Wednesday, November 25, 2009

Feliz cumpleaños

Miguel cumple 5 años. Y toca celebrarlo. Pero nada de hacerlo discretamente y en familia. Hoy las fiestas de cumpleaños infantiles se han convertido en todo un evento social. Ignacio, el abuelo de Miguel, no entiende nada de esto. En sus tiempos no había dinero ni para las invitaciones de boda. ¡¡No digamos de cumpleaños!! Él es hijo de la generación de la austeridad y el sacrificio. Pero hoy sus nietos, descendientes de quienes por primera vez en la historia de España lo han tenido todo y han orientado sus vidas al disfrute, viven de manera natural como hace años lo hacían sólo unos pocos privilegiados. Por eso Miguel ve normal que su madre trabaje varios días en el ordenador preparando de manera personalizada las invitaciones a su fiesta de cumpleaños, que esta vez el niño ha querido ambientar en la película de Bolt.


Macrofiestas. Todos los amigos de su clase estarán invitados a pasar la tarde en el jardín de casa celebrando una gymkana, comiendo pizza, bocadillos de nocilla y chucherías. Habrá globos y pinturas de cara, como en las películas americanas. Los payasos, cuentacuentos o castillos hinchables han quedado descartados esta vez, pero no precisamente por sensatez. En todo caso, una fiesta fantástica… ¡y agotadora para sus padres! Pero el cumpleaños de Miguel no acaba aquí. Su papá ha preparado galletas rellenas y zumos para repartir ese día en clase, ahora que los caramelos de toda la vida no son políticamente correctos y es imperativo ser originales. Además, soplará las velas de una pequeña tarta en casa esa tarde con sus hermanos y abuelos, ya que la fiesta se celebra el fin de semana siguiente de la fecha oficial de cumpleaños. Así que Miguel va a soplar 15 velas, aunque sólo cumpla 5; y va a recibir más de 30 regalos, aunque algunos no llegue a usarlos y, no digamos, a recordarlos.


Sus padres nos sentimos culpables de tanto agasajo tan poco educativo y procuramos compensarlo con algunas indicaciones en las invitaciones llamando a que se reúnan varios niños para hacer un regalo, no gasten demasiado dinero y adquieran regalos prácticos o de carácter educativo. Pero ¿cómo privar al niño de su fiesta de cumpleaños? En realidad lo difícil es que los padres de hoy seamos capaces de privar a nuestros hijos de algo (hasta existen listas de regalos, al estilo de las bodas, en algunas tiendas…). O de privarnos a nosotros de verlos ser protagonistas de los eventos, aunque a veces ellos no se enteren o no tengan ningún interés en participar.


“Nuestros valores han cambiado –explica la psicóloga Helena Lama–, damos mucha más importancia a lo material, creemos que el niño se va a frustrar si no tiene todos los regalos que desea y la mejor fiesta de cumpleaños”. ¿Y no se frustra? “El niño no, seguro. Se frustran los padres. Palabra de psicóloga”.


Mª Ángeles López Romero
Papás blandiblup
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