Monday, September 14, 2009

Espacio Sagrado


Juan 3:14-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Lo mismo que Moisés, que elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen el Él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él."
¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

En el tiempo de Jesús, la cruz era la señal de la máxima humillación; miles de personas terminaban sus vidas en la cruz. Miles de los conciudadanos de Jesús fueron crucificados. Para todo el que la conocía, la cruz era tortura y humillación. Para nosotros hoy, gracias al amor y la resurrección de Jesús, es el signo del amor y de la vida eterna.

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