Thursday, September 12, 2013

Un Secretario de Estado del Vaticano emblemático para América Latina


Al escoger al actual Nuncio de Venezuela, el italiano, Pietro Parolin, que a sus 58 años será el Secretario de Estado más joven desde hace más de 80 años, el papa, como es su costumbre, actuó enviando varios mensajes llenos de simbolismo.
Quizás el más importante es que fue a buscar a América Latina al que será su primer ministro, el encargado de la alta diplomacia del Vaticano y responsable junto con el papa, de todas los próximos cambios y decisiones. Lo fue a buscar donde los cardenales en el Cónclave lo habían ido a buscar a él.
Aunque el nuevo Secretario de Estado no es latinoamericano, sino italiano, está considerado como uno de los mayores conocedores del continente cuya lengua domina. Con su nombramiento, Francisco, que había escogido al continente americano para su primer viaje internacional, ha dirigido su atención de nuevo a Latinoamérica a la hora de escoger a su brazo derecho.
El nuevo papa es un latinoamericano hijo de padres italianos emigrados a Argentina. Parolin es un italiano que ha ejercido con acierto su condición de diplomático en dos puestos emblemáticos americanos: México y Venezuela, y habla la lengua de Francisco.
En México las relaciones entre la Iglesia y el Estado fueron siempre tensas y conflictivas ya que el Estado no reconocía a la Iglesia como institución jurídica. Parolin consiguió dicho reconocimiento para la Iglesia y para las asociaciones religiosas que hoy gozan de personalidad jurìdica propia, devolviendo la paz entre Estado e Iglesia.
En Venezuela donde Parolin llegó como Nuncio en 2008, la situación no era menos ardua en pleno clima de exacerbado socialismo bolivariano y del ciclón crismático de Hugo Chávez. Y salió victorioso.
Con un papa de lengua española y un Secretario de Estado que aprendió el español en América Latina, “La lengua española se coloca en el vértice de la diplomacia vaticana”, como ha escrito Aleteia.
Que Parolin no sólo conoce a fondo América Latina sino que aprecia y defiende una de sus características más importantes como su sincretismo religioso, lo ha revelado al afirmar, en la más avanzada teología progresista que “todo lo que es compatible con el Evangelio puede ser asumido” por la Iglesia.
Con el nombramiento del nuevo Secretario de Estado, el papa Francisco ha llevado a cabo otro de sus fuertes gestos simbólicos, ya que el próximo número dos del Vaticano, el que ostentará la mayor autoridad después del Papa y que será responsable de la Curia y de las relaciones internacionales del papado, había sido “exiliado” a Venezuela por la Curia actual donde se anidaban los “lobos” del Vaticano y donde él ejercía un cargo importante.
Parolin no era grato a la Curia de las intrigas y los escándalos y fue alejado. Y ahora el papa se lo devuelve como jefe de todos los que le habían exiliado.
El nuevo Secretario de Estado ha revelado en sus primeras declaraciones una total sintonía con el nuevo papa, más espiritual que dogmático, al relativizar, por ejemplo, temas como el del celibato eclesiástico recordando que "no es un dogma y puede ser cambiado", o cuando afirma que a pesar de que la Iglesia nunca ha sido visto como una institución democrática, hoy, con Francisco debe impregnarse de “espíritu democrático”.
Da a entender Parolin ,que Francisco quiere “escuchar” a toda la Iglesia y hacerla partícipe la de la tan temida “colegialidad”. El papa, pues, no decidirá las grandes cuestiones de la Iglesia en solitario. Lo hará arropado por la voz y el voto de toda la cristiandad.
Y por último, Parolin, comparte con Francisco una espiritualidad sencilla, abierta, optimista y cercana a la fe de los más humildes. Ha sido siempre un diplomático pastor que en África, Asia y América Latina estuvo siempre cercano a la gente sencilla que lo observaba con simpatía.
Juan Arias
El País

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