Friday, June 01, 2012

Un ex seminarista


HUGO RENÉ SOLARES

CIUDAD DE GUATEMALA (GUATEMALA).
ECLESALIA, 28/05/12.- Mi nombre tiene varios rostros, historias, realidades, condiciones. Soy uno de tantos ex seminaristas que dejaron el seminario después de haber adquirido una conciencia que divergía a los formadores y muchos cohermanos. Sí, un “típico rebeldillo”, como ellos acostumbran nombrar a gente fuera del padrón.
Consciente de mi deber como cristiano de ser testigo del amor de Dios en medio del mundo, y no solo al servicio de los selectos: aquellos que cumplen con las normas regulares para participar en los sacramentos, decidí dejar el seminario, la comunidad, la fraternidad… a la que me unía la alegría de compartir y vivir la semi-comunión de valores evangélicos y bienes físicos (quien diga que vive la perfecta comunión de éstos, que lance la primera censura). Salí para ser uno de tantos, uno de los de “a pie”, pues el status social y religioso me corroía.
Tan en broma como en serio, creo que otro motivo de mi salida fue porque la vivencia del celibato dejó de ser voluntario, según Historia del Cristianismo Antiguo, Medieval y Contemporáneo. A juzgar por lo anterior, alcancé un par de semestres de Teología.
Dejando por un lado la ironía, sabía que no sería fácil dejar aquel modo de vida después de un lustro, y un poco más. No he encontrado empleo, pues durante estos años no he adquirido otra clase de experiencia, a no ser de servicio, caridad, piedad, perdón, amor… Estos no son requisitos deseables para empresas dedicadas a cobros, ventas y derivados. Y como resulta que no aprendí el idioma oficial del comercio mundial: inglés, mis oportunidades laborales disminuyen en la medida en que los meses siguen pasando y yo desempleado. Si busco empleo en alguna manufacturadora, el nivel de productividad que presento es el mismo que la agilidad para pasar de una página del breviario a otra. De modo que mis únicas opciones serían: Orientador Religioso en algún colegio católico, o Sacristán en algún templo. Pero no hay vacantes actualmente, después de una búsqueda ardua, lo cual me condena a seguir desempleado.
Tanta ha sido mi frustración en la búsqueda de alguna oportunidad laboral, que he lamentado todo este tiempo dedicado a la formación religiosa, que no me preparó para vivir dentro de una realidad social, pues siempre fui privilegiado con abundantes bienes y oportunidades, aunque haya profesado votos de pobreza. Mi pequeño mundo seminarístico me aisló, casi en su totalidad, de la realidad que viven (y ahora yo también) millones de personas. Debería sentirme conforme por ser parte de esta realidad, pero a nadie nos gusta sufrir y vivir por “el miedo a no encontrar trabajo, o el miedo a perderlo” (documental: El Orden Criminal del Mundo, declaración de Eduardo Galeano).
El Dios de Jesús no me ha dejado solo y me ha amparado. Es el maldito orden social, que favorece a los favorecidos y condena a los inocentes al suplicio de la miseria, el único responsable de mi situación y la de muchos otros como yo, que hemos estado temporalmente fuera de esta deplorable realidad, en un submundo de teorías teológicas y filosóficas.
La esperanza me anima y la fe me alienta: “Creo, aún, en la voz de las personas con buen corazón” (Diego Torres). Y a los que estamos en esta situación, nos veremos en el camino intentando caminar

6 comments:

Anonymous said...

El sistema de formación de religiosos y sacerdotes lleva implícito el chantaje. Nadie fuera de lo regula, cuentan con la anuencia tácita del Estado. El exseminarista sale a la calle -por lo normal- sin un centavo y con menos experiencia de la vida. Ha llevado una vida relativamente ordenada y choca con el "desbarajuste" de la vida ordinaria. En cierto modo el formando es mano de obra esclava; además, a quien se prepara para el sacerdocio se le exige costear sus gastos personales y estos provienen de aportes de las familias o de terceros. La preparación al sacerdocio comporta mucho de explotación e injusticia. Doy fe de ello porque lo viví.

olga said...

Existe una organización que agrupa ex-religiosos y que entre otros temas se preocupa de la reinserción laboral, asistencia psicológica y da espacios de contención a los que lo soliciten.

mirosanemprende@gmail.com

Anonymous said...

