Thursday, May 08, 2008

Al anochecer, la invitación es a encontrarse con el Señor de la Vida

Juan 17:20-24
Jesús alzó sus ojos al cielo y dijo: "No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en mí por tu Palabra. Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la Gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que tú me has enviado y que yo los he amado a ellos como tú me amas a mí. Padre, ya que me los has dado, quiero que estén conmigo donde yo estoy y que contemplen la Gloria que tú ya me das, porque me amabas antes que comenzara el mundo."


¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

Esta es la oración de Jesús para sus seguidores, vigente a lo largo de los siglos. Jesús ora por cada uno de nosotros.
¿Podemos imaginarlo en oración, mientras nombra a sus apóstoles, sus amigos y todos los que desea nombrar?
La oración es nuestro "nombrar" a Dios; es también Jesús "nombrándonos" al Padre.
Permite que te nombre.
Incluso toma tu tiempo para pensar que Él ora por tí.
Al abrirnos a la oración, permitimos que Jesús ore por nosotros.
En la quietud y el silencio, permite que Su oración por tí llegue a tu corazón.
Espacio Sagrado

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