Sunday, November 02, 2008

«Si invocas al demonio, éste puede venir»


Dirige los destinos de la pequeña parroquia de un pequeño pueblo de Madrid, pero en sus ratos libres el Padre Fortea se dedica a realizar exorcismos. Confiesa no haber elegido su profesión, algo ingrata, sino haber sido elegido. Ahora cuenta todos sus encuentros y desencuentros con el demonio en un libro, Memorias de un exorcista (ediciones mr), que acaba de salir a la venta. Lo entrevista Nacho Gay en Elconfidencial.
EL CONFIDENCIAL: Al grano: ¿se parecen realmente los posesos a la protagonista de la película El Exorcista?
PADRE FORTEA: Hombre, normalmente las personas poseídas manifiestan sólo una segunda personalidad maligna, que les mueve y habla por ellos. También se suelen dar algunas convulsiones y ciertos ataques de ira.
EC: Me decepciona. ¿No vomitan ni nada? ¿Tampoco levitan?
PF: Hay algún que otro caso que puede llegar a horrorizar. Hay posesos que vomitan, escupen e intentan atacar al sacerdote. Yo no he visto levitar a nadie, pero hay gente que sí. Yo es que rezo con los ojos cerrados.
EC: ¿Qué ocurre, le da a usted miedo?
PF: No. En absoluto. Dios es padre y protege a sus hijos.
EC: A pesar de contar con el apoyo de Dios padre, ¿qué armas se ha de llevar uno a la guerra con Satanás?
PF: La única arma necesaria para luchar contra el maligno es la fe, que nos conduce a la oración. El exorcista ora. Después uno puede llevar también un crucifijo o una reliquia para ayudar.
EC: ¿Y ha sufrido alguna vez algún daño físico en esa batalla?
PF: Los posesos en ocasiones me insultan, me ofenden y me quieren atacar, pero cuento con compañeros que les agarran.
EC: Y cuente, cuente… ¿cómo es el demonio?
PF: Yo no lo he visto. Es un ser incorpóreo.
EC: ¿No nota habitualmente su presencia?
PF: Una vez me fui a la cama y, cuando estaba a oscuras, alguien me encendió la luz. También ocurrían cosas extrañas con el teléfono.
EC: ¿No sería eso cosa de Telefónica?
PF: Eran cosas excepcionales. Noté como alguien presionaba el interruptor y apagaba la luz de mi cuarto. Estoy seguro.
EC: Va a ser que el demonio clama venganza contra usted, que es su gran enemigo.
PF: Hay gente en la Iglesia que hace más que yo en la lucha contra el demonio. Los exorcistas somos atacados porque le torturamos, le hacemos sufrir.
EC: Y diga, ¿cómo suele elegir el demonio los cuerpos que visita? ¿Al azar?
PF: Uno se tiene que poner en peligro. La ouija, la santería y la magia son un camino. Si invocas al demonio, éste puede venir.
EC: Vaya. ¿Y a cuántas personas les ha sacado usted el demonio del cuerpo?
PF: Créame, no llevo la cuenta. Casi todos los días se recibe a alguien que cree tener síntomas. Pero en mi parroquia se dan unos cuatro o cinco casos reales al año.
EC: ¡Madre mía! ¿Puede entonces que algunos estemos poseídos y no lo sepamos?
PF: Normalmente el que está poseído lo sabe.
EC: ¿Puede que algún político español…?
PF: No me consta.
EC: ¿Y algún famoso?
PF: En este caso no me atrevería a decir tanto. Puede que algún famoso lo esté. Alguno de esos que se dedica al rock satánico, como Marilyn Manson.
EC: ¿Le puede entrar a uno el demonio mientras canta canciones de rock?
PF: Veo que no conoce usted a Manson. No sólo canta; es todo un satanista, que adora al diablo. Pero sí, si cantas canciones de alabanza a Satanás, te puedes poner en peligro.
EC: ¿Qué le dicen sus compañeros de gremio de todo esto?
PF: El exorcismo forma parte del dogma de la Iglesia. Jesús lo estipuló así. Luego puede que haya opiniones encontradas al respecto.
EC: ¿Ha exorcizado usted en alguna ocasión a otro cura?
PF: Sí. Ha habido casos excepcionales.
EC: ¿No me había dicho antes que el demonio sólo viene si se le provoca?
PF: Si eres un siervo de Dios, celebras sus grandes misterios y te entregas a los pecados de la carne, puede que el demonio también te posea.
EC: Hablamos de pecados de lujuria, entiendo.
PF: Sí, hablamos de lujuría.
EC: Creo que usted ha llevado a cabo exorcismos incluso en su parroquia, delante de los feligreses…
PF: No es lo común, pero si alguno de ellos lo quiere contemplar, le dejamos.
EC: Y ante los gritos y demás, ¿no se le ha presentado nunca la policía en la parroquia?
PF: A veces, el escándalo que se forma ha hecho que ciertas personas se quedasen escuchando a la puerta. Afortunadamente, la policía sabe bien a lo que me dedico. Oyen gritos, pero luego nos ven salir a todos tan tranquilos.
Religión Digital

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