Thursday, May 14, 2009

«Cristianos y musulmanes, rechacen el odio y convivan en paz»


RD/Efe
Jueves, 14 de mayo 2009
Unas 40.000 personas asistieron esta mañana en el Monte del Precipicio, en Nazaret, a la misa que oficia Benedicto XVI y con la que se concluye el Año de la Familia convocado por la Iglesia Católica en Tierra Santa. El Papa oficia sobre un gran altar, levantado sobre una estructura tipo velas de barco, en horizontal, con los colores amarillo y blanco del Vaticano. La celebración eucarística se siguió según el rito latino. Los rezos y los cantos fueron en latín, griego,árabe e inglés.
El Obispo de Roma, que llegó en el "papamóvil", fue acogido con alegres cantos en árabe, música popular e ininterrumpidos "viva el Papa" y "Benedicto, Benedicto, bienvenido a Nazaret".
El obispo greco melquita (católicos de rito oriental) de Nazaret, Elias Chacour, le dio la bienvenida. A la misa asistieron varios miles de fieles procedentes de España y otros países, que ondearon banderas españolas, italianas, filipinas, del Vaticano, etc.

En su homilía, Benedicto XVI defendió la indisolubilidad del matrimonio y pidió a los Gobiernos que apoyen a la familia, como "pilar básico de la sociedad" en su misión educadora y para que pueda "vivir y florecer en condiciones de dignidad".
El Papa exigió también que se reconozca y respete la dignidad de la mujer, "así como su carisma y talento". Tras expresar su satisfacción por estar en la ciudad de María, José y Jesús, el Papa abogó para que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia, se llegue a apreciar cada vez más la santidad de la familia, "que se basa en la fidelidad para toda la vida de un hombre y una mujer, consagrada en el pacto conyugal y abierta al don de la vida".
"¡Que necesario es que los hombres y mujeres de nuestro tiempo se vuelvan a apropiar de esta verdad fundamental (la familia), que es la base de la sociedad, y que importante es que las parejas casadas den testimonio para construir la sociedad del amor!", afirmó el Pontífice.
Benedicto XVI aseguró que la familia es la primera escuela de la sabiduría, "que educa a sus miembros en aquellas virtudes que llevan a la felicidad auténtica y a una duradera satisfacción" y dijo que la misión de los padres es garantizar a sus hijos una formación humana y espiritual completa.
"La familia es el primer ladrillo de una sociedad bien ordenada y acogedora. El Estado está llamado a protegerla y a apoyarla en su misión educadora, a garantizarle sus derechos y lograr que en todas las familias puedan vivir en condiciones de dignidad", manifestó.
El anciano Pontífice manifestó que estando en la ciudad de la Anunciación, su pensamiento estaba en María y que Nazaret recuerda el "deber de reconocer y respetar la dignidad y labor de la mujer, así como su carisma y talento".
Para el Papa, la mujer tanto como madre de familia como en la vida laboral de la sociedad o dedicada al Señor (religiosas), "tiene un papel indispensable para crear el ambiente que el mundo necesita urgentemente, un ambiente en el que los niños aprendan a amar y a apreciar a los otros y a ser honrados y respetuosos con todos y a practicar la virtud de la misericordia y el perdón".
El Papa también se refirió a los jóvenes, a los que pidió, siguiendo el ejemplo de Jesús, que respeten y ayuden a sus padres.
Nazaret fue escenario de graves choques entre cristianos y musulmanes cuando éstos propusieron levantar una mezquita al lado de la Basílica de la Anunciación, en un terreno municipal que consideraban propiedad del Islam.
El Papa exhortó hoy a las dos comunidades a "reparar el daño causado y encontrar los modos de una pacífica convivencia".
"Que cada uno rechace el poder destructivo del odio y del prejuicio, que matan el alma antes que el cuerpo", dijo el Papa, que insistió en abatir los muros y potenciar el diálogo, la reconciliación y la solidaridad.
Al término de la misa, el Papa bendecirá las primeras piedras del Centro Internacional de la Familia, del Parque Memorial Juan Pablo II, que visitó Nazaret en el año 2000, y de la Universidad Papa Benedicto XVI.
Nazaret, la "flor de Galilea", se encuentra a 120 kilómetros al norte de Jerusalén. Tiene 70.000 habitantes, de los que 40.000 son árabes, siendo la ciudad israelí con mayoría árabe.
Los cristianos son el 30 por ciento de la población.
El Monte del Precipicio, o del Salto, se encuentra a 210 metros sobre el nivel del mar. La tradición cristiana identifica este lugar como el que se incluye en la narración del evangelista Lucas, que cuenta que Jesús fue conducido a este sitio para ser asesinado, arrojándole por el abismo.
Actualmente en el lugar se encuentran las ruinas de un pequeño monasterio del siglo IX.
En esta jornada dedica a Galilea, el Papa visitará la Gruta de la Anunciación, en lugar que según la tradición cristiana marca el sitio donde el arcángel Gabriel anunció a María que sería la madre de Jesús.
Después se reunirá con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y celebrará las vísperas con los obispos, sacerdotes y movimientos eclesiales de Galilea.

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