
ROMA. En su primera conferencia de prensa como Prepósito General, el padre Adolfo Nicolás afirmó ayer que «los jesuitas hemos renovado nuestro entusiasmo por la fidelidad al Papa». Al término de la 35 congregación General de la Compañía de Jesús, la orden religiosa más importante de la Iglesia Católica emprende una nueva etapa que debe caracterizarse por el retorno a las fuentes, al espíritu de San Ignacio.
En esa línea, Adolfo Nicolás se adelantó a comentar que «hasta ayer, yo tenía como superior a la Congregación General, ahora tengo como superior directo al Papa, que es el centro de nuestra relación con la Iglesia, el símbolo de nuestra unión con Cristo y la garantía de nuestra misión».
El reencuentro era ya visible en la audiencia que Benedicto XVI concedió a los 225 participantes en la Congregación General el pasado 22 de febrero, cuando Adolfo Nicolás manifestó el pesar de la Compañía por las «insuficiencias y superficialidades de algunos de nosotros, que a veces se utilizan para exagerar los conflictos».
«Necesitamos más humildad»
Ayer, el padre General agradeció la reciente carta del Papa «que nos desafiaba a mejorar la unidad», y que «la Compañía ha recibido con entusiasmo». En esa línea, los jesuitas agradecerán también las correcciones necesarias cuando alguno de sus teólogos pierda de vista algún punto de la doctrina de la Iglesia. Adolfo Nicolás aseguró que «necesitamos más humildad, pues los jesuitas no somos famosos por esta virtud».
La 35 Congregación General, iniciada el 7 de enero, ha durado exactamente dos meses, en los que los 225 participantes han preferido trabajar a puerta cerrada y sin hacer ruido.
El encuentro de los jesuitas de todo el mundo tuvo una primera fase «electiva», culminada el 19 de enero con la elección de Nicolás. A partir de ese momento, el nuevo General ha presidido los trabajos, pero limitando al máximo sus comentarios para favorecer la espontaneidad de los delegados y la libertad de los debates.
Las conclusiones del encuentro se recogen en cinco decretos sobre Misión de la Compañía; Identidad de los jesuitas; Colaboración con otras entidades, con los laicos, con personas de otras religiones, etc...; Gobierno; y, finalmente, Obediencia.
En el capitulo de Gobierno, la Compañía adaptará sus estructuras a la globalización y aprovechara mejor las ventajas de las telecomunicaciones para disminuir la necesidad de viajes.
Entre los principales rasgos de la nueva etapa que emprende la Compañía, el padre Nicolás mencionó el encargo explícito del Papa de continuar realizando una misión de frontera y un trabajo de inculturación de la fe, que a veces puede ocasionar tensiones como sucedió a grandes misioneros de la talla de Matteo Ricci en China o con actividades sociales como las «Reducciones» en América, uno de los elementos que llevaron a la disolución de la Compañía.
Adolfo Nicolás comentó que la Congregación no incluyó en su temario la posibilidad de abandonar el sistema de mandato vitalicio del Prepósito General, «pues la Compañía de Jesús es la única orden religiosa que lo mantiene, y parece ser que en la Santa Sede prefieren que continúe así». En todo caso, al aceptar la renuncia del padre Kolvenbach, «el Santo Padre ha hecho mucho más fácil que yo pueda retirarme si, al cabo de los años, llega un momento en que pienso que ya no sirvo de ayuda».
Fuente: ABC
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