Monday, November 17, 2008

Algo para pensar y orar en esta semana

Me imagino que estoy visitando el Templo de Jerusalén, y Jesús llega (Juan 2:13). Ya me he acostumbrado a la presencia de los cambiadores de monedas y vendedores, que ofrecen a los creyentes terneros, ovejas y palomas para las ofrendas. La furia de Jesús me sobresalta y me molesta.


Me pregunto: "Estas gentes están ofreciendo un servicio, y merecen ganar su dinero". Pero el comercio, cuando encuentra una demanda, tiende a crecer y crecer, con lo que el Templo, un lugar de oración, se convierte en una especie de mercado. Esta es la Casa de Dios, y cuando el dinero comienza a entrar, tiende a dominarlo todo. Jesús necesitaba detener esa tendencia y defender la santidad del Templo.


Sucede esto en mi vida, Señor? Quedan Sacramentos que no han sido tocados por la comercialización? Nos hemos acostumbrado a tiendas de souvenirs en Lourdes; a los organizadores de las fiestas de matrimonios y de primeras comuniones. Damos por sentado que se celebran bautizos, se regala en las primeras comuniones y en los matrimonios, se invita a las fiestas de las confirmaciones...


Estas ocasiones son para que agradezcamos la Presencia de Dios en momentos clave de nuestras vidas: pero cómo podrá Dios hacerse oir en medio del bullicio de las monedas?


Espacio Sagrado

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