
En relación al debate suscitado a raíz de los comentarios sobre la homosexualidad, en el contexto del Curso sobre Ciencia y Sociedad organizado por la Universidad de Alicante, el 31 de marzo, y en el que intervino una profesora de nuestra universidad, la Universidad Católica San Antonio expone que:
Sobre este tema, nuestra Universidad asume en su ideario la doctrina moral de la Iglesia católica, expresada, entre otros lugares, en El Catecismo de la Iglesia Católica, números 2357-2359; En La Declaración “Persona Humana, sobre algunas cuestiones de ética sexual”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 29 de diciembre de 1975; en La Carta a los obispos de la Iglesia Católica “Sobre la atención pastoral a las personas homosexuales”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 1 de octubre de 1986; Así como en el documento de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española “Matrimonio, familia y uniones homosexuales”, de 24 de junio de 1994, y en la nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española “A favor del verdadero matrimonio”, de 15 de julio de 2004.
Por lo demás –para que no exista ninguna duda- , y como también expresan estos documentos, entendemos que las personas de condición homosexual “deben ser acogidas con respeto”, y en este sentido “es de deplorar con firmeza que dichas personas hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los Pastores de la Iglesia -y de cualquier cristiano-, donde quiera que se verifiquen.
Revelan una falta de respeto por los demás, que lesiona unos principios elementales sobre los que se basa una sana convivencia civil. La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones”. Este respeto debe ser cumplido en cualquier ámbito, especialmente en el laboral y académico.
Revelan una falta de respeto por los demás, que lesiona unos principios elementales sobre los que se basa una sana convivencia civil. La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones”. Este respeto debe ser cumplido en cualquier ámbito, especialmente en el laboral y académico.
Todo lo cual no obsta, para que, desde este respeto a las personas, la Iglesia pueda exponer su reflexión en temas morales, así como sus miembros que, aceptando cuanto en materia de fe y costumbres expone la Iglesia, investigan desde la ética y cualquier otra ciencia sobre este tema.
En Murcia, a 8 de abril de 2009
RD
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