Hola, curiosamente encontré esta página, si aún tienes fe, encontrarás empleo, de lo que aprendiste a hacer, yo lo hice, y ahora gracias s Dios, tengo trabajo (no he dejado de tenerlo desde que salí del convento, en tu misma situación), profesión y la bendición de Dios, casa y auto, deja de culpar a los demás, y tendrás éxito en lo que emprendas.

Anonymous said...

...tu comentario me parece muy "a título personal", y de ´paso d euna persona muy amargada y resentida...Pienso que la formación que recibiste en el seminario no tiene que ver absolutamente nada con tu situación actual de "desempleado"...Estoy seguro que la formación que recibiste en el asado te tuvo que haber dado los elementos más que suficientes para que ahora "en el mundo exterior" estés más que preparado para tener un empleo, y ser un triunfador y líder en cualquier empresa o negocio en el que participes...Coincidentemente en una ciudad "x" de México, este pasado domingo 8 de Sept., un grupo de aproximadamente 40 "ex" celebraron con gran alegría sus cincuenta años de haber estado en el seminario; de los 40 sólo tres llegaron a órdenarse, los otros 37 son ahora excelentes profesionistas, hombres de negocios, maravillosos esposos y padres/abuelos...y sobretodo, exclenetes "ex" que se sienten orgullosos de haber pasado por el seminario (y esa fue precisamente la principal razón de su reunión...Empezaron el día con una Misa (concelebrada por los tres que sí llegaron al sacerdocio), luego siguieron con un recorrido por el seminario (recordando mil y una anécdota se "sus" tiempos aquellos...luego una comida/convivencia, durante la cual faltaron horas para seguir trayendo a la memoria tantas vivencias de "aquello" tiempos (sin faltar sin faltar la riqueza de los éxitos alcanzados en "el mundo"...y aquí está lo maravilloso: Todos atribuyen sus éxitos, alegría, triunfos a la formación recibida en el seminario; a los valores, virtudes, que ahí les enseñaron y comunicaron.
Mi querido compañero, acuérdate, son los valores y principios lo que hace grande, fuerte y triunfadora a una empresa...y estoy suponiendo que tú recibiste esos valores y principios en el seminario...Si no fue así, entonces debo pensar que fuiste un "mal seminarista", y eso ya no es sino culpa tuya...Y aún así, tiene solución: Llénate de positivismo, de amor, de confianza...y verás que vas a triunfar...No lo olvides: Jesús va caminando cada día a tu lado, agárrale la mano y el te hará un triunfador...porque eres Su hijo, y El no quiere hijos fracasados.
Adelante

Anonymous said...

Gracias por haber publicado mi artículo. Si alguno de ustedes quienes cometaron y lapidaron por mi escrito tuviera la oportunidad de ver cómo ha sido dificil encontrar un empleo después de 4 años de haber salido del seminario. Creo que la situación con la que me topé ha sido muy particular. Mi meta no era ser empresario, sino un servidor. Ahora quiero saber qué hago con la conciencia que obtuve en la formación. Alguien me diga cómo se hace para arrancarme la cabeza y ponerme una nueva (vacía para alienarla con cualquier porquería) porque no puedo hacerlo. Quiero dedicar mi vida al servicio de los demás. Actualmente estudio psicología por la misma razón por la que una vez entré al seminario y estoy dando clases de vez en cuando, porque no hay trabajo. No es para esto que me formaba. No me siento frustrado en lo que hago y sí insatisfecho. Muchos piensan que al haber salido del seminario tengo todo el apoyo económico de mi familia. No. Pasé ya de los 30 años y mi familia es pobre. No es mi intención buscar respuestas, sino sembrar conciencia: Los seminaristas no son formados para regresar a su vida después de salir. Solo quien ha pasado por eso sabe a lo que me refiero. Perdón por los devotos a quienes voy a ofender, pero a fuerza de rosarios no he alcanzado "el pan de cada día". Gracias por haber leido mi nota. Saludos
Hugo Solares.

gaspar romero said...

Hola saludos... estoy completamente de acuerdo con tu articulo, casi el mismo caso que el mio, hay un comentario que es un anónimo que me parece un absurdo .... la verdad la formación del seminario no sirve de nada para la vida civil o secular..... pasas hambre si no buscas trabajo como obrero..... ciertamente la vida fuera es un desbarajuste.... quisiera comunicarme con usted este es mi correo: romero.gaspar82@yahoo.com o con algunos de los que escribieron comentarios para intercambiar puntos ese es mi correo....Dios les bendiga...