Wednesday, July 25, 2018

Pederastia; O’Malley sobre el caso McCarrick: no basta pedir perdón



El cardenal presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores promete mayor transparencia en los procedimientos que involucran a obispos y cardenales

Examinar rápidamente las acusaciones en contra del cardenal Theodore McCarrick, verificar que las políticas de la Iglesia sean adecuadas y que sean más claras cuando las denuncias involucran a obispos y cardenales: «Estos y otros casos requieren más que disculpas». El cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Pontíficia Comisión para la Tutela de los Menores (además de miembro del llamado “C9”), se refirió en una nota a las denuncias de abusos sexuales contra menores y de comportamientos sexuales inapropiados con adultos en contra el arzobispo emérito de Washington. Subrayó en ella que «cada noticia nueva sobre un abuso sexual del clero en cualquier nivel crea dudas en la mente de muchos que estamos afrontando efectivamente esta catástrofe en la Iglesia». También insistió en la necesidad de «garantizar la justicia a las víctimas y responder adecuadamente a la legítima indignación de la comunidad», además de prometer que presentará las cuestiones que el caso McCarrick está desatando en los Estados Unidos a la próxima reunión en el Vaticano de la Comisión que preside.  
  
«Estoy profundamente sacudido por estas noticias que han traumatizado a muchos católicos y personas de la sociedad», afirmó el cardenal O’Malley. «En un caso que involucraba a un menor de edad en la arquidiócesis de Nueva York, después de una investigación, se verificó que las acusaciones tenían fundamento y que eran creíbles. En relación con otra acusación, que también toca a un menor, todavía hay que seguir indagando. Las noticias son devastadoras para las víctimas, sus familiares y para la misma Iglesia. Cada noticia nueva de un abuso sexual por parte del clero en cualquier nivel crea dudas en la mente de muchos que estamos afrontando efectivamente esta catástrofe en la Iglesia». 
  
«Estos y otros casos requieren más que disculpas», escribió el purpurado estadounidense. Hacen que surja la cuestión de que, cuando se denuncian casos en los que están involucrados obispos o cardenales, todavía existe una grave laguna en la política de la Iglesia sobre la conducta sexual y sobre el abuso sexual. Mientras la Iglesia en los Estados Unidos ha adoptado una política de “tolerancia cero” en relación con los abusos sexuales perpetrados por un religioso en contra de menores, debemos tener procedimientos claros para los casos que involucran a obispos. Se necesitan protocolos transparentes y coherentes para garantizar la justicia a las víctimas y responder adecuadamente a la legítima indignación de la comunidad. La Iglesia necesita una política fuerte y global para afrontar la violación del voto de celibato por parte de obispos en los casos de abuso criminal de menores y en los casos que involucran también a adultos». 
  
«Mi experiencia en diferentes diócesis y mi trabajo con los miembros de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores me han llevado a esta conclusión», afirmó el arzobispo de Boston. «La Iglesia necesita actuar con rapidez y con decisión en estas materias de importancia crítica. En cualquier instancia de denuncia de una víctima de abuso, trátese de violaciones criminales o de abuso de poder, la primera preocupación debe ser por la víctima, su familia y sus seres queridos. Las víctimas deben ser elogiadas por haber sacado a la luz su experiencia trágica y deben ser tratadas con respeto y dignidad. Artículos de periódicos –precisó O’Malley– también han referido que me fue enviada una carta de parte del padre Boniface Ramsey en junio de 2015, que no recibí personalmente. En línea con la praxis para las cuestiones relacionadas con la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, el personal tomó en consideración la carta y estableció que las cuestiones presentadas no tenían que ver con la competencia de la Comisión o de la Arquidiócesis de Boston, decisión compartida con el padre Ramsey en la respuesta». 
  
«Estas acusaciones –continúa el presidente de la Comisión vaticana– son comprensiblemente fuente de gran desilusión y rabia para muchos. Estos casos, que involucran a un cardenal, deben ser considerados a la luz de las últimas dos décadas de experiencia en la Iglesia con los casos de abuso sexual del clero. Estoy convencido de que, en este punto, son necesarias tres acciones. Primero: una evaluación rápida y correcta de las acusaciones; segundo: verificar que se adecúen nuestros estándares y nuestras políticas en la Iglesia en todos los niveles, especialmente en los casos de obispos; y tercero: comunicar de la manera más clara a los fieles católicos y a todas las víctimas el proceso para sacar adelante las denuncias en contra de obispos o cardenales. No tomar estas iniciativas amenazará y pondrá en peligro la ya debilitada autoridad moral de la Iglesia y puede destruir la confianza exigida a la Iglesia para guiar a los católicos y tener un papel significativo en la más amplia sociedad. En este momento no hay imperativo mayor para la Iglesia que saber responder responsablemente en estas materias, que –concluyó O’Malley– llevaré con urgencia y preocupación a mi próximo encuentro con la Santa Sede». 

Jacopo Scaramuzzi
Ciudad del vaticano
Vatican Insider


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