Thursday, February 21, 2008

Kenya: mediación y violencia, compañeras de viaje

"A pesar de las conversaciones para mediar en el conflicto entre el gobierno (PNU) y la oposición, el Movimiento Democrático Naranja (ODM), la violencia y la destrucción continúan. Los ataques en la provincia del este son replicados por actos de venganza en otras partes del país, incluida Naivasha y los arrabales de Nairobi", dijo a Dispatches Anne Peeters, responsable regional de políticas y advocacy del JRS África Oriental.


El pasado 11 de febrero, el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan, que ha ejercido de mediador entre los grupos opuestos, pidió mantener al margen a los medios de comunicación y apremió a las partes a no hablar de los asuntos tratados en las negociaciones con nadie fuera de la mesa de negociaciones. Annan regañó a la prensa por hacer especulaciones y a los interlocutores de ambas partes por filtrar los detalles de un posible acuerdo para compartir el poder.


Mientras tanto, el personal del JRS en la zona ha incorporado las demandas de los desplazados en sus proyectos. Seis refugiados, formados para ofrecer atención personal en el campamento de Kakuma, en el norte de Kenya, viajaron a Kitale en la Provincia del Este para ofrecer atención psicosocial a los kenyatas desplazados. En el área hay 26 campamentos de distinta capacidad para desplazados. Dado que las condiciones de seguridad en Kitale son estables, los desplazados siguen llegando allí desde la ciudad de Eldoret y desde otras partes de la provincia.


En Nairobi, los equipos de emergencia del JRS han decidido ampliar la ayuda en alimentos, alojamiento e insumos no alimentarios a los desplazados kenyatas. El personal es consciente de un potencial aumento de la xenofobia si se percibe que los refugiados reciben más ayudas que sus conciudadanos en situación de vulnerabilidad extrema. Estos equipos creen que la llegada de desplazados a la capital podría desbordarles.


El 31 de enero, el campamento para desplazados en Jamhuri, cercano a Nairobi, fue clausurado por las autoridades, que distribuyeron entre los kenyatas un paquete con alimentos para un mes y otros insumos no alimentarios. Por su parte, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), entregó a los refugiados que viven en el asentamiento un paquete de las mismas características. A los que rechazaron el ofrecimiento, se les ofreció una plaza en el campamento de Kakuma.


En Uganda, la cifra de kenyatas que han huido de la violencia en su país asciende ya a 12.000. La respuesta de emergencia la lleva ACNUR, en coordinación con las autoridades locales y centrales en el área. Casi la mitad de estos refugiados, unos 5.500, están alojados en el distrito de Bukwa al este de Uganda. La mayoría de ellos en comunidades locales, pero los recursos se están acabando. A pesar de las solicitudes de las comunidades refugiadas, tanto ACNUR como las autoridades ugandesas se han negado a crear campamentos separados por etnias.


En Tanzania, grupos que trabajan con refugiados han acusado a las comunidades locales de negarse a reconocer como refugiados a los kenyatas que han huido tras la violencia post-electoral. Dispatches ha recibido informaciones de que algunos kenyatas que han solicitado asilo en Tanzania han sido arrestados y confiscados sus documentos de viaje. Sin embargo, las autoridades tanzanas han negado todas las acusaciones, declarando que los kenyatas han cruzado sus fronteras como 'visitantes normales'.
Story dated: 21/02/08

Fuente: JRS

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