Monday, April 11, 2022

“Llegaron de noche”, la película que narra el asesinato de 6 jesuitas en El Salvador - Rome Reports

 


“Llegaron de noche” cuenta el asesinato de Ignacio Ellacuría y otros cinco jesuitas por parte del Ejército de El Salvador en 1989. Su guión ha exigido varios años de investigación y ha contado con la ayuda de la Compañía de Jesús.

IMANOL URIBE
Director, “Llegaron de noche”
Yo he hecho 15 películas y esta es la que más tiempo he tardado en montar. En organizar la producción, entre otros motivos, por la pandemia. Yo creo que debíamos comunicarles por lo menos a los jesuitas lo que estábamos haciendo. A partir de ese momento hemos tenido unas reuniones y una relación muy fluida. Nos han ayudado con contactos de todo tipo.

Imanol Uribe eligió como protagonista de su película a Lucía, una limpiadora interpretada por Juana Acosta. Ella fue la única testigo del asesinato de Ellacuría y sus compañeros.

Para elaborar el guión, el director fue a entrevistarla al pequeño pueblo de California donde se escondió tras huir de El Salvador. 33 años después, ella no quiere que se sepa ni siquiera el nombre.

IMANOL URIBE
Director, “Llegaron de noche”
Dentro del personaje de Lucía, es esta mujer humilde que, por defender la verdad, es capaz de todo. Cuando en estos tiempos de fake news y de que la verdad no sirve para nada y se pisotea... Me parece muy emblemático. A pesar de las presiones de todo tipo ella sigue adelante con su verdad. Y no entiende por qué la verdad no puede, como dice la película, ser dicha. ¿Por qué la verdad no puede triunfar por encima de todo?

Imanol Uribe insiste en que los seis jesuitas asesinados en El Salvador supieron estar al lado del pueblo. Dice que se metieron en un “avispero” al combinar dos tareas muy difíciles. Por un lado, denunciar las injusticias de quienes sufrían la dictadura.

Por otro, educar en valores humanos a los hijos de los militares que precisamente tenían el poder. Cree que los mataron por intentar parar la guerra.

IMANOL URIBE
Director, “Llegaron de noche”
Yo los admiraba mucho, creo que hacían una labor increíble del lado de los débiles. Yo creo que los mataron, entre otros motivos, fundamentalmente porque había muchos intereses para que esa guerra no terminara. Ellos estaban intentando que aquello llegara a la paz, se propiciaran unos acuerdos, etcétera. Curiosamente, después, su muerte aceleró el fin de la guerra. Yo creo que estaban con la gente. Es inevitable, la política está ahí. Si defiendes al débil, de alguna manera estás metiéndote en política.

De momento solo se ha condenado a uno de los implicados en los asesinatos, el excoronel Inocencio Montano, en un juicio celebrado en la Audiencia Nacional Española.

Imanol Uribe lamenta que se amnistiara demasiado rápido a los ideólogos en los primeros juicios en El Salvador.

Ahora intenta rendir homenaje a su memoria con “Llegaron de noche” y sigue pidiendo que se condene a los responsables.

RM
Rome Reports

Sálvanos de lo que no salva por Almudena Colorado


Cierto programa de televisión dedicado al cotilleo y la prensa rosa está experimentando en estos días lo que podría llamarse «el principio del fin». Ha sido un programa que ha gozado ininterrumpidamente de máxima audiencia durante sus 13 años de emisión, pero las audiencias han bajado considerablemente y su cierre parece muy cercano.

La bajada de audiencia, motivo de ruina para los altos cargos de la televisión, es también un gran indicativo de lo que a la gente le apetece ver cuando se sienta ante el televisor. Esto, a su vez, ayuda a tomar el pulso del punto en que estamos como sociedad: qué echamos de menos, qué necesitamos, qué es lo que buscamos que nos ayude a despejarnos de una rutina que tantas veces pesa. Y parece ser que el público no quiere ya más circo. Está harto de que se hable de información cuando lo que quieren decir es «hurgar en la vida de otros y luego contarlo a los demás». Y está harto también de personas que no aportan nada al mundo, un mundo que tanto ha padecido en los últimos tiempos.

