Una invitación a ofrecer ayuda humanitaria en Myanmar, a abrir los corazones a la generosidad de quien sufre y un deseo ecuménico muy fuerte al acercarse Pentecostés, son los dos temas que caracterizaron la audiencia general de este miércoles. Benedicto XVI reafirmó el deber de la solidaridad hacia las víctimas de los desastres naturales en el país asiático. En la catequesis -aprovechando la presencia del patriarca armenio-, subrayó que en vistas de Pentecostés es necesario intensificar los esfuerzos por logar la plena unidad y la evangelización. La Iglesia siempre es fruto de ese cenáculo en el que se encerraron los apóstoles.
“La Iglesia en todo tiempo, en particular, en estos nueve días que separan a la Ascensión de Pentecostés, se une espiritualmente en el Cenáculo con los apóstoles y con María para implorar incesantemente la efusión del Espíritu Santo. Movida por su viento impetuoso será capaz de anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Por este motivo, a pesar de las dificultades y de las divisiones, los cristianos no pueden resignarse ni ceder al desaliento. Esto es lo que nos pide el Señor: preservar en la oración para mantener viva la llama de la fe, de la caridad y de la esperanza, de las que se alimenta el anhelo por la unidad plena. Ut unum sint! Dice el Señor. Siempre resuena en nuestro corazón esta invitación de Cristo”.
Ver video de esta noticia, aquí
No comments:
Post a Comment