
Esto que voy a escribir no va dirigido a los políticos, aunque así lo parezca. Sé que ninguno de ellos lo va a leer (ni yo lo pretendo). Acaso lo lea algún potencial político. Y en este caso, si le ayuda a recapacitar, me daría por satisfecho. Pero la verdad es que lo escribo para mí (con opción de compartirlo con otros). Tengo necesidad de decirme a mí mismo lo que pienso, y hacerlo, incluso, con palabras (orales o escritas). A veces es útil entablar diálogo con uno mismo.
Aunque el estilo suele ser siempre el mismo o parecido, con un poco más o menos de acidez, me fijo, por más reciente, en la última “campaña” para los eurodiputados. Podríamos titularlo:”A la conquista de Europa”. Y ello al estilo de los Corteses y Pizarros, pero en peor. Aquellos eliminaban a los indios y su cultura; y estos desean -y lo intentan- aniquilar dialécticamente a sus adversarios. Y en ese intento de masacre incruenta, vale todo: exagerar, mentir, insultar, despreciar, autopiropearse… Todo, menos lo que es verdaderamente importante para los votantes, que sería el “programa”, las ideas madre para forjar una Europa fuerte, cohesionada, respetuosa, solidaria…
Alguna vez hemos escuchado decir, refiriéndose a las reacciones de nuestros diputados del Congreso, aquella frase:”Son como niños”. ¡Ya quisiera yo que eso fuese verdad! Porque el niño no guarda tanto rencor, ni sus disputas son tan descalificadotas hacia el adversario; discuten pronto, pero olvidan más pronto.
Díganme señores políticos ¿qué favor hacen al pueblo que dicen representar, con esas continuas descalificaciones, con esos gestos de energúmenos, con esos ataques
(que a veces van más a las personas que a las ideas)? ¿Cuándo van a empezar a ser “adultos”? ¿Cuándo va a dejar de aburrir a los presuntos votantes? ¿Cuándo van a dejar de causar tanta indiferencia en el tema de la política? ¿Cuándo van a ser “servidores” del pueblo (que les elige y les paga), en vez de servirse para sus intereses, no siempre confesables?
He oído decir alguna vez, que en tiempo de “campaña electoral” todo está permitido”. Miren ustedes: no hay nada, ninguna situación, ningún negocio o tarea en que todo esté permitido. La lealtad, el respeto, la educación y la elegancia, no están reñidas con la defensa de lo que uno puede creer mejor o más acertado en democracia. Por el contrario, son una mayor garantía de eficacia y transparencia.
Corazones en red
Blog de los Sagrados Corazones
No comments:
Post a Comment