
Hoy, 4 de mayo la Iglesia conmemora el nacimiento para el cielo del BEATO CEFERINO JIMÉNEZ MALLA, conocido como "El Pelé", quien muriera martirizado en un día como hoy del año 1936 en Barbastro, España durante la guerra civil española. Nacido en Fraga, al norte de España en el año 1861, fue un gitano que se convirtió a la fe católica. El Papa Juan Pablo II en el año 1997 lo declaró Beato.Unidos pues a todos los gitanos del mundo y a la Iglesia de España, brindemos nuestro devoto aplauso al Beato Ceferino Jiménez Malla, "El Pelé".
Meditación
QUERIDO BEATO CEFERINO, al recordar tu vida te encontramos recorriendo los caminos tortuosos de las montañas de Aragona para vender los cestos que fabricabas con tus propias manos. Eras aún joven cuando te casaste al estilo gitano con Teresa Jiménez Castro, una gitana de Lérida, y se establecieron en Barbastro. Dedicaste los mejores años de tu vida a vender caballos en las ferias que se realizaban en los pueblos. Compraste también un tren de mulas que te hizo adquirir una verdadera fortuna. Después de muchos años de convivencia "a la gitana" con tu esposa decidieron bendecir la unión celebrando el matrimonio religioso y desde entonces empezaste a frecuentar la Iglesia. Tenías ya 50 años! Y así, te fuiste convirtiendo poco a poco en un cristiano modelo. Pero un día fuiste acusado injustamente de haber robado algunos caballos y fuiste encarcelado y juzgado. Una vez que fue probada tu inocencia tu abogado declaró: "el Pele no es un ladrón, es Ceferino Jiménez, el Patrón de los gitanos". Eras sumamente honesto, nunca engañaste a nadie. Tu carácter afable, tu sabiduría y honestidad te hicieron ganar la estima de amigos y conocidos. Por tu grande prudencia y equilibrio te llamaban siempre para solucionar conflictos que surgían entre los gitanos y otras poblaciones. Ayudabas siempre a todos, sobretodo a aquellos de tu propia raza. Los niños te amaban y seguían y te esmerabas en enseñarles el catecismo. Fuiste un ejemplo vivo de religiosidad: frecuentabas asiduamente la misa y formaste parte de distintas asociaciones religiosas. Y finalmente tomaste el habito terciario franciscano. Pero un día tratando de defender a un sacerdote que llevaban a la cárcel, te detuvieron también a ti, que llevabas en tu bolsillo una corona del Rosario. Después de 15 día morías teniendo entre tus manos la corona del Rosario y gritando "viva Cristo Rey".
Radio Vaticano
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