Al inicio, el Papa recordó la «hora de oración por la paz» promovida en todas las comunidades carmelitas. «Queridos hermanos y hermanas», dijo tras el saludo litúrgico, «pasado mañana, 28 de marzo, se conmemorará el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia». Y «por petición del padre general de los Carmelitas Descalzos, hoy aquí presente con el padre vicario, ese día tendrá lugar en todas las comunidades carmelitas del mundo una hora de oración por la paz. Me uno de corazón —afirmó el Papa Francisco— a esta iniciativa, a fin de que el fuego del amor de Dios venza los incendios de guerra y de violencia que afligen a la humanidad, y el diálogo predomine por doquier sobre el enfrentamiento armado». Y concluyó así: «Que Santa Teresa de Jesús interceda por esta petición nuestra».
«En las dos lecturas» propuestas hoy por la liturgia, destacó inmediatamente el Pontífice, «se habla de tiempo, de eternidad, de años, de futuro, de pasado» (Génesis 17, 3-9 y Juan 8, 51-59). En tal medida que precisamente el tiempo parece que es la realidad «más importante en el mensaje litúrgico de este jueves». Pero el Papa Francisco prefirió «tomar otra palabra» que, sugirió, «creo que es precisamente el mensaje de la Iglesia hoy». Y son las palabras de Jesús que presenta el evangelista Juan: «Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio y se llenó de alegría».
Así, pues, el mensaje central de hoy es «la alegría de la esperanza, la alegría de la confianza en la promesa de Dios, la alegría de la fecundidad». Precisamente «Abrahán, en el tiempo del que habla la primera lectura, tenía noventa y nueve años y el Señor se le apareció y le aseguró la alianza» con estas palabras: «Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos».
Abrahán, recordó el Papa Francisco, «tenía un hijo de doce, trece años: Ismael». Pero Dios le asegura que se convertirá en «padre de una muchedumbre de pueblos». Y «le cambia el nombre». Luego «continúa y le pide que sea fiel a la alianza» diciendo: «Mantenderé mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras za generaciones, como alianza perpetua». En concreto, Dios dice a Abrahán «te doy todo, te doy el tiempo: te doy todo, tú serás padre».
Seguramente Abrahán, dijo el Papa, «era feliz por esto, sentía una consolación plena» escuchando la promesa del Señor: «Dentro de un año tendrás otro hijo». Cierto, ante esas palabras «Abrahán rió, dice la Biblia a continuación: ¿cómo un hijo a los cien años?». Sí, «había engendrado a Ismael a los ochenta y siete años, pero a los cien un hijo es demasiado, no se puede comprender». Y así «rió». Pero precisamente «esa sonrisa, esa risa fue el inicio de la alegría de Abrahán». He aquí, por lo tanto, el sentido de las palabras de Jesús que hoy vuelve a proponer el Papa como mensaje central: «Abrahán, vuestro padre, exultó en la esperanza». En efecto, «no se atrevía a creer y dijo al Señor: “Pero si al menos Ismael viviese en tu presencia”». Y recibió esta respuesta: «No, no será Ismael. Será otro».
Para Abrahán, por lo tanto, «la alegría era plena», afirmó el Papa. Pero «también su esposa Sara, un poco más tarde, rió: estaba un poco oculta, detrás de las cortinas de la entrada, escuchando lo que decían los hombres». Y «cuando estos enviados de Dios dieron a Abrahán la noticia sobre el hijo, también ella rió». Es precisamente este, afirmó el Papa Francisco, «el inicio de la gran alegría de Abrahán». Sí, «la gran alegría: exultó en la esperanza de ver de este día; lo vio y se llenó de alegría». Y el Papa invitó a contemplar «este hermoso icono: Abrahán ante Dios, postrado con el rostro en tierra: escuchó esta promesa y abrió el corazón a la esperanza y se llenó de alegría».
Y es precisamente «esto y aquello lo que no entendían los doctores de la ley» destacó el Papa Francisco. «No entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no entendían la alegría de la alianza. No entendían». Y «no sabían alegrarse, porque habían perdido el sentido de la alegría que llega solamente por la fe». En cambio, explicó el Papa, «nuestro padre Abrahán fue capaz de alegrarse porque tenía fe: fue justificado en la fe». Por su parte, esos doctores de la ley «habían perdido la fe: eran doctores de la ley, pero sin fe». «Más aún: habían perdido la ley, porque el centro de la ley es el amor, el amor a Dios y al prójimo». Ellos, sin embargo, «tenían sólo un sistema de doctrinas precisas y que necesitaban cada día más para que nadie los tocara».
