Thursday, November 20, 2008

Japón beatifica a sus "héroes escondidos"


RD/Agencias).-La Iglesia Católica de Japón rendirá homenaje este mes a sus "héroes escondidos", como denomina a los fieles que durante 250 años estuvieron en la clandestinidad, con 188 beatificaciones, en la primera ceremonia de este tipo en suelo nipón. "Es algo sin precedentes y por iniciativa de los obispos de Japón", se felicitó monseñor Joseph Mitsuaki Takami, arzobispo de Nagasaki, la ciudad del sur de Japón donde se llevarán a cabo las beatificaciones el 24 de noviembre.

Takami explicó que esta iniciativa comenzó con la visita de Juan Pablo II en 1981 a Japón, país que hasta ahora cuenta con 42 santos y 205 beatos.

Las investigaciones sobre los futuros beatos han durado más de 15 años. El proceso canónico se abrió en 1996 y el papa Benedicto XVI promulgó el decreto de beatificación el 1 de junio de 2007.

"Los nuevos beatificados son casi todos laicos y japoneses, hay mujeres y niños y pocos religiosos, cuatro curas y una monja", explicó el arzobispo de Nagasaki.

El catolicismo japonés sufrió dos siglos y medio de prohibición. Sus miembros transmitieron sus creencias en la clandestinidad y decenas de miles de ellos fueron perseguidos, torturados, encarcelados o exiliados.

Los católicos japoneses también fueron sometidos regularmente al ostracismo y la discriminación, así como a prácticas crueles como el llamado 'fumi-e', que les obligaba a pisotear las imágenes sagradas para abjurar.

Los 188 nuevos beatos fueron ejecutados entre 1603 y 1639 bajo el 'shogunato' (gobierno militar) de los Tokugawa, que prohibieron el cristianismo por considerarlo un elemento de influencia occidental y un peligro para el orden social y religioso nipón.

El primero de la lista es el jesuita Pierre Kibe, que fue ordenado sacerdote en Roma en 1620 antes de volver a Japón y oficiar en secreto. Capturado, fue torturado durante 10 días hasta que murió.

Ante las persecuciones, sin sacerdotes que les administraran los sacramentos, los católicos japoneses se vieron obligados a la clandestinidad, que sólo abandonaron en 1865 con el regreso de los misioneros franceses.

Un siglo y medio más tarde, el cristianismo sigue siendo muy minoritario en Japón. El archipiélago es mayoritariamente sintoísta y budista y cuenta con menos de dos millones de cristianos que representan el 1,5% de la población. De esos cristianos, sólo 500.000 son católicos.
Sin embargo, los católicos no están exentos de influencia, pues las buenas familias niponas siguen enviado a sus hijos a los colegios de los jesuitas. Además, como hecho excepcional, el primer ministro, Taro Aso, es católico.

Pero, como explicó monseñor Takami, "el cristianismo se arraigó en las clases populares, entre los campesinos y los pescadores, y así continúa".

No obstante y al igual que en otros países, la iglesia de Japón se ve afectada por la creciente secularización de las sociedades actuales y la crisis demográfica.

"La tarea de evangelización es cada vez más difícil en una sociedad sin Dios", reconoció el religioso franco-polaco Edouard Brzostowski, de 76 años y que lleva más de cuatro décadas como misionero en Kawasaki, la ciudad industrial más grande de Japón.

"Los niños y los jóvenes han desaparecido de las iglesias. Es un grave problema para nuestro futuro" en Japón, se lamentó el sacerdote.

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