A esta bajada de audiencia se suma otro asunto: dicho programa está siendo investigado por la policía por un presunto delito de facilitación de información privada acerca de personas famosas. Información que ha sido adquirida por métodos ilegales que atentan contra el respeto a la vida privada de las personas. ¿La finalidad? Dar contenido al programa. Nada de periodismo de investigación, como nos hacen creer. Más bien robo de secretos que todos tenemos derecho a guardar; asaltos de intimidades sin miramiento ninguno. Un «todo vale con tal de mantenernos en el candelero». Es la demostración del desprendimiento del pudor, el respeto, la ética y la honradez con tal de lograr el fin que se busca. Es la manifestación de que el éxito es lo único que importa, y no el camino que hacemos para llegar hasta él cuando, curiosamente, es dicho camino (y no la meta) lo que nos convierte en personas exitosas. Las decisiones que tomamos, la actitud ante los inconvenientes y cómo tratamos a quienes nos encontramos por el camino son las cosas que nos otorgan esos pequeños y nutritivos triunfos que nos construyen por dentro. Y todo eso tan bueno es lo que nos llevamos, independientemente de que alcancemos la meta o no.

Quizás nos estemos dando cuenta de que nos podemos divertir de otra manera. De que es mejor poner a prueba nuestra cultura jugando con quienes concursan; de que se pasa muy bien viendo un programa familiar; de que queremos informarnos mejor de aquellos temas que de verdad mueven al mundo; de que una buena serie o película pueden ser ventanitas a través de las cuales nos asomemos a realidades que distamos mucho de vivir. Quizás estemos descubriendo que hay un tipo de entretenimiento sano más allá de la tele. O, a lo mejor (ojalá sea así), nos estemos dando cuenta de que hay cosas que no son admisibles, y comenzamos a seleccionar adecuadamente, identificando lo que es bueno de verdad de lo que solo es humo y banalidad.

Ahora que escribo esto, reflexiono acerca de qué es lo que permanece en el tiempo, qué es lo que nunca desaparece. Es la verdad, la belleza, la bondad. Es tu Palabra, Señor. Todo lo que no sea esto, pasará.


Almudena Colorado
pastoralsj


 

Reflexionando sobre la lectura del Evangelio de hoy


La Palabra de Dios

Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua Jesús fue a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado de la muerte. Le ofrecieron un banquete. Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María tomó una libra de perfume de nardo puro, muy costoso, ungió con ello los pies a Jesús y se los enjugó con los cabellos. La casa se llenó del olor del perfume. Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: "¿Por qué no han vendido ese perfume en trescientos denarios para repartirlos a los pobres?", lo decía no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón; y, como llevaba la bolsa, sustraía de lo que ponían en ella. Jesús contestó: "Déjala que lo guarde para el día de mi sepultura. A los pobres los tendréis siempre entre vosotros, pero a mí no siempre me tendréis". Un gran gentío de judíos supo que estaba allí y acudieron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de la muerte. Los sumos sacerdotes habían decidido dar muerte también a Lázaro, pues por su causa muchos judíos iban y creían en Jesús.


Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • Esta escena se nos da en la Semana Santa. En pocos días más, Jesús morirá en la cruz. Se nos regala una intuición de la mente de muchas personas que aparecen en esta historia. María se centra en Jesús y lo honra de una manera poco usual, permitiéndonos saber lo mucho que piensa en Él. Marta estaba cocinando para la gente que estaba ahí. Otras personas llegaron para ver a Jesús y a Lázaro. Judas criticó el desperdicio del perfume. Jesús, consciente de su próxima muerte, está completamente compuesto y responde a Judas.
  • A medida que avanzamos este año en la Semana Santa, podemos decir que esta historia nos cuenta de las múltiples actitudes que todavía prevalecen en la gente. Ora para que Jesús sea la figura central para tí en esta semana, en su maravillosa expresión de amor.

Conversación

Sin olvidar que sigo en la Presencia de Dios, imagino a Jesús mismo, de pie o sentado a mi lado. Le digo todo lo que está en mi mente, y en mi corazón, tal como se le habla al mejor amigo.


Conclusión


Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.


Amen


Espacio Sagrado


 

Lecturas para el día de hoy


Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (42,1-7):

Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.
Esto dice el Señor, Dios, que crea y despliega los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, da el respiro al pueblo que la habita y el aliento a quienes caminan por ella:
«Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te he formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.2.3.13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es la defensa de mí vida,
¿quién me hará temblar? R.

