Thursday, April 12, 2012

El cielo de los perritos

"¿Habrá también resurrección para los animales?"


"Sin querer a todos los seres vivos

no se puede querer a Dios"




Por Esther López
Hola amig@s,

Hoy voy a contaros mi experiencia personal con mis dos perritos. Las personas que tienen o han tenido algún animal viviendo con ellos, me entenderán, los demás pueden pensar que digo tonterías, pero os lo voy a contar como homenaje a la nobleza y ternura que nos muestran los animales, a pesar de que nunca falta quien los maltrate.
Sigmund Freud decía: “Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, casi al contrario de las personas quienes son incapaces de dar amor y tienden a mezclar amor y odio”

¿Existe el cielo de los Perros?
No lo se, pero… como tantas personas amantes de los animales, así lo espero.

Will Rogers dijo: “Si los perros no van al cielo, cuando muera quiero ir a donde ellos van”

Yo he tenido dos perros que llegaron a mí vida por casualidad,
1.- El primero llamado “boli” porque parecía una bolita negra. Imaginaros mi sorpresa cuando un día al despertar, oí unos sonidos, como si llorase un animal. Al mirar, vi al lado de mimosita, una caja de cartón y dentro, un perrito tan pequeño como mis manos juntas, era una hermosa bola negra y peluda que estaba llorando y tiritando de frío, un foxterrier al que habían separado de su madre y lloraba de hambre buscando desconsoladamente donde mamar.
No puedo expresar lo que sentí cuando lo abracé por primera vez, solo se que me levante y comencé a alimentarle, cuidándole lo mejor que pude
Pasaron los años y cuando quedé embarazada, me encontré con el problema de que cuando naciera mi bebé, éste, andaría a gatas y cogería todos los pelos del suelo. En el pueblo, un matrimonio mayor se ofreció a que Boli viviera con ellos, ya que era muy obediente y les gustaba mucho; así lo hicimos, pero ¿sabéis que ocurrió? Que cada vez que yo iba al pueblo, les escapaba de casa y se venía para la mía. Antes de que yo llegase a mi casa, ya estaba el perro allí esperándonos, no veáis los saltos de alegria que daba, pero el problema era cuando marchábamos. A pesar de llevarle a casa de ellos, tenía que ir vigilando porque venia corriendo detrás de nuestro coche, hasta que ya no podía más y agotado regresaba a la suya, quedando tanto mis hijos como yo muy tristes por ello.
Pero con lo contentos que estaban éstos amigos con él ¿Cómo podía quitárselo ahora? Sería no tener corazón, los animales no son ahora “los quiero”, ahora “no los quiero”. Así que siguió viviendo a veces con ellos, a veces con nosotros, hasta que murió cuando tenía 18 años. Me sorprendía ver cómo se acordaba de los años en los que habíamos estado juntas, ¡¡como me miraba!! Cómo disfrutaba con mis caricias y que compenetrados estábamos. Los animales no son un objeto, tienen sentimientos como las personas: ríen, lloran, están tristes

2.- El segundo, una hembra llamada “Yacky”, (era un cruce entre pastor alemán y mastin). Un día mientras mis hijos y yo paseábamos por la calle, vimos a una pareja de jóvenes que llevaba, a una perrita muy pequeña en los brazos. Ante la insistencia de mis hijos, les preguntamos si la podríamos acariciar, nos dijeron que sí y al ver como nos gustaba, nos preguntaron si la queríamos. Imaginaros nuestra sorpresa y la insistencia de mis hijos para que nos quedásemos con ella, nos dijeron que la llevaban a la perrera porque sus padres, no la querían en casa y allí al no valerse por sí misma iba a morir, así que… la trajimos para casa
Siempre desee tener un perro bien educado, hay que educarles como nuestros padres nos educan a nosotros, no lo hagas con golpes y gritos, ni mucho menos tratándoles mal, hay que trabajar su carácter con dedicación y paciencia por parte del dueño, ¡NO HAGAS DAÑO A LOS ANIMALES! No les pegues, no lo merecen por mal que se porten, además, piensa que si el perro quisiera te podría hacer daño.
Para educarle, poco a poco comenzamos a decirle pequeñas “consignas”, cada una significaba una acción, y los perros nos enseñaron lo que significaban otras acciones que ellos hacían, como ir al baño y quedarse de pie mirando para el bidé o en la cocina para el fregadero, eso significaba “tengo sed”, acercarse al sofá o a la cama y apoyar su morro en ella, “deseo estar a tu lado”, el estar tranquilo y correr de pronto hacia la puerta de entrada indicándonos que viene alguien, reconocer el ruido del coche de la familia, antes de que pare… tantas y tantas cosas, y sobre todo como agradecía cuando alguna vez tenía que ir a trabajar y me dormía, entonces mi perrita metía su morro en mi cama y me movía hasta que me despertaba, ¿Quién le decía a ella que era la hora y que yo iba a llegar tarde? ¿Cómo lo sabía?, a día de hoy sigue siendo un misterio, pero siempre acertaba (¡¡nunca me despertó en fin de semana!!). Otras veces, cuando yo estaba tranquila en mi cama o dormía, la sentía venir a verme desde su rincón, estiraba su hocico hacia mi cama, me olfateaba y cuando comprobaba que todo estaba bien, volvía de nuevo a su sitio.
Si no tienes o has tenido perro no puedes saber la compañía, satisfacción y otros beneficios que nos aporta tenerlo. Mi hija que siempre fue muy miedosa, gracias a estar con la perrita, quedaba sola en casa sin problema, y ahora cuando se independizó ¿sabéis que es lo primero que hizo? Ir a la protectora de animales y adoptar a una perrita a la que quiere con locura.
Puedo decir que mis dos perros casi estuvieron con nosotros desde su nacimiento hasta su muerte.

