Saturday, July 06, 2019

Aprendizajes de un diácono (2): mirando atrás por Santi María Obligio



Hace poco compartí mi primer aprendizaje después de la ordenación diaconal. Tenía que ver con la presente sonrisa, con el gusto actual del ministerio, que no siempre es alegría o placer pero sí es –está siendo– gozo y paz en el partirse, no como funcionario sino como cercanía de Dios. Hoy quiero compartir un segundo aprendizaje, esta vez sobre el pasado. Porque el diaconado me está enseñando mucho sobre el camino recorrido.
Miro hacia atrás y veo una caravana que me acompañó hasta acá. Una caravana que me dio forma y raíces, una caravana que me animó y me sostuvo. Una caravana que alentó mi marcha apurada. Una caravana que desde cerca me talló con cariño y con firmeza. Una caravana que desde lejos abría camino. Allí, en esa caravana, caminaron muchos, todos formando mi ministerio a su manera: mi familia, el colegio en el que fui educado, las comunidades parroquiales a las que fui enviado, amigos, la facultad y tantos referentes que fueron faros hasta acá. Pero esta etapa tuvo una comunidad muy cercana, de la cual me voy despidiendo, reconociendo tanto aprendido: la gran comunidad del Seminario.
En la caravana caminaron mis compañeros de curso, los sacerdotes formadores, los directores espirituales. No puedo decir en 500 palabras todo lo que ahí aprendí, pero no exagero cuando digo que el Seminario me dio vida, que en el Seminario Dios salva, haciendo de la propia historia una historia de salvación. Ahí aprendí que formar es dar vida, que la vocación –y el ministerio– no son una función ni una ocupación sino la propia vida recibida y compartida como don.
Ahí aprendí que se puede tardar mucho tiempo en sanar, pero llega; que no hay invierno ni noche que duren mil años. Ahí aprendí la esperanza. Ahí aprendí que a querer se aprende, y que la fe es escuela en ese amor incondicional, escuela por contagio de un Amor incondicional que no se cansa en su insistencia, pero hay que sentarse y abrirse a Él. Ahí aprendí que la libertad es condición para la vida, aunque implique distancias y caídas. Ahí aprendí que la gracia supone la naturaleza, pero no la agota; es decir, que para ser cristiano antes hay que empezar a ser humano, pero que Jesús es el mejor maestro en humanidad. Ahí aprendí que exigencia y perfeccionismo no son sinónimos de Dios ni de santidad (tal vez sí humildad y solidaridad). Ahí aprendí que la espiritualidad no es encierro sino vida en el Espíritu, aunque no hay vida en el Espíritu sin tiempos de solitaria intimidad. Ahí aprendí que el celibato es un vínculo exclusivo con Dios, inclusivo de los demás; que es desborde de plenitud y fecundidad, si bien a veces duele como verdadero parto. Ahí aprendí que la amistad es compañía fiel, aunque en el afecto estamos siempre intentando hacerlo mejor.
Es que creo que el mayor aprendizaje de mi camino andado es una transformación más que una 'adquisición': el propio corazón intentando recibir y asumir la forma del corazón de Jesús, el Buen Pastor. Y esto lo creo no sólo para el ministerio, lo creo para todos, invitados a formar nuestras historias, personalidades, vocaciones, crisis y dones, como experiencias de salvación.
En este tiempo de diaconado, aprendí a dar gracias, porque lo que hoy mi vida tiene de florida, la tiene de lo que tiene sepultada -y mucho de ello enraizó Dios en el Seminario.
Si para recobrar lo recobrado
Debí perder primero lo perdido,
Si para conseguir lo conseguido
Tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado
Fue menester haber estado herido,
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
Tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
Que no se goza bien de lo gozado
Sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
Que lo que el árbol tiene de florido
Vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernárdez
pastoralsj

