Monday, April 13, 2009

Chile: Arzobispo de Concepción llamó a celebrar la Pascua con profunda fe y esperanza

En todas las parroquias y comunidades de la Arquidiócesis de Concepción se celebró con alegría la Pascua de Resurrección. En la Iglesia Catedral, el Arzobispo monseñor Ricardo Ezzati dijo, en su homilía, que “la fe supone siempre salir de nuestro pecado para encontrarnos con el Señor”, recordando que en el día de Pascua, la liturgia invita a no quedarse dormidos - como lo señala el Documento de Aparecida, pensando en la evangelización del continente-, sino a sacudirse del sueño para despertar el entusiasmo que nace del encuentro con el Señor resucitado.


La Catedral acogió a centenares de fieles, que asistieron a la Eucaristía del mediodía del Domingo de Resurrección, en la que se impartió la bendición papal con indulgencia plenaria. Por su parte, monseñor Ezzati dijo que al concluir Semana Santa “la liturgia nos fue preparando para este día, para vivirlo en su sentido más profundo y verdadero; para vivirlo en gozo y esperanza y en esta alegría del corazón que nos dice que Cristo vive glorioso en medio de nosotros”.


Agregó que la vida del cristiano y la vida de la Iglesia es una vida muy alegre y gozosa, porque sabe que, en el camino que debe recorrer, hay alguien que lo precede constantemente. “Hay alguien que afianza en el caminar frágil y débil, propio de la humanidad, alguien que enjuga las lágrimas; alguien que es la esperanza que no engaña y que no defrauda. Esta esperanza es Jesucristo”.


Recordó la experiencia de María Magdalena y de los apóstoles Pedro y Juan que corrieron hasta el sepulcro al saber que el cuerpo de Jesús no estaba.. “¿Qué significa para nosotros correr a Jesús? La fe madura brota sólo de un encuentro de alguien que ha impactado en nuestra vida. Sólo si somos capaces de ponernos a correr, dejando de lado nuestro egoísmo, podremos tener el encuentro con el Señor. La liturgia nos invita a correr, a caminar hacia el Señor, a sentirnos- como expresan los salmos – como esa tierra seca, agotada sin agua y que anhela empaparse de la lluvia que cae del cielo; como esa hierba sedienta en busca corrientes de agua viva para saciar su sed. Cuánta sed tiene la humanidad, cuántos se quedan con sed, porque no corren hacia el Señor”, reflexionó.


En segundo lugar, Monseñor meditó respecto a que los apóstoles Juan y Pedro no sólo corrieron hacia el sepulcro, sino que entraron y vieron. “¿Qué significa este gesto de los apóstoles? Cuando el grano de trigo, cayendo en el suelo muere, entonces verán cómo surge la vida. La fe nos invita a verlo. Es una invitación a ver el proyecto de Dios”, explicó.


Ahondó en su reflexión, precisando que muchas veces nuestra fe no crece, porque no queremos ver. “Porque nos hacemos los ciegos o porque en lugar de ver, sólo observamos la superficie de las cosas. Para comprender nuestra vida, para encontrarnos con Jesús, necesitamos verlo”. Por eso, animó a los fieles a creer en Jesús resucitado y el camino es entrar en la profundidad del misterio de Dios, a través de nuestra fe.


Finalmente, Monseñor se refirió a que al deseo de correr y ver se añade la actitud de creer. “Hoy, no nos es fácil creer, pero el Señor pone a nuestra disposición, sus manos clavadas y nos dice: ven, mete tu mano aquí donde estuvieron los clavos; ven, experimenta que mi corazón está abierto, abierto por ti, por tu salvación y no quieras ser incrédulo, sino fiel”.


Fuente: Comunicaciones Concepción -- Iglesia.cl

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