Boli vivió 18 años y murió de mayor en casa de éstos amigos que la cuidaron los últimos años y Jacky vivió 13 maravillosos años, durante los cuales nos dio todo su amor, ¡¡¡cómo jugaba con mis hijos!! ¡¡Cómo le gustaba bajar conmigo a la calle a pasear!! ¿Cómo me provocaba ladrándome para que le tirara el palo y así luego correr detrás de el como una bala?, cómo le gustaba que se lo quitase y ¡¡cómo disfrutaba subiendo y bajando escaleras!!...
¡¡Cuantas cosas hacíamos juntas!! ¡¡Qué afortunada he sido con mis dos perritos, disfrutando de su amor incondicional!! ¡¡Cuántos buenos momentos y cuántas travesuras también!! Pero siempre con la mirada noble y llena de ternura.
Nunca se subía a las camas ni al sofá, pero no olvidaré su carita cuando apoyaba su morro en la orilla de mi cama y me miraba con aquellos ojitos, yo le decía: vale…, espera un momento. Le ponía una mantita en mi cama y le dejaba subir a mi lado, sintiendo su calor mientras se quedaba dormida: Yo me acurrucaba contra ella, le hablaba lentamente, la abrazaba y la sentía suspirar profundamente.
Sé que en esos momentos las dos éramos completamente felices, ¡¡Que tranquilidad!! No se como cuantificar cuánto disfrutaba ella, pero si se lo mucho que la echo de menos!!
Solo teníamos que mirarnos, para saber mutuamente, lo que deseábamos, nos entendíamos perfectamente, incluso mejor que a muchas personas, las dos sabíamos apreciar el cariño y amor que nos dábamos. A veces cuando yo estaba estudiando, me daba con su pata a la vez que gemía o se acercaba quitándome con su boca el lápiz con el que yo escribía, como diciéndome: ¡¡¡Eh que estoy aquí, préstame atención!!!

¿Alguna vez os preguntasteis que piensa vuestro perro de vosotros? Para ellos somos los que mandamos (los jefes de la manada), nos ve llegar a casa con un montón de comida y es tan grande su fidelidad que da hasta su vida por nosotros-as.
Ya va a hacer cuatro años que nos dejó mi gran AMIGA, que ahora estará en el cielo de los perritos, me dejó un gran vacío, echo de menos su compañía, que me siguiese a todas partes, al marchar al trabajo, se quedaba en la entrada de casa y al regreso me recibía con saltos, llena de alegría.
Es raro no sentirse tan acompañado, no poder tocarla, acariciarla, no ver su mirada, oír sus ladridos. La casa está más vacía y triste porque nos falta ese torbellino que eras tú.
Un domingo por la tarde, se murió de un fallo cardiaco, intentamos reanimarla, pero no lo conseguimos y se nos fue. Mi hija estuvo sentada en el suelo, abrazada a ella durante más de dos horas, eso es algo que nunca podré olvidar, ahora Yacky, descansa en su tumba en un rinconcito de nuestro jardín, así siempre estará con nosotros. Pero en esos momentos de tanto dolor agradecí a Dios que muriera así, tan rápido, sin largas y dolorosas enfermedades
Dos días antes, había estado nadando en un gran lago, yo le tiraba una botella de plástico y ella iba a buscarla y me la traía para que se la tirase de nuevo, por su pelo blanco se le veía mayor, pero estaba tan ágil que no lo parecía. Nada hacía presentir su muerte.

Yo creo que sí hay un cielo, pero no creo que haya uno de perros y demás animales y otro de humanos, pienso que es el mismo para todos y que algún día volveremos a vernos, si es que yo llego a ir allí. Ojala mis perritos estén en ese hermoso lugar y sean por lo menos tan felices como aquí en la tierra. Se lo merecen después de todo el cariño y amor que nos han dado y también por dejarnos tantos ejemplos a seguir para que los humanos aprendamos a ser mejores.

ES DURO, pero todo será mas fácil para él, si cuando llegue el momento, tú estás a su lado, SE FUERTE, ABRAZALE. Tu presencia le compensará y se lo debes, por la fidelidad que te mostró durante toda su vida.

Pensar un momento: Si a nosotros nos duele tanto la muerte de nuestro perro ¿Cómo se sentirá él si morimos nosotros?

RECUERDA: ¡TU NO TIENES UN PERRO, EL PERRO TE TIENE A TI!
NO Sé,
Que es peor…
Si morir o ser el que observa la lenta pérdida del que se va.

Quiero pedir perdón a mis perritos si alguna vez no tuve paciencia, no supe entenderos o no os di todo el cariño que necesitabais, estar seguros de que lo hice sin querer. Si estuvieseis a mi lado, no dudo que me daríais un lametón para hacerme entender que todo está bien.

Solo me queda daros las gracias por permitirme compartir con vosotros estos años y haberme hecho tan feliz, porque también pasé por malos momentos y gracias a vosotros y a vuestro cariño, los superé.

Antes de adoptar un animal, piensa que su vida va a durar solo una parte de la tuya, por lo que su perdida te hará sufrir. Cuando llegue ese momento, hemos de estar a su lado, le ayudaremos a entrar en “el cielo de los perritos” con todo nuestro amor.

Hoy os pongo un video que me hizo llorar, titulado “¿Cómo pudiste? De Mariano Osorio, que nos cuenta las historia de un perro que termina en la perrera


Fautisno Vilabrille
RD

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