
Vida Nueva) Tras la visita de Benedicto XVI a Tierra Santa y sus encuentros con los distintos líderes religiosos, ¿se ha abierto una nueva etapa en el diálogo judeo-cristiano? El deseo es común, pero no todos tienen las mismas impresiones de los verdaderos frutos de este viaje. Mario Javier Saban, investigador de los orígenes judíos del cristianismo, afirma que “no creo que una visita papal pueda arreglar dos mil años de desencuentros; sin embargo, podemos hacer todos juntos un esfuerzo“. El teólogo y ecumenista Pedro Langa Aguilar, OSA., por su parte, considera que este viaje a Tierra Santa representa “un significativo paso adelante en la Nostra Aetate”.
Saban parte de la idea de que “Jesús nació, vivió y murió como judío, y jamás pensó en fundar una nueva religión separada de Israel”. Por ello, tras recordar algunos episodios históricos de desencuentros entre judíos y católicos, asegura que “estamos confundidos. No sabemos si debemos ver al Papa como un mensaje de la paz universal, descendiente espiritual de Jesús de Nazaret y de su ética judía, o como el sucesor de los inquisidores medievales“. Compara la actitud del actual Papa con la de Wojtyla: “Juan Pablo II pidió perdón por las atrocidades de la Iglesia católica contra los judíos; Benedicto XVI, cuando ingresó en el Museo del Holocausto (Yad Vashem), no leyó lo que san Agustín y otros padres de la Iglesia dijeron contra los judíos“. No obstante, concluye con un mensaje positivo: “Podemos hacer todos juntos un esfuerzo, y unirnos a rezar juntos por la paz mundial. Ya no podemos cambiar la historia, pero podemos construir el futuro”.
Pedro Langa, para apoyar su afirmación de que esta visita del Papa a Tierra Santa supone un importante “paso adelante”, recuerda que “ya en el vuelo de ida, destacó las comunes raíces judeocristianas, los vínculos con el Islam y el deseo de un diálogo trilateral, ‘importantísimo para la paz y para vivir bien la propia religión’. Gestos que lo corroborasen no faltaron: entrar por segunda vez en una mezquita, encontrar a los líderes religiosos islámicos en Jerusalén y Belén; visitar la Cúpula de la Roca en la explanada de las mezquitas, que no logró Juan Pablo II el 26 de marzo de 2000. Jordania, país con el 98% musulmán, pero tolerante, pudo recibir sus respetos y su primer llamamiento a la libertad religiosa, ‘derecho humano fundamental’”. Además, recuerda otras palabras de Benedicto XVI en los distintos discursos que ofreció durante su viaje, como las que pronunció en el Gran Rabinato: “Judíos y cristianos están preocupados por asegurar el respeto por la sacralidad de la vida humana, la centralidad de la familia, una profunda educación de los jóvenes, la libertad de religión y de conciencia para una sociedad sana”.
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