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. R.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,1-11):

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
- «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Palabra del Señor


 

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM: Lunes Santo


11 de abril
Lunes Santo

Jn 12, 1-11 Le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera

Vámonos a estar juntos en un lugar apartado. Tú yo. En intimidad, Señor, en intimidad contigo. Derramar en tu cuerpo mis perfumes, la libra de nardo. Me pierdo en ti .(…) Todo ello me impresiona por dentro. Y me ofrezco a ti. Hágase también en mí según tu Palabra. Con el Espíritu de María. (De mi diario en Tierra Santa, lunes santo de 2009)

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Algo para pensar y orar en esta semana: COMO LAS RELIGIONES PUDEN CONTRIBUIR EN LA CREACION DE PAZ Y FRATERNIDAD por Arturo Sosa sj


La experiencia de Dios puede llevar a los seres humanos a buscar la paz y la fraternidad. Existen muchas formas de buscar a Dios, no sólo la cristiana. En unos tiempos, la Iglesia Católica creyó que ella era la única opción. Hoy día eso está superado. Fue uno de los grandes momentos de los siglos anteriores. El diálogo inter religioso nos ayuda a reforzar la fraternidad entre culturas e individuos, aunque ésto debe ser explorado sólo en religiones que son verdaderas en sí mismas y que guían a la apertura con las demás.

Arturo Sosa SJ
Espacio sagrado 

Sunday, April 10, 2022

Mercatorpessimus por Dolores Aleixandre


Así califica a Judas un responsorio del Oficio de Jueves Santo aunque, pensándolo bien, mucho peor negociante fue el propio Jesús.

Su trayectoria económica no despegó bien y las dos tórtolas pagadas por su rescate en el templo le dejaron ya alineado entre los pobretones, sin la dignidad que otorgaba el pago del cordero a un israelita con posibilidades. Después de vivir 33 años, tampoco incrementó de manera significativa su solvencia y el escaso precio por el que le tasaron era un reflejo de su irrelevancia económica.

Nunca supo moverse bien en el mundo de los números que miden y cuantifican las realidades y, cuando ponía ejemplos, parecía a veces estar jugando a aquel antiguo palé en el que se compraban casas y fincas al buen tun tún. Manejaba cifras incongruentes y hablaba de deudas desorbitadas de diez mil talentos que superaban muy por encima el PIB de su país; pero de ahí se pasaba a admirar los dos céntimos entregados por una viuda, como si le engañase el brillo del cobre de aquellas moneditas y las valorarase por encima de la solidez del oro. Menos mal que las finanzas del grupo no las controlaba él y, cuando se le ocurrió aquella locura de dar de comer a la gente que le había seguido al desierto, sus discípulos hicieron números en el acto: “Con 200 denarios no tenemos ni para empezar” (Mc 6,37). Ellos sí eran expertos en cálculos y se daban cuenta de que para que comiera cada persona de las 5.000 presentes, hacía falta la veinticincoava parte de un denario, el SMI de entonces.

En vez de moverse en los ámbitos por donde circulaba el dinero, se interesaba por lugares y gentes de los que nada podía esperarse: un mendigo esperando las sobras de la mesa de un rico, una mujer descartada por su enfermedad, una comitiva acompañando el entierro de un joven, un ciego tirado en una cuneta. Pero cuando se asomaba al mundo de las riquezas, su voz estallaba como un látigo que reventaba arcas, bolsas y cofres.

Sin embargo, no tenía atrofiado el instinto de posesión: consideraba ejemplar la conducta del pastor que buscó hasta encontrar la oveja que le pertenecía y él mismo usaba expresiones tipo “nadie los arrebatará de mi mano”.

No le escandalizó el precio desorbitado de los perfumes con que le ungieron y tampoco se inmutó cuando le recordaron que con aquellos 300 denarios (unos 10.000 €) podían haberse evitado varios desahucios. Parecía proceder de un planeta en el que se desconocían las proporciones y las medidas y su presencia generaba el sobresalto de los desbordamientos: en Caná, vino sin límites; en el lago, una pesca que casi hundía las barcas; en el desierto, canastos llenos de panes y peces sobrantes. Se regía por el principio de lo excesivo y la única medida que conocía era la que se volcaba de una manera generosa, colmada, remecida, abundante, con la inconsciencia de quien, al descuidar ganancias y beneficios, se arriesga a la ruina.

Llegó a la cruz llevando solamente una túnica que le arrancaron y rasgaron: había nacido desnudo y moría desnudo. No había aprendido a protegerse antes y tampoco supo hacerlo al final, por eso estaba al alcance de la lanza que le traspasó el costado.  Había sido traspasado de muchas otras maneras antes porque era de condición vulnerable y no sabía defenderse del rechazo, las mentiras, la traición de los amigos o el poder de quienes le sentenciaron a muerte.

