Misa para recordar la Última Cena, el jueves por la tarde celebrada por el Papa en San Juan de Letrán. Benedicto XVI cumplió el rito del lavatorio de los pies a 12 sacerdotes de la diócesis.
Un gesto, dijo, que significa apertura a los otros y disponibilidad al perdón. La deuda que el Señor nos ha perdonado es siempre infinitamente más grande que todas las deudas que los otros pueden tener con nosotros. Por este motivo el Jueves Santo nos exhorta a no dejar que el rencor hacia los demás se convierta en veneno del alma.
Nos exhorta a purificar continuamente nuestra memoria, perdonándonos recíprocamente de corazón, lavando los pies los unos a los otros para poder acercarnos así juntos al banquete de Dios.
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