Después de visitar el Palacio de los Papas, en donde en el siglo XIII se desarrolló el primer cónclave de la historia -luego de 33 meses de sede vacante- Benedicto XVI fue a la explanada del Valle Faul, en donde recordó que “el desierto más profundo es el corazón humano, cuando pierde la capacidad de escuchar, de hablar, de comunicar con Dios y con los otros. Entonces, se vuelve ciego porque es incapaz de ver la realidad: se cierran los oídos para no escuchar el grito de quien implora ayuda; se endurece el corazón por la indiferencia y el egoísmo”.
Benedicto XVI: “Cuando el corazón se pierde en el desierto de la vida, no tengan miedo, confiesen a Cristo, el primogénito de la humanidad nueva: una familia de hermanos construida en la libertad y en la justicia, en la verdad y en la caridad de los hijos de Dios”. Una humanidad sin discriminaciones, sin exclusiones.
El Papa, al recordar Mario Fani, de Viterbo, iniciador del “Círculo de Santa Rosa”, del cual nació la experiencia de la Acción Católica, dijo que la vocación de los cristianos de vivir el Evangelio en solidaridad con la familia humana, “con el paso de los tiempos, no pasa de moda. He aquí el compromiso social, he aquí el servicio de la acción política, he aquí el desarrollo humano integral”.
Ver video de esta noticia, aquí
No comments:
Post a Comment