La conveniencia del sacerdocio para las mujeres por Leonardo Boff


La dimensión de lo femenino no es exclusiva de las mujeres, pues tanto los hombres como las mujeres somos portadores, cada cual en su propio estilo, de lo masculino y de lo femenino. Tomás de Aquino en la Suma Teológica, ya en su primera cuestión, al abordar el objeto de la teología, dejaba claro que puede abordar cualquier tema, siempre que lo haga a la luz de Dios. En caso contrario perdería su pertinencia. Por lo tanto, en esta perspectiva, cabe preguntarse acerca del sacerdocio de las mujeres, realidad que les fue negada en la Iglesia romano-católica. Y considerar las buenas razones teológicas que garantizan su conveniencia.
El llamado “depósito de la fe”, es decir, la positividad cristiana, no es una cisterna de aguas muertas. Ella se reaviva confrontándose con los cambios irrefrenables de la historia, como en el caso suscitado por el Sínodo de la Amazonia.
Así, en todo el mundo se verifica cada vez más la reafirmación de la paridad de la mujer, en dignidad y derechos, con el varón. Comprensiblemente, no es fácil desmontar siglos de patriarcalismo, que implica disminuir y marginar a la mujer. Pero lenta y consecuentemente, las discriminaciones van siendo superadas y, en ciertos casos, hasta castigadas. En la práctica, todos los espacios públicos y las más diversas funciones están abiertas a las mujeres. ¿Vale esto también para el sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica? En las Iglesias evangélicas, en la anglicana y también en el rabinato, las mujeres han sido admitidas en la función antes reservada sólo a los varones.
Hasta fecha reciente la Iglesia romano-católica, en los estratos de la más alta oficialidad, se negaba a plantear la cuestión, especialmente con Juan Pablo II. Quedó rehén de la secular cultura patriarcal, pero no puede convertirse en un bastión de conservadurismo y anti-feminismo en un mundo que avanza hacia la riqueza de la relación hombre y mujer. El Papa Francisco tiene el mérito de plantear las cuestiones pertinentes del mundo de hoy, como la cuestión de la moral matrimonial o el tratamiento a dar a los homoafectivos y a otras minorías.
Como afirmaba aún en el siglo pasado una feminista, A. van Eyde: «El bien del hombre y de la mujer son interdependientes. Ambos quedarán lesionados si, en una comunidad, uno de ellos no puede contribuir con toda la medida de sus posibilidades. La Iglesia misma quedaría herida en su cuerpo orgánico si no diese cabida a la mujer dentro de sus instituciones eclesiales» (Die Frau im Kirchenamt, 1967: 360).
La minuciosa investigación de teólogos y teólogas del más alto nivel ha demostrado que no hay ninguna barrera doctrinal ni dogmática que impida el acceso de las mujeres al sacerdocio.
En primer lugar, hay que recordar que hay un solo sacerdocio en la Iglesia, el de Cristo. Los que vienen bajo el nombre de “sacerdote”, son sólo figuras y representantes del único sacerdocio de Cristo. Su función no puede ser reducida, como sostiene la argumentación oficial, al poder de consagrar. Se puede decir que toda la vida de Cristo es sacerdotal: se presentó como un ser-para-otros, defendió a los más vulnerables, también a las mujeres, predicó fraternidad, reconciliación, amor incondicional y perdón. No se muestra sacerdote sólo en la Última Cena, sino en toda su vida, es decir: fue un creador de puentes y de reconciliación.
La función del sacerdote ministerial no es acumular todos los servicios, sino coordinarlos, para que todos sirvan a la comunidad. Por el hecho de presidir la comunidad, preside también la eucaristía. Este servicio (que San Pablo llama “carisma”, y son muchos) puede muy bien ser ejercido por las mujeres como se muestra en las iglesias no romano-católicas y en las comunidades eclesiales de base.
Y habría razones de las más convenientes que fundamentan tal ministerio por parte de las mujeres.
En primer lugar, la primera Persona divina en venir al mundo fue el Espíritu Santo, que asumió a María para engendrar en su seno a la segunda Persona, el Hijo encarnado, Jesucristo. El Hijo sólo vino después del “fiat” (el sí) de María.
Seguían a Jesús no sólo apóstoles y discípulos, sino también muchas mujeres que le garantizaban la infraestructura. Ellas nunca traicionaron a Jesús, lo cual no se puede decir de los Apóstoles, especialmente del más importante de ellos, Pedro. Después de la prisión y la crucifixión, todos huyeron. Ellas se quedaron al pie de la cruz.
Fueron ellas las que primero, en una actitud genuinamente femenina, acudieron al sepulcro para ungir el cuerpo del Crucificado. El mayor acontecimiento de la fe cristiana, la resurrección de Jesús, fue testimoniado en primer lugar por una mujer, María Magdalena, hasta el punto de que S. Bernardo dijese que ella fue “apóstol” para los Apóstoles.
Si una mujer, María, pudo dar a luz a Jesús, su hijo, ¿cómo no va a poder representarlo sacramentalmente en la comunidad? Aquí hay una contradicción flagrante, sólo comprensible en el marco de una Iglesia patriarcal, machista y compuesta de célibes en el cuerpo de dirección y de animación de la fe.
Lógicamente, el sacerdocio femenino no puede ser una reproducción del masculino. Sería una aberración si así fuera. Debe ser un sacerdocio singular, según el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad en el plano ontológico, psicológico, sociológico y biológico. No será la sustituta del sacerdote. Realizará el sacerdocio a su propio modo.
Vendrán tiempos en los que la Iglesia romano-católica acomodará su paso al del movimiento feminista mundial y con el del propio mundo, hacia una integración del “animus” y del “anima” para el enriquecimiento humano y de la propia Iglesia.
Estamos, pues, a favor del sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica, escogidas y preparadas a partir de las comunidades de fe. Corresponde a ellas darle una configuración específica, diferente de la de los varones.  

Leonardo Boff
Koinonía

El Vaticano no quiere dialogar sobre género por Juan José Tamayo

Un hombre ondea la bandera del arcoíris durante la primera manifestación LGTBI en Czestochowa, Polonia, el 8 de julio del año pasado. 

Un hombre ondea la bandera del arcoíris durante la primera manifestación LGTBI en Czestochowa, Polonia, el 8 de julio del año pasado.  

Un reciente documento de la Iglesia católica elude las investigaciones científicas sobre sexualidad. Asociaciones cristianas y teólogos aperturistas critican la cerrazón


Por no consultar a la ciencia ni escuchar a las personas LGBTI, el documento promueve informaciones falsas y rumores

El 10 de junio pasado la Congregación para la Educación Católica hizo público un documento titulado Varón y hembra los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del ‘gender’ (género) en la educación, en el que se sumaba a las condenas contra la “ideología de género” que vienen haciendo al unísono, en cómplice alianza y plena sintonía, los partidos políticos de la derecha y de la extrema derecha, la mayoría de los obispos católicos del mundo —incluidos los españoles, quizá los más radicales—, las organizaciones educativas católicas, las organizaciones provida y un amplio sector de “los evangélicos”, preferentemente en América Latina.

No deja de ser llamativa la coincidencia de opiniones compartidas entre sectores y colectivos con intereses tan aparentemente diferentes. Llama asimismo la atención la falta de creatividad en el argumentario y la repetición mimética de los eslóganes. Tratándose de una institución del más alto nivel eclesiástico como es la Congregación para la Educación Católica, máximo órgano del Vaticano en esta materia, sorprende la pobreza. Todo en el documento es previsible, porque no hay nada nuevo que no hayan dicho las instancias religiosas y políticas del arco conservador.