Había vivido “en abierto”, sin saber poner muros ni puertas a su existencia y tras su vida vaciada no quedaban ni herencia, ni logros, ni patrimonio. Solo un hilillo de agua manando de su costado y el comienzo de un rumor que comenzó a circular como un murmullo de una generación a otra, como un secreto de familia: Quien pierda la vida, la ganará.

Recordamos esa sentencia como quien repite un principio inverosímil e incomprensible y no son muchos los que llegan a creérsela del todo. Son hombres y mujeres peculiares que van por la vida descalzos y libres, pésimos mercaderes como el Maestro, despreocupados de sus propios intereses, con la atención puesta en cuidar de otros, ajenos a la búsqueda de beneficios, máximos acertantes en el juego del pierde/gana, poseedores de una extraña alegría.

Y revestidos de esa deslumbrante belleza de los lirios del campo que, sin saberlo, superan el esplendor de la corte del rey Salomón.  

Dolores Aleixandre
Revista Alandar


 

MURIÓ COMO HABÍA VIVIDO por José Antonio Pagola


¿Cómo vivió Jesús sus últimas horas? ¿Cuál fue su actitud en el momento de la ejecución? Los evangelios no se detienen a analizar sus sentimientos. Sencillamente recuerdan que Jesús murió como había vivido. Lucas, por ejemplo, ha querido destacar la bondad de Jesús hasta el final, su cercanía a los que sufren y su capacidad de perdonar. Según su relato, Jesús murió amando.

En medio del gentío que observa el paso de los condenados camino de la cruz, unas mujeres se acercan a Jesús llorando. No pueden verlo sufrir así. Jesús «se vuelve hacia ellas» y las mira con la misma ternura con que las había mirado siempre: «No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos». Así marcha Jesús hacia la cruz: pensando más en aquellas pobres madres que en su propio sufrimiento.

Faltan pocas horas para el final. Desde la cruz solo se escuchan los insultos de algunos y los gritos de dolor de los ajusticiados. De pronto, uno de ellos se dirige a Jesús: «Acuérdate de mí». Su respuesta es inmediata: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso». Siempre ha hecho lo mismo: quitar miedos, infundir confianza en Dios, contagiar esperanza. Así lo sigue haciendo hasta el final.

El momento de la crucifixión es inolvidable. Mientras los soldados lo van clavando en el madero, Jesús dice: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que están haciendo». Así es Jesús. Así ha vivido siempre: ofreciendo a los pecadores el perdón del Padre, sin que se lo merezcan. Según Lucas, Jesús muere pidiendo al Padre que siga bendiciendo a los que lo crucifican, que siga ofreciendo su amor, su perdón y su paz a todos, incluso a los que lo están matando.

No es extraño que Pablo de Tarso invite a los cristianos de Corinto a que descubran el misterio que se encierra en el Crucificado: «En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres». Así está Dios en la cruz: no acusándonos de nuestros pecados, sino ofreciéndonos su perdón.


José Antonio Pagola
Grupos de Jesús


 

Encuentros con la Palabra: “Y salió Pedro de allí y lloró amargamente” por Hermann Rodríguez Osorio sj


«En el Evangelio de Lucas leemos lo siguiente: “Le dijo Pedro: ‘¡Hombre, no sé de qué hablas!’. Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo, y el Señor se volvió y miró a Pedro... Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente”.

Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias... Pero siempre tuve la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos... cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba la mirada cuando sentía que Él me estaba mirando. Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí. Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: “Te quiero”. Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: “Te quiero”. Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré».

Esta reflexión que nos presenta el famoso jesuita Anthony de Mello nos invita a fijarnos en dos versículos de la pasión del Señor Jesucristo según san Lucas, que la Iglesia nos propone para el domingo de Ramos este año. Seguramente, más de una vez hemos vivido momentos como los que se describen aquí y hemos sentido la mirada del Señor que no reclama, ni pide nada... sólo nos expresa su amor incondicional. La pasión del Señor nos muestra el amor que llega hasta el extremo. No es un amor que echa en cara el sufrimiento padecido. No es un amor condicionado a nuestra respuesta. El amor con el que Jesús nos ama en su pasión es incondicional y deja siempre abierta la invitación a trabajar con él y como él, para que no haya crucificados en este mundo. Pero es una invitación libre para personas libres y no una imposición.

