

De sus años en la parroquia de La Legua recordó con mucha gratitud la fraternidad sacerdotal con el Padre Gerardo Ouisse que lo ayudó a discernir la voluntad de Dios para el mejor servicio y la comunidad “que nos educaba, nos desafiaba, nos exigía en la pastoral”.
Respecto a la violencia que se vive en la población y a las acciones que los fieles han tomado para que la barbarie se detenga, el Padre Pedro les dijo: “Ustedes sigan asumiendo su responsabilidad en el Señor. Somos muchos los que tenemos los ojos puestos en La Legua para que nos enseñen a enfrentar las situaciones dolorosas y de injusticia”. Añadió: “He sido testigo de cómo esta comunidad parroquial ha ido a parar la balacera, ha ido a atender a los mismos que han sido encarcelados, he visto cómo cada uno de ustedes ha ido orando y discerniendo para construir un Chile solidario donde reine la paz. Qué más queremos que la paz para nuestros corazones y nuestros hogares, para nuestra Legua y para todo el país. Ustedes nos dan ejemplo y nos muestran el camino, por favor tómenlo en serio”. Acto seguido nombró las recientemente implementadas Escuelas de Paz y Reconciliación que enseñan a perdonar y a reconstruir vínculos en las casas, los colegios, la parroquia, en el mundo político, cultural y social, “en todo los rincones de nuestro país necesitamos una paz construida en justicia y en verdad. Ese es uno de los grandes talentos que Dios les ha dado, descubrir al otro como Cristo lo mira, creyendo siempre que el hermano puede rehacer su vida por el camino del perdón y de la reconciliación”, enfatizó.
Finalmente, un grupo de bailes religiosos realizó una diablada, un segundo grupo recreó un baile nortino y un tercer grupo de elegantes huasos y huasas completó la fiesta con la cual la comunidad agradeció al Señor por el nombramiento del Padre Pedro como Obispo.
Los regalos y recuerdos tampoco podían faltar en esta ocasión. Al terminar la Eucaristía, el Vicario Episcopal para la Zona Sur, Padre Cristián Precht, regaló al Padre Ossandón la imagen de Jesús Buen Pastor; la comunidad terapéutica que trabaja en rehabilitación de drogas y alcohol le obsequió una arpillera y los niños discapacitados del “Cristo Especial” le regalaron una cruz hecha de mosaicos. Después de este momento de oración y alegría, los feligreses compartieron una torta con el futuro Obispo. 

Fuente: DOP http://www.iglesiadesantiago.cl/
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