Su obispo, Juan María Uriarte, salió, ayer mismo, en su defensa. El titular de San Sebastián publicaba una nota en la que concedía el nihil obstat y el imprimatur al libro de José Antonio Pagola, “Jesús, una aproximación histórica” (Editorial PPC). Pero ni eso lo salvó de las “iras” de la Comisión episcopal para la Doctrina de la Fe. Que amenaza con una “nota de clarificación” sobre la obra del teólogo donostiarra.
Y eso que la intervención de Uriarte cuenta con el aval de dos pesos pesados del episcopado español: el cardenal Rouco Varela y el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, tal y como cuentan en la curia donostiarra. “Es un libro que fue aprobado tanto por el cardenal Rouco Varela como por el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián. De ahí que no entendamos esa amenaza de una nota de la comisión episcopal que dejaría en entredicho el discernimiento y el magisterio de nuestro obispo, monseñor Uriarte”, dicen en San Sebastián.
La versión del secretario del episcopado, Martínez Camino, es diferente. Durante la rueda de prensa celebrada hoy en la CEE, al término de la reunión de la Comisión Permanente, el obispo portavoz adujo que el 'imprimatur' del obispo Juan María Uriarte al libro del teólogo, lo es a la nueva versión corregida por Pagola, pero no a la de 2007, que ha alcanzado una difusión muy importante.
Camino insistió en que la nota de Doctrina de la Fe se dará precisamente para explicar por qué ha sido necesaria esa rectificación, de cara a los miles de lectores que ya ha tenido el libro en su primera versión, y a los que hay que “ayudarles a hacerse un juicio concorde con la doctrina de la Iglesia católica”. Y añadía: “Los obispos tienen el deber y la obligación de clarificar la fe”.
¿Uriarte no es también obispo de la Iglesia? En San Sebastián aseguran, además, que los cambios introducidos son mínimos y que, por lo tanto, la nota no era necesaria. Y ven en ella, más bien, un ajuste de cuentas. Con varios protagonistas. Entre ellos, el obispo de Tarazona, el de Huesca, el secretario de la comisión para la Doctrina de la Fe y el propio Camino.
El obispo de Tarazona, Demetrio Fernández publicó, hace ya meses, una durísima pastoral en la que arremetía contra el libro de Pagola en estos términos: "Me produce profunda preocupación que este libro se difunda tanto. El Jesús de Pagola no es el Jesús de la fe de la Iglesia. Se lee con gusto por el buen estilo literario de su autor, pero sembrará confusión', dijo las pasadas Navidades el prelado, que añadió que hay en su contenido 'la tentación arriana".
En la pagina web del obispado de Tarazona se publicó, además, un durísimo artículo, en parecidos términos, del director del secretariado de la comisión episcopal para la Doctrina de la Fe, José Rico Pavés, apoyado por el secretario de los obispos, Martínez Camino, y por el obispo de Huesca, Jesús Sanz.
El cuarteto convirtió la lucha contra el libro de Pagola en un asunto de fe y costumbres. Y no cejó en el empeño hasta conseguir la autorización de la Comisión Permanente para la publicación de una nota de condena. Una nota que incluso pretendían sacar hoy mismo y que, en la Permanente echaron atrás, porque en ella “se llegaba incluso a condenar a la persona”.
Pero la nota, una vez pulida, seguramente se publicará. Más aún, el cuarteto está decidido a que la obra sea condenada también por Roma. Monseñor Fernández está intentando por todos los medios que el secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Amato (al que conoce mucho por haber sido el tutor de su tesis doctoral) condene también la obra de Pagola.
¿Lo conseguirá? Quizás. Para mayor sufrimiento del autor (al borde de una depresión), del obispo Uriarte, que queda en entredicho, de la editorial PPC (¡no soportan que SM sea una empresa libre e independiente, dirigida por religiosos!) y de toda la Iglesia, en la que, una vez más, se demuestra que la censura existe. Y por motivos nada celestiales.
El periodista Digital
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