Friday, September 05, 2014

Iniciando el contacto, destacando los 100 años de Nicanor Parra. Las Tablitas de Isla Negra






Un día de la primavera de 1976, estando en su casa de Isla Negra, Nicanor Parra rescató, de los materiales empleados para su construcción un montón de pequeñas tablas de madera de diferentes tamaños. Provisto de un bolígrafo Bic negro, comenzó a escribir y a dibujar sobre ellas con trazos rápidos, casi compulsivos, hasta el extremos de llenar de un tirón alrededor de cien tablas en una sola tarde.

Hasta entonces, Parra nunca había intentado dibujar, pero las esquemáticas figuras de Cristo en bicicleta -algunos de ellos  con la cruz a cuestas- y de Quijotes montados sobre Rocinante -a veces acompañados por Sancho Panza y su burro- le servían para experimentar, a su manera irreverente, con un soporte que, además de reciclar materiales de desecho, evoca los tiempos en que, no existiendo aún el papel, se empleaban tablas para inscribir sobre ellas mensajes de toda índole.

Las Tablitas de Isla negra, como se ha dado en llamarlas, profundizan en la vía abierta por los Artefactos de 1972, si bien se trata aquí de piezas singulares, en las que se reconoce la inmediatez del impulso aventurero que las  inspira.

Parra asegura no haber ocupado más de unos pocos segundos en cada tabla y en ellas quedan grabadas las líneas maestras de sus obsesiones más constantes, entre las que se encuentran la religión, la política y la incesante exploración de nuevos y a la vez ancestrales códigos lingüísticos.





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