
En busca de una voz a través de la educación
Los Masai creen que la falta de educación es la razón de que sus voces no sean escuchadas. Durante los noventa, menos de una tercera parte de los niños/as Masai asistía al colegio, y de los asistentes, menos de una tercera parte eran niñas. No obstante -debido a la determinación de los Masai, a la creciente inversión en educación por parte del gobierno de Tanzania, y al apoyo de ONGs- cada vez más niños/as Masai están siendo escolarizados cada año.
En el año 2001 el gobierno de Tanzania introdujo su primer plan de desarrollo educativo (PEPD), por el cual la educación primaria pasó a ser gratuita y obligatoria. Margaret Kaisoe es profesora en la Escuela Primaria Endulen, una de las más antiguas escuelas Masai: “La supresión de las tasas escolares por parte del gobierno es la causa del aumento de matriculaciones. La gente aprecia el valor de la educación, pero muchos no pueden costearla. Debido a las tasas, los alumnos no asistían a la escuela, y especialmente las niñas”. No obstante, la lengua y la cultura siguen siendo barreras que tienen los Masai para acceder a la educación, barreras que el sistema de escolarización en Tanzania no ha tenido todavía en cuenta. Muy pocos Masai hablan kisuahili, lengua nacional empleada en las escuelas, y muy pocos profesores hablan ‘Maa’, la lengua de los Masai.
Las comunidades Masai en el distrito del Ngorongoro han respondido a estos retos fundando y gestionando aulas pre-primarias, muchas de las cuales ofrecen clases de alfabetismo para adultos. Las pre-escuelas están próximas a la vivienda familiar y actúan de puente, permitiendo que tanto los niños/as como los padres se acostumbren a la idea de asistir a la escuela.
Mepalari, un padre de cuatro hijos relata: “He estado animando a mi hija Namayani para que fuera a la pre-escuela. Fue una decisión familiar. Comprendimos la necesidad de que los niños fueran a la escuela. Una de las razones es simplemente que, cuando acudimos al hospital o a una empresa, la única lengua que se habla es el inglés o el kisuahili. Nos vemos obligados a pedirle a alguien que nos traduzca”.
Los hijos/as de Mepalari asisten a clase durante dos horas bajo la sombra de un árbol. Cuando se marchan, más de veinte hombres y mujeres, que están también aprendiendo a leer y escribir, ocupan sus puestos.
Nemburis, con 25 años, es una joven que ha aprendido a leer y a escribir en suahili: “No fui a la escuela cuando era una niña. Empecé las clases de alfabetismo adulto el año pasado. Me encanta la escuela. Me ha ayudado de muchas maneras, especialmente a hablar con la gente. Puedo traducir del suahili. Cuando viajo, puedo leer los letreros y encontrar mi camino. Cuando voy a las tiendas, puedo hablar con los empleados, y con la gente que trabaja en la clínica infantil, o en el hospital. Acostumbraba a buscar a alguien que me ayudara. No era capaz de explicar un problema a un doctor, o saber qué clase de medicina comprar, o cómo tomarla”.
Informe Oxfam del Programa Ganadero Ngorongoro
Ampliando miras: ANALFABETAS
Según datos de la UNESCO, en el mundo, hay casi mil millones de analfabetos: 860 millones de adultos, dos tercios de ellos mujeres, y 104 millones de niños que permanecen sin escolarizar, de los que un 57% son niñas. África tiene las tasas más altas de analfabetismo del mundo.
La explicación de la exclusión de las niñas no es simple, pero hay distintos valores culturales que con frecuencia se traducen en que los niños tienen prioridad a la hora de recibir una educación.
Sea cual sea la razón, la pobreza y la desigualdad empeoran cuando las niñas no acuden a la escuela.
Gesto para hoy:
Imagínate que no pudieras leer, escribir o contar.
Apunta en un papel un palote cada vez que hoy hayas necesitado leer, escribir o contar: el número de autobús, la parada de metro, una dirección o un número de teléfono…
Oración:
Señor,
nosotros no sabemos lo que supone
sentirse "incomunicado" por falta de conocimientos.
Gracias, Señor, por la educación recibida.
¡Gratis la hemos recibido que gratis sepamos ofrecerla!
Amén.

Más información de Tanzania aquí
Fuente: Ágora Marianista
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