Saturday, November 18, 2006

Un momento para la oración



Lucas 18: 1-8
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario"; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara"". El Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

¿Qué me estás diciendo, Señor?

Pensamientos sobre el pasaje de hoy

Gracias, Señor. A diferencia de esa viuda desesperada, vivo bajo un régimen en que los jueces no pueden ser comprados, y donde las injusticias pueden ser acusadas a través de los medios. En cierta forma hemos hecho una sociedad mejor.

Pero necesito tus palabras sobre rezar con perseverancia. Ha habido momentos en que he criticado a fondo a Dios, y casi he perdido la fe ante su silencio. Enséñame a encontrarte también en tu silencio.

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