El jesuita chileno Jorge Costadoat, SJ envió hace un tiempo una reflexión que tituló ¿Mucha sangre y poco Cristo? En ella hace algunos comentarios sobre la película de Mel Gibson, La Pasión de Jesucristo. Afirma que “hasta el año 1000 aproximadamente, predominó en la Iglesia la teología de los padres griegos que subrayaba la importancia del don de Dios mismo en Cristo crucificado. Para colaborar en su salvación, los hombres debían creer que, al entregarse Dios en la cruz por ellos, los amaba y salvaba libre y gratuitamente. Pero desde san Anselmo en adelante, la teología latina giró en contrario: la salvación Dios la otorga gracias a la satisfacción que Cristo crucificado le ofrece en representación de quienes no pueden, siendo pecadores, reparar la ofensa de su honor divino. En lo sucesivo se desarrollaron teologías que, llevando al extremo la importancia de la entrega del hombre Jesús, terminaron por menoscabar la gratuidad del sacrificio y de la salvación cristiana”.

Tal vez hemos menoscabado la gratuidad del amor de Dios manifestado en Jesús. Por eso, cuando el Señor nos mira, sentimos su reclamo por nuestras negaciones y traiciones. Sin embargo, lo único que dicen sus ojos es lo que vio Pedro en ellos: “Te quiero”.


Hermann Rodríguez Osorio sj
Encuentros con la Palabra
Jesuitas de Colombia


 

Lecturas para el día de hoy



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 50, 4-7

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,
para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído;
yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.:2a) R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre si tanto lo quiere». R/.

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R/.

Se reparten mi ropa,
echan a suerte mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
«Los que teméis al Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel». R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo, Jesús, siendo de condición divina,
no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
al contrario, se despojó de sí mismo
tomando la condición de esclavo,
hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
se humilló a sí mismo,
hecho obediente hasta la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo
y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Evangelio del día

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 22, 14 – 23, 56

Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa y los apóstoles con él y les dijo:
+ «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios».
C. Y, tomando un cáliz, después de pronunciar la acción de gracias, dijo:
+ «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios».
C. Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
+ «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía».
C. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz diciendo:
+ «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros».
+ «Pero mirad: la mano del que me entrega está conmigo, en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!».
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros sobre quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
C. Se produjo también un altercado a propósito de quién de ellos debía ser tenido como el mayor. Pero él les dijo:
+ «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el que sirve.
Porque ¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo preparo para vosotros el reino como me lo preparó mi Padre a mí, de forma que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel».
+ «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos».
C. Él le dijo:
S. «Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte».
C. Pero él le dijo:
+ «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes de que tres veces hayas negado conocerme».
C. Y les dijo:
+ «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?».
C. Dijeron:
S. «Nada».
C. Jesús añadió:
+ «Pero ahora, el que tenga bolsa, que la lleve consigo, y lo mismo la alforja; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Porque os digo que es necesario que se cumpla en mí lo que está escrito: “Fue contado entre los pecadores”, pues lo que se refiere a mí toca a su fin».
C. Ellos dijeron:
S. «Señor, aquí hay dos espadas».
C. Él les dijo:
+ «Basta».
C. Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
+ «Orad, para no caer en tentación».
C. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo:
+ «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz;
pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
C. Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo:
+ «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación».
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció una turba; iba a la cabeza el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
Jesús le dijo:
+ «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».
C. Viendo los que estaban con él lo que iba a pasar, dijeron:
+ «Señor, ¿herimos con la espada?».
C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino diciendo:
+ «Dejadlo, basta».
C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
+ «¿Habéis salido con espadas y palos como en busca de un bandido? Estando a diario en el templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas».
C. Después de prenderlo, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro estaba sentado entre ellos.
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
S. «También este estaba con él».
C. Pero él lo negó diciendo:
S. «No lo conozco, mujer».
C. Poco después, lo vio otro y le dijo:
S. «Tú también eres uno de ellos».
C. Pero Pedro replicó:
S. «Hombre, no lo soy».
C. Y pasada cosa de una hora, otro insistía diciendo:
S. «Sin duda, este también estaba con él, porque es galileo».
C. Pedro dijo:
S. «Hombre, no sé de qué me hablas».
C. Y enseguida, estando todavía él hablando, cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces».
Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
C. Y los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban diciendo:
S. «Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?».
C. E, insultándolo, proferían contra él otras muchas cosas.
C. Cuando se hizo de día, se reunieron los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas; lo condujeron ante su Sanedrín, y le dijeron:
S. «Si tú eres el Mesías, dínoslo».
C. Él les dijo:
+ «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder. Pero, desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha del poder de Dios».
C. Dijeron todos:
S. «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?».
C. Él les dijo:
+ «Vosotros lo decís, yo lo soy».
C. Ellos dijeron:
S. «Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca».
C. Y levantándose toda la asamblea, lo llevaron a presencia de Pilato.
C. Y se pusieron a acusarlo diciendo:
S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey».
C. Pilato le preguntó:
S. «Eres tú el rey de los judíos?».
C. Él le responde:
+ «Tú lo dices».
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».
C. Pero ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».
C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.
Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre sí.
C. Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:
S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que
le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Ellos vociferaron en masa:
S. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».
C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Por tercera vez les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.
Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.
C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: “Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los montes: “Caed sobre nosotros”, y a las colinas: “Cubridnos”; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?».
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
C. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.
C. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:
S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
S. «No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
S. «Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».
C. Y decía:
S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
C. Jesús le dijo:
+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».
C. Y, dicho esto, expiró.
C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:
S. «Realmente, este hombre era justo».
C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.
C. Había un hombre, llamado José, que era miembro del Sanedrín, hombre bueno y justo (este no había dado su asentimiento ni a la decisión ni a la actuación de ellos); era natural de Arimatea, ciudad de los judíos, y aguardaba el reino de Dios. Este acudió a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.
Era el día de la Preparación y estaba para empezar el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron, y vieron el sepulcro y cómo había sido colocado su cuerpo. Al regresar, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron de acuerdo con el precepto.