El tono no puede ser más alarmista y destructivo. En lo concerniente a la afectividad y a la sexualidad, el documento asevera que nos encontramos ante “una verdadera y propia emergencia educativa” y critica aquellos caminos educativos que reflejan “una antropología contraria a la fe y a la justa razón”. El juicio no puede ser más descalificador, y ello apelando a la fe cristiana y a la razón, como si la congregación romana tuviera el monopolio. Ciertamente no lo tiene en el terreno de la razón, que hace varios siglos se independizó de la religión. Pero tampoco en el de la fe cristiana, que implica plurales y divergentes interpretaciones, todas respetables.
El texto responsabiliza a la “ideología de género” de contribuir a desestabilizar la familia, vaciarla de su fundamento antropológico, cancelar la diferencia sexual y la reciprocidad natural entre el hombre y la mujer, y conducir a proyectos educativos que promueven una intimidad afectiva desvinculada de la diversidad biológica. Sitúa a la sexualidad en el centro como elemento básico configurador y constitutivo de la personalidad, al tiempo que presenta la diversidad sexual hombre-mujer aneja a la complementariedad de los dos sexos.
Me parece objetable desde todos los puntos de vista la distinción, e incluso la contraposición, que establece entre la “ideología de género” y las investigaciones sobre género. Resulta científicamente indefendible, pedagógicamente desorientadora y teóricamente falsa tal dicotomía en la que la “ideología de género” es presentada como la imposición de un pensamiento único que determina la educación de los niños, mientras que considera las investigaciones sobre la forma de vivir la diferencia sexual entre hombre y mujer en las diferentes culturas. En realidad, teoría de género e investigaciones son inseparables.
Tras las gruesas e infundadas descalificaciones resulta poco creíble la metodología que se propone en el diálogo sobre el gender, articulada en torno a las actitudes de “escuchar, razonar y proponer” para favorecer el encuentro. Pero el contenido constituye una negación de dicha metodología; no favorece el encuentro, sino que cierra toda posibilidad del mismo, ya que se orienta a “una educación cristiana arraigada en la fe”, que “todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre”. Dentro de este planteamiento tan totalizante no hay posibilidad alguna de diálogo ni encuentro.
El tono y el contenido del texto vaticano llama más a la polémica que al diálogo, porque más que de cuestionamiento, como era de esperar, parte de presupuestos patriarcales y de prejuicios androcéntricos.
A pesar de estas críticas valoro positivamente la propuesta de “una educación de niños y jóvenes que respete a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, etcétera), pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta”. Pero el respeto en este terreno empieza por reconocer el carácter científico de la teoría de género y no descalificarla de entrada calificándola de “ideología de género”, como hace sistemáticamente el texto vaticano.
Tras la publicación de la declaración de la congregación, se sucedieron las reacciones críticas del movimiento cristiano LGTBI, y de algunos teólogos especialistas en el diálogo fe-diversidad sexual. La Asociación Cristiana Ecuménica de Madrid (Crismhom) cuestiona el “diálogo” que aparece en el título del documento, pero está ausente en el mismo.

No hay diálogo con la psicología, ni la ciencia, como demuestra la ausencia de citas que no sean las del magisterio eclesiástico en un ejercicio de solipsismo intelectual. Tampoco se escuchan las experiencias de sufrimiento, marginación, invisibilidad y vergüenza de las personas LGTBI, ni sus historias de dignidad y liberación. No se escucha el grito cada vez más fuerte de las personas y comunidades LGTBI católicas que reclaman, con todo derecho y legitimidad, su reconocimiento de hijas e hijos de Dios, su dignidad de personas bautizadas y miembros del pueblo de Dios.
Así, Crismhom critica la visión monolítica y carente de fundamento científico de la declaración vaticana. A su juicio es “un triste documento, inmovilista, desinformado, autorreferencial e inane que va a ahondar todavía más la brecha entre la Iglesia y la sociedad, que puede contribuir al rechazo y violencia contra las personas LGTBI, que quiere inducir a la invisibilidad y desconocimiento de la realidad LGTBI en el ámbito educativo y puede aumentar el sufrimiento de las personas LGTBI católicas y sus familias”.

Críticos han sido también los teólogos partidarios de un diálogo respetuoso, comprensivo y acogedor de los sos cristianos con el LGTBI. El jesuita estadounidense James Martin echa en falta el diálogo con científicos y psicólogos y con las personas LGBTI y subraya la total insensibilidad hacia sus experiencias. Observa que el documento va a ser utilizado por los colectivos cristianos conservadores como “ariete contra las personas transgénero y como una excusa para argumentar que ni siquiera deberían de existir”.
El director de New Ways Ministry, Francis DeBernardo, ha calificado el texto de “herramienta dañina” porque asocia las minorías sexuales con el libertinaje sexual, tergiversa y malinterpreta la vida de las personas transgénero, lesbianas, gais y bisexuales y alienta el odio, el fanatismo y la violencia. Precisamente por no consultar a la ciencia ni escuchar las experiencias de las personas LGTBI, el documento del Vaticano promueve informaciones falsas basadas en mitos, rumores, falsedades y en culturas opresoras y represivas.
El Vaticano cree equivocadamente que el género está determinado solo por los genitales visibles, mientras que la ciencia demuestra que “el género también está determinado biológicamente por la genética, las hormonas y la química del cerebro, cosas que no son visibles al nacer”. En contra de lo que aseveran en Roma, la gente no elige su género, sino que lo descubre a través de sus experiencias.
Juan José Tamayo dirige la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III. Su último libro es ‘Un proyecto de Iglesia para el futuro en España’ (Editorial San Pablo, 2019).
El País

Monday, July 01, 2019

Comisión de la Universidad Católica estudia la crisis de la Iglesia chilena por Roberto Urbina



  • Tres grupos de trabajo abordan el tema desde ángulos complementarios para conocer las causas que originan el abuso de poder y sexual en la iglesia chilena.
  • Seguirán trabajando hasta mayo del próximo año cuando deben entregar su informe final.

“Para los sacerdotes esto ha sido una tragedia”, asegura Eduardo Valenzuela, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Chile y presidente de la “Comisión UC para el Análisis de la Crisis de la Iglesia Católica en Chile”, formada en octubre del año pasado y que debe entregar su informe final en mayo del 2020.
Valenzuela explica que “el abuso está localizado en una proporción muy menor de sacerdotes, 6% son las cifras que se manejan habitualmente en todas las partes del mundo. La mayor parte ejerce su ministerio y cumple con su misión muy correctamente. Para ellos ha sido terrible el descrédito de su profesión, la desconfianza pública que se ha agolpado sobre ellos, una pérdida muy severa del prestigio y de la credibilidad. En la religión, que confíen en ti, es fundamental”, dijo al diario La Tercera.
El Centro de Políticas Públicas UC y GfK Adimark realizan hace 12 años la Encuesta Bicentenario. El informe del 2018 reveló que la confianza en la Iglesia Católica en Chile cayó de 18% a 9%, y entre los católicos bajó de 27% a 15%, marcando el peor registro desde que se aplica la encuesta, como también la adhesión a la iglesia que bajó al 58%.

