El carisma ignaciano es mantener tendencias opuestas en equilibrio. En el enfoque ignaciano, debemos equilibrar la confianza en Dios con el empleo confiado de nuestros talentos, disfrutando de nuestra comunidad, con la participación en misiones; reverenciar lo sagrado, con la apertura al mundo; una vida interior reflexiva con acciones valerosas; obediencia a la autoridad con tener hambre por el cambio. Una de las imágenes favoritas de Ignacio era “el punto de equilibrio”. Piensa en un balancín para niños en un parque de juegos, perfectamente horizontal con pesos iguales en cada lado, en equilibrio sobre el pivote central.
Jim Manney
Espacio Sagrado
Jim Manney
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