Palabra del Señor


 

Música: Hace falta gente | Cristóbal Fones, SJ - OPA Canta Irala

 


Hace falta gente que al abrir el surco Piense en la semilla, el fruto y la flor... Hace falta gente que palpe la tierra Con manos de virgen, con manos de Dios Vibrante, es la voz de Dios amante Ven, sigueme, toma tu cruz. Ven conmigo Hace falta gente que entone su canto Con alma y con vida, sin miedo de amar Hace falta gente que viva martirios Audaz sacerdocio, sublime ideal Doliente es la voz del continente En su dolor quiere la luz, quiere abrigo Hace falta gente que riegue el futuro Con sangre y estrellas de liberación Hace falta gente que piense en los niños, Que piense en los pobres en nombre de Dios Vibrante es la voz de Dios amante Ven, sigueme, toma tu cruz, ven amigo Ven, amigo. Ven, amigo. Ven, amigo...

Estado laico con gas y sin gas por Jorge Costadoat sj

 


El Estado debe ser neutral, y para indicarlo se hace uso del adjetivo laico. Pero hay dos maneras de entender esta laicidad, dos maneras complementarias. Si el mozo pregunta “agua mineral con gas o sin gas”, al Estado le corresponde decir “con gas y sin gas”. “¿Cómo?”, dice el mozo confundido. Lo explico.

Sin gas. La neutralidad del Estado moderno es un valor que hay que custodiar a brazo partido. La modernidad nos ha dejado mecanismos formales de organización de la sociedad como la democracia, la custodia de los derechos civiles y humanos, y la defensa de libertad. El Estado chileno, como cualquier otro Estado que haya asumido la modernidad como una tradición humanizadora, no se puede identificar con la Iglesia Católica ni ninguna otra religión o etnia. No puede ser confesional y, por lo mismo, tampoco antirreligioso. No le corresponde declararse ateo y, por idéntica razón, denominarse católico.

Cuando esto último ha ocurrido los no católicos han padecido las consecuencias. La imposición del cristianismo en el territorio tuvo consecuencias devastadoras para los pueblos originarios. Pero los mismos católicos han sido perjudicados por un Estado no neutral, pusilánime a algunos poderes fácticos de la Iglesia Católica. También los cristianos en general han necesitado de un Estado que los proteja contra el estamento eclesiástico, cuando este ha presionado a parlamentarios o funcionarios públicos. Podrían darse varios ejemplos en los campos de la moral de la vida, de la familia y de la sexualidad. El Estado no puede ser el brazo secular de un credo. Otro ejemplo: al Esto no le corresponde enarbolar la bandera antifeminista, como lo hace en Afganistán, ni la del feminismo.