Eran «hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que se convierten igualmente en actitudes casuísticas». Y el Papa Francisco propuso ejemplos concretos: «¿Se puede pagar el tributo al César? ¿No se puede? Esta mujer, que estuvo casada siete veces, ¿será esposa de esos siete cuando vaya al cielo?». Y «esta casuística era su mundo: un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios». Precisamente «por ello no podían alegrarse».
No se alegraban ni hacían alguna fiesta para divertirse: tanto que, afirmó el Papa, seguramente habrán «destapado algunas botellas cuando Jesús fue condenado». Pero siempre «sin alegría», es más «con miedo porque uno de ellos, tal vez mientras bebían», recodaría la promesa de «que resucitaría». Y, así «de rápido, con miedo, fueron al procurador para decirle: por favor, ocupaos de esto, que no vaya a ser un engaño». Y todo porque «tenían miedo».
Pero «esta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios», afirmó nuevamente el Papa. «La vida de estos que sólo cuando entendieron que no tenían razón» –añadió– pensaron que únicamente les quedaba el camino de tomar las piedras para lapidar a Jesús. Su corazón se había petrificado». En efecto, «es triste ser creyente sin alegría –explicó el Papa Francisco– y no hay alegría cuando no hay fe, cuando no hay esperanza, cuando no hay ley, sino solamente las prescripciones, la doctrina fría. Esto es lo que vale». En contraposición, el Papa volvió a proponer «la alegría de Abrahán, ese hermoso gesto de la sonrisa de Abrahán» cuando escucha la promesa de tener «un hijo a los cien años». Y «también la sonrisa de Sara, una sonrisa de esperanza». Porque «la alegría de la fe, la alegría del Evangelio es el criterio para ver la fe de una persona: sin alegría esa persona no es un verdadero creyente».
Como conclusión, el Papa Francisco invitó a hacer propias las palabras de Jesús: «Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría». Y pidió «al Señor la gracia de ser exultante en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús cuando nos encontremos con Él y la gracia de la alegría».  

Sólo la fe en Jesús nos da alegría, dijo el Papa en su homilía

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(RV).- No es la doctrina fría la que causa alegría, sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús. Es triste un creyente que no sabe regocijarse. Es uno de los conceptos que el Papa Francisco expresó en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, la última de este mes de marzo, puesto que el Santo Padre reanudará esta celebración Eucarística en la que participa un pequeño grupo de fieles el próximo 13 de abril.
La alegría de Abraham que exulta ante la esperanza de llegar a ser padre, como se lo prometió Dios, guió la reflexión del Papa Bergoglio en que comentó las lecturas del día. Abraham es anciano, al igual que su esposa Sara, pero él cree, abre “el corazón a la esperanza” y se siente “lleno de consolación”. Jesús recuerda a los Doctores de la ley que Abraham “exultó en la esperanza” de ver su día “y se sintió lleno de alegría”:
El centro de la ley es el amor
“Y esto es lo que no entendían estos Doctores de la ley. No comprendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no comprendían la alegría de la alianza. ¡No entendían! No sabían regocijarse, porque habían perdido el sentido de la alegría, que sólo viene de la fe. Nuestro padre Abraham fue capaz de alegrarse porque tenía fe: fue hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. Eran Doctores de la ley, ¡pero sin fe! Es más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo”.
Francisco continuó diciendo:
Hombres sin fe, sin ley, apegados a las doctrinas
“Sólo tenían un sistema de doctrinas precisas y puntualizaban cada día que nadie debía tocarlas. Hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que también se convertían en una actitud casuística: se puede pagar el impuso a César, ¿no se puede? Esta mujer, que se casó siete veces, cuando vaya al Cielo, ¿será esposa de aquellos siete? Esta casuística… Éste era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían regocijarse!”.
Ser creyente sin alegría es triste
El Papa observó con ironía que tal vez los Doctores de la ley eran capaces de divertirse, “pero sin alegría”, es más “con miedo”. “Ésta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios”. Y “su corazón estaba petrificado”. “Es triste – subrayó Francisco – ser creyente sin alegría y la alegría no existe cuando no existe la fe, cuando no existe la esperanza, cuando no existe la ley sino sólo las prescripciones, la doctrina fría”:
“La alegría de la fe, la alegría del Evangelio es la piedra miliar de la fe de una persona. Sin alegría aquella persona no es un verdadero creyente. Volvamos a casa, pero antes hagamos la celebración aquí con estas palabras de Jesús: ‘Abraham, su padre, exultó en la esperanza de ver mi día. Lo vio y se sintió lleno de alegría’. Y pidamos al Señor la gracia de ser exultantes en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús, cuando nos encontraremos con Él, y la gracia de la alegría”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).