Respuesta al Papa Francisco

El rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Ignacio Sánchez, al presentar esta comisión la semana pasada dijo que había sido constituida como respuesta al llamado del Papa Francisco cuando visitó la universidad en enero del año pasado. “Queremos entender las estructuras de poder, el clasismo de nuestra sociedad, las relaciones desiguales y otros factores que han podido favorecer estos deplorables hechos”, explicó Sánchez.
La comisión, presidida por Eduardo Valenzuela, cuenta con un Consejo de Decanos y tres grupos de trabajo. En la ceremonia de presentación Valenzuela señaló que en esta crisis “se refleja la dificultad que hemos tenido para escuchar y atender a las víctimas; la indiferencia del Estado frente al problema; la incapacidad de los obispos para pedir y recibir la ayuda y consejo que otros pueden brindarle y la tardanza con que los laicos hemos asumido nuestra responsabilidad”. Agregó que la crisis se multiplicó “sobre todo por la incapacidad de las autoridades eclesiásticas para responder con un sentido elemental de caridad hacia las víctimas y de justicia para los responsables”.
Uno de los grupos de trabajo abordará los abusos contra menores en el clero y analizará sus causas y la especificidad que adquirieron en el caso chileno. El segundo grupo documentará el alcance y la efectividad de la respuesta que la Iglesia ofreció a esta crisis y examinará especialmente sus limitaciones y dificultades en la consideración debida a las víctimas. Y el tercer grupo tiene como objetivo analizar el impacto que la crisis ha provocado en las víctimas, en el clero, en el pueblo católico y en la sociedad chilena, especialmente en la experiencia de fe de las personas.

Doble vida

Eduardo Valenzuela señala que, en el caso de Chile, destaca la cantidad de casos de abuso cometidos por sacerdotes de mucho renombre, influyentes y muy conocidos. Ellos llevan una doble vida difícil de comprender. “No sabemos cómo algunos sacerdotes, que además tenían responsabilidad en la formación, en la dirección pastoral, en la administración eclesiástica y cargos de responsabilidad, podían tener esta clase de comportamiento”.
“Una de las conclusiones más firmes del patrón de abuso clerical es que quienes abusan no son sicópatas, no es gente mentalmente perturbada ni desequilibrada. Por eso el abuso es tan difícil de reconocer: nadie se da cuenta e incluso personas que conviven, cohabitan, no se dan cuenta, porque proviene de gente que en apariencia es perfectamente normal. Y el abuso está asociado a ciertos rasgos de narcisismo, de trastornos de personalidad”.
José Andrés Murillo, una de las víctimas del ex párroco Fernando Karadima, participó en el foro durante la presentación de la Comisión, ocasión en la que afirmó que “nos hemos dado cuenta que el abuso sexual es, en primer lugar, un abuso de poder más que sexual”. Agregó que para la víctima de abuso por parte de un sacerdote al que se ha acercado buscando un contenido espiritual a su vida, “no se trata de un problema sexual, se trata de una traición enorme a la promesa de cuidado que hay detrás de la Iglesia y de sus representantes, en primer lugar los consagrados”. Por esto, agregó que es necesario cuestionar las estructuras de poder. Dejó planteada esta pregunta: “¿Es hoy día digna de confianza la Iglesia en el tema de abusos? No sé cuál es la respuesta, pero es la pregunta que hay que hacerse”.
Los tres grupos de esta Comisión seguirán trabajando hasta mayo del próximo año cuando deben entregar su informe final.
 Vida Nueva

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Bendice alma mía al Señor


1 de julio
Lunes XIII

Salmo 102 Bendice alma mía al Señor
Bendice alma mía al Señor y todo mi ser a su santo nombre. Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades. El rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. Tu Palabra, Señor, se hace oración verdadera en mi boca: te bendigo, conozco tus beneficios en mi vida, curas mi enfermedades del espíritu, me fortaleces el cuerpo, me rescatas de mi propia fosa, no me dejas caer en el abismo, me colmas de gracia y de ternura. Todo mi ser bendice tu santo nombre.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Aprendizajes de un diácono recién ordenado por Santi María Obigio



Fui ordenado diácono hace alrededor de tres meses. Sentándome a hacer memoria, lo primero que recuerdo no es la fecha de mi ordenación –de hecho tuve que mirar la agenda–; lo primero que recuerdo de aquel día es el dolor de cara que tenía de tanto sonreír. Sonrisa que verdaderamente no me entraba en el rostro, sonrisa desbordante, y tal vez por eso los calambres de cara... Sonrisa que descubría la experiencia interior de verdadera fiesta, la gratitud a Dios por sorprender mi vida con una misión inimaginable, la gratitud a tantos y tantas que acompañaron el camino y aquel día celebraban conmigo.
Hoy no es que se haya borrado aquella sonrisa, aunque sí, por suerte, aflojó el rostro acalambrado. Sí, la sonrisa no se borró, pero también, honestamente, se encontró junto a otras formas. Algunos habrán podido ver en este tiempo ojos cansados, ceños fruncidos, algunas lágrimas tal vez. Creo que son colores de la sonrisa brindándose.
A ser diácono se aprende, y siento que ese es mi primer aprendizaje. Aceptar con humildad, que por más preparado que pueda estar, entrar en el diaconado supone su tiempo y su proceso. Estos fueron meses de desgaste, de agenda explotada: encuentros y reuniones para ir conociendo la nueva comunidad, sus miembros y equipos. Itinerarios pastorales a continuar, otros a emprender, también algunas decisiones a tomar; signos todos de una responsabilidad nueva que, junto con el don del ministerio, hay que recibir y asumir. Admito que todo lo que hago me gusta: acompañar jóvenes, organizar retiros, convivencias y campamentos, predicar el Evangelio, presidir los bautismos, rezar los responsos, dar clases de catequesis... En todo encuentro la oportunidad y la bendición de poder acercar a Jesús, con palabras o con gestos, y así acercar a una mejor vida a cada uno, a una vida con más paz, con más ternura, con más fraternidad, con más justicia, con más sentido, que todo eso es el Evangelio para mí. Pero a ser diácono se aprende, y en eso estoy. Aprendiendo que agenda explotada no significa pastoral encendida, y que por más entusiasmo que yo tenga y necesidad que haya, «si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles». Aprendiendo que el cuerpo tiene también su palabra, y que cuando los proyectos perturban el sueño es síntoma de que se esta trabajando más para el dios del agotamiento que para el Dios de la vida. Aprendiendo que la ordenación da una gracia especial pero que el barro permanece, y con él mis heridas, vicios y límites, y que aquella debilidad tiene que seguir aprendiendo a ser fortaleza –humildad, compasión– bajo la misericordiosa ternura de nuestro Dios. Aprendiendo que también la fama y el éxito pueden disfrazarse de ángel de luz, y que el Espíritu sigue encarnándose en el pesebre de los aparentes fracasos. Aprendiendo que la santidad de la puerta de al lado está a la orden del día y que también en un taller de autos puedo encontrarme con las bienaventuranzas cumplidas.
Con todo, en estos primeros pasos, voy aprendiendo quesonreír en el servicio es también llorar en la fragilidad, fruncir ceño en la justicia cotidiana, admirarse en la novedad y cerrar párpados con humildad. Ando aprendiendo cada día a ser más testigo del Dios crucificado-viviente y menos héroe o funcionario pastoral. Ahí mi compromiso.
Santi María Biglio
pastoralsj