(La presión de una ministra al gobierno para que se retractara del nombramiento de Felipe Berríos en un organismo que se hiciera cargo de la dramática situación de los campamentos por ser él un sacerdote católico, es un buen ejemplo de un modo erróneo de entender la laicidad).

Pues la laicidad, como el agua, puede tener más de una virtud. Aunque el Estado no debiera identificarse fanáticamente con el feminismo, debe defender las luchas de las mujeres por su dignidad contra quienes eventualmente quisieran cancelarlas y, además, dar curso y promover sus valores. Debe hacerlo porque el feminismo beneficia a la sociedad en su conjunto, a las mujeres y a los hombres también. ¿Cómo pudiera no ponerse al servicio de la salud y el desarrollo de los ciudadanos concretos? El Estado está obligado a ser neutral, pero las personas no son neutras.

Al igual que el agua mineral con gas, las personas tienen valores y antivalores. Poseen raigambres, costumbres, ideas, relatos que no por enfatizar un aspecto deben ser descartados. Son judíos, cristianos, budistas, además de cultores de las artes o deportistas, domadores de caballos, buzos, andinistas, bañistas, nudistas… El Estado debe reconocer lo que merece ser custodiado o propiciado de cada movimiento, tradición o iniciativa. La laicidad antirreligiosa del siglo XIX es anacrónica, y puede ser incluso talibánica. La postmodenidad, ahora en el siglo XXI, valora la pluralidad de modos de ser humanos. Lo aclara un filósofo liberal y agnóstico como Jünger Habermas en el plano religioso: «el universalismo igualitario del que proceden las ideas de libertad y convivencia solidaria… de los derechos humanos y de la democracia, es un heredero directo de la ética judía de la justicia y de la ética cristiana del amor».

Agua mineral con y sin gas. Estado laico sí, pero gasificado por las religiones, las costumbres regionales, las lenguas nativas, las luchas obreras y ecologistas y cualquier otro valor cultural antiguo o nuevo que necesite protección o pueda ser intercambiado. La laicidad debe invocarse con las cartas sobre la mesa. Ha de reconocer que entre sus raíces se halla el judeo-cristianismo como una contribución indispensable. ¿De dónde sacó la laicidad su dedicación a la salvaguarda de la dignidad humana? ¿De dónde su solicitud por la justicia? Las sacó de una humanidad de carne y hueso, de los negros y de las mujeres que lucharon por su liberación.

“Oiga, garzón, tráigame una botella de agua con gas y otra sin gas”.

Jorge Costadoat sj
Cristo en construcción

OASIS DE CUARESMA VI: Comentario del Evangelio del Domingo 10 de abril de 2022

 


Dios Misericordioso está siempre esperándonos y dispuesto a perdonarnos rápidamente si volvemos a Él con todo el corazón. Así nos los recuerda en esta Cuaresma el padre Felipe Herrera - Espaliat al comentar el Evangelio este Domingo De Ramos.

Vaticans News

Domingo de Ramos en directo con el Papa Francisco.

 


El Papa Francisco inicia la Semana Santa celebrando la Misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro con peregrinos que viajan a Roma para el final de la temporada de Cuaresma. 

Saturday, April 09, 2022

Intervención de Noam Chomsky en el seminario 'Ucrania: Solución Negociada. Seguridad Compartida'

 


Intervención a cargo del profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Noam Chomsky, durante el Seminario Internacional sobre Resolución de Conflictos en el marco del Derecho Internacional ante la invasión de Ucrania.

30 de marzo de 2022, Salón de Actos de la Universidad Carlos III de Madrid, Campus Puerta de Toledo.

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM: Como un pastor


9 de abril
Sábado V semana cuaresma

Cántico Jeremías 31 El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño

Es la certeza inquebrantable. Tú el buen pastor, que me guías hacia verdes praderas, que me conduces hacia fuentes tranquilas, que reparas mis fuerzas. Tú, el buen pastor, que reparas mis fuerzas. Tu vara y tu cayado me sosiegan. A tu sabor reposo…

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra


 

