Showing posts with label Pablo Coloma. Show all posts
Showing posts with label Pablo Coloma. Show all posts

Friday, August 22, 2025

Una Canción a Alberto Hurtado sj con Pablo Coloma

 


Alberto, hoy resuena tu nombre,

se escucha tu palabra encendida.

Tu rostro hoy recorre las calles,

tu huella marca un nuevo camino.

 

 Profeta que anunciaste el Reino,

supiste denunciar el dolor,

reíste con un canto a la vida,

mostraste un camino mejor.

 

 Alberto contemplé tu figura

Incendiando las calles

de una oscura ciudad,

y vi que mil rostros reían

y otros más comprendían

que era el paso de Dios.

 

 Alberto has tocado nuestra alma,

y ya siento que enciende

ese fuego de Dios.

Tu vida fue un regalo divino,

una historia que hizo

de este Chile un hogar.

 

 Maestro que enseñaste a vivir

la vida como lo hizo Jesús,

mirando en los hombres que sufren

su cuerpo castigado en la cruz.

 

Apóstol compañero de pobres,

viviste en tu carne el dolor

de tantos que vivían despreciados,

tus manos fueron pan y un hogar.

 

 Alberto contemplé tu figura

Incendiando las calles

de una oscura ciudad,

y vi que mil rostros reían

y otros más comprendían

que era el paso de Dios.

 

 Alberto has tocado nuestra alma,

y ya siento que enciende

ese fuego de Dios.

Tu vida derramada en las calles

se alza inmensa hasta el cielo

en las manos de todos.

Autor: Pablo Coloma

Wednesday, August 20, 2025

REZANDO VOY DEL MIÉRCOLES 20 DE AGOSTO DEL 2025

 Hacen falta brazos y ponerse manos a la obra. Cuando sea.


Si quieres ver y escucchar, ingresar aquí


Mt 20, 1-16

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido’. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’.
»Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo. ‘Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».


Aquí hay para todos

Un capataz se dirige a una oficina de desempleados para buscar mano de obra para la construcción. Acude a primera hora de la mañana y se lleva unas cuantas personas, acordando con ellos un sueldo concreto. A media mañana acude de nuevo a contratar más desempleados, fijando con ellos la misma cantidad. Ya al caer la tarde, se acerca de nuevo y encuentra, en la misma oficina de la mañana, a varias personas que llevan allí todo el día, esperando conseguir un empleo. Se dirige ellos y les pregunta:
– ¿Queréis venir a la obra a trabajar?
– Claro que queremos. Llevamos aquí todo el día desesperados, sin hacer nada, y necesitamos ese sueldo para nuestras familias.
Cuando al final del día el capataz va a repartir los salarios a los trabajadores, les entrega a todos la misma cantidad. Los que llevan desde primera hora de la mañana, molestos, protestan:
– Oye, no es justo que nosotros recibamos el mismo salario que los que se han incorporado al final del día. Hemos estado todo el día cargando ladrillos, levantando muros, mezclando cemento, y ellos han llegado cuando ya estaba hecho lo más duro. Merecemos que nos pagues más a nosotros.
El capataz les responde:
– ¿Quiénes sois vosotros para decidir la paga de cada uno? ¿Creéis que tiene más suerte el que ha trabajado menos horas? ¿Qué es peor, estar sudando bajo el sol, pero con empleo o ver cómo pasan las horas y se desvanece la esperanza de un trabajo y un salario que llevar a casa? Hacen falta brazos y ponerse manos a la obra, y todo el que se apunte, será recompensado. No hay orden ni preferencia. Aquí hay para todos.

(Rezandovoy, actualización parábola de los trabajadores de la última hora)

Música: Felices por Pablo Coloma

 


Esta canción es una interpretación libre del texto de las bienaventuranzas de Jesús y que canta una buena noticia a todos los hombres y mujeres que saben amar de tan distintas formas.

letra

Felices, felices aquellos, los de puro corazón
los que en cada mañana te sonríen con pasión
y te dicen mirándote con gozo
tenga usted un día hermoso
más amable, más dichoso.
Felices los de limpio mirar
que no saben de envidias, los de nunca condenar,
los que nunca te cargan de tristeza
ni te enrostran tu pobreza,
que conocen tu belleza.

Felices los que nunca descansan en la lucha por la paz,
una paz verdadera de justicia y libertad,
los que entregan su vida sin medida
por un mundo sin heridas,
sean felices cada día.
Felices los que buscan verdad,
los que luchan por dar a cada hombre dignidad,
los que al miedo salvaje dan derrota,
dan su sangre gota a gota
y en la tierra son semilla que brota.

Felices los que dicen en hermano con nobleza sin doblez,
los que saben que el barro se ha pegado a nuestros pies,
que conocen la pena más profunda,
la alegría donde abunda
y la entrega más fecunda.
Felices los que olvidan tu error
y te saben distinto y te abrazan sin rencor
porque ven que tu corazón palpita,
que en tu alma siempre habita
algún sueño que se agita.

Felices los que saben sufrir junto a tu lado en el dolor
y te dan una mano que te aprieta con calor,
los que nunca se ríen de tu llanto
porque sólo un nuevo canto
es su alegría y su encanto.
Felices los de gran corazón
que comparten la vida regalando un nuevo don
y te dan de su pan
y te dan de beber
y a su mesa te sientan
y te llaman hermano

Felices,
los de puro corazón
los que te abrazan sin rencor
Felices
los que dan lucha por la paz
junto a tu lado en el dolor
Felices
los que buscan la verdad
y te regalan nuevo don
Felices,
que dan al hombre dignidad.
Felices.