Iniciando el contacto con un pensamiento de Anselm Grün


Fe Adulta

Thursday, June 27, 2019

JESUITAS: Palabra SJ ante la situación en Honduras



Consejo Nacional Apostólico
Obras de la Compañía de Jesús (jesuitas) de Honduras

"Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre” (Lucas 6, 22).
Ante la situación crítica y de deterioro que sufre la población hondureña y ante la pérdida de legitimidad por la que atraviesan las diversas instituciones del Estado, como obras apostólicas encomendadas a los jesuitas de Honduras, nos expresamos:
1.- Lamentamos la grave crisis social y política que vive la población hondureña fruto de la histórica violación a los derechos fundamentales, deterioro del Estado de derecho, y como consecuencia de las erráticas y corruptas prácticas de los políticos y tomadores de decisiones en la administración pública.
2.- Nos solidarizamos con las víctimas de la represión sistemática de parte de los diversos cuerpos armados y de seguridad en su afán de apagar las protestas sociales que lideran diversos sectores de la población exigiendo justicia, respeto a sus derechos fundamentales violados, y para rechazar las políticas de concesiones, privatizaciones de bienes comunes y servicios públicos. Esta represión indiscriminada ha dejado como resultado decenas de personas heridas y el asesinato de varias personas, entre ellas: Luis Antonio Maldonado; Erick Francisco Peralta y el adolescente Eblin Noel Corea. Nuestro abrazo solidario a sus familiares y nuestro compromiso de seguir siendo fieles a la búsqueda de la justicia desde la fe.
3.- Advertimos, alertamos y denunciamos el alto riesgo al que está expuesta la población hondureña que sale a las calles a ejercer su derecho a la protesta pacífica cuando el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, bajo el Mando del señor Juan Orlando Hernández, autoriza y envía a las fuerzas militares y policiales para reprimir indiscriminadamente las protestas de una población que exige justicia, respeto al Estado de Derecho y la constitucionalidad del País. Efecto de ello es la violación a la autonomía universitaria, cuando un escuadrón de la Policía militar irrumpió en las instalaciones de Ciudad universitaria, dejando al menos a cuatro estudiantes heridos…
4.- Es grave la Campaña publicitaria cargada de mentiras y manipulación para descreditar a defensores-as de derechos humanos y ambientales. La elaboración de perfiles de personas identificadas como líderes de las protestas lleva la intención de criminalizarlas y poner el contexto para justificar las acciones represivas y judicialización de estas personas perfiladas. Entre el listado de perfiles se incluyen al P. Ismael Moreno (Melo), director del Equipo de Reflexión, Investigación y comunicación y Radio Progreso (ERIC-RP); a Leonel George y Juan López, delegados de la Palabra de Dios de la Parroquia San Isidro Labrador de Tocoa, a quienes se les acusa de liderar banda armada que se enfrenta a policías y otras acusaciones que solo buscan desprestigiar su lucha por la justicia social, y crear condiciones para justificar acciones en su contra.
5.- Reconocemos y suscribimos el último mensaje de la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH), basado en el análisis, reflexión y oración de las raíces y consecuencias de la actual crisis en Honduras. Todo esfuerzo por “enderezar la marcha de Honduras” debe pasar por el “rescate de los valores éticos” y superar la “decadencia moral en que está cayendo el país”. Apostar por una sociedad justa y solidaria con leyes justas, “conformes a la dignidad de la persona humana y en orden al bien común”; capaz de dialogar porque cuenta con la confianza en la institucionalidad, con una ética política saludable y la verdad como búsqueda y punto de partida. Una sociedad que no militarice la seguridad y las instituciones del Estado.
6.- Hacemos nuestro el llamado de la CEH: “Queremos hacer un llamado a toda la sociedad para que, desde la realidad en que vive cada persona y cada grupo, considere la necesidad de sumarse a la búsqueda de caminos de solución para Honduras. Sea por medio de pactos, acuerdos, reformas, plataformas, el plebiscito o el referéndum, leyes de iniciativas ciudadana, etc. Vayamos tomando conciencia de que sí es posible un cambio para mejorar y el compromiso de lograrlo solidariamente”.
Consejo Nacional Apostólico Obras de la Compañía de Jesús en Honduras
26 junio de 2019
CPAL

¿El celibato está en peligro con el Sínodo de la Amazonía?, obispo mexicano responde por Miroslava López

papa Francisco viaje Perú Puerto Maldonado con pueblos Amazonía 19 enero 2018

  • El responsable de la Doctrina de la Fe de la Conferencia del Episcopado Mexicano explica a qué se refiere el documento de trabajo cuando pide que se estudie la posibilidad de ordenar personas, aunque ya tengan una familia constituida
  • Detalla que en la región amazónica, hay una necesidad apremiante de que las comunidades tengan la celebración de la misa y el alimento eucarístico, y hoy en día no pueden disfrutar de este sacramento porque no hay sacerdotes cercanos

El número 129 del documento de trabajo para el próximo Sínodo de la Amazonía señala: “Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”.
Si bien esto ha provocado una serie de especulaciones en el sentido de que con ello se abre la puerta a la ordenación de hombres casados y a que los sacerdotes se puedan casar, diferentes personajes de la Iglesia católica se han encargado de precisar los alcances de dicho párrafo. Uno de ellos es Felipe Arizmendi, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y responsable de la Doctrina de la Fe en la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Una excepción a la norma universal

A través de un artículo titulado: “¿El celibato en riesgo”, Arizmendi explicó que es una propuesta que se discutirá en octubre y que, debido a la realidad de esa región, donde las distancias son enormes, las vías de comunicación muy limitadas, las comunidades muy aisladas y casi no hay sacerdotes, es casi seguro que la aprobarán; sin embargo –aclaró– esto no significa que vaya a cambiar la disciplina secular de la Iglesia latina de que todos los sacerdotes se deben comprometer a vivir célibes.
También detalló que posteriormente quedará en las manos del papa Francisco dicha propuesta, y si una vez escuchados los argumentos en pro y en contra el Santo Padre decide aceptarla, sería una excepción a la norma universal, sólo para esa región amazónica.