“Welcome here” por José Luis Pinilla sj


Fueron despareciendo poco a poco. Las numerosísimas pancartas de “Welcome refugees”. Pero no han desaparecido los refugiados. Quiero pensar que aquel espectacular movimiento de bienvenida que se colgó de tantos balcones tocó muchos corazones. Pero el desplazamiento y la desatención a los refugiados no se para. Ya sé que muchas manos siguen extendiendo otro tipo de pancartas movidas por el viento de muchos alientos y soplos en muchos y muy distintos soportes. Necesarios. Para que el goteo de la indolencia o de la prevalencia de la atención a los refugiados” mediáticos” de estos días no nos haga olvidar a la de los refugiados anónimos. Dolorosas ambas situaciones. Extremadamente dolorosas. Gota a gota, muerto a muerto, huido tras huido no podemos acostumbrarnos sea donde sea. En cualquier parte del mundo. Y es bueno que alguien nos lo recuerde. Gota a gota, muerto a muerto, día a día. Porque horroriza la capacidad de acostumbrarse al horror, de tragarnos, “gota a gota”, un Mar lleno de cadáveres, sin vomitar o miles de gotas de sangre en miles de campos de batalla. Y los que vendrán. Un Mar que es una tumba al hombre desconocido –varón o mujer–. Que ni siquiera necesita fosas comunes preparadas para enterrar. Como si nos recordara la profundidad de unas aguas que no tienen fondo. Las de nuestras “tragaderas”. Unas aguas en las que somos incapaces de encontrar esa gota que colme el vaso. O que aliente el camino de los que huyen por el desierto (el geográfico y el de su vidas). Y gota a gota nos diluimos en esta tan amplia cotidianidad de gargantas resecas por la arena del desierto, o el regusto de sal de las aguas muertas… gota a gota… Ojalá no perdamos la cuenta…

Para combatirlo esta vez la pancarta del “Welcome refugees” se extendió, gigantesca, desde Roma hasta Malta. Cambiando el final. Ahora escribiendo “Welcome here” en una canción de bienvenida al papa Francisco. Una pancarta hecha voz para los sin voz. Como la que de nuevo empezó a extender el papa Francisco en tierras maltesas –puerto de arribada, en el corazón Mediterráneo– y que no se cansa de alzar aunque necesite como le sucedió a Moisés, que sus hermanos le sostengan los brazos en alto.

Rob Galea, el sacerdote migrante

Pancarta de bienvenida de nuevo a los emigrantes. Digo. Como era pancarta el grito hecho canción de esa Jornada papal el fin de semana pasado en Malta: “Welcome here” se titulaba. Es obra de un sacerdote emigrante: Rob Galea, que emigró a Australia desde Malta en 2007. Y que, tras dejar atrás una vida de droga y abandono personal, inició una carrera musical a los 17 años que le sitúa –además de sus éxitos evangelizadores como cura-cantante– muy en la línea de la Iglesia en salida. Él dice que, irónicamente, el declive del catolicismo en Australia le permite hacer el trabajo que más le gusta. “La Iglesia católica en Australia no espera que entre gente; por naturaleza es una iglesia evangelizadora. No tiene miedo de enviar a sus sacerdotes. Juego en un pub. Salgo a la calle y hablo con la gente”. Mientras que no envidia la Iglesia de Malta –también necesitada de evangelización, como recordó el papa Francisco– en donde el 98 por ciento de la población es católica. Y, por tanto, “los sacerdotes están tan ocupados con la administración… que todo sucede dentro de la Iglesia”.

Una canción en salida para recibir a un Papa enfrascado en atender a los que salen y llegan. Maltrechos en su mayoría. Canción que repite como lema el deseo que tantas veces se escribe ante la llegada de los emigrantes: ¡Bienvenidos! Se lo dirige al papa Francisco síntesis y referencia mundial y coherente de la lucha contra la indignidad en el trato a los migrantes. El Papa de los gestos y las palabras ante esta realidad. Esta vez hablando con un fondo decorado con bolsas de plásticos y chalecos salvavidas (o “portamuertes”, como otros dicen arrumbados por la impotencia).

Francisco y Rob Galea, extienden de una nueva del “Welcome refugee”, junto a otra mucha gente y con otros muchos soportes entre el pueblo fiel que no olvida y que se deja guiar por los dictados del corazón cuando ve a tantos migrantes y refugiados a la intemperie. Intentado sujetar sus vidas, aunque sea en medio del mar, como Malta, para que el viento o el olvido no se lleve dichas pancartas y sirvan de acogida y recordatorio sostenido.

Como están sostenidos y alzados los ramos de olivo y las palmas de tantos otros que este domingo de Ramos también despliegan entre cánticos, flores y pancartas a la llegada de un hombre subido en un borrico camino de la Vida atravesando la muerte. Bienvenido papa Francisco. Bienvenido Jesus de Nazaret. “Welcome here”.


José Luis Pinilla sj
Desde la valla
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