
Hoy, 24 de marzo, la Iglesia conmemora el nacimiento para el cielo de BEATO DIEGO JOSÉ DE CADIZ, en el aniversario de su santa muerte ocurrida en un día como hoy del año 1801, en Ronda, Málaga, ESPAÑA.
Nacido en Cádiz, ESPAÑA, en 1743, perteneció a la Orden Capuchina, en donde fue ordenado sacerdote. El Papa León XIII en 1894 le dio el honor de los altares beatificándolo. Es conocido como "El Apóstol de Andalucía".
Unidos, pues, a la familia capuchina y a la Iglesia de España, brindemos nuestro cálido aplauso al Beato Diego José de Cádiz.
Meditación
Meditación
"Mi nombre de hogar es Francisco José López Camaño. El recuerdo más triste de mi infancia fue la muerte de mi madre. A los 9 años quede huérfano de ella... Pero, ya a temprana edad, el Señor fue haciendo resonar en mi joven corazón un llamado a la vida religiosa. Movido por este deseo, toqué las puertas de los capuchinos de Sevilla y con gran alegría mía, me admitieron en el noviciado. Hice mi consagración por medio de los votos religiosos y, luego de los siete años de estudios de filosofía y teología, recibí la ordenación sacerdotal. Fue sin duda el día más feliz de mi vida. Mi afición fue el apostolado activo. A él me dediqué ejercitándolo por medio de la palabra y la escritura. Mi deseo era dinamizar el fervor religioso del pueblo español y hacer campaña en contra de las ideas ateas y antieclesiales de la revolución francesa. Escribí, entonces, una carta que dirigí a mi sobrino Antonio Jiménez y Camaño, que titulé "El soldado Católico en guerra de religión".
A Dios gracias, tuvo un notable efecto positivo entre los jóvenes que se enrolaban en el ejército como voluntarios. Apoyé, asimismo, a muchas diócesis como consultor y teólogo y fui canónigo honorario en muchos capítulos catedralicios. Fui también socio de varias universidades e institutos culturales. Como ven, no estaba tranquilo...
Mis dos grandes amores fueron: La Santísima Trinidad y Nuestra Señora. Ellos fueron el impulso y la meta de toda mi vida".
BEATO DIEGO JOSE: En tus obras vemos tu insaciable deseo por extender el Reino de Dios, y en tus cartas de conciencia, tu hermosa alma en donde se transparenta Dios. Alcánzanos la gracia de saber utilizar la palabra y la escritura para poder evangelizar nuestro mundo, como tú lo hiciste en el tuyo.
Radio Vaticano
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