Thursday, March 06, 2008

Cuuaresma: Dios que ve en lo escondido

"Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea visto por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará". (Mt 6, 16-18)


Hay un sentido de intimidad, de gratuidad, de desinterés, de humildad en la búsqueda de Dios y en la búsqueda de crecimiento.
Cuando hablamos de ayunar no se trata de alardear de nuestras búsquedas y retos.
No se trata de "torturar" a otros con mi santidad en ciernes.
No se trata de utilizar la virtud como un arma que marque distancias con los "pecadores".
Se trata de aprender a mirar mi fragilidad llena de posibilidades, mi debilidad fuerte, mi pequeñez grande, en lo que vale.
Como algo a un tiempo minúsculo y enorme. Hay un momento en el que la búsqueda de Dios pasa por el silencio, por el ocultamiento, por el trabajo más cotidiano e invisible, por aquello que nunca nadie va a saber.
En el fondo el Reino de Dios no se construirá bajo focos o pasarelas de fama, ni bajo premios o aplausos, sino en lo escondido.
En la soledad de la oración de quien pregunta.
En el anonimato de quien sirve.
En la sencillez de quien renuncia a un "YO" enorme por un "Mundo" diverso
" Piensa, por un momento, en tus luchas profundas, íntimas, en tus anhelos, en tus deseos de vivir para y con Dios.
Piensa en todas esas cosas que parece que nadie ve, que nadie siente contigo, que nadie com-padece, que nadie valora…
Dios sí las ve.
Dios sí las valora.
Dios sí las acompaña.
Jesuitas de Castilla

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