Audiencia de Benedicto XVI. 21 de febrero de 2008

misma plaza de San Pedro. Ascendimos por unas escalinatas jalonadas por guardias suizos que se cuadraban al modo castrense de vez en cuando al paso de este grupo. Después de atravesar el patio de San Dámaso y un tiempo de espera nos acomodaron en la Sala Clementina, llamada así por haber sido acabada por Clemente VIII en 1595. A esta hora ya estaba en la Radio Vaticana el discurso que el Papa iba a pronunciar a los jesuitas.

Estábamos admirando los atrevidos frescos del siglo XVI y los juegos geométricos del zócalo de mármol multicolor cuando, de pronto, aumentó la iluminación de la sala, y un aplauso indicaba la entrada del Papa. Eran algo más de las 11.45. Tras los saludos iniciales, el Padre General Adolfo Nicolás dirigió unas palabras al Pontífice agradeciendo la audiencia y haciendo eco del trabajo de la Congregación General especialmente en relación a la carta que Benedicto XVI envió al Padre Kolvenbach al comienzo de la misma. Las palabras del Santo Padre comenzaron con un cercano agradecimiento al Padre Kolvenbach por su servicio liderando la Compañía de Jesús por casi un cuarto de siglo.
A continuaciónSu Santidad recorrió ejemplos de la historia de la Compañía animando a los jesuitas a renovar su empeño al Servicio de la Iglesia y de la humanidad. Recordó a la Compañía la acuciante necesidad de proclamar la palabra de Dios en un mundo en constante cambio y necesitado de palabras de esperanza y salvación.
El Papa recordó el coraje de los primeros jesuitas, y animó a la Compañía a renovar su misión en la investigación teológica, diálogo interreligioso, y diálogo con la cultura. El Papa tuvo también palabras de aliento acerca de la misión de la Compañía con y para los más pobres, y enfatizó el ministerio específicamente jesuítico de los Ejercicios Espirituales. Se refirió también al P. Arrupe y al ServicioJesuita de Refugiados.

Después el Papa saludó personalmente a los consejeros del equipo saliente y del entrante, además del Provincial de Loyola, Juan Miguel Arregui. Aplausos espontáneos se dejaron oír cuando el Papa saludó a Kolvenbach (que ha celebrado el día de su santo San Pedro Damiani el
mismo día 22) y a Federico Lombardi, “el portavoz del Papa”, ahora también consejero general de la Compañía.
Salimos consolados y alegres, felices al comprobar que la lluvia caída no era sino un agua ligera refrescante y fecunda. L’Osservatore Romano de la tarde (con fecha de 22.02.2008) publica en portada una foto con una breve reseña, y en las páginas interiores un reportaje sobre la audiencia con el texto del discurso.

Lluis Magriñá, nuevo provincial de la
Tarraconense
Estos días se están haciendo públicos los nombramientos de casi treinta provinciales. Uno de los cambios afecta a la Tarraconense, pues su actual provincial Pere Borrás cede el testigo a Lluis Magriñá. Lluis Nació en Barcelona, en 1946, entró en la Compañía de Jesús en 1964 y fue ordenado sacerdote en 1976. Es licenciado en Teología y estudió Educación Comparada en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos. Gran parte de su trayectoria la ha dedicado a la
ayuda humanitaria y la cooperación al desarrollo. Después de pasar cinco años en el Chad, fundó y dirigió durante 15 años la ONG Intermón. Posteriormente trabajó con los refugiados ruandeses del Congo.
Durante 4 años fue delegado de educación de los Jesuitas de Cataluña y creó “Jesuitas Educación”, la red de centros educativos de la Compañía de Jesús en Cataluña. Desde el año 2000 y hasta 2007 ha dirigido el Servicio Jesuita a los Refugiados. Ha sido consultor del Pontificio Consejo para los Migrantes e Itinerantes del Vaticano. En estos momentos se encuentra en Roma, donde participa en la Congregación General 35 de la Compañía de Jesús, representando a los jesuitas catalanes, juntamente con el actual Provincial, Pere Borràs.
Wenceslao Soto, S. I.
21.02.2008
No comments:
Post a Comment