
“Me casaré contigo para siempre, me casaré contigo a precio de justicia y de derecho, de afecto y de cariño. Me casaré contigo a precio de fidelidad, y conocerás al Señor” (Os 2, 21-22)
Luego apareces. No sé muy bien cómo. En un rato de oración tranquila, en un texto del evangelio, al cantar una canción cargada de sentido, en una conversación entrañable, en una tarde de fiesta o al leer palabras prestadas que hablan de ti.
Apareces con esa manera tan tuya, te revelas en el abrazo que me hace sentir en casa, en los ojos brillantes que me miran cercanos, apareces como buena noticia que me dice que la vida es plena, y que hay que hacerla buena para todos. Y entonces te creo, y todo está bien.
¿Encuentro a Dios alguna vez?
¿Dónde le encuentro?
Jesuitas de Castilla
No comments:
Post a Comment