Otros casos

El obispo Arizmendi advirtió que es un gran error pensar que abriendo este camino, con el tiempo se cambiará la ley sobre el celibato. “No es así –aseguró– desde hace siglos, hay sacerdotes casados en la Iglesia Ortodoxa, tan católicos como nosotros. El papa Benedicto XVI admitió en la Iglesia Católica a sacerdotes anglicanos que están casados y así continúan”.
Puso también el ejemplo de un sacerdote que era religioso y había dejado el ministerio para casarse, con los debidos permisos, tuvo familia, enviudó, y fue readmitido al ministerio, que ejerce hasta la fecha. “En Brasil, hace casi 30 años, San Juan Pablo II dio permiso para que dos hombres casados fueran ordenados, comprometiéndose a no cohabitar con su esposa. Y con estos casos, no ha cambiado la ley celibataria. Son, pues, excepciones”, dejó en claro.

Una situación muy particular

Para el guardián de la Doctrina de la Fe en México, en la región amazónica, hay una necesidad apremiante de que las comunidades tengan la celebración de la misa y el alimento eucarístico, y no pueden disfrutar de este sacramento porque no hay sacerdotes cercanos. “En la Iglesia tiene más importancia la Eucaristía que el celibato. Sin Eucaristía, no hay vida eterna, ni comunidad; sin celibato, puede haber Eucaristía”, aseveró.
Sin embargo –concluyó– las cosas pueden cambiar en una región: “Cuando llegué a la Diócesis de San Cristóbal, había la inquietud de ordenar sacerdotes casados… Yo nunca estuve de acuerdo, porque las condiciones iban cambiando mucho: se abrían carreteras y escuelas por todas partes, llegaba la luz eléctrica casi a todos lados, los jóvenes salían a estudiar en universidades; ya no había tanto aislamiento. Cierto que faltaban sacerdotes… pero gracias a Dios y al trabajo vocacional aumentaron las vocaciones”.
Finalmente, el obispo Arizmendi dijo estar feliz de haber decidido ser célibe. “No me lo impusieron, ni me obligaron. Fue decisión mía, que sostengo hasta la fecha, pues me ha permitido ser una persona fecunda y plenamente realizada. Es la misma experiencia de la inmensa mayoría de los clérigos”.
El Sínodo de Obispos sobre la Amazonía se realizará del 6 al 27 de octubre próximo, en Roma bajo el título: “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. En él participarán obispos de las diócesis que limitan con el río Amazonas, de Brasil, Suriname, Guayana, Guayana Francesa, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, más sacerdotes, religiosas y laicos involucrados en el tema.

Miroslava López
Vida Nueva

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Cimiento


27 de junio
Jueves XII
Mt 7, 21-29 el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica
Así terminas el sermón del monte. Quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquél hombre que edificó su casa sobre roca. La roca de tu palabra. La roca de la eucaristía. la roca de la Iglesia. La roca de la caridad. Pon mis cimientos en ti, señor, que nada ni nadie puedan separarme de tu amor.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

UN PENSAMIENTO PARA TENER EN CUENTA


Fe Adulta

Tecnología nueva para preguntas eternas por Luis Delgado sj



Si estás leyendo este artículo quizás seas un nativo digital. Se usa ese término para referirse a las personas nacidas desde que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se hicieron parte de nuestro día a día. Si no, por exclusión quedan los denominados inmigrantes digitales, aquellos que nacieron sin esa tecnología y han aprendido a usarla del mismo modo que a leer o conducir.
Conforme los nativos digitales han ido tomando el relevo en el desarrollo de esas TIC han sido capaces de dar pasos con una sensibilidad construida desde el principio en contacto son esa tecnología. Han buscado hacerla más humana, más intuitiva, mas amigable al usarla, de modo que la gente pueda interactuar con ella de un modo más natural. Así es como se ha llegado a los asistentes de voz.
Los buscadores de internet, a los que estamos más acostumbrados, devuelven una serie de enlaces ante las palabras clave que les indiquemos. A diferencia de estos, los asistentes de voz responden la petición. Se les puede decir «Despiértame mañana a las nueve» y configura la alarma de ese modo. También permiten formular preguntas de modo informal. A «¿cómo va la liga?» responden con la clasificación, o si se le dice «¿qué noticias hay?», enciende la radio.
Podemos hacerles una cantidad enorme de peticiones, muy diversas. Con cada actualización se depuran las que ya hay y se incorporan otras nuevas. Sin embargo, la pregunta que más se le hace a los asistentes de voz estaba ya mucho antes que ellos: «¿Me quieres?»
Obviamente la pregunta queda fuera del ámbito tecnológico, y seguramente muchas de las personas que la han formulado estaban probando, jugando o de broma. Pero que sea esa la más repetida en el mundo habla de su universalidad y de cómo la tenemos interiorizada, manifiesta la necesidad de sentirse queridos, expresa un deseo de vida que la tecnología no suple.
Sin duda las TIC son una ayuda inestimable cuando las ponemos al servicio de nuestras necesidades, ofrecen posibilidades distintas para el tiempo de ocio, ayudan en nuestro trabajo hasta el punto de hacerse imprescindible en muchos casos, contribuyen a desempeñar una serie de tareas de un modo más creativo… Pero por sí mismas no dan fruto.
Preguntar «¿Me quieres?» es parte de nuestra búsqueda de un Amor que nos sacie. Ojalá tengamos la fe y la intuición para usar tanta tecnología buena y asombrosa en hacerlo más reconocible.
Luis Delgado sj
pastoralsj

