Saturday, May 01, 2010

Cardenal Errázuriz presidió misa del 1º de mayo del Bicentenario


Vicario de la Pastoral Social y de los Trabadores, Padre Rodrigo Tupper, llamó en su homilía a refundar la convivencia nacional; pidió un “acuerdo político transversal” para resolver los principales problemas del país y llamó a “un diálogo responsable y permanente” en la sociedad chilena.
La eucaristía en la Catedral Metropolitana estuvo presidida por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, y contó con la asistencia del Presidente Sebastián Piñera, representantes de las entidades sindicales y laborales del país, ministros de Estado, otras autoridades civiles, militares y religiosas y cientos de trabajadores y fieles que colmaron el principal templo capitalino.
Junto al Cardenal, concelebraron la misa los obispos auxiliares Monseñor Cristián Contreras Villarroel y Monseñor Andrés Arteaga; el Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, Padre Rodrigo Tupper, diversos vicarios zonales y ambientales, sacerdotes de Santiago y el Padre Bernd Klascka, director de la fundación Adveniat, que viene a conocer los estragos que causó el terremoto.
Entre las autoridades civiles estaban, además del Primer Mandatario, los ministros Camila Moreno, del Trabajo; Felipe Larrraín, de Hacienda; Ena von Baer, secretaria general de Gobierno, y Joaquín Lavín, de Educación. También concurrieron los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, parlamentarios y dirigentes políticos.Magisterio social y legislación laboralAl comienzo de la celebración eucarística, el Cardenal Errázuriz saludó a todos los presentes y recordó “con mucha gratitud lo que han hecho los papas para dignificar el trabajo y para alcanzar una mayor justicia, desde la encíclica Rerum Novarum, del Papa Leon XIII, en adelante, lo que tuvo eco en nuestra propia vida republicana. Por eso, ahora, en este año del Bicentenario, queremos recordar tantos logros de nuestra legislación en favor de nuestros trabajadores”.
El Pro vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, Padre Favio Fatigante, destacó algunas de las leyes que han sido importantes en los avances de justicia social en el país desde 1906 a la fecha. Entre ellas, leyes sobre habitaciones para obreros (1906); descanso dominical (1907); sobre salas cuna (1917); la creación de los tribunales del trabajo (1927); sobre programa alimentario (1971) y la ley que resguarda el derecho a la igualdad en las remuneraciones, aprobada el año pasado.
Estos textos legales fueron simbólicamente llevados a los pies del altar por parlamentarios de partidos políticos tanto de gobierno como de oposición y por representantes de los trabajadores. El Padre Favio Fatigante dijo que estas leyes son “el recorrido de nuestro país bicentenario a lo largo de algunas de nuestras principales leyes laborales e iniciativas sociales que hoy bendecimos y presentamos como signo de esperanza”.
El modelo e intercesión de san José
La homilía estuvo a cargo del Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, Padre Rodrigo Tupper, quien se refirió a la figura de san José Obrero como “un modelo que se propone a todas las formas que alcanza la actividad humana y, por lo mismo, un modelo de la sociedad que la Iglesia desea ayudar a construir: la civilización del amor”.
Agregó que “el patronazgo de José nos habla de un trabajador de alma grande, capaz de escuchar a Dios, incluso en sus sueños, un hombre bueno que da la cara frente al rechazo y la persecución incomprensibles contra su hijo recién nacido, por lo cual debe huir a tierra extraña con Jesús y con María”.
El Padre Tupper afirmó que “la figura de José también nos habla de la rectitud de corazón de un hombre justo que vive de su trabajo transformando la madera y sus condiciones de vida, siendo co-creador con Dios como todos los trabajadores y con todos los que se ganan el pan con el sudor de su frente”.
Reconstruir desde la fe
En su homilía, el vicario de se refirió a la reconstrucción material, social y espiritual del país después de terremoto y maremoto. Precisó que la reconstrucción espiritual es “para ver sobre qué cimientos se ponen los ladrillos, sobre qué valores se agrupan los hijos y las hijas de la Patria, sobre qué sueños se construye nuestra convivencia que requiere de los talentos y habilidades de todos sus hijos”.
La primacía del trabajador
Más adelante, el sacerdote expresó que la primacía de la persona humana “constituye un criterio esencial en el ordenamiento social y económico. Recolector de basura, microempresario, lustra botas, ejecutivo, dirigente sindical, empresario o servidor público, todos son iguales en dignidad ante los ojos de Dios; y su trabajo, por diferente que sea, es igualmente digno y debe recibir trato justo y salario justo”.
El desempleo y el diálogo social
Respecto de la cesantía, especialmente después de la catástrofe del 27 de febrero, el Padre Tupper dijo que “invitamos de todo corazón a imitar el ejemplo de las industrias que, a pesar del terremoto, han conservado a todos sus trabajadores. Que todas realicen los mayores esfuerzos para que se mantengan los puestos de trabajo”.
Continuó expresando que la base del diálogo social “deben ser la confianza y la madurez, es decir, un diálogo responsable y permanente de los distintos actores involucrados – trabajadores, empresarios, agentes gubernamentales – y ojalá de la forma más institucionalizada, estructurada y democrática posible”.
Por el alma de Chile
Finalmente, señaló en su homilía que el Bicentenario brinda una oportunidad histórica para refundar la convivencia nacional, “sobre las bases del respeto, la justicia la solidaridad, para hacer de Chile una mesa para todos”.
Pensando en el futuro de Chile, el Padre Rodrigo Tupper enfatizó que “hoy se requiere un acuerdo político transversal que permita resolver los problemas más acuciantes como país. Esto sin duda debería implicar un nuevo contrato social, que dé forma a acuerdos sociales contundentes que se hagan cargo de las reformas sustantivas para avanzar en las asignaturas pendientes. Es hora de grandeza y no de pequeñez, de discusión madura y no de descalificaciones, de proclamar al Jesús de la Vida y no de ocultarlo. El alma de Chile merece nuestro mejor esfuerzo”.
Durante el ofertorio, diversos representantes de los trabajadores llevaron al altar mercadería para los damnificados por el terremoto, signo de la “mesa para todos”, lema de la Misión Continental, y un manto para la Virgen del Carmen Misionera.

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