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Domingo, 24 de mayo 2009
Domingo, 24 de mayo 2009
El Papa desea que el Estado y los empresarios encuentren "soluciones válidas a la crisis laboral, creando nuevos puestos d etrabajo, que salven las economías d elas familias". En su visita a la abadía de Montecasino, Benedicto XVI expresó, pues, su solidaridad profunda con los parados o con los trabajadores que están pasando dificultades. Asimimso, recordando la lección del padre del monaquismo europeo, San Benito -en el que se inspiró para elegir su nombre-, aprovechó para subrayar la importancia del trabajo, "quicio" de la espiritualidad benedictina junto a la oración.
"Sé lo crítica que es la situación de tantos trabajadores", dijo el Papa. Y añadió: "Pienso sobre todo en los jóvenes a los que les cuesta encontrar un trabajo que les permita funda runa familia. Y me gustaría decirles: no os desaniméiss, queridos amigos, la Iglesia no os abandona". Y es que, según el Papa, hay que "subrayar la atención a la persona frágil y débil, a los minusválidos y a los inmigrantes".
Después, dirigiéndose a la gente de Casino, elogió su esfuerzo cultural "tendente a crear un nuevo humanismo, fiel a la tradicción benedictina"
El Papa tamibén se refirió a la familia que, a su juicio, "tiene urgente necesidad de ser mejor tutelada, porque está siendo atacada en las mismas raíces de su institución".
Y por último, estando en una de las localidades más trágicamente sacudidas por la Segunda Guerra mundial, Benedicto XVI quiso rendir homenajes a las víctimas. "Esta tierra, cargada de historia, experimentó durante la Segunda Guerra mundial momentos de granm sufrimiento. Son silenciosos testigos de ello tantos cementerios que rodean vuestra recuperada ciudad, entre los que recuerdo especialmente el cementerio polaco, el alemán y el de la Commonwealth".
En unas palabras pronunciadas en francés tras el rezo del Regina Coeli, el Papa pidió que el testimonio espiritual de San Benedicto, fundador de la Abadía de Montecassino en 529, "ayude a los pueblos que viven sobre este continente a permanecer fieles a sus raíces cristianas, y a edificar una Europa unida y solidaria".
El Pontífice se desplazó esta mañana en helicóptero desde el Vaticano hasta Cassino, en la que ofreció una misa, desde donde dirigió el habitual rezo del Regina Coeli, que en tiempo de Pascua sustituye al Ángelus, y en la que posteriormente visitará la Abadía de Montecassino.
El Obispo de Roma tendrá también tiempo de rendir homenaje a los militares caídos durante la Segunda Guerra Mundial durante su visita de esta tarde al cementerio polaco de Montecassino.
"En la tarde me dirigiré al cementerio polaco, para rendir homenaje a la memoria de todos los militares de diversas naciones que dieron testimonio valiente y que perdieron la vida", dijo Benedicto XVI tras el rezo del Regina Coeli.
"Por la intercesión de San Benedicto pedimos a Dios que, gracias al rezo y al trabajo, descubramos las nuevas dimensiones de la libertad y que la paz dure en Europa y en todo el mundo", añadió.
En la localidad italiana se libró la conocida como batalla de Montecassino, que en realidad fueron una serie de cuatro batallas libradas por las fuerzas aliadas entre enero y mayo de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, con la intención de atravesar la línea Gustav de la alemania nazi y llegar a Roma.
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