Monday, June 17, 2019

Las 15 propuestas más valientes del ‘Instrumentum laboris’ del Sínodo de la Amazonía

Jeremias Oliveira, joven líder indigena de la etnia mura, en la amazonía brasileña, durante la escuela de foramción en derechos humnaos de la REPAM y Cáritas Española, en Jaér, Perú, en noviembre de 2018

  • De la ordenación de ancianos casados a la traducción de la Biblia a lenguas indígenas

A diferencia de los documentos preparatorios para otros foros vaticanos, el Instrumentum laboris’ de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los obispos, que se celebrará del 6 al 27 de octubre en Roma,huye de cualquier generalidad y aterriza en medidas concretas y directas para que sean debatidas por los padres sinodales.
Distribuido en tres partes, en todos y cada uno de los capítulos de la segunda y tercera parte del textos se señalan de forma pormenorizada una batería de sugerencias para que la Iglesia adopte con el fin de hacer realidad la llamada a una ecología integral que acoja “el clamor de la tierra y de los pobres” tal y como reivindica la encíclica ‘Laudato si’’ del papa Francisco.
Junto a la mediática propuesta de la ordenación sacerdotal de ancianos con una familia estable, se suman otras iniciativas no menos comprometedoras para la Iglesia no solo en clave interna, sino también hacia una “nueva conciencia ecológica” y un activismo en materia social, política y económica para “desenmascarar las nuevas formas de colonialismo presentes en la Amazonía”.
El documento sentencia que la Iglesia está llamada a “escuchar el grito de la ‘Madre Tierra’ agredida y gravemente herida por el modelo económico de desarrollo depredador y ecocida, que mata y saquea, destruye y despeja, expulsa y descarta, pensado e impuesto desde fuera y al servicio de poderosos intereses externos”.
Para ello, insta a los padres sinodales a “asumir sin miedo la implementación de la opción preferencial por los pobres en la lucha de los pueblos indígenas, comunidades tradicionales, migrantes y jóvenes para configurar la fisionomía de la Iglesia amazónica”.
  1. Denunciar la violación de los derechos humanos y la destrucción extractivista

De forma reitera, el Instrumentum laboris enumera todas y cada una de las amenazas que sufre la Amazonía frente a la actual “degradación neocolonista” que atenta contra la naturaleza como a quien habita en ellas. Frente a esto, reclama a la Iglesia un compromiso permanente para denunciar “la violación de los derechos humanos y la destrucción extractivista”, además de promover“líneas de acción institucionales que promuevan el respeto del medio ambiente” y programas de formación.
  1. Crear una agenda de justicia con otros movimientos sociales

Así, se recoge como urgencia, asumir la denuncia “contra modelos extractivistas” y proyectos que dañan el territorio, violan los derechos de las comunidades “y promueven la muerte”.  Para ello, se hace un llamamiento a trabajar en red para “aliarse a los movimientos sociales de base para anunciar proféticamente una agenda de justicia”.
  1. Exigir a los gobiernos que protejan a los pueblos indígenas aislados.

El texto sale en defensa de todos las comunidades nativas, pero dedica un capítulo especial a aquellas que han decidido vivir al margen de la sociedad. La Iglesia está llamada a velar por ellos, exigiendo a los gobiernos que faciliten “los recursos necesarios para la protección efectiva” como la creación de un censo y de reservas naturales. Además, reclama la Iglesia una pastoral específica para estos pueblos que incida en la formación para que conozcan y hagan reconocer sus derechos. Así, llama a “rechazar la alianza con la cultura dominante” para promover las culturas y los derechos de los indígenas, de los pobres y del territorio.
  1. Promover hábitos de consumo “Laudato si’”

El texto destaca en varios momentos cómo la Iglesia debe ser abanderada a la hora de promover “hábitos de comportamiento, de producción y de consumo, de reciclaje y de reutilización de desechos”. En este sentido, proponer crear, no solo itinerarios pastorales sobre ecología integral, sino el “reconocimiento formal por parte de la Iglesia particular como ministerio especial al agente pastoral promotor del cuidado de la Casa Común”
  1. Crear servicios de acogida a migrantes indígenas

Conscientes del éxodo migratorio en todo el continente que afecta también a los pueblos indígenas, el Instrumentum laboris pide una mayor coordinación para la acogida en las Iglesias de fronteras, en las ciudades, así como promover la integración respetando su identidad cultural. Una vez más se insta a “presionar como comunidad eclesial a los poderes públicos” para defender, en este caso, los derechos de los migrantes. En las ciudades se propone una pastoral específica para los indígenas, con nuevas estructuras eclesiales que favorezcan la integración.
  1. Una Iglesia inculturada frente al colonialismo

El texto vaticano plantea una Iglesia que valore y respete las entidades culturales, el modo propio de organización comunitaria, a través de una pastoral familiar que, desde las coordenadas de Amoris laetitia, “acompañe, integre y no excluya a nadie”, donde la familia sea “sujeto y protagonista”. De esta manera, se promueve una Iglesia inculturada y más participativa, de tal manera que se supere “cualquier clericalismo para vivir la fraternidad y el servicio como valores evangélicos que animan la relación entre la autoridad y los miembros de la comunidad”. “Dado que todavía persiste una mentalidad colonial y patriarcal, es necesario profundizar un proceso de conversión y reconciliación”, subraya.
  1. Reconocer la espiritualidad indígena como fuente de riqueza cristiana

Se pone en valor “la espiritualidad indígena como fuente de riqueza para la experiencia cristiana” para, a partir de ahí, reclamar una catequesis que suma el lenguaje y sentido de las narraciones de las culturas locales en sintonía con las narraciones bíblicas, una predicación homilética vinculada a su realidad.
  1. Celebraciones litúrgicas con danzas indígeneas y traducir la Biblia

En esta línea, se sugiere que las celebraciones litúrgicas acojan “la propia música y danza, en lenguas y con vestimentas autóctonas, en comunión con la naturaleza y con la comunidad”.  Además, “se pide superar la rigidez de una disciplina que excluye y aleja, por una sensibilidad pastoral que acompaña e integra”. Por eso se reclama a las Conferencias Episcopales que adapten el ritual eucarístico a las culturas, así como la traducción de la Biblia a las lenguas originales de la Amazonía.
  1. Ordenación sacerdotal de ancianos con una familia estable

El Instrumentum laboris sugiere que estudien “la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable”. Es propuesta se une a la de una mayor responsabilidad y formación de los laicos como dinamizadores de la comunidad.
  1. ¿El diaconado femenino nacerá en América?

