Monday, May 05, 2008

Algo para pensar y orar en esta semana


Mi amigo Karl fue servidor de Dios durante 50 años. En vez de celebrar un jubileo, fue uno de los miles de asesinados en la lucha en Timor Oriental. Muertes como ésta nos recuerdan la pregunta del Salmista: “¿Por qué prosperan los malvados?” Estas muertes sitúan la muerte de Cristo como central de todos los misterios de nuestra Fe.

De todo lo que sabemos del Padre de Jesús, está claro que Él no protege a sus seres amados de los malvados; pero les da la gracia para encontrar el bien dentro del mal, siempre que no sigan el ejemplo de aquellos que le hacen el mal.

Podemos decir, desde nuestra Fe, que Karl está celebrando su jubileo en el Cielo, lo que nos conforta. Pero no hace justicia frente a la mezcla de sentimientos que su vida y su muerte nos producen. Como los matrimonios de muchos años y los sacerdotes de larga data saben muy bien, los sabores de un jubileo con la mirada al pasado, no es tanto como una copa de vino dulce, sino como un cocktail de diferentes sabores, dulce y amargo. Hemos vivido bastante, y somos bendecidos si la experiencia no nos ha dejado con amarguras. Fue San Pablo quien dijo: “Que el mal no los venza; derroten el mal con el bien”. Ésa era la Fe de Karl y de los que buscan la Paz. Es una Fe para los fuertes, no para los débiles.
Fuente: Espacio Sagrado

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