
Entre el tiempo y el no-tiempo sólo media un cristal finísimo y transparente como el de algunos escaparates. El hombre común sufre por esa división y porque para él ese escaparate está tan empañado que puede confundirlo con una pared. A veces quiere atravesarlo y se da de narices con el sutil vidrio.
La tarea de la vida es desempañar ese cristal.
La persona realizada hace ese vidrio inexistente en la práctica.
Y todos estamos destinados a atravesarlo tarde o temprano y descubrir que en realidad no hay solución de continuidad entre el dentro y el fuera.
Pedro Miguel Lamet
El alegre cansancio
No comments:
Post a Comment