Sunday, September 09, 2012

Comentario al Evangelio de hoy por José María Maruri S.J. ¿SOMOS SORDOS DE CONVENIENCIA?



¿SOMOS SORDOS DE CONVENIENCIA?

Por José María Maruri, SJ

1.- En casa tenemos un sordo que yo no he sido capaz de curar porque es sordo de conveniencia, por eso me entiendo con él por escrito y creo que, en esos momentos, a él le gustaría ser también ciego de conveniencia.

Los sordos que oyen, los mudos que hablan, los ciegos que recobran la vista son signos de la llegada del Mesías y repetidísimos en los Profetas. Hace un poco más de dos mil años que apareció en este mundo el Mesías y quedamos, aun, muchos sordos.


2.- Pero sabéis que al primero a quien acusamos de sordo por nuestra parte es el mismísimo Dios, porque no nos oye. ¿Será también un sordo de conveniencia?

** ¿Será posible que el que nos dejó dicho “aunque la madre se olvidara el hijo de sus entrañas yo nunca me olvidaré de ti”, se haga el sordo?

** ¿O que el que antes que le pidamos ya sabe lo que necesitamos, no nos oiga?

** ¿O que el que conoce lo más íntimo de nuestro corazón donde nacen los deseos que luego expresamos en palabras, no nos escucha?

** ¿No será que los sordos somos nosotros y no oímos al Señor que nos contesta? En medio tantos ruidos con que llenamos nuestros oídos y nuestro cerebro tal vez no le oímos.
Las infinitas ondas que pasan por nuestro corazón de malos deseos, de ansias de aparecer, de tener más, de pasarlo bien a toda costa, ¿todo eso no estará interfiriendo las ondas que el Señor nos envía para hablarnos?

El Señor, para comunicarse con nosotros nos ha enviado a su Hijo, que es Palabra, comunicación, contestación por esencia. ¿Y además nos ha dejado la Escritura que todos reconocemos como Palabra de Dios, será posible que ese Dios “comunicativo” no oiga, no nos hable, será además de sordo, mudo?


3.- Nosotros, desde luego, no somos mudos y tal vez esa palabrería, ese no saber callar, ese huir del silencio, nos hace sordos a Dios. Porque Dios no habla a gritos. Nosotros sí le gritamos a Dios. El Señor habla quedito en lo hondo del corazón, no con rayos y truenos ni fuego, sino en el susurro de una brisa y limpia de primavera.


4.- El teléfono del Señor no da nunca la señal de comunicando. Marcado el número Él ya está al aparato y escucha y contesta, pero a lo hondo de nuestro corazón y, tal vez, allí es donde no le escuchamos. Marcamos el número… le reprochamos y pedimos con toda urgencia y antes de que conteste ya hemos colgado el teléfono.

¿No podríamos apagar la radio del coche, la televisión de casa, las insulsas conversaciones de vecinas y amigos, y tratar de oír de vez en cuando el silencio… y en el silencio al Señor?

¿Después de 2012 años de la llegada del Mesías a curar a los sordos no empezaremos a curar de nuestra sordera?

Betania

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