Justo después de plantear la ordenación de los “viri probati”, el documento deja abierta la posibilidad también de “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia panamazónica”. La Iglesia entona un “mea culpa” en tanto que “en el campo eclesial la presencia femenina en las comunidades no es siempre valorada”.
  1. Por un organismo y una “hucha” para hacer realidad el Sínodo

Aunque ya hay organismos regionales efectivos como la REPAM, el documento sinodal establece “considerar la necesidad de una estructura episcopal Amazónica que lleve a cabo la aplicación del Sínodo”. Así, también se pide crear “un fondo económico de apoyo a la evangelización, promoción humana y ecología integral”.
  1. Creación de medios de comunicación católicos indígenas

El Instrumentum laboris plantea que la Iglesia sea altavoz de los derechos y de la cultura indígena a través de la creación de nuevos medios de comunicación, como emisoras radiofónicas y televisivas, aumentar la presencia en internet y otros medios de comunicación masiva.
  1. Formación y protocolos para evitar caer en la corrupción

El Instrumentum laboris recoge las dificultades económicas de la Iglesias de la Amazonía, por lo que advierte de que “debe prestar una especial atención a la procedencia de donaciones” así como el objeto de sus inversiones. Por eso, reclama a las Conferencia Episcopales formación y asesoramiento para evitar “una corrupción generalizada”, especialmente frente al narcotráfico.
El documento es especialmente incisivo al reclamar “una cultura de la honestidad”, la formación de laicos para el liderazgo económico y político, así como acompañar codo con codo a los pueblos para evitar que sean engañados. En esta línea, también llama a la Iglesia a buscar aliados “para exigir a las empresas que asuman responsabilidades sobre los impactos socio-ecológicos de sus acciones”.
  1. Seminaristas integrados en las comunidades

El documento reclama reformar “las estructuras de los seminarios para favorecer la integración de los candidatos al sacerdocio en las comunidades”, así como planes de formación que respondan “a una cultura filosófica-teolófica adaptada a culturas amazónicas”.
  1. La necesidad de una teología indígena panamazónica

El Instrumentum laboris pide profundizar en una teología indígena panamazónica. “Se pide, por ejemplo, tener en cuenta los mitos, tradiciones, símbolos, saberes, ritos y celebraciones originarios que incluyen las dimensiones trascendentes, comunitarias y ecológicas”, apunta del documento.

Vida Nueva

Dorothy Stang, la misionera “mártir” que es ejemplo en el ‘Instrumentum laboris’ del Sínodo para la Amazonía

Hermana Dorothy Stang, misionera asesinada en Brasil

  • Esta religiosa estadounidense pasó cuatro décadas defendiendo los derechos humanos en Brasil
  • En 2005 fue asesinada con seis tiros, sin que, a día de hoy, se conozca al autor intelectual del crimen

A la hora de encarnar el modo en que un cristiano ha de acompañar a quienes, en el Amazonía, se ven tantas veces abajados por intereses económicos que se consideran “superiores” a quienes viven y trabajan en su tierra, el ‘Instrumentum laboris’ de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los obispos, que se celebrará del 6 al 27 de octubre en Roma, y que se ha presentado en la mañana de este lunes 17 de junio, pone como ejemplo a seguir a Dorothy Stang.
Dorothy Stang, nacida en 1931 en Ohio (Estados Unidos), fue una misionera que pasó cuatro décadas en Brasil. Fue tal su pasión por ser una más con su pueblo, que esta religiosa de las Hermanas de Nuestra Señora de Namur decidió incluso nacionalizarse brasileña.

Asociación de desarrollo sostenible

En el Estado de Pará, su labor de defensa de los derechos humanos y sociales de las comunidades indígenas a las que acompañaba tuvo un fuerte eco gracias a su especial apoyo a los pequeños agricultores, a los que involucró en el Proyecto de Desarrollo Sostenible Esperanza. Desde esta institución, los trabajadores pudieron hacer frente a los macroproyectos que pretendían acumular cada vez más porciones de tierra. Una labor, claro, que se tradujo en numerosas amenazas contra la hermana Dorothy.
Hasta que un día se cumplieron los peores presagios… El 12 de febrero de 2005, estando de visita en el municipio de Anapu, donde había acudido a formar a la comunidad local en su acción de empoderamiento, fue asesinada con seis tiros. Llevaba la biblia que leía mientras caminaba al encuentro de sus compañeros. La policía detuvo a los dos sospechosos del crimen, Clodoaldo Carlos Batista y Raifran das Naves Sales… Pero, hasta hoy, no se conoce quién ordenó a estos hombres su asesinato.

Teología India

El ‘Instrumentum laboris’, en su punto 145, no duda en citar a Dorothy Stang como “mártir”: “Ser Iglesia en la Amazonía de modo realista significa plantear proféticamente el problema del poder, porque en esta región la gente no tiene posibilidad de hacer valer sus derechos frente a grandes corporaciones económicas e instituciones políticas. Hoy en día, cuestionar el poder en la defensa del territorio y de los derechos humanos es arriesgar la vida, abriendo un camino de cruz y martirio. El número de mártires en la Amazonía es alarmante (solo en Brasil, entre 2003 y 2017, se registraron 1.119 indígenas asesinados por defender sus territorios). La Iglesia no puede ser indiferente; por el contrario, ha de apoyar a la protección de las/los defensores de derechos humanos, y hacer memoria de sus mártires, entre ellas mujeres y líderes, como la hermana Dorothy Stang”.
En el punto 113 se la vuelve a citar al alabar la “inculturación anhelada” en todo misionero en la Amazonía, destacando que estamos ante toda “una teología latinoamericana, en especial, de la Teología India”. En una lista de “santos y mártires” emerge, con toda la fuerza de su amor sin límites, Dorothy